Director: David Lynch
EE.UU./Méjico, 1984, 137 minutos
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| Dune (1984) de David Lynch |
Probablemente, Dune estaría mucho mejor considerada si su director, un David Lynch que prefirió renunciar a El retorno del Jedi (1983) para embarcarse en este proyecto mastodóntico, hubiese quedado satisfecho de lo que él considera una experiencia traumática y el único fracaso de su carrera. El caso es que salió tan escaldado que apenas suele hablar de ello y, a pesar del tiempo transcurrido, ni siquiera se ha prestado a participar en ninguna edición especial para DVD.
Fallido o no, lo cierto es que Dune ha terminado convirtiéndose en un título de culto con todas las de la ley, envuelto en esa aureola de misterio en la que no se acaba de saber muy bien qué parte es verídica y qué elementos son fruto de la exageración o de la leyenda. En todo caso, Lynch no fue ni el primero ni el último en estrellarse contra semejante escollo. A este respecto, resulta sumamente interesante el documental Jodorowsky's Dune (2013) a propósito de lo que el inclasificable chileno habría llegado a engendrar de haberse materializado su adaptación de la novela de Frank Herbert (1920–1986).
En todo caso, un relato de lombrices gigantes que se deslizan bajo las arenas de un planeta desértico no tiene nada que envidiar al universo Star Wars si no es su rentabilidad en taquilla. Pequeño gran detalle (¡con el vil metal hemos topado!) que, en resumidas cuentas, vendría a explicar por qué una empresa se convierte en saga, mientras que la otra naufraga en las procelosas (y caprichosas) aguas de ese juez implacable llamado público.
Veremos a ver qué tal le va al inminente remake de Dune cuya posproducción está ultimando el canadiense Denis Villeneuve. De momento, la actual situación de pandemia, con el sector del ocio paralizado y abocado a un futuro incierto, no parece el mejor de los augurios para una historia que se podría llegar a pensar si no estará gafada por alguna extraña maldición procedente de los confines de Arrakis.





