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martes, 24 de febrero de 2026

Hombre sin fronteras (1971)




Título original: The Hired Hand
Director: Peter Fonda
EE.UU., 1971, 90 minutos

Hombre sin fronteras (1971) de Peter Fonda


Debut en la dirección de Peter Fonda, quien también protagoniza lo que el paso del tiempo ha terminado convirtiendo en película de culto. En efecto, la escasa repercusión que The Hired Hand (1971) obtuvo en el momento de su estreno la condenó injustamente a un olvido del que por fin fue rescatada varias décadas después, en 2001, cuando varias instituciones, entre ellas la Film Foundation de Scorsese, aunaron esfuerzos para restaurarla y devolverle la relevancia que verdaderamente merecía.

Sea como fuere, si por algo destaca la cinta que nos ocupa es por una particular atmósfera de quietud melancólica que la excelente fotografía de Vilmos Zsigmond y la banda sonora de Bruce Langhorne no hacen sino subrayar. En ese sentido, los personajes ideados por Alan Sharp, autor del guion, viven inmersos en un ambiente de perpetuo lirismo introspectivo en el que, aparte de momentos muy puntuales de confrontación, parece haberse detenido el tiempo.



Tras el éxito inesperado de Easy Rider (1969), la Universal pretendía repetir la jugada mediante producciones de bajo presupuesto en las que los actores implicados en la hoy ya mítica película de Dennis Hopper y su camarilla de moteros contraculturales pudiesen dar rienda suelta a su talento. Algo que, en el caso de Fonda, pasaba por remedar, en cierto modo, el personaje taciturno de Wyatt, reconvertido ahora en el jinete Harry Collings, un hombre que, después de varios años vagando sin rumbo fijo por la frontera, en compañía de su fiel amigo Arch Harris (Warren Oates), decide regresar a casa con Hannah (Verna Bloom), la esposa a la que en su día abandonó.

A diferencia de lo que ocurre en los wésterns clásicos, aquí no se dan cita los elementos típicos como motor principal de la acción, sino que el conflicto es puramente emocional y doméstico. En ese sentido, en lugar de recibirlo con los brazos abiertos, Hannah lo acepta como peón a sueldo (el "hired hand" del título original), sometiéndolo a una dura prueba de humildad y constancia antes de reconocerlo nuevamente como marido. De hecho, su interpretación constituye la columna vertebral de la película, por lo que, sin su firmeza, el viaje de redención de Harry carecería de peso.



miércoles, 10 de junio de 2020

El día del delfín (1973)




Título original: The Day of the Dolphin
Director: Mike Nichols
EE.UU., 1973, 104 minutos

El día del delfín (1973) de Mike Nichols

Seamos sinceros: un delfín que habla tiene tanto o incluso más atractivo para la taquilla que para la propia ciencia. Sobre todo si el sonriente cetáceo se comunica mediante un hilillo de voz y monosílabos que —como love, dad o fish— lo humanizan hasta el punto de dotarlo del mismo candor infantil que ya explotaran los creadores de Bambi (1942), Lassie (1954-1974) y hasta La mula Francis (1950).

Efectivamente, The day of the Dolphin es una de esas cintas concebidas para acabar arrancándole una lágrima al espectador cuando, tras arduos esfuerzos por parte de un abnegado equipo de biólogos y cuidadores, los malos malísimos irrumpen en los límites de aquel paraíso insular, guiados por sabe Dios qué oscuras intenciones.



Cuenta la leyenda que el último día de rodaje, una vez filmadas sus respectivas escenas, la pareja protagonista (es decir: el tierno Pha y su enamorada Be) se dio a la fuga para no regresar jamás, dando así buena prueba de la misma inteligencia de la que hacen gala sus personajes en la ficción. 

Y en cuanto al reparto humano, George C. Scott estaba muy propio en su papel de científico un tanto misántropo, amigo de los animales y cautamente precavido respecto a sus congéneres, más interesados en oscuras conspiraciones para hacerse con el poder que no en preservar los ecosistemas marinos. Lo acompañaba la bella Trish Van Devere, su esposa en la pantalla y en la vida real, a las órdenes de Mike Nichols, si bien es célebre la anécdota de que el director tenía que haber sido Polanski, quien se hallaba en Europa, buscando localizaciones para esta película, cuando tuvo lugar el fatídico asesinato de Sharon Tate.

"Pha loves pa!"

domingo, 13 de octubre de 2019

The Last Movie (1971)




Título en español: La última peli
Director: Dennis Hopper
EE.UU., 1971, 108 minutos

The Last Movie (1971) de Dennis Hopper


¿Qué decir a propósito de un filme que reúne todos los requisitos para ser considerado película de culto? Rodaje caótico, reparto estelar, localizaciones exuberantes, presupuesto desorbitado, estilo experimental, posproducción accidentada y, así, un largo etcétera de particularidades de la que estaba llamada a ser digna sucesora de Easy Rider (1969). 

Pero en la industria del cine ni todo es tan fácil ni todo vale, de modo que el millón de dólares que costó The Last Movie apenas se tradujo en un ingente amasijo de más de cuarenta horas de metraje que el bueno de Dennis Hopper no supo cómo montar. Se dice que hasta Alejandro Jodorowsky intervino en el arduo proceso de darle forma —si es que ello alguna vez fue posible— a tan descomunal engendro, pero que el resultado, lejos de mejorar, se volvió aún más críptico si cabe...



Casi medio siglo después, una vez pulida y ya debidamente remasterizada, esta "Última película" se muestra a los ojos de la actual cinefilia en todo su esplendor, magníficamente fotografiada por László Kovács en aquel Perú salvaje que tal vez carecía de las infraestructuras mejicanas, pero que, quizá por ello, era el emplazamiento idóneo para llevar a cabo una tan loca aventura.

En esencia, lo que Dennis Hopper propone con The Last Movie es un bello y a la vez arriesgado ejercicio metacinematográfico en el que una pandilla de gringos alcoholizados pretende rodar un wéstern crepuscular y lisérgico en los alrededores de Chinchero y el Cusco mientras la población local, ajena a los pormenores del negocio y subyugada por el rito violento del séptimo arte, emula sus gestas con un "equipo" de rodaje construido a base de cañas... Nunca el cine fue tan real (o un fiasco de tamañas proporciones, tan hermoso).