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miércoles, 6 de agosto de 2025

Josep (2020)




Director: Aurel
Francia/España/Bélgica, 2020, 75 minutos

Josep (2020) de Aurel


Ambientada en febrero del 39, cuando miles de republicanos españoles buscaban refugio en Francia, Josep (2020) es otra de esas pequeñas joyas que la animación europea, sin duda más artesanal que la americana o la asiática, produce de vez en cuando. Su director, Aurélien Froment (o simplemente Aurel, como suele firmar), nació en Ardèche en 1980 y debutaba con esta historia basada en la figura del dibujante catalán Josep Bartolí i Guiu (1910-1995).

Aun así, no estamos ante un biopic convencional, sino que los hechos en los que se inspira se ven de algún modo ficcionalizados. A tal efecto, se introduce una trama paralela cuyos protagonistas son los descendientes del supuesto gendarme bondadoso que, contraviniendo las órdenes de sus superiores, se apiadó de Bartolí durante la estancia de éste en los campos de concentración donde, como tantos otros exiliados, fue recluido por las autoridades francesas.



Adornada con las voces, entre otros, de Sergi López y Sílvia Pérez Cruz, quien también se encarga de la música, la cinta se caracteriza por el estatismo de unas ilustraciones mediante las que, además de dejar constancia del sufrimiento de los vencidos, se reflejan a su vez las ensoñaciones del protagonista con su prometida, de la que no ha vuelto a tener noticias desde que dejó Barcelona, e incluso con la mítica Frida Kahlo, compañera sentimental del susodicho, ya durante su exilio en Méjico.

A consecuencia de esa doble trama a la que antes nos referíamos, la acción salta continuamente del pasado al presente, lo cual da pie a un interesante paralelismo o contraste entre el compromiso de aquellos que todo lo perdieron por defender sus ideales y la indiferencia e incluso el olvido en el que dicha lucha terminaría cayendo. Sin embargo, ese mismo planteamiento da pie a una emotiva relación entre el gendarme, ya moribundo, y su nieto, aficionado también al dibujo como Bartolí y, por lo tanto, responsable de mantener viva, en lo sucesivo, la memoria histórica.



martes, 10 de octubre de 2023

Golpe de suerte (2023)




Título original: Coup de chance
Director: Woody Allen
Francia/EE.UU., 2023, 93 minutos

Golpe de suerte (2023) de Woody Allen


Independientemente de que Coup de chance (2023), quincuagésima película dirigida por Woody Allen, adquiera relevancia por ser (como él mismo ha insinuado) la que cierre su extensa filmografía, el hecho de haberla rodado en París y en francés le otorga una credibilidad que a veces se echaba en falta en su producción anterior. Entre otras cosas porque esa burguesía ilustrada que invariablemente protagoniza todos sus filmes parece más auténtica si se expresa en la lengua de Molière que no cuando reside en las populosas avenidas neoyorquinas. Calidez a la que también contribuye, en buena medida, la vivaz fotografía del maestro Storaro.

Como ya sucediera en Match Point (2005), a veces el destino de los personajes depende del más puro azar, de una posibilidad entre un millón, hasta el extremo de que el encuentro casual de Fanny (Lou de Laâge) y Alain (Niels Schneider) desencadena la pasión que en su día no vivieron en el instituto, cuando eran apenas dos adolescentes, y los celos de un marido ridículamente posesivo al que da vida Melvil Poupaud.



Añádase una suegra un poco metomentodo (Valérie Lemercier) y lo que a priori parecía una comedia ligera de costumbres en torno a una típica crisis matrimonial termina convirtiéndose en un drama detectivesco un tanto previsible, pero no por ello menos encantador. Sobre todo si ese París de postal a lo Jacques Prévert, de terrazas a orillas del Sena y parques solitarios, viene aderezado con una selecta banda sonora jazzística cuyo leitmotiv es el "Cantaloupe Island" de Herbie Hancock.

Así pues, ni los tópicos más manidos ni las fórmulas más trilladas impiden que el octogenario Woody Allen ofrezca la enésima versión de sí mismo, destilando la fina ironía de quien conoce a la perfección su oficio, además del alma humana, y, por ende, no duda en jugar al cazador cazado mediante oportunos giros de guion a la altura de su excepcional talento como narrador.



martes, 28 de abril de 2020

Los visitantes (1993)




Título original: Les visiteurs
Director: Jean-Marie Poiré
Francia, 1993, 107 minutos

Los visitantes (1993) de Jean-Marie Poiré

Desde que Mark Twain publicase, a finales del siglo XIX, Un yanqui en la corte del rey Arturo (1889), la idea de hacer que habitantes del presente irrumpan en plena Edad Media o viceversa ha sido ampliamente explotada tanto por la literatura de corte fantástico como por un determinado tipo de cine de aventuras. Que, en el caso de la francesa Les visiteurs, adquiría esa vertiente paródica que tan buenos resultados suele proporcionar en taquilla.

Catorce millones de espectadores fueron los responsables de que el filme contara con sucesivas secuelas y hasta un remake hollywoodense (todos ellos dignos de olvido). Aunque esta primera entrega de la saga, con Jean Reno y Christian Clavier en los papeles principales, no sólo le valió a Valérie Lemercier el César a la mejor actriz secundaria, sino que, con los años, ha terminado adquiriendo un cierto halo de película de culto.



A la innegable vis cómica de la pareja protagonista se sumaba un guion, coescrito por el propio Clavier y el director de la cinta, Jean-Marie Poiré, plagado de situaciones hilarantes al más puro estilo slapstick y en la tradición de las screwball comedies. Sin olvidar, claro está, ese particular humor de brocha gorda, no apto para exquisitos, que ponen de manifiesto los nombres de los personajes: Godefroy de Papincourt y Jacquouille la Fripouille (algo así como "Delcojón el Sinvergüenza").

Se ha dicho de Les visiteurs que presenta alguna que otra coincidencia en su planteamiento con El cronicón (1970) de Antonio Giménez Rico. O que la ya célebre escena en la que el conde y su escudero la emprenden a mandobles con una furgoneta de Correos está inspirada en el Don Quijote (1992) de Orson Welles. Antecedentes ilustres para una cinta que, a falta de mayores pretensiones, aspira a hacernos pasar un buen rato.


lunes, 27 de abril de 2020

¡¡¡Caverrrrnícola!!! (2004)




Título original: RRRrrrr!!!
Director: Alain Chabat
Francia, 2004, 94 minutos

¡¡¡Caverrrrnícola!!! (2004) de Alain Chabat


Son muchos los elementos de esta insólita comedia francesa que remiten, en clave paródica, a La guerre du feu (1981). Con ese sentido del humor, a menudo intraducible, del grupo Les Robins des Bois, troupe satírica, pasada a mejor vida, y de cuyas filas salieron notables intérpretes de la actual escena gala como Marina Foïs o Jean-Paul Rouve. Dirigió el cotarro Alain Chabat, otro de los nombres destacados del cine más taquillero de aquel país, que se reservó el papel de chamán de la tribu. Y como guinda, la presencia de dos ilustres actores que no necesitan presentación: Gérard Depardieu y Jean Rochefort.

El making off de la película revela una laboriosa fase de producción, sobre todo en lo concerniente a decorados, maquillaje, vestuario y localizaciones: soberbio esfuerzo artesanal que contrasta con las encarnizadas críticas que, tras su estreno, recibió la cinta por parte de algunos sectores de la crítica. Lo cual no impidió que, aun así, acumulara hasta tres millones de espectadores durante su explotación comercial.



Y es que las ocurrencias que aquí se gastan, entre absurdas y facilonas, no siempre son bien recibidas en un país acostumbrado a productos de mucha mayor qualité. Así, por ejemplo, eso de que todos los miembros del clan se llamen Pierre (que, además de Pedro, también significa "piedra") o el desfile de animalejos dotados de colmillos de mamut (entre ellos un vermut, otro juego de palabras, resultante de unir el término ver ("lombriz") con el paquidérmico sufijo -mut) suscitó las iras de publicaciones como Le Parisien, desde cuya portada se calificó al filme con un elocuente "Nul !"

Sin embargo, y a pesar de lo impronunciable de su título, quien esté dispuesto a pasar hora y media en compañía de estas dos facciones enfrentadas, la del "pelo limpio" y la del "pelo sucio", acabará forzosamente por reírse en algún momento u otro, aunque sólo sea por la facha tan disparatadamente estrambótica que lucen estos trogloditas de hace 35.000 años.


miércoles, 20 de junio de 2018

Los 50 son los nuevos 30 (2017)




Título original: Marie-Francine
Directora: Valérie Lemercier
Francia/Bélgica, 2017, 95 minutos

Los 50 son los nuevos 30 (2017)


Directora e intérprete, Valérie Lemercier presenta en su última comedia una situación muy similar a la que hace un par de años planteaba Éric Lavaine en Vuelta a casa de mi madre (2016). Y que, a su vez, remite en parte al ya clásico Tanguy (2001) de Étienne Chatiliez. Lo cual confirma la tendencia del cine francés a tirar de fórmulas fijas cuyo éxito parece asegurado de antemano, quizá porque conectan plenamente con cambios sociales que están redibujando el concepto clásico de familia, así como la edad y las relaciones de pareja.

Los 50 son los nuevos 30... reza el poco afortunado título español de Marie-Francine. Su protagonista, encarnada por la propia realizadora, es torpe, fea y pasada de moda, con lo que rompe por partida triple el cliché establecido por las heroínas fílmicas al uso. Y encima la han echado del trabajo y su marido la deja por una treintañera. En ese sentido, el filme que nos ocupa se inscribe en otra corriente, más amplia y de alcance internacional, cuyo modelo referencial sería El diario de Bridget Jones (2001) de Sharon Maguire y de la que, por esos "azares" de la cartelera, se acaba de estrenar otro espécimen: I Feel Pretty (2018) de Abby Kohn y Marc Silverstein.


Imagen promocional claramente inspirada en el cartel de Tanguy

Evidentemente, los personajes de una película de tales características responden a un perfil muy extremado: los padres maniáticos, conservadores e hipócritas, incapaces de asumir la mayoría de edad de su hija; el marido egoísta que no tiene en cuenta los sentimientos de su mujer, a la que abandona caprichosamente para luego requerirla de nuevo; el "príncipe azul" que, bajo la apariencia de chef de origen portugués, aparecerá para rescatar a Marie-Francine de la monotonía... Todo ello en aras de una vis cómica acentuada por el hecho de que Lemercier interpreta también a Marie-Noëlle, la hermana gemela de la protagonista.

Al margen de lo logrado o no que pueda resultar el conjunto, quizá lo más llamativo sean las múltiples y variadas referencias cinéfilas y musicales que contiene, sobre todo a través de su banda sonora, en la que conviven piezas de Moustaki, Aznavour y hasta Julio Iglesias con la Danza macabra de Saint-Saënts, los fados de Amália Rodrigues y el apasionado tema central de Los paraguas de Cherburgo. Mejunje variopinto y heteróclito coronado por una guinda de lo más ochentero: "L'amour c'est comme une cigarette", perla que hiciera célebre Sylvie Vartan y cuya letra, amén de ser entonada por madre e hijas en una de las escenas culminantes, resume a la perfección el mensaje entre optimista y melancólico de la película.