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lunes, 13 de agosto de 2018

Mary Shelley (2017)




Directora: Haifaa Al-Mansour
Reino Unido/Luxemburgo/EE.UU., 2017, 120 minutos

Mary Shelley (2017) de Haifaa Al-Mansour


'It is not singular,' says Mary Shelley in her 1831 introduction to Frankenstein, 'that, as the daughter of two persons of distinguished literary celebrity, I should very early have thought of writing'. The 'distinguished' parents in question, William Godwin (1756—1836) and Mary Wollstonecraft (1759—97), not only wrote books but believed that they could, gradually at least, change the world by doing so.

Martin Garrett
Mary Shelley (2002)
The British Library / Writers' lives

He aquí una de aquellas películas que levantan más expectación por motivos extracinematográficos que no por su verdadero valor intrínseco. Unos se sentirán atraídos por la fascinante personalidad de la autora de El moderno Prometeo; otros, por su contexto histórico, deliciosamente decimonónico. Habrá quien, llevado de un cierto impulso feminista, sienta curiosidad por una mujer que supo hacerse un hueco en un mundo eminentemente masculino. Por último, es casi seguro que el sexo y la nacionalidad de su directora (primera cineasta saudí en rodar en Hollywood) también habrán contribuido, en no pocos casos, al creciente interés por ver este biopic a propósito de Mary Godwin Wollstonecraft, más conocida por su apellido de casada: Shelley.

Mucha expectación, como decimos, y poco cine. Porque, al margen de que el diseño de vestuario, los decorados y las localizaciones estén perfectamente documentados y aun recreados, lo cierto es que el producto final parece más cerca de alguna entrega para adolescentes, tipo Crepúsculo, que no de una profunda y verdadera meditación sobre los anhelos que movieron a sus protagonistas en la vida real.

La influencia del estilo pictórico de Waterhouse parece evidente


Cierto que el guion de Emma Jensen se esfuerza en subrayar las razones que motivaron la gestación de una de las novelas más célebres de todos los tiempos (la muerte prematura de la hija de la pareja, lo cual explicaría la obsesión de Mary por devolverle la vida, o la asistencia de los Shelley a un acto público en el que Polidori expone sus teorías sobre galvanismo), pero, aun así, se queda en la superficie, en el apasionado romance de dos seres unidos por su sensibilidad poética y separados por convencionalismos sociales y familiares contra los que poco pueden hacer, más allá de frecuentar la compañía del excéntrico Lord Byron (Tom Sturridge), pese a que ello se acabará revelando más un inconveniente que una ventaja.

Por todo lo cual podemos concluir que Mary Shelley, aun siendo un filme que habla de libros y de versos, va dirigido, sin embargo, a un público potencial que no los lee. Por eso se ha elegido a Elle Fanning y a Douglas Booth como pareja protagonista: porque su belleza de efebos veinteañeros es una garantía para hacer taquilla en la misma proporción que prescindir de ese envoltorio romántico supondría el más mortífero de los venenos.


miércoles, 1 de junio de 2016

Remando al viento (1988)




Título en inglés: Rowing with the Wind
Director: Gonzalo Suárez
España/Noruega, 1988, 96 minutos

Remando al viento (1988) de Gonzalo Suárez


El cineasta y escritor Gonzalo Suárez (Oviedo, 1934) visita estos días la sede de la Filmoteca de Catalunya en Barcelona. En la tarde de hoy miércoles 1 de junio ha presentado Remando al viento, uno de los títulos más emblemáticos de su filmografía, y mañana jueves hará lo propio con Ditirambo, película que en 1969 supuso su debut en el largometraje.

Acompañado antes de la proyección por Esteve Riambau (director de la Filmoteca) y en el coloquio posterior por el editor Salvador Forasté, Suárez ha ido desvelando algunos de los entresijos que marcaron el rodaje de un filme que intenta recrear lo que debió ser la génesis de la novela Frankenstein durante la célebre estancia del matrimonio Shelley en el suizo lago Léman junto a Lord Byron en 1816.

Ya nadie parece recordarlo (de hecho, ni siquiera Gonzalo Suárez lo ha comentado), pero en su momento esta película, cuyo título surgió de una mala traducción de Antonio Saura, logró hacerse con seis premios Goya (incluido el de mejor director) y fue nominada en otras seis categorías, ganando, además, aquel mismo año la Concha de plata en San Sebastián.

Lord Byron - Hugh Grant

En esencia, Remando al viento es más una formulación de lo que fue el Romanticismo que no una adaptación literaria al uso. Son muchas las anécdotas que encierra la filmación de un proyecto en el que tuvieron ocasión de participar un grupo de actores británicos, jóvenes promesas a finales de los ochenta, y que con el tiempo acabarían convirtiéndose en estrellas de renombre internacional: Hugh Grant (Lord Byron) y Elizabeth Hurley (Claire Clermont) se conocieron precisamente allí. "Esta es tonta...", confiesa el realizador que le susurró el galán. El resto de la historia, sin embargo, es de sobras conocido por todos... También en Noruega se vivieron momentos difíciles, debido a las inclemencias meteorológicas que debió soportar el equipo de producción. Aunque lo más divertido fue habérselas con esa jirafa que aparece en el interior del palacio veneciano y que debido a lo arisco de su carácter ocasionó más de un contratiempo.

Entre los miembros nacionales del reparto es fácil identificar rostros familiares para el espectador español: José Luis Gómez (Polidori), Aitana Sánchez-Gijón, Bibí Andersen (Fornarina), Virginia Mataix, Josep Maria Pou o el recientemente desaparecido Miguel Picazo en un breve cameo como sacerdote italiano.

Por lo demás, Suárez se ha mostrado de lo más ocurrente, bromeando sobre el pesimismo de los autores románticos y sobre lo absurdo de la condición humana ya desde los albores de su existencia: "Parece ser que es el quinto espermatozoide el que logra fecundar al óvulo", ha comentado Suárez divertido. De hecho, hay un momento de la película en el que Lord Byron afirma: "Do you really believe that men invented horror? I believe it is rather that men are a horrifying invention. What existed before men? Horror. What will still exist when men are gone? Horror. Believe me, my dear Shelley; horror is the only reality which sustains our existence." Interrogado por una de las asistentes sobre el sentido de dicha frase, Gonzalo Suárez ha aprovechado para explayarse a propósito de cómo nos encanta seguir creyendo que la tierra es plana y que los niños los trae la cigüeña de París: comodidades muy ligadas al aquí y ahora, pero fuera de las cuales acecha la terrible verdad, el horror al que aludía el poeta inglés.

Pero como el tiempo apremiaba, ha sido necesario acabar el acto un poco precipitadamente (o aplazarlo para seguir mañana). A lo que el veterano cineasta, sin duda ávido de continuar contando batallitas, ha añadido: "¡Deberíamos organizar un simposio de quince días a orillas del mar!" Genial broche que ha sido premiado con un sentido aplauso por parte del público.

Gonzalo Suárez (izquierda), acompañado por Salvador Forasté