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miércoles, 4 de junio de 2025

Jane Austen arruinó mi vida (2024)




Título original: Jane Austen a gâché ma vie
Directora: Laura Piani
Francia, 2024, 98 minutos

Jane Austen arruinó mi vida (2024) de Laura Piani


Los protagonistas de Jane Austen a gâché ma vie (2024) se hallan inmersos en una especie de ensoñación neorromántica, con un ligero toque campestre, muy propia de un determinado tipo de cine francés a caballo entre la comedia amable y unas ciertas pretensiones literarias. Eso es lo que sucedía, por ejemplo, en Primavera en Normandía (2014), filme dirigido por Anna Fontaine, donde el interés de varios de los personajes giraba en torno a Madame Bovary.

En el caso que nos ocupa, debut en el largometraje de la cineasta Laura Piani, es la joven Agathe (Camille Rutherford) la que vive obsesionada con la figura y la obra de la novelista británica que da título a la cinta. Hasta el extremo de lanzarse a escribir textos en inglés que imitan su estilo. Uno de ellos, por cierto, será seleccionado por la prestigiosa institución británica que gestionan los descendientes directos de la autora de Orgullo y prejuicio, lo cual se traduce en una invitación para que realice una estadía en el idílico emplazamiento de la campiña en el que aquélla tiene su sede.



Lo que allí acontece responde a los parámetros de una trama de enredo tirando a bobalicona, incluso superficial, si bien es ese toque desenfadado el que acaba determinando su propio encanto. De hecho, y más al tratarse de una ópera prima, mucho de lo que vemos en pantalla obedece seguramente a vivencias personales de la directora, quien en sus años de formación debió de ser alguien muy parecido a la protagonista en lo que a inseguridades y admiraciones se refiere.

En ese mismo orden de cosas, dos son las curiosidades mitómanas que ofrece la película. Por una parte, los títulos de crédito finales reproducen la misma tipografía que suele utilizar Woody Allen, con lo que el homenaje, por si el guion (escrito también por Laura Piani) no lo dejase lo suficientemente claro, parece más que evidente; por otra, la última secuencia (una lectura poética en una típica librería de viejo) contiene un insólito cameo del mismísimo Frederick Wiseman leyendo unos versos.



sábado, 6 de abril de 2019

Las invisibles (2018)




Título original: Les invisibles
Director: Louis-Julien Petit
Francia, 2018, 102 minutos

Las invisibles (2018) de Louis-Julien Petit


Más allá del ámbito estrictamente británico, el cine social de Ken Loach ha terminado creando escuela en la vecina Francia. Bastaría pensar, a tal efecto, en títulos como Ressources humaines (1999) de Laurent Cantet o en la más reciente La loi du marché (2015) de Stéphane Brizé para darse cuenta de inmediato de la clara filiación existente entre uno y otros.

Impronta que de nuevo hallamos presente en Les invisibles, la nueva película del joven realizador Louis-Julien Petit (Salisbury, Reino Unido, 1983). En realidad, se trata de una comedia a lo Full Monty (1997) rodada, en su mayor parte, con actrices no profesionales que vivieron en la calle. Un tema que la guionista Claire Lajeunie ya había abordado doblemente con anterioridad, dirigiendo para la cadena France 5 el episodio "Femmes invisibles, survivre dans la rue" del programa Le monde en face, emitido en septiembre de 2015, y mediante la publicación de su libro Sur la route des Invisibles.



Con un marcado tono documental, Petit y la productora Liza Benguigui llevaron a cabo un casting en el que más de ciento cincuenta aspirantes optaron a completar el reparto encabezado por Audrey Lamy, Corinne Masiero, Noémie Lvovsky y Déborah Lukumuena. El resultado final es un filme bienintencionado y hasta cierto punto crítico con el sistema, en el que las invisibles que le dan título optan por rebautizarse irónicamente tomando su alias de celebridades como "Édtih Piaf", "Salma Hayek", "Lady Di" o "La Cicciolina".

Al desmarcarse de las directrices oficiales y acogerlas por su cuenta, las trabajadoras sociales que luchan por rehabilitar a estas mujeres tendrán la oportunidad de descubrir que sus respectivas trayectorias vitales no difieren excesivamente de las suyas, ya que tanto las unas como las otras, si bien en planos distintos, deben afrontar, sin embargo, el reto de enfrentarse a un mundo diseñado por los hombres.