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martes, 18 de abril de 2023

El inocente (2022)




Título original: L'innocent
Director: Louis Garrel
Francia, 2022, 99 minutos

El inocente (2022) de Louis Garrel


¿Drama cómico o comedia dramática? Quienes aborden el visionado de L'innocent (2022) se van a encontrar ante una disyuntiva de muy difícil solución. Probablemente porque a su director, coguionista e intérprete principal, el francés Louis Garrel (París, 1983), le gusta transitar por unos derroteros donde coexisten códigos de muy distinto origen. De ahí que su protagonista, un ensimismado y algo inmaduro individuo que responde al elocuente nombre de Abel Lefranc (literalmente "el sincero"), suscite lástima y carcajadas a partes iguales.

Aunque tampoco el resto de personajes parecen excesivamente centrados. Sobre todo la madre (Anouk Grinberg), recién casada, tras varios matrimonios fallidos, con un ex convicto al que ha conocido en la cárcel, donde da clases de teatro. Lo cual dará pie a una implacable vigilancia por parte del hijo, suspicaz ante la posibilidad de que el tal Michel Ferrand (que así se llama el padrastro, interpretado por Roschdy Zem) pudiera involucrar a su flamante esposa en algún turbio asunto.



Y es que Abel manifiesta los síntomas de un más que probable complejo de Edipo, unido a su condición de viudo al que le cuesta superar la muerte de la difunta Maud. Hasta el extremo de visitar asiduamente la tumba donde yacen los restos de la malograda joven. Pero no hay mal que cien años dure y tampoco sería descabellado intuir que la complicidad que le profesa Clémence (Noémie Merlant), compañera de fatigas del antihéroe Lefranc en el acuario donde ambos trabajan, pudiera acabar convirtiéndose en algo más…

Lo demás es un puro enredo, a ratos tierno, a ratos trepidante, con persecuciones automovilísticas, tiroteos y un cargamento de caviar iraní de incalculable valor. No puede decirse, ni mucho menos, que se trate de una cinta realista, si bien arroja una cierta impronta de lo que constituye hoy día la Francia de la clase trabajadora, deseosa de abandonar los vecindarios de la banlieu y hacer realidad sus sueños (como la tienda de flores de Sylvie) aun a riesgo de pagar un altísimo precio por ello.



martes, 8 de noviembre de 2022

Un año, una noche (2022)




Director: Isaki Lacuesta
España/Francia, 2022, 130 minutos

Un año, una noche (2022) de Isaki Lacuesta


Abordar en una película de más de dos horas de duración las graves secuelas a las que deben enfrentarse los supervivientes de un atentado terrorista no es tarea nada fácil. Sobre todo si se tiene en cuenta que, tratándose de un caso real (la estremecedora masacre perpetrada en la parisina sala Bataclan), el riesgo de incurrir en enfoques de tipo sensacionalista podría dar al traste con la credibilidad del proyecto. Desafío que no pareció arredrar lo más mínimo a Isaki Lacuesta e Isa Campo, junto con Fran Araújo, cuando decidieron embarcarse en la adaptación de la novela autobiográfica Paz, amor y death metal, de Ramón González.

Ya a nivel de puesta en escena, son varios los rasgos que marcan la singularidad de Un año, una noche (2022). Por ejemplo, la insistencia con la que la cámara se recrea en filmar en primerísimos planos a los protagonistas. O el carácter fragmentado de una narración cuyos continuos saltos temporales y espaciales sitúan al espectador en una tesitura tan impredecible como la de los propios Ramón (Nahuel Pérez Biscayart) y Céline (Noémie Merlant).



También la banda sonora, construida en torno al "Lamento della Ninfa" de Claudio Monteverdi, juega un papel decisivo a la hora de generar una atmósfera lo suficientemente melancólica para que, además de contrastar con la brutalidad de los hechos, transmita al mismo tiempo toda la amargura que se ha instalado en las vidas de unos seres en lo sucesivo marcados por la tragedia.

Porque, y ahí reside lo verdaderamente doloroso de esta historia, las heridas de ayer, lejos de cicatrizar, generarán nuevos trastornos en el futuro de una pareja abocada a lanzarse continuamente reproches, como si la vivencia traumática que les tocó afrontar juntos fuese, a su vez, el punto de inflexión que pudiera separarlos para siempre.



lunes, 23 de diciembre de 2019

Curiosa (2019)




Directora: Lou Jeunet
Francia, 2019, 107 minutos

Curiosa (2019) de Lou Jeunet

As-tu peur ? Te voici seule avec le silence…
Aucun souffle… aucun pas… nulle voix et nul bruit…
Seule comme une fleur que nul vent ne balance,
Seule avec ton parfum et ton rêve et la nuit.
As-tu peur ? Te voici seule avec la ténèbre,
Seule comme une morte au fond de son tombeau ;
Tout est pesant et noir, taciturne et funèbre,
Malgré l’amour si proche et le bonheur si beau.
As-tu peur ? Te voici toute seule avec l’ombre,
Seule comme une étoile au moment du matin ;
Comme un papillon d’or au fond d’un jardin sombre
Se meurt en palpitant pour son soleil lointain…

« La solitude des femmes »
Marie de Régnier

Fotografía de tonos fríos, vestuario de época, devaneos sentimentales entre escritores fin de siècle, erotismo pretendidamente escandaloso (aunque, a estas alturas, ya nadie se sorprenda de nada), música electrónica... Para su primer largometraje, la realizadora francesa Lou Jeunet ha elegido la figura de Marie de Heredia (1875-1963), novelista, poetisa, dramaturga y figura clave de un período artístico cuyos nombres más célebres fueron, entre otros, los de Pierre Louÿs (con quien mantendría un sonado romance) o Henri de Régnier (con el que contrajo matrimonio, más por interés que, según parece, por amor verdadero).

Tal y como hiciera Sofia Coppola en Marie Antoinette (2006) —filme de ambientación versallesca en cuya banda sonora se incluían, sin embargo, canciones de grupos como The Cure, New Order o The Strokes— Curiosa se sirve de un similar contraste con el fin de conseguir el extrañamiento necesario para que la historia narrada siga siendo actual pese al siglo transcurrido entre los acontecimientos históricos y la película.



Probablemente, y en tanto que propuesta fílmica concebida con una cierta voluntad transgresora, Curiosa se queda corta por esa sensación de déjà vu que invade a cualquiera que haya ido siguiendo el cine francés de la última década. ¿Qué aporta esta película que no hubiesen dicho ya títulos anteriores como, por ejemplo, Casa de tolerancia (L'Apollonide, 2011) de Bertrand Bonello o Camille Claudel 1915 (2013) de Bruno Dumont? A este respecto, y más allá de una vaga reivindicación feminista, la ópera prima de Lou Jeunet dista, por prudente, de haber igualado en intensidad a otras cintas con parecido planteamiento que aún pueden verse en nuestras pantallas, tal y como la reciente Retrato de una mujer en llamas (2019) de Céline Sciamma.

No obstante, que Curiosa acabe siendo un producto hasta cierto punto convencional no significa que no valga la pena como aproximación a una figura no excesivamente conocida fuera del ámbito francófono. En ese sentido, los versos que preceden estas líneas, deliciosamente simbolistas entre tanto ornato Belle époque, son la mejor carta de presentación para descubrir el verdadero encanto de una autora que, según la visión simplista que de ella se ofrece en la película, no habría pasado de ser una mujer que se dejó fotografiar desnuda por un escritor lujurioso.


sábado, 26 de octubre de 2019

Retrato de una mujer en llamas (2019)




Título original: Portrait de la jeune fille en feu
Directora: Céline Sciamma
Francia, 2019, 119 minutos

Retrato de una mujer en llamas (2019)
de Céline Sciamma


Portrait de la jeune fille en feu rezuma una sensorialidad a flor de piel cuya manifestación más evidente e inmediata nos llega a través del uso que hace su directora, la francesa Céline Sciamma, del color: el verde del vestido de Héloïse (Adèle Haenel), el rojo del de Marianne (Noémie Merlant), el azul del mar, el amarillo tostado de la arena de las playas de Bretaña... A lo que cabría añadir un segundo factor, algo más sutil, concerniente a la iluminación: natural en exteriores y mediante la ayuda de velas o de una chimenea cuando la acción transcurre de noche.

Tratándose de un filme que tiene la pintura como telón de fondo se diría que la cámara pretende captar la esencia de lo que dicho arte representa y que no es sino una lucha constante por atrapar la vida en un lienzo. Algo con lo que el cine, al fin y al cabo, conecta de pleno, por lo que cabría pensar si Marianne no es un trasunto de la propia Sciamma, autora del guion y que en el pasado estuvo unida sentimentalmente con la actriz protagonista.



Hay, sin embargo, un toque fantasmagórico en la puesta en escena de la película, ligado al mito de Orfeo, como esas apariciones nocturnas de Hèloïse, vestida de blanco al fondo de un pasillo, que se esfuma de inmediato cuando Marianne se gira para mirarla. Inteligente metáfora del misterio que todo artista se propone apresar en su obra y que se resiste a ser aprehendido. Como ese retrato que dará título a la cinta y alrededor del cual gira toda la trama.

Por último, y aunque esto sea ya un rasgo de estilo habitual en la práctica totalidad de la filmografía de la realizadora, la historia se articula en torno a un universo exclusivamente femenino, dieciochesco y refinado en esta ocasión, y con incursiones nocturnas a lo que parece una suerte de aquelarre, tal vez un guiño a los antiguos ritos órficos. Momento mágico, uno más, en el que las participantes se arrancan a cantar y que es el preludio de la apoteosis final, cuando Marianne, gracias a la música de Vivaldi, vivirá un último clímax con la sola contemplación del ser amado.


viernes, 26 de octubre de 2018

Un seductor a la francesa (2018)




Título original: Le retour du héros
Director: Laurent Tirard
Francia/Bélgica, 2018, 90 minutos

Un seductor a la francesa (2018) de Laurent Tirard


Ambientación decimonónica, humorismo vodevilesco y regimientos de húsares: la última película dirigida por el francés Laurent Tirard —responsable, en ocasiones anteriores, de títulos como Las aventuras amorosas del joven Molière (2007), El pequeño Nicolás (2009) o Un hombre de altura (2016), que ya tuvimos ocasión de comentar aquí— utiliza como pretexto los tópicos habituales del cine de época para reunir en pantalla a Jean Dujardin y Mélanie Laurent.

No puede decirse que Le retour du héros sea precisamente una obra maestra, ni tampoco aspira a serlo: con sus imperfecciones y lugares comunes, la cinta pasa a engrosar la ya de por sí profusa lista de producciones de tono amable con las que la industria cinematográfica gala viene satisfaciendo al público mainstream en las últimas décadas. No en vano, Tirard tiene en su haber, además de los filmes ya citados, una de las entregas de la saga Astérix y Obélix: Al servicio de Su Majestad (2012).



Un poco como el Jean Valjean de Los miserables o el Edmond Dantès de El Conde de Montecristo, el Capitán Neuville (Dujardin) responde al prototipo de héroe hecho a sí mismo que la literatura del siglo XIX popularizara en no pocas ocasiones. Sin embargo, el personaje, provisto de una socarronería hecha a la medida de Dujardin, tiene más de impostor que no de adalid laureado en mil y una batallas, si bien es ahí donde reside precisamente su encanto, sobre todo porque, desde el minuto uno, está cantado que logrará conquistar el corazón de la, en teoría, altiva Elisabeth (Laurent).

Con sus lágrimas afectadas y su empaque aristocrático, los Beaugrand representan el prototipo de familia deseosa de medrar socialmente casando a sus hijas con el mejor partido posible, pese a que, visto lo visto y teniendo en cuenta que Neuville no dudará en fingirse propietario de una inexistente mina de diamantes, es el simpático farsante quien se acaba aprovechando de ellos, al tiempo que se gana la adhesión del espectador.