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viernes, 23 de junio de 2023

Ricky (2009)




Director: François Ozon
Francia/Italia, 2009, 89 minutos

Ricky (2009) de François Ozon


Un bebé con alas... Queda la duda razonable de si François Ozon conocía la película Tobi (1978) de Antonio Mercero. O en todo caso Rose Tremain, la novelista británica autora del relato "Moth" en el que está libremente basada la cinta que nos ocupa. Sea como fuere, lo cierto es que Ricky (2009) arranca como un típico drama social inequívocamente realista para, poco a poco, ir evolucionando hacia registros próximos al cine fantástico o incluso la comedia alegórica. 

En ese aspecto, la banda sonora de Philippe Rombi juega un papel fundamental a la hora de crear el necesario ambiente de misterio en torno al elemento central de la historia, esto es: cómo el hijo recién nacido de dos operarios de una fábrica (Sergi López y Alexandra Lamy) se convierte en una especie de angelito capaz de suscitar el interés de los medios de comunicación de masas.



Lo curioso del caso es que, superada la sorpresa inicial, los padres de la criatura normalizarán el hecho de que su niño pueda volar, hasta el extremo de, imbuidos por el sensacionalismo de la prensa, plantearse si no deberían rentabilizar económicamente tantísima expectación.

Aun así, la clave para dar con el sentido último de lo que se pretendió transmitir por medio de semejante parábola habría que buscarla en el adjetivo diferente con el que la madre de la criatura califica varias veces al prodigio que ha traído al mundo. Un rasgo distintivo tras el cual no sería descabellado vislumbrar alguna referencia velada a la condición de cada individuo, ya sea en el plano ideológico (con la irrupción en un contexto obrero de lo real maravilloso) o incluso en el de la identidad sexual, algo, por otra parte, bastante frecuente en la filmografía de Ozon.



viernes, 17 de mayo de 2019

Necesitamos tu voto (2018)




Título original: Le poulain
Director: Mathieu Sapin
Francia, 2018, 97 minutos

Necesitamos tu voto (2018) de Mathieu Sapin


Hay un subgénero cinematográfico, el de las interioridades de la política y demás maquinaciones de salón, que, dada la frecuencia con la que suelen recurrir a él los directores franceses, parece exclusivo de la cinematografía de aquel país. Filmes como Crónicas diplomáticas (Quai d'Orsay, 2013) de Bertrand Tavernier, El ejercicio del poder (L'exercice de l'État, 2011) de Pierre Schoeller o De Nicolas a Sarkozy (La conquête, 2011) de Xavier Durringer así lo atestiguan.

Le poulain representa, en ese sentido, una vuelta de tuerca más, en clave de comedia, en torno a las entrañas de un sistema que parece albergar en su seno la semilla de su propio mal. Y del que Arnaud (Finnegan Oldfield), el "pupilo" o "protegido" al que alude el título original en francés, pronto aprenderá a sacar tajada.



En puridad, no puede decirse que Necesitamos tu voto cuente la historia de un arribista en el sentido pleno del término, sino que más bien estamos ante un caso de perversión en el que la corrupta clientela de tecnócratas del entorno de un candidato imaginario a las elecciones presidenciales, encabezado por la pragmática Agnès (Alexandra Lamy), adiestra a un joven asistente en el sutil arte de imponerse a cualquier precio a sus rivales.

Gráficos, sondeos y mensajes de WhatsApp inundan a menudo la pantalla con la intención de dotar al relato de ese punto de frescura que hoy en día se supone que debe tener toda campaña electoral comme il faut: una contienda en la que todo vale con tal de ocupar el Elíseo y en la que hablar cuatro idiomas y haber leído a Balzac se valora menos que redactar un discurso plagado de lugares comunes (y algún que otro eslogan oportunista).


lunes, 24 de diciembre de 2018

Sobre ruedas (2018)




Título original: Tout le monde debout
Director: Franck Dubosc
Francia/Bélgica, 2018, 107 minutos

Sobre ruedas (2018) de Franck Dubosc


Con la pericia que caracteriza al cine comercial francés (factura impecable, guion bien escrito, localizaciones de lo más chic...), el actor Franck Dubosc debuta en la dirección gracias a una de esas comedias que vienen precedidas por su enorme éxito de taquilla en el país vecino. Lo cual no tiene nada de extraño, habida cuenta de que se sirve de una fórmula que les suele funcionar a las mil maravillas. 

Abrimos la coctelera y echamos una buena cantidad de protagonista en silla de ruedas con afán de superación (IntocableCon todas nuestras fuerzas...); acto seguido, se mezcla la parte proporcional de personaje que vive a costa de fingir lo que no es (Quiero ser italiano, Salir del armario...); finalmente, añadir actrices de enorme atractivo físico y mejores dotes interpretativas (Alexandra Lamy, Caroline Anglade...). Sírvase en forma de elegante trama de enredo, con diálogos brillantes, secundarios sobradamente experimentados (Gérard Darmon, Elsa Zylberstein...) y algún que otro cameo (François-Xavier Demaison haciendo de cura, el veterano Claude Brasseur como padre del protagonista...). Y si encima se estrena justo antes de Navidad, ¡mejor que mejor!

Florence (Alendra Lamy) interpretando el Adagio de Albinoni

Tout le monde debout (con el Sobre ruedas de la versión española se pierde la ironía del título original: "Todo el mundo de pie") posee los elementos necesarios para hacer las delicias del espectador medio, aunque también detalles dirigidos a paladares más exigentes. Como, por ejemplo, la escena en la que el caradura Jocelyn (Dubosc) y la bella Florence (Lamy) comparten una romántica cena en tête-à-tête y, de repente, el suelo se hunde hasta quedar ambos flotando sobre las aguas de la piscina que hay debajo. Recurso efectista, se nos dirá (y con razón), pero es que hay que fijarse en que el vestido de ella, rojo pasión, se abrirá progresivamente a su alrededor como lo hacía el de Juanita de Córdoba (Karin Dor) en Topaz (1969).

Los detractores de una película como ésta dirán que hay momentos en los que se vale de los mismos recursos que determinados formatos televisivos en boga (a saber: último grito en interiorismo como en Mi casa es la tuya o galanteo entre puretas a lo First Dates). También, que no deja de ser una comedia bienintencionada con el único objetivo de concienciar al personal sobre la necesidad de superar el concepto de discapacitado y la habitual dosis de compasión que lleva implícito. Cierto. Pero quien tenga amplitud de miras suficiente como para ver más allá, forzosamente habrá de rendirse ante el encanto de un filme hecho con el corazón.

Ángulo cenital inspirado en Topaz al que antes aludíamos

viernes, 16 de marzo de 2018

Historias de una indecisa (2017)




Título original: L'embarras du choix
Director: Éric Lavaine
Francia/Bélgica, 2017, 95 minutos

Historias de una indecisa (2017)


Supuestamente graciosa, L'embarras du choix transmite la sensación de haber sido diseñada en un laboratorio por un frío y calculador consejo de sabios, ávido de repetir en taquilla el éxito de Barbacoa de amigos (2014) o de Vuelta a casa de mi madre (2016) aplicando la fórmula magistral que conoce al dedillo. Sin embargo, carece de lo primordial tratándose de una comedia: alma.

Porque la historia de una mujer de cuarenta años incapaz de afrontar la más mínima disyuntiva que se le presente no sólo es forzada, sino que tampoco se llega a resolver de un modo convincente. Así pues, Juliette (Alexandra Lamy) acabará comprometiéndose con dos hombres muy distintos: el cocinero Étienne (Arnaud Ducret) y el escocés Paul (Jamie Bamber). Y aunque no vayamos a desvelar aquí el desenlace (que siempre hay quien se presta a seguir hasta el final este tipo de planteamientos), del hecho que la protagonista termine decantándose por uno de ellos parece inferirse una superficialidad que podría estar en la base de sus continuos dilemas.



Por esa regla de tres, y a pesar de estar en las antípodas de lo que pudiera calificarse como filme de crítica social, el director Éric Lavaine presenta en Historias de una indecisa los equívocos que acechan a una generación que recurre a Tinder y demás aplicaciones por el estilo como principal vía para relacionarse. Desde la promiscuidad sin límites de Sonia (Sabrina Ouazani) hasta la peculiar pareja que forman la peluquera Joëlle (Anne Marivin) y el ocioso Philippe (Jérôme Commandeur), el verdadero tema de fondo no es tanto la anécdota de la falta de decisión de Juliette, sino la dificultad de encontrar a nuestra media naranja (si es que tal mito fue realizable alguna vez) y la creciente insatisfacción generada por una realidad que nos brinda tantas oportunidades a diario que inclinarse por una se convierte en un verdadero suplicio.

Típica comedia ligera de costumbres, L'embarras du choix incide, en un segundo plano, en asuntos como la creciente obsesión por aparentar un dominio del inglés que, en países como Francia, dista de ser real (el personaje de Joëlle así lo demuestra) o el pretendido prestigio de la cocina gala, tal vez venida a menos a juzgar por cómo Richard (Lionnel Astier) gestiona la carta de su restaurante. En cualquier caso, la película, con su banda sonora trufada de canciones pop, no aspira a más que hacernos pasar un buen rato mostrando un mundo de postal en el que todo es fácil y posible.


martes, 10 de enero de 2017

Vuelta a casa de mi madre (2016)




Título original: Retour chez ma mère
Director: Éric Lavaine
Francia, 2016, 97 minutos

Vuelta a casa de mi madre (2016) de Éric Lavaine


El último éxito de taquilla del cine francés es esta comedia inspirada en la generación bumerán: la de los adultos que, forzados por la precariedad del mercado laboral, se ven obligados a volver a casa de sus padres. En cierta manera, un tema bastante similar ya había sido tratado en Tanguy (2001) de Étienne Chatiliez, sólo que dicho filme abordaba más bien el caso de los hijos que abandonan el hogar paterno muy tarde (o que, directamente, como le sucedía al protagonista, no llegan a marcharse nunca).

Sería exagerado llamar comedia social a Retour chez ma mère, sino que se trata más bien de una película amable que toma como pretexto un fenómeno actual para entretener al espectador a través de una serie de situaciones basadas en el equívoco: por ejemplo, los supuestos síntomas de Alzheimer que muestra la madre (Josiane Balasko). Con el inconveniente de que algunas de dichas agudezas son prácticamente intraducibles, como la confusión que se produce durante la cena familiar entre la marca de precocinados Picard y una receta preparada por la madre a la picarda (es decir, de Picardía, la región situada entre Francia y Bélgica).



Una madre que, por cierto, reúne todos los tópicos habidos y por haber: maniática del orden y de la puntualidad, negada para las nuevas tecnologías, la convivencia con ella no será nada fácil para su hija Stéphanie (Alexandra Lamy), una arquitecta ya cuarentona que, de un día para otro, se verá en la necesidad de ser acogida al quedarse sin empleo. Con el agravante de que ella siempre fue por libre y no se había distinguido en ayudar demasiado ni a sus amigos ni a su difunto padre cuando lo necesitaron... Como le echarán en cara su hermana (Mathilde Seigner) o su "mejor" amiga.

Hay, por otra parte, otro tema de candente actualidad en la película y es el caso de las mujeres que, como la señora Mazerin, reivindican el derecho a rehacer sus vidas tras haber enviudado, aunque ello pueda suscitar el recelo o incluso la oposición de los hijos.

Pero ninguno de estos asuntos es tratado en profundidad, como lo prueba el hecho de que en el desenlace queden flecos sin resolver (¿qué ocurre con el cuñado de Stéphanie?: ¿regresará con Carole?) o que la situación de la protagonista se resuelva en un plis plas mediante una intervención bastante inverosímil de su madre. Aparte de que nos queda la impresión de que el tráiler de la película era más divertido que la propia película, lo cual demuestra que determinadas escenas o chistes pierden fuelle si previamente son utilizados como reclamo en los fragmentos que sirven de avance promocional.


miércoles, 1 de julio de 2015

Con todas nuestras fuerzas (2014)




Título original: De toutes nos forces
Director: Nils Tavernier
Francia/Bélgica, 2014, 86 minutos

Con todas nuestra fuerzas (2014)


Película bienintencionada en la estela de Intocable (2011), Con todas nuestras fuerzas cuenta una historia de superación personal (la de Julien Amblard, su protagonista): empeñado en participar en la Ironman junto a su padre, no parará hasta salirse con la suya. A pesar de las dificultades que entraña el desplazarse en silla de ruedas, Julien demuestra que la voluntad lo puede todo.

Aunque el primer obstáculo que deberá vencer es la reticencia de su propio padre. A este respecto, se da una situación curiosa entre el padre (interpretado por Jacques Gamblin) y la madre (Alexandra Lamy): si en un primer momento es ella quien se preocupa de velar continuamente por el hijo mientras que el padre, preocupado porque se ha quedado en el paro, parece evitar a Julien, conforme aquel se vaya implicando en la preparación del triatlón será él quien demuestre a la madre que, en realidad, ha estado sobreprotegiendo al hijo todo este tiempo y que Julien ya es mayor de edad para empezar a ser autónomo y tomar sus propias decisiones.

Al final, se acaba demostrando que aquello tan en boga de "Sí se puede", al margen de los eslóganes políticos, refleja una actitud ante la vida (la cultura del esfuerzo) que, a base de tesón, suele traducirse en la consecución de los objetivos que uno se marque, por muy difíciles que a priori parezcan de conseguir.