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viernes, 26 de septiembre de 2025

Escalofrío en la noche (1971)




Título original: Play Misty for Me
Director: Clint Eastwood
EE.UU., 1971, 102 minutos

Escalofrío en la noche (1971)


El debut direccional de Clint Eastwood rendía homenaje al mundo de la radio mediante una trama, escrita por la guionista Jo Heims, en colaboración con Dean Riesner, en la que un locutor especializado en emisiones dedicadas a la música jazz se ve envuelto en una relación enfermiza con una oyente que siempre le pide que ponga la misma canción... Circunstancia que en el título original (Play Misty for me) daba pie a un ingenioso juego de palabras con las connotaciones negativas de un adjetivo que, además de "neblinoso", significa también "sensible o sentimental".

Aunque tal vez habría que comenzar remarcando la sensualidad de la voz del propio Eastwood, dato determinante en la cinta que nos ocupa y que en España, donde invariablemente fue doblado por la voz varonil de Constantino Romero, suele pasar desapercibido. De hecho, buena parte de su éxito como actor cabría achacarla a ese contraste entre la apariencia gélida de un tipo de metro noventa con cara de malas pulgas y una voz muy suave, casi femenina, que uno no se espera.



Aparte del ya mencionado carácter tóxico de la relación entre Dave (Eastwood) y Evelyn (Jessica Walter), plasmado mediante recursos visuales que lo mismo remiten al giallo italiano que al Hitchcock de Psicosis (1960), la ópera prima de Clint Eastwood retrata muy bien la escena musical de aquel entonces, un período en el que el rock y el jazz convergieron, con la influencia mutua que ello conlleva. De ahí que se incluyan imágenes, al más puro estilo cinéma vérité, del multitudinario Festival de Monterrey (en uno de cuyos insertos, por cierto, aparecen Cannonball Adderley y los miembros de su grupo, entre ellos Joe Zawinul, futuro fundador de los Weather Report).

Y todo ello filmado en apenas un mes en los alrededores de Carmel-by-the-Sea, la misma ciudad californiana de la que Eastwood llegaría a ser alcalde entre 1986 y 1988. En conjunto, Play Misty for Me (1971) no sólo cimentó su carrera como cineasta serio, sino que también se posiciona como una obra clave en la transición del cine de género hacia una exploración más psicológica e introspectiva. A este respecto, Eastwood demuestra un notable control narrativo y visual al subvertir el arquetipo masculino que él mismo había encarnado hasta entonces, colocándolo en una posición de vulnerabilidad frente a una figura femenina agresiva y perturbadora. Así pues, la película dialoga con la tradición del cine negro y anticipa el subgénero del "thriller de acoso" que se consolidaría en décadas posteriores con títulos como Atracción fatal (1987).



sábado, 30 de agosto de 2025

Un hombre de hoy (1970)




Título original: WUSA
Director: Stuart Rosenberg
EE.UU., 1970, 115 minutos

Un hombre de hoy (1970) de Stuart Rosenberg


Las mismas inquietudes políticas que hicieron que Paul Newman se involucrase en diversas causas, ya fuese la lucha por los derechos civiles de los afroamericanos o dando públicamente su apoyo a distintos candidatos demócratas, le llevaron a producir y protagonizar una película tan controvertida como WUSA (1970). 

Basada en la novela A Hall of Mirrors de Robert Stone, se centra en la figura de un tal Rheinhardt (Newman), individuo cínico y errante que llega a Nueva Orleans. Allí conoce a Geraldine (Joanne Woodward), una mujer igualmente solitaria con la que enseguida inicia una relación sentimental. Con la intención de ganarse la vida, Rheinhardt consigue trabajo como locutor en la WUSA, una emisora de radio local de ideología ultraderechista. Su programación, controlada por el magnate Bingamon (Pat Hingle), difunde mensajes de intolerancia y odio que aspiran a promover una conspiración neofascista.



Al mismo tiempo, la trama sigue los pasos de Rainey (Anthony Perkins), un idealista trabajador social que, sin saberlo, está siendo manipulado por los directivos de la emisora con la finalidad de desacreditar el sistema de bienestar social. A medida que la conspiración avance y la retórica propagada a través de las ondas se vuelva más agresiva, los caminos de estos y otros personajes discurrirán en paralelo hasta confluir en un clímax trágico de fatales consecuencias.

A pesar de haber sido un filme incomprendido en su momento, con el paso de los años WUSA ha ido adquiriendo una cierta aura de título de culto por lo audaz de su temática. De hecho, la hipótesis de un complot de corte totalitario que se sirve de los medios de comunicación como herramienta para el control y la desinformación de la opinión pública prefigura el argumento de producciones posteriores como, por ejemplo, la portentosa Network (1976) de Sidney Lumet. Aun así, y pese a tratarse de una película valiente y socialmente comprometida, lo cierto es que adolece de un planteamiento confuso en el que nada termina de quedar del todo claro.



lunes, 23 de septiembre de 2024

Días de radio (1987)




Título original: Radio Days
Director: Woody Allen
EE.UU., 1987, 89 minutos

Días de radio (1987) de Woody Allen


Se ha especulado enormemente sobre la posibilidad de que Woody Allen plagiase uno de los episodios de Historias de la radio (1955), concretamente el del ladrón que, en plena rapiña, responde al teléfono y gana un concurso radiofónico. Algo que, a la vista de cómo arranca Radio Days (1987), parece más que probable. No obstante, el ejercicio que el cineasta lleva a cabo en dicho filme supone mucho más que un simple homenaje nostálgico a la época dorada del medio de comunicación que marcó su infancia. De hecho, y hasta cierto punto, la película encierra sobre todo una profunda y sutil reflexión sobre el paso del tiempo y el modo en que idealizamos nuestros recuerdos.

Antes de eso, la voz en off del director neoyorquino habrá ido rememorando decenas de anécdotas que conforman el paisaje de toda una generación, la educación sentimental de cuantos crecieron al son de una banda sonora cuyos protagonistas principales fueron Carmen Miranda o Cole Porter. Y no sólo en lo tocante a música, sino que cada miembro de la familia protagonista tiene un programa preferido, ya sean los desayunos glamurosos que le gustan a la madre (Julie Kavner) o las aventuras del Vengador Enmascarado que hacen las delicias de los chavales del barrio.



Episodios, muchos de ellos, basados en sucesos reales y perfectamente documentados, desde la historia del estoico bateador de béisbol que continuaba al pie del cañón pese a los gravísimos impedimentos físicos que le iban sobreviniendo hasta el mediático accidente de Polly Phelps, la niña que cayó en un pozo. Acontecimientos que, por otra parte, permiten datar con exactitud el período descrito en pantalla, un lapso temporal que abarcaría desde el 30 de octubre del 38 (fecha de emisión de la histórica versión de Orson Welles a propósito de La guerra de los mundos) hasta la nochevieja de 1943, con lo que la acción concluye, ya el 1 de enero del 44, con los personajes sobre la azotea del King Cole Room de Manhattan haciéndose preguntas metafísicas en torno al carácter pasajero de la fama.

Y es que la cinta que nos ocupa forma un díptico con su predecesora, La rosa púrpura de El Cairo (1985), por lo que tienen ambas de ejercicio melancólico en torno a una época (los días de gloria del cine y la radio, respectivamente) que se recuerda con cariño por coincidir en el tiempo con los años de aprendizaje del futuro director, pero también con tristeza al saber que aquellos instantes no regresarán jamás. Lo cual explica, en cierta manera, que Woody Allen opte deliberadamente por embellecerlos en su memoria y de ahí que evoque Rockaway como un lugar donde siempre llueve y a los miembros de su propia familia como si, más que personas de carne y hueso, hubiesen sido los personajes de algún divertido cartoon.



sábado, 13 de enero de 2018

Tandem (1987)




Director: Patrice Leconte
Francia, 1987, 86 minutos

Tandem (1987) de Patrice Leconte


La Filmoteca de Catalunya presentaba esta tarde un lleno absoluto en su sala grande para dar la bienvenida a Patrice Leconte (y eso que, en la sala de al lado, se proyectaba Paterson de Jarmusch con todas las entradas vendidas). Pero es que estamos hablando de un director que tiene en su haber una lista nada desdeñable de éxitos populares, desde aquellos míticos Les bronzés (1978) hasta la mítica Le mari de la coiffeuse (1990), que, sólo en Barcelona, alcanzó la friolera de diecisiete meses en cartel.

La película de hoy, sin embargo, nunca llegó a estrenarse en España (de hecho, ha sido complicado obtener una copia para proyectarla en la cinemateca catalana; y eso aun a condición de que la sesión fuese gratuita, dados los problemas de derechos de autor que arrastra la cinta). Lo cual no deja de ser una verdadera lástima, ya que Tandem (1987) plantea un duelo interpretativo notable entre Jean Rochefort y Gérard Jugnot, especie de don Quijote y Sancho, respectivamente, (como muy bien apuntaba Esteve Riambau durante el posterior coloquio) que recorren las carreteras francesas, alojándose en hoteles de tercera, para hacer llegar a los pueblos de las provincias un célebre concurso radiofónico en directo de preguntas y respuestas.



En realidad, un análisis somero de la filmografía de Leconte demuestra enseguida que dicho planteamiento es muy de su agrado, toda vez que resulta fácilmente reconocible en filmes como L'homme du train (2002) o Mon meilleur ami (2006). Preguntado sobre el parecido de esta última con Tandem, el cineasta no ha tenido más remedio que reconocer los puntos en común: dos tipos antagónicos que, por contra, se acaban complementando al tiempo que nace entre ellos una gran amistad.

Tiene Tandem, además, ese toque crepuscular y decadente del hombre venido a menos que intenta, sin éxito, ocultar sus miserias sólo para resultar aún más patético en el ocaso de su carrera: es el caso, por ejemplo, de Michel Mortez, su protagonista, quien, aparte de un apellido que hace pensar inevitablemente en alguien moribundo, interpreta una escena bastante reveladora en la que llama por teléfono a una supuesta amante. Son esos pequeños perdedores anónimos tan del gusto de un director que siente debilidad por quienes luchan denonadamente contra la indiferencia que los rodea. Como ocurriría, precisamente, en la gala de los premios César de aquel año. Nos lo contaba Patrice Leconte durante el coloquio: pese a estar nominada en seis categorías, Tandem apenas recibió un galardón muy secundario (al mejor cartel). De modo que, tras la ceremonia, el siempre expresivo Rochefort le espetó: « Quelle branlée !! » ("¡Menudo palizón!"), algo que no sentó muy bien al director. Situación que volvería a repetirse tres años después con El marido de la peluquera (siete candidaturas y ningún César...). Sólo que, en esta ocasión, el actor únicamente se giraba cada vez que el premio iba a parar a otro, moviendo los labios aunque sin llegar jamás a emitir la frasecita de marras. Anécdotas que Leconte recuerda con una mezcla de cariño y de aflicción ahora que Rochefort ya no está: "Mientras vivía, nos llamábamos cada vez que uno de los dos tenía una historia interesante que contar: desde que falleció, en cambio, ya no sé a quién llamar..."


miércoles, 28 de diciembre de 2016

Solos en la madrugada (1978)




Director: José Luis Garci
España, 1978, 108 minutos

Solos en la madrugada (1978) de Garci


Si ayer hablábamos de la reciente Rumbos, en la que Julia Otero tiene un protagonismo especial como locutora de un espacio radiofónico nocturno, la casualidad ha querido que hoy comentemos un filme en el que también se rinde homenaje al mismo medio de comunicación (hay, de hecho, una escena en la que aparecerán fugazmente leyendas de la radio como Bobby Deglané y José Luis Pecker).

Acartonada y un tanto lenta como todas las películas de Garci, Solos en la madrugada hacía balance de la educación sentimental de una generación, la de los nacidos en los cuarenta, en el momento crucial de la transición democrática. En ese sentido, se trataba de una peli con trasfondo político; de tetas (pero sin pasarse: había que ser progre y a la vez hacer alguna concesión al destape imperante); de póster del PCE y postureo izquierdista; de letras (muchas letras) por pagar; de cigarrillo perpetuo; de un Pepe Sacristán escuchimizado y luciendo pantalón de campana en representación del españolito medio, pero que se crece ante el micro con el emotivo discurso final, un poco a lo Chaplin en El gran dictador. En resumidas cuentas: la culminación de la tercera vía, pese a que en esta ocasión el productor ya no fuese José Luis Dibildos sino González Sinde.

De todo lo cual se infiere que a día de hoy la película se ha convertido, tal vez sin pretenderlo, en un documento histórico de primer orden para conocer un momento decisivo de la sociedad española. Sus protagonistas (José Sacristán y Fiorella Faltoyano) ya habían intervenido en Asignatura pendiente, el filme anterior de Garci y su debut como director de largometrajes. Ahora se unía a la terna Emma Cohen, en el papel de la desinhibida Mayte. Sí: porque de eso precisamente trata Solos en la madrugada: de pasar página; de superar complejos; "porque no podemos pasarnos otros cuarenta años hablando de los cuarenta años..."

jueves, 1 de octubre de 2015

Vicis de Filmoteca / Rovira Beleta






Con motivo de la inauguración de la exposición "Rovira Beleta: més enllà de Los Tarantos" en la Filmoteca de Catalunya, el espacio radiofónico El séptimo vicio de Radio 3 (RNE) ha iniciado en Barcelona una temporada más de emisiones desde la sala Chomón de dicha entidad.

Dirigido y presentado por Javier Tolentino, el espacio ha contado con la presencia de Esteve Riambau (director de la Filmoteca de Catalunya), Anna Fors (comisaria de la exposición), Lara Mateo (nieta del homenajeado y que ha dirigido un documental sobre su figura), los también directores de cine Carlos Benpar y Eva Vila (autora del documental Bajarí, del que se ha proyectado un fragmento) y la actuación en vivo del cantaor Albert Cases "El Gato" con el acompañamiento de Eduardo Cortés a la guitarra.

A continuación, los asistentes han podido asistir a la proyección de Los Tarantos (1963), probablemente el film más célebre de Francisco Rovira Beleta.



domingo, 28 de junio de 2015

La noche que aterrorizó a América (1975)




Título original: The Night That Panicked America
Director: Joseph Sargent
EE.UU., 1975, 92 minutos

La noche que aterrorizó a América (1975)


Al año siguiente de estrenar Pelham 1.2.3., el italoamericano Joseph Sargent (fallecido el pasado 22 de diciembre) dirigió este telefilme basado en la popular emisión radiofónica en la que Orson Welles adaptaba La guerra de los mundos de H.G. Welles.

Por una parte, se muestra a los actores en el estudio de radio llevando a cabo su trabajo con total entrega bajo la batuta de Orson Welles; por otra, se van alternando diversas tramas protagonizadas por crédulos oyentes que se dejan arrastrar por el pánico: un matrimonio al borde del divorcio, un granjero y su hijo, una fiesta burguesa en San Francisco, la hija de un predicador que se debate entre su padre y su novio católico...

Uno de los aciertos del telefilme es que deja constancia de los entresijos que rodearon la producción más célebre del The Mercury Theatre on the Air. Como, por ejemplo, el hecho de que la censura prohibió que se imitase al presidente Roosevelt. Aunque, de todas formas, se incluyó igualmente la declaración institucional pronunciada por un actor que lo parodiaba a la perfección, diciendo, eso sí, que quien se estaba dirigiendo a los oyentes era el Secretario de Estado.

Una voz en off va enumerando cronológicamente los hechos acaecidos la noche del 30 de octubre de 1938 hasta que, finalmente, la policía irrumpe en los estudios de la CBS: el escándalo estaba servido y se iniciaba la leyenda.




Paul Shenar como Orson Welles
Algunos efectos de sonido se llevaron a cabo en el inodoro
Orson Welles en plena emisión


jueves, 25 de junio de 2015

Vicios de Filmoteca








El programa El séptimo vicio de Radio 3 / RNE ha clausurado hoy su primera temporada de emisiones en directo desde la Filmoteca de Catalunya en Barcelona. La sesión ha contado con la dramatización de varios fragmentos de producciones radiofónicas de Orson Welles: Drácula, La isla del tesoro y La guerra de los mundos.

En la breve entrevista que el director del programa, Javier Tolentino, ha realizado a Esteve Riambau, director de la Filmoteca, este último ha hecho balance de los actos de celebración del centenario de Welles. De las conferencias que tuvieron lugar dentro del simposio internacional ha destacado especialmente la llevada a cabo por Stefan Drössler sobre la hasta ahora poco conocida vinculación entre Welles y Alemania.

Para finalizar se ha proyectado Fraude (1973).

Javier Tolentino

martes, 9 de junio de 2015

Historias de la radio (1955)




Director: José Luis Sáenz de Heredia
España, 1955, 95 minutos

Historias de la radio (1955)


La importancia que la radio tuvo en el pasado en la vida cotidiana de varias generaciones queda perfectamente retratada en esta entrañable comedia escrita y dirigida por José Luis Sáenz de Heredia en 1955. En cada una de las historias que conforman este tríptico la radio juega un papel fundamental, no solo como elemento aglutinador de las masas sino como medio propiciatorio que puede redimirlas de su miseria.

En la primera de ellas, el anciano inventor al que da vida Pepe Isbert casi se deja el pellejo por ser el primero en llegar a los estudios disfrazado de esquimal y así obtener las 3000 pesetas del premio que le permitirán financiar sus investigaciones sobre un nuevo modelo de pistón.



La segunda, de tintes religiosos, tiene como protagonista a un ladrón que súbitamente se ve envuelto en un concurso radiofónico al recibir una llamada sorpresa en el domicilio que está desvalijando.

La tercera cuenta cómo un viejo maestro de escuela se ve arrastrado a participar en un concurso cultural con el objetivo de ganar el premio que permitirá pagar una costosa operación quirúrgica a un niño de su aldea (Horcajo de la Sierra, donde todos los vecinos, volcados con el profesor, siguen con sumo interés las respuestas de su paisano a través, precisamente, de un aparato de radio que se ha instalado a tal efecto en la plaza del pueblo).



En los tres casos, el denominador común de los personajes, surgidos todos ellos de una España sórdida y cateta, es que son forzados a concursar movidos por alguna circunstancia adversa con la esperanza de mejorar su situación tras ganar una suculenta gratificación económica.

Al mismo tiempo, irán desfilando ante los micrófonos para ser entrevistados por el chileno Bobby Deglané y Paco Rabal (en un inusual estilo documental) algunas celebridades de aquel entonces como el torero Rafael Gómez "El Gallo" o el futbolista Luis Molowny. También se incluyen las actuaciones musicales del grupo vocal Los Xey (cantando su tema "Pepita") y de la folclórica Gracia Montes.

En definitiva, se trata de una fórmula que obtuvo bastante éxito y que tendría su continuación diez años después con la secuela Historias de la televisión. Incluso se ha llegado a decir que quizá Woody Allen se inspiró en la película de Sáenz de Heredia para crear Días de radio (1987). Pero eso ya es otra historia, nunca mejor dicho.