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miércoles, 20 de febrero de 2019

Cambio de reinas (2017)




Título original: L'échange des princesses
Director: Marc Dugain
Francia/Bélgica, 2017, 100 minutos

Cambio de reinas (2017) de Marc Dugain


Cuando estudiábamos la Historia de España en el colegio, se solía pasar de puntillas sobre el reinado de Luis I, "el Bienamado" o "el Liberal", básicamente porque el suyo —apenas 229 días que van desde enero de 1724 hasta agosto de ese mismo año— sigue ostentando, en la actualidad, la dudosa marca de haber sido el más efímero de todos los tiempos en lo que respecta a la monarquía española.

La ventaja de un filme como L'échange des princesses —dirigido por Marc Dugain e interpretado, entre otros, por Lambert Wilson (Felipe V) o el joven Kacey Mottet Klein (el malogrado rey de 17 primaveras)— es que le pone cara a personajes de los que, hasta la fecha, sólo conocíamos su vida y milagros. Factor nada desdeñable y que, automáticamente, convierte a la película en candidata a ilustrar no pocas lecciones sobre la materia en institutos y facultades universitarias.



La anécdota en cuestión gira en torno a un peculiar pacto de Estado entre la Corona Hispánica y la Francesa, que consiste, tal y como recoge el elocuente título de la cinta, así como la novela homónima de Chantal Thomas en la que está basada, en intercambiarse sendas futuras herederas con la finalidad de zanjar, así, las severas diferencias que habían conducido a ambas naciones a hacerse mutuamente la guerra.

Factor que adquiere una relevancia aún mayor, si cabe, dada la corta edad de los contrayentes: Luis XV de Francia (11) y la párvula María Ana Victoria (4); Luisa Isabel de Orleáns (12) y el enfermizo Príncipe de Asturias (15: le quedaban dos para fallecer...). Y poco más: vistoso dispendio en vestuario y localizaciones versallescas; algún que otro conato de sensualismo sáfico o efébico; la extraña conducta (históricamente contrastada) de la reina consorte española; etc. Vamos: lo que de siempre se ha llamado una película de época.


martes, 12 de febrero de 2019

La clase de piano (2018)




Título original: Au bout des doigts
Director: Ludovic Bernard
Francia/Bélgica, 2018, 105 minutos

La clase de piano (2018) de Ludovic Bernard


Las películas sobre pianos y pianistas constituyen, en sí mismas, un subgénero especialmente prolífico en el ámbito del cine contemporáneo. Así, y aparte del célebre filme homónimo que la neozelandesa Jane Campion dirigiera en 1993, nos vienen a la memoria títulos tan aclamados como la oscarizada cinta de Polanski (2003) o la reciente Green Book (2018) de Peter Farrelly.

Tendencia que, en el caso del cine francés, parece agudizarse aún más si cabe, dando lugar a dramas turbadoramente inquietantes como La pianista (2001) de Haneke, La última nota (La tourneuse de pages, 2006) de Denis Dercourt o De latir mi corazón se ha parado (De battre mon coeur s'est arrêté, 2005) de Jacques Audiard. Nada que ver con un producto de las características de Au bout des doigts (literalmente, "En la punta de los dedos"), que se acaba de estrenar en nuestra cartelera con el poco original título de La clase de piano.



Y es que la previsible historia del joven Mathieu Malinski (Jules Benchetrit), ladronzuelo de los suburbios parisinos capaz, a su vez, de interpretar magistralmente la Rapsodia húngara nº 2 de Liszt, adolece de una total falta de credibilidad. Porque bajo su aparente discurso anclado en la cultura del esfuerzo, el guion esconde, en realidad, una insípida fábula concebida para satisfacer al mismo perfil de espectador que habitualmente se dejaría seducir por los talent show del formato televisivo.

Todo resulta sorprendentemente fácil, por lo tanto, en aras de conseguir dicho objetivo: desde que un profesor del conservatorio (Lambert Wilson) se fije en un muchacho que toca el piano en el metro hasta ganar un reputado concurso interpretando el Concierto nº 2 de Rajmáninov. Elementos que, por desgracia, tienen mucho que ver con la imperante obsesión por el éxito y poco (o nada) con el buen cine.


martes, 5 de junio de 2018

Corporate (2017)




Director: Nicolas Silhol
Francia, 2017, 95 minutos

Corporate (2017) de Nicolas Silhol


Que Francia es uno de los países del mundo con mayor actividad sindical lo demuestran sus continuas convocatorias de huelga, así como una larga tradición de protestas en la que descuellan hitos como el Mayo del 68 (del que ahora se cumple medio siglo) o, incluso, si nos retrotraemos en el tiempo, hasta la propia Revolución Francesa, madre de todas las revoluciones burguesas habidas y por haber.

Quizá por ello son muchas las películas procedentes de aquel país que han abordado el mundo laboral y sus complejos entresijos. Así, a bote pronto, me vienen a la memoria títulos como Ressources humaines (1999) de Laurent Cantet o, más recientemente, La loi du marché (2015) de Stéphane Brizé. Nómina a la que viene a sumarse el flamante debut en el largometraje de Nicolas Silhol.



Por lo crudo de las relaciones que se llegan a establecer entre los directivos de una importante multinacional, Corporate recuerda también, en determinados momentos, al universo de competitividad y rencillas que el argentino Marcelo Piñeyro reflejaba en El método (2005), a partir de la obra teatral El mètode Grönholm de Jordi Galceran. Un contexto despiadado, de zancadillas y malas pasadas, en el que la gélida responsable de recursos humanos de Esen (Céline Sallette) deberá replantearse sus objetivos dentro de la empresa tras el suicidio de un antiguo trabajador de la misma, al que ella ayudó a despedir.

En suma, Silhol vuelve sobre los lugares comunes de cualquier dilema moral al uso al retratar la evolución de una ejecutiva agresiva que comienza siendo la ejecutora de un perverso engranaje que ella misma se encargará de dinamitar valiéndose del mismo juego sucio que le inculcaron sus superiores. En ese aspecto, el panorama esbozado en Corporate, pese a lo certero de su análisis, puede resultar a ratos un tanto inocente, con esos archivos comprometedores que son enviados de aquí para allá hasta que, finalmente, terminan por comprometer a alguien.


martes, 26 de septiembre de 2017

Jacques (2016)




Título original: L'odyssée
Director: Jérôme Salle
Francia/Bélgica, 2016, 122 minutos

Jacques (2016) de Jérôme Salle


La inconfundible voz en off de Rafael Taibo solía acompañar en nuestro país las imágenes de los documentales sobre el mundo submarino de Jacques-Yves Cousteau (1910–1997). Pero aparte de la imagen estereotipada del anciano comandante a bordo del Calypso, ataviado con su habitual bonete rojo, poco es lo que en realidad sabemos de una figura capital en la historia de los movimientos en pro de la preservación del medio ambiente.

Por eso el director Jérôme Salle, responsable (doce años atrás) de la muy estimable Anthony Zimmer, decidió embarcarse en este biopic a propósito de la controvertida personalidad de un hombre cuyo recuerdo comenzaba a desvanecerse entre las nuevas generaciones. Y no es que se haya centrado, precisamente, en la biografía oficial del submarinista para la elaboración del guion, sino que, más bien, su equipo y él han intentado reconstruir la parte más humana y menos conocida de la trayectoria del que fuera ídolo de masas gracias a sus trabajos divulgativos para la televisión.



Preciosista y a veces un tanto frívola, L'Odyssée tiene, sin embargo, como mérito principal la asombrosa transformación de su actor protagonista, un Lambert Wilson cuyo asombroso parecido con el homenajeado hace que nos olvidemos, por momentos, de que estamos viendo un filme de ficción.

Durante las más de dos horas de metraje, acompañadas por la siempre sugerente música del aclamado Alexandre Desplat, veremos al personaje manejarse entre los suyos, con las luces y sombras de un hombre al que la fama tal vez alejó en exceso, durante algún período de su vida, de su esposa Simone (Audrey Tautou) y de sus hijos (en especial Philippe, interpretado por Pierre Niney, el actor de moda en el cine francés).

Pierre Niney (izquierda) y Lambert Wilson caracterizados

viernes, 26 de mayo de 2017

Ernest y Célestine (2012)




Título original: Ernest et Célestine
Directores: Stéphane Aubier, Vincent Patar y Benjamin Renner
Francia/Bélgica/Luxemburgo, 2012, 80 minutos

Ernest y Célestine (2012)


¿Qué pueden tener en común un oso y una ratona? A priori se diría que más bien poca cosa, aunque, como punto de partida, se trata de un reto sin duda interesante, sobre todo si ella va para dentista y él es un pobre músico callejero. Pero para el equipo integrado por Stéphane Aubier, Vincent Patar y Benjamin Renner nada es imposible, como ya quedara de sobras probado con su imaginativa Pánico en la granja (2009).

Visualmente, Ernest et Célestine daba vida al universo de elegantes acuarelas concebido por la ilustradora belga Gabrielle Vincent (1928-2000). Y si, además, el guion iba a cargo del escritor Daniel Pennac, la apuesta no podía fallar. Sobre todo teniendo en cuenta qué actores pusieron sus voces a los personajes: de la versión francesa destacan la de Lambert Wilson en el papel de Ernest y la de Féodor Atkine como Juez Grizzly, emulados (en la versión americana) por Forest Whitaker, Paul Giamatti (Juez Rata) y la mismísima Lauren Bacall, quien ponía el broche de oro a su extensa carrera dándole voz a La Gris, la temible institutriz del hospicio.

Lambert Wilson


También en el apartado musical encontramos nombres ilustres, como el del cantautor Thomas Fersen, intérprete del tema central: "La chanson d'Ernest et Célestine". La banda sonora la compuso Vincent Courtois.

Planteando la historia como el encuentro de dos seres enfrentados con sus respectivos mundos (uno subterráneo, el otro en la superficie), Pennac demuestra ser conocedor de filmes como Metrópolis (1927), pese a que también denota la influencia de clásicos de la literatura universal al mostrar a Ernest atado y transportado por los ratones como si se tratase de Gulliver en Liliput.

Uso expresionista de la sombra a lo Nosferatu

lunes, 3 de octubre de 2016

La vaca (2016)




Título original: La vache
Director: Mohamed Hamidi
Francia, 2016, 91 minutos

« C'est la faute de la poire ! »

La vaca (2016) de Mohamed Hamidi


Algo de quijotesco, por no decir bastante, tiene el protagonista de La vache. Porque alguien que trata a su vaca mejor que a su propia familia y que además decide ir a pie desde su aldea argelina hasta París tiene, sin duda, un toque de loco genial. Pero al mismo tiempo, siendo Fatah Ballabes un sencillo campesino, afable y tierno, posee también su pizca de Sancho. En todo caso, lo que queda claro es que Éric Toledano y Olivier Nakache, ejerciendo ahora en labores de producción ejecutiva, intentan de nuevo repetir el éxito de Intocable (2011).

Habiéndoles salido la intentona por la culata con Samba (2014), regresan otra vez a la carga con una comedia que, dirigida por Mohamed Hamidi, vuelve a juntar a dos personajes antagónicos que, sin embargo, congenian a las mil maravillas: el ya mencionado Fatah (Fatsah Bouyahmed) y el aristócrata Philippe (Lambert Wilson), un conde arruinado que desde buen principio sentirá una enorme simpatía por él. Un tercero en discordia se les acabará sumando: Hassan, el cuñado de Fatah, interpretado por el siempre vivaracho Jamel Debbouze. Los tres proceden de ambientes muy distintos y, pese a no tener nada que les una, acabarán colaborando en una empresa común: la de conseguir que la vaca Jacqueline llegue a tiempo a la capital francesa para participar en el concurso del Salón de la agricultura.

Fatah y Jacqueline: tal para cual


A pesar de lo poco realista de su planteamiento, La vache funciona narrativamente debido a su hábil combinación de humor y fe en la bondad del ser humano. Un poco como sucede en la segunda parte del Quijote, nadie parece sorprenderse de la loca aventura de Fatah, convertido en un héroe mediático gracias a la televisión y a las redes sociales. De hecho, casi todo el mundo le acabará siguiendo la corriente.

Claro que la intención última de una película como ésta no es tan inocente como parece: detrás de los "Vive la France !", de los personajes de diferente condición social confraternizando, de los magrebíes que, como Fatah, defienden la importancia de saber hablar la lengua de Molière hay una voluntad de fomentar la concordia a través de los valores republicanos, en un país en el que la radicalización de unos y de otros amenaza muy seriamente con fracturar la sociedad.

Por último, cabe mencionar la vigorosa banda sonora del músico de origen libanés Ibrahim Maalouf, quien con su trompeta de cuatro pistones ha logrado emular en La vaca la intensidad sonora de los mejores filmes de Emir Kusturica.

Fatsah Bouyahmed (izquierda) y el director Mohamed Hamidi

domingo, 10 de mayo de 2015

En la boca no (2003)




Título original: Pas sur la bouche
Director: Alain Resnais
Francia/Suiza, 2003, 115 minutos

En la boca no (2003) de Alain Resnais


El cine francés es especialmente dado a las comedias musicales. Sirvan de ejemplo las dirigidas por Jacques Demy o, en el trayecto final de su dilatada carrera, las de Alain Resnais.

En la boca no (2003) es la adaptación de una opereta estrenada en 1925 con libreto de André Barde y que ya fue llevada a la pantalla en 1931 por los francorusos Nicolas Evreinoff y Nicolas Rimsky. Con su grupo habitual de actores (entre ellos, su mujer: Sabine Azéma) y el acostumbrado toque teatral de sus últimas películas, Resnais nos ofrece no pocas escenas repletas de elegante sofisticación y sentido del humor. Como aquella en la que Georges Valandray (Pierre Arditi) se sitúa justo delante de una enorme cornamenta de ciervo que se halla colgada a sus espaldas en la pared: ¡y él que creía que su mujer Gilberte no había estado casada con nadie más! Poco podía imaginar que el astuto americano Eric Thomson (Lambert Wilson) fue su primer marido y que no sólo ha venido para hablar de negocios...

Otros actores que destacan son Audrey Tautou como Hugette Verberie y Jalil Lespert en el papel de Charley, un joven y algo pretencioso artista de vanguardia.