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martes, 11 de abril de 2023

Una bonita mañana (2022)




Título original: Un beau matin
Directora: Mia Hansen-Løve
Francia/Reino Unido/Alemania, 2022, 112 minutos

Una bonita mañana (2022) de Mia Hansen-Løve


Desde que se separó del padre de su hija, Sandra (Léa Seydoux) lleva cinco años dedicada casi en exclusiva a sus labores como traductora e intérprete, así como a cuidar de su padre (Pascal Greggory), aquejado de una enfermedad neurodegenerativa cuyos síntomas se van agravando día tras día. Hasta que, de pronto, reaparece en su vida Clément (Melvil Poupaud), un viejo amigo, cosmoquímico de profesión, con el que rápidamente entabla un tórrido romance. El único y gran problema, sin embargo, radica en que Clément es un hombre casado, con todos los inconvenientes que ello conlleva...

A fuerza de constancia, la cineasta francesa Mia Hansen-Løve (París, 1981) ha ido construyendo una sólida filmografía en la que Un beau matin (2022), su octavo largometraje, certifica la madurez creativa de una autora que, ya desde sus primeros trabajos, se ha distinguido por cultivar una voz absolutamente personal. Algo que, en el caso que nos ocupa, adquiere tintes autobiográficos cuando la protagonista encuentra entre los papeles del viejo Georg un emotivo poema que fue escrito, en realidad, por el padre de la propia realizadora poco antes de que éste falleciese.



Y es que el punto de inflexión en el que se encuentra Sandra, a medio camino entre la pasión amorosa y el duelo ante el progresivo declive de la figura paterna, la convierten en una mujer con los sentimientos a flor de piel, capaz de emocionarse hasta el extremo de arrancarle a Clément la promesa de que, si siguen juntos al cabo de treinta años y ella empieza a manifestar los mismos síntomas que padece su padre, aquél le aplicará la eutanasia.

La luminosidad de las imágenes, unida al colorido con el que se captan, por ejemplo, los libros de la biblioteca familiar (pinceladas, según afirma la hija, que constituyen la vida de una persona), da como resultado una puesta en escena sensorial, aunque lánguida al mismo tiempo, en la que la música de Schubert (el Andantino de la Sonata nº 20) o las piezas para piano del sueco Jan Johansson (1931-1968) adquieren vital importancia a la hora de crear una determinada atmósfera, a veces intimista y a ratos melancólica, que desemboca, no obstante, en un final esperanzador (la "bonita mañana" a la que alude el título) sobre el horizonte parisino.



viernes, 24 de mayo de 2019

La última lección (2018)




Título original: L'heure de la sortie
Director: Sébastien Marnier
Francia, 2018, 104 minutos

La última lección (2018) de Sébastien Marnier


Adepto de las atmósferas inquietantes, el cine del francés Sébastien Marnier (Lilas, 1979) bebe de los delirios oníricos de Lynch lo mismo que de la controvertida frialdad de Haneke. Modelos ilustres que no impiden, sin embargo, que los dos largometrajes por él dirigidos hasta la fecha posean, además, el necesario gancho comercial para llegar a un público mainstream.

L'heure de la sortie, libremente adaptada de la novela homónima de Christophe Dufossé, sitúa su acción en un selecto colegio de élite, el Saint Joseph, cuyos alumnos, muchos de ellos dotados con altas capacidades de aprendizaje, ejercen un extraño influjo sobre su nuevo profesor de literatura...



No es casualidad que Pierre (Laurent Laffite) esté preparando una tesis doctoral sobre Kafka, teniendo en cuenta que los acontecimientos que se irán sucediendo en el ámbito aparentemente tranquilo de un centro escolar de secundaria son tan angustiosos como muchos de los narrados por el escritor checo en buena parte de su obra. De ahí, también, la presencia de cucarachas en el cuarto del docente, alusión un tanto tosca a La metamorfosis.

Pero estos seis adolescentes, "masculinamente serios" que diría el poeta, no sólo practican severos ritos de iniciación, sino que planean vengarse de la estupidez de los adultos, a quienes culpan (tal vez con razón) de estar destruyendo el planeta. Se erigen, por tanto, en portavoces de una generación que se rebela contra la deplorable herencia que les espera y que recuerda muchísimo a aquellos otros menores que protagonizaban la soberbia ¿Quién puede matar a un niño? (1976) de Ibáñez Serrador.


martes, 16 de abril de 2019

Dobles vidas (2018)




Título original: Doubles vies
Director: Olivier Assayas
Francia, 2018, 108 minutos

Dobles vidas (2018) de Olivier Assayas


Tanto el tratamiento de la imagen (la película se ha rodado en Súper 16mm, algo inusual hoy en día) como la propia estructura de Doubles vies (2018), basada esencialmente en el diálogo de los personajes, remiten de inmediato al universo de cineastas como Woody Allen o Éric Rohmer (o eso, al menos, es lo que hacen notar la mayoría de reseñas sobre el último filme de Olivier Assayas). En realidad, es muy probable que el director francés haya pretendido, más que rendir homenaje a la manera de hacer cine de los grandes maestros (que también), llamar la atención sobre un mundo que se acaba, por lo menos tal y como lo habíamos conocido hasta la fecha.

A tal efecto, las continuas referencias a la crisis del sector editorial, los nuevos hábitos de los lectores y la irrupción del fenómeno blog deben entenderse como los síntomas de un cambio de ciclo, con la inevitable incertidumbre que comporta el saber que aquello que amamos tiene los días contados.



De ahí a hablar del futuro del cine en tanto que arte no hay más que un paso. Porque el avispado Assayas, que ha elegido a un editor (Guillaume Canet) y a un novelista (Vincent Macaigne) en horas bajas como protagonistas de su historia, podría perfectamente haber abordado el tema con tan sólo cambiar un par de palabras de su propio guion. Concretamente, cuando el personaje de Pascal Greggory se asombra de que la gente prefiera leer los libros en el móvil y no en papel. ¿Acaso no ocurre lo mismo con las pelis?

De todas formas, conviene no perder de vista que Doubles vies es una comedia y que, por lo tanto, las cuitas de Alain (el librero adúltero), Selena (Juliette Binoche), Léonard (el escritor que se resiste a admitir sus traumas llamándolos autoficción) y Valérie (Nora Hamzawi) deberían hacernos sonreír más que preocuparnos. A fin de cuentas, quienes se tomen la molestia de ir a ver un filme de estas características —es decir: los que aún compran cedés (¡o vinilos!), prefieren disfrutar del cine en pantalla grande o de la lectura en letra impresa— ya son plenamente conscientes de formar parte de una especie en vías de extinción. O no.


domingo, 27 de enero de 2019

Las hermanas Brontë (1979)




Título original: Les sœurs Brontë
Director: André Téchiné
Francia, 1979, 120 minutos

Las hermanas Brontë (1979) de A. Téchiné


Es inútil aconsejar calma a los humanos cuando experimentan esa inquietud que yo experimentaba. Si necesitan acción y no la encuentran, ellos mismos la inventarán. Hay millones de seres condenados a una suerte menos agradable que la mía de aquella época y esos millones viven en silenciosa protesta contra su destino. Nadie sabe cuántas rebeliones, aparte de las políticas, fermentan en los ánimos de las gentes. Se supone, generalmente, que las mujeres son más tranquilas; pero la realidad es que las mujeres sienten igual que los hombres, que necesitan ejercitar sus facultades y desarrollar sus esfuerzos como sus hermanos masculinos, aunque ellos piensen que deben vivir reducidas a preparar budines, tocar el piano, bordar y hacer punto, y critiquen o se burlen de las que aspiran a realizar o aprender más de lo acostumbrado en su sexo.

Charlotte Brontë
Jane Eyre
Capítulo 12
Traducción de E. Vergara

El gélido páramo en el que las hermanas Brontë situaran la acción de buena parte de sus novelas sirvió asimismo para que el cineasta francés André Téchiné rodase los exteriores de esta formidable recreación biográfica de sus vidas.

Hasta cierto punto deudora de la senda trazada previamente por el François Truffaut de Les deux Anglaises et le continent (1971), no hay detalle a propósito de las respectivas trayectorias de Emily (1818–1848), Charlotte (1816–1855) y Anne (1820–1849) que Les sœurs Brontë no recoja puntualmente. Así pues, la incomprensión paterna, la autodestructiva personalidad de su hermano Branwell (interpretado por Pascal Greggory) o el puritanismo de una sociedad tradicionalmente patriarcal que, al no ver con buenos ojos las inclinaciones literarias de las tres, terminará por forzarlas a publicar bajo seudónimo masculino.



Un excelente trabajo interpretativo el que lleva a cabo el trío Adjani, Pisier, Huppert en los papeles protagonistas, pero que, en lo concerniente a los secundarios, nos depara alguna que otra sorpresa, como ver nada menos que a todo un Roland Barthes (1915–1980) metiéndose en la piel de otro célebre escritor: William Makepeace Thackeray (1811–1863).

El revuelo que la edición de sus obras levantó en los elitistas círculos literarios de la época podría muy bien compararse con una auténtica revolución, habida cuenta de cómo sus venerables miembros, todos ellos hombres, se devanan los sesos intentando averiguar la verdadera identidad que se esconde tras ellas y si son tres personas distintas o una sola las responsables de la autoría.


viernes, 4 de mayo de 2018

9 dedos (2017)




Título original: 9 doigts 
Director: F.J. Ossang
Francia/Portugal, 2017, 99 minutos

9 dedos (2017) de F.J. Ossang


Cantante punk entre otras muchas cosas, el francés F.J. Ossang fue premiado en el último festival de Locarno como mejor director por esta cinta seudopolicíaca en blanco y negro que puede verse estos días en el Zumzeig de la calle Béjar. Cuyo carácter alternativo y ligeramente francófono no hace falta recordar: allí se programaron, en su día, Bella durmiente (2016) de Adolfo Arrieta o La fille de nulle part (2012) de Jean-Claude Brisseau, por poner sólo un par de ejemplos de filmes alternativos en la línea de 9 doigts.

Que tiene algo del ambiente entre misterioso y surrealista de las películas del húngaro Béla Tarr, pero sin llegar a su metraje kilométrico. Aunque los referentes explícitos de los que se sirve Ossang son mucho más clásicos: ya la primera escena nos remite a El tercer hombre (1949), con una persecución nocturna en la que Magloire (Paul Hamy) deja atrás una estación de tren para adentrarse a través de solitarias calles húmedas hasta dar con sus huesos en un barco rumbo a ninguna parte. En cambio, el líder de la banda de matones que intentan acorralarlo se llama Kurtz, en clara referencia al enigmático coronel que interpretara Marlon Brando en Apocalypse Now (1979).



Anárquica, alocada, frenética, la estructura de 9 dedos hará sin duda las delicias de los amantes del cine de Bruno Dumont, pasado por el tamiz del cine negro e, incluso, del cine mudo, ya que no son pocos los planos en los que se opta por focalizar la atención del espectador cerrando el encuadre sobre un determinado personaje.

A la deriva, claustrofóbico, hermético... El particular universo creado por Ossang ofrece una amplia gama de posibilidades expresivas que vienen a demostrar cómo el cineasta, objeto de una reciente retrospectiva en la Filmoteca Española, bebe lo mismo de Melville que de Godard. En otras palabras: la suya es una propuesta radical que no puede dejar a nadie indiferente.