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lunes, 4 de junio de 2018

El doctor de la felicidad (2017)
















Título original: Knock
Directora: Lorraine Lévy
Francia/Bélgica, 2017, 113 minutos

El doctor de la felicidad (2017)

Desde que Omar Sy arrasara con Intocable (2011) el actor francés se ha convertido en garantía de éxito para cualquier película que cuente con su participación: Samba (2014), Monsieur Chocolat (2016), Mañana empieza todo (2016) y, ahora, El doctor de la felicidad, libremente inspirada en una pieza teatral de Jules Romains estrenada en 1923 y que ya fuera objeto de diferentes adaptaciones cinematográficas y televisivas, como la dirigida en 1951 por Guy Lefranc.

En ese sentido, la versión que ahora nos llega de la mano de la realizadora Lorraine Lévy (hermana del célebre novelista Marc Lévy) sitúa la acción en los años cincuenta para liberarla de la fuerte carga ideológica que poseía el texto original, escrito en los años previos al acenso del nazismo. Así pues, el doctor Knock, concebido por Romains como un charlatán despiadado y sin escrúpulos, pasa a ser, bajo la mirada benévola de la directora, ese tipo de personaje simpático y hecho a sí mismo que, huyendo de la miseria, logra forjarse una exitosa carrera profesional a base de astucia.



Aun así, y pese a haber convertido la historia de un arribista en una comedia sobre cómo hacer felices a los demás, el resultado es un filme más bien insulso y carente del ritmo necesario: tal vez porque tergiversa el sentido primitivo de una sátira que pretendía denunciar el ejercicio de la medicina como negocio lucrativo, queda en tierra de nadie y no es ni una cosa ni la otra: ni alegato contra la intolerancia de las fuerzas vivas de una pequeña localidad de provincias (Saint-Maurice) ni crítica contra el antiguo estafador que logra abrirse camino a base de engañar a las clases pudientes.

Poco importa, puesto que, a fin de cuentas, Knock va dirigida a un perfil de espectador que obvia dichos aspectos. En ese orden de cosas, la película se centra exclusivamente en la cara amable del personaje: un apuesto individuo que, a pesar de la envidia del párroco local, logrará sacar lo mejor de sus vecinos, desde el cartero hasta el alcalde, al tiempo que entabla una bonita historia de amor con la delicada Adéle (Ana Girardot).


lunes, 10 de abril de 2017

Mañana empieza todo (2016)




Título original: Demain tout commence
Director: Hugo Gélin
Francia/Reino Unido, 2016, 118 minutos

Mañana empieza todo (2016)


Sabía a lo que me exponía y, sin embargo, fui a ver la peli... Ahora lo fácil sería cargarse Demain tout commence de arriba a abajo, pero, aun así, intentaré encontrar algo positivo en ella. ¿Como, por ejemplo, los títulos de crédito iniciales? Todo colorido, en una animación al ritmo de "People Get Up and Drive Your Funky Soul" de James Brown.

Pero no nos engañemos: la realidad es que Mañana empieza todo es un producto diseñado al milímetro para agradar a un sector del público muy determinado (y muy respetable: ¡sólo faltaría!), pero que a una película no le pide más que evadirse durante dos horas. Todo es fácil, pues, de acuerdo con dicho planteamiento: personajes guay, que viven en un estado permanente de euforia y en un mundo totalmente edulcorado en el que ser padre, aunque sea por accidente, vendría a considerarse casi casi una bendición. En definitiva, poco cine y mucho marketing: el marco ideal para promocionar lo que haga falta...



Y ahora que ya nos hemos desahogado baste añadir que, a falta de ideas frescas, empieza a ser frecuente en el cine comercial francés la costumbre de recurrir al remake. Una semana en Córcega (Un moment d'égarement, 2015) lo era de un antiguo filme de Claude Berri. Comparte con Demain tout commence el mismo ambiente familiar de padres superenrollados, amén de la presencia de François Cluzet, coprotagonista junto a Omar Sy del fenómeno Intocable y, por ende, actor imprescindible de toda producción que pretenda arrasar en taquilla allende los Pirineos.

Más llamativo aún fue el precedente, hace apenas unos meses, de Un hombre de altura (Un homme à la hauteur, 2016), inspirada en la comedia argentina Corazón de León y de las que ya tuvimos oportunidad de hablar en su momento. Mañana empieza todo (título que, por cierto, se parece peligrosamente al de uno de los hitos de la filmografía de Bertrand Tavernier) es la adaptación de la mejicana No se aceptan devoluciones, dirigida y protagonizada por Eugenio Derbez en 2013. Así que poco más se puede decir: si hubo un tiempo en el que a Hollywood le dio por versionar éxitos del cine galo, como Tres solteros y un biberón (3 hommes et un couffin, 1985) de Coline Serreau, puede que en los próximos años a los franceses les dé por hacer lo mismo con el cine sudamericano.


jueves, 5 de mayo de 2016

Monsieur Chocolat (2015)




Título original: Chocolat
Director: Roschdy Zem
Francia, 2015, 110 minutos

Monsieur Chocolat (2015) de Roschdy Zem


Est comique le personnage qui suit automatiquement son chemin sans se soucier de prendre contact avec les autres. Le rire est là pour corriger sa distraction et pour le tirer de son rêve.

Le Rire : Essai sur la signification du comique (1900)
Henri Bergson

Cuarta tentativa del actor Roschdy Zem tras las cámaras, Monsieur Chocolat cuenta la historia real del payaso de origen cubano Rafael Padilla en el París de la Belle Époque. Hasta aquí todo muy bien. La película, sin embargo, aspira a ser mucho más que eso: reflexión sobre el racismo de una sociedad que aplaude al artista pero que margina al hombre, en Chocolat podría rastrearse la célebre máxima del filósofo Bergson que precede estas líneas (aquello de que "resulta cómico el personaje que sigue automáticamente su camino sin preocuparse de contactar con los demás. La risa está ahí para corregir su distracción y para sacarlo de su sueño").

Porque de la misma manera que se le encumbró como clown cuando se hacía patear en público por su colega Footit (James Thierrée), Chocolat (Omar Sy) sería abucheado más tarde al intentar triunfar como primer actor negro que interpretaba el Othello de Shakespeare. Despiadada forma de obligar a despertar a quien, como dicen que dice el Corán, debería ser digno de ganarse el Paraíso por hacer reír a los demás.



Son varias las circunstancias del contexto histórico que se rememoran en Monsieur Chocolat: la invención del cinematógrafo, con los propios hermanos Lumière filmando las evoluciones de la pareja protagonista, o la terrible Exposición colonial (quizá la de 1907, ya que fueron varias), donde alguno de los seres humanos allí exhibidos recrimina a Padilla su presencia.

En definitiva, nos encontramos ante un filme que pretende ser tantas cosas a la vez que acaba por no ser exactamente ninguna de ellas: ni biopic ni película de época ni manifiesto de denuncia social. Simplemente se queda en eso, en lo de siempre desde el éxito en 2011 de Intocable: en vehículo amable diseñado para el lucimiento de Omar Sy.



lunes, 16 de marzo de 2015

Samba (2014)




Directores: Olivier Nakache y Éric Toledano
Francia, 2014, 120 minutos

Samba (2014) de Nakache y Toledano


La más reciente película de los directores Olivier Nakache y Éric Toledano fue la encargada de cerrar la última edición del Festival de cine de San Sebastián. Cuenta la historia del senegalés Samba Cissé (Omar Sy), quien lleva una década viviendo en Francia, tiempo durante el cual se ha visto obligado a desempeñar empleos modestos de todo tipo. En cambio, Alice (Charlotte Gainsbourg) es una ejecutiva que tuvo que abandonar su trabajo debido a una crisis de estrés que le hizo agredir a uno de sus compañeros.

Ambos se conocen en una oenegé dedicada a ayudar a inmigrantes, en la que ella participa como voluntaria con la finalidad de ir poco a poco recuperando su autoestima y adonde él acude dispuesto a hacer lo que haga falta con tal de conseguir regularizar su situación en el país galo. De modo que tanto Samba como Alice tienen en común su afán por superar sus respectivos baches vitales. Por eso, entre ellos acabará germinando un idilio tan sincero y tierno como de consecuencias imprevisibles.

La otra pareja del film es la formada por Manu (la compañera de Alice en la oenegé, interpretada por Izïa Higelin) y Wilson (el pseudobrasileño al que da vida el actor Tahar Rahim).



Sea como fuere, lo cierto es que Samba no acaba de convencer. Es una de aquellas películas en las que uno se pasa todo el rato esperando que suceda algo que no llega a ocurrir nunca del todo. Y ello sea debido quizá a dos factores: el primero es que nos repitieron tantas veces, por activa y por pasiva, que Intocable era una gran película que finalmente la idea acabó por arraigar, de tal manera que ahora todo el mundo espera que Nakache y Toledano vuelvan a repetir el mismo éxito con cada uno de los filmes que estrenen en lo sucesivo. El otro motivo es de una contundencia sin ambages: la historia explicada en Samba no se aguanta por ninguna parte de lo inverosímil que resulta. No solo es superficial sino que ni Tahar Rahim es creíble como seductor carioca ni nadie se cree que la ejecutiva Alice se prende del inmigrante ilegal (por más que la campaña promocional insista en que el guion está basado en los hechos reales que vivió la novelista Delphine Coulin).

Moraleja: los taquillazos no siempre se pueden fabricar. Afortunadamente.

Los directores junto a Sy y Rahim