Título original: Ludwig - Requiem für einen jungfräulichen König
Director: Hans-Jürgen Syberberg
Alemania/Austria, 1972, 140 minutos
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| Ludwig, réquiem por un rey virgen (1972) de Hans-Jürgen Syberberg |
A ratos teatro filmado, a ratos tableau vivant, la película de Hans-Jürgen Syberberg ahonda en los entresijos de la figura de Luis II de Baviera con menor rigor histórico que la aproximación llevada a cabo, un año más tarde, por el italiano Visconti, pero demostrando una innegable fuerza poética en su puesta en escena.
Resulta difícil saber si el director alemán conoció a fondo la obra de Valle-Inclán, pero lo que parece indudable para cualquiera que se acerque a este curioso filme es el marcado carácter esperpéntico (en el sentido estricto de la palabra) de su planteamiento. Y es que los personajes, como los del autor de Luces de bohemia, tienen más de fantoches o marionetas que de personas de carne y hueso.
Primer eslabón de una trilogía encaminada a desvelar los orígenes del nazismo —Karl May (1974) y Hitler, ein Film aus Deutschland (1977) serían los otros dos—, la música de Wagner posee en él un protagonismo absoluto de principio a fin del relato. Tanto como la histriónica efigie del monarca que fuera su mecenas.
Sin embargo, el cinéfilo observador notará que la banda sonora del filme contiene también otros elementos, digamos, "anacrónicos". Por ejemplo la voz de Orson Welles anunciando su versión radiofónica de The Shadow e, incluso, cuñas publicitarias a propósito de Tarzan y Superman. Guiños, todos ellos, orientados a ridiculizar al que fuera máximo mandatario teutón y uno de los gobernantes más caprichosos que haya pisado la faz de la tierra.


