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domingo, 15 de septiembre de 2024

La rosa púrpura de El Cairo (1985)




Título original: The Purple Rose of Cairo
Director: Woody Allen
EE.UU., 1985, 82 minutos

La rosa púrpura de El Cairo (1985) de Woody Allen


Decía François Truffaut, de cuyo fallecimiento se cumplirá en breve el cuadragésimo aniversario, que las películas son más armoniosas que la vida, puesto que no hay atascos en ellas ni tiempo de inactividad. Y eso es un poco lo que siente la protagonista de The Purple Rose of Cairo (1985), hastiada como está de una existencia gris, consecuencia directa de la Gran Depresión, en la que nada luce tan bonito como las historias que transcurren en la oscuridad de una sala de cine.

Aunque antes que cinéfila empedernida, que también lo es a su manera, Cecilia (Mia Farrow) responde sobre todo a un perfil mucho más escapista, el de una mujer infeliz que se evade de la realidad refugiándose en esos mundos de fantasía que le llegan del otro lado de la pantalla. De ahí que se pase el día entero absorta, rememorando el argumento de los filmes que ha visto recientemente o especulando sobre lo que estarán haciendo los actores y actrices que tanto admira en sus lujosas mansiones hollywoodenses.



Sin embargo, y ahí radica el encanto del guion de Woody Allen, cuando Tom Baxter, de los Baxter de Chicago, decide traspasar la frontera que separa la ficción de la realidad, son todos los habitantes de Nueva Jersey quienes asisten atónitos al acto de rebelión del personaje, en lugar de haber optado por convertir la situación, como habría sido lo más lógico, en el delirio de una pobre chica que enloquece al no soportar las circunstancias que la rodean.

Ejercicio pirandelliano donde los haya, la impecable puesta en escena ideada por Allen constituye al mismo tiempo un homenaje entrañable y repleto de nostalgia al cine clásico de su niñez, con aquellos musicales de Fred Astaire y Ginger Rogers que marcaron la época dorada del séptimo arte. Nada tiene de extraño, por tanto, que el cineasta la considerase durante muchos años como la preferida de entre las numerosas películas que ha dirigido a lo largo de su prolífica carrera.



viernes, 2 de agosto de 2024

Enrico IV (1984)




Director: Marco Bellocchio
Italia, 1984, 85 minutos

Enrico IV (1984) de Marco Bellocchio


Los límites entre ficción y realidad, el juego escénico típicamente pirandelliano, forman la base sobre la que se cimenta el argumento de Enrico IV (1984). No en vano, el protagonista de esta curiosa historia, mezcla de teatralidad y locura, está convencido de que es el personaje que interpreta, lo cual no le impide, en diversas ocasiones, admitir su fingimiento, que él concibe como enfermad de la que hay que curarse.

Un poco como sucedía en la segunda parte del Quijote, quienes rodean al rey (Marcello Mastroianni) se prestan a seguirle la corriente, sabedores de que mantener la farsa en un mundo de máscaras resulta conveniente para todos ellos. Aunque, además de la hipocresía o de los intereses particulares que pueda haber tras el conformismo de los cortesanos, también es posible que éstos actúen así por miedo a los repentinos accesos de cólera que a veces experimenta el monarca.



Se da la circunstancia, por otra parte, de que presente y pasado conviven aparentemente en un mismo plano espacio-temporal, de modo que Matilda, la esposa del protagonista, se desdobla en dos personajes: su versión madura (interpretada nada más y nada menos que por Claudia Cardinale) y su versión eternamente joven (Latou Chardons).

Y es que, como San Pablo, este individuo se cayó un buen día del caballo. Sólo que, en lugar de convertirse a la fe cristiana, dicha caída marcó el inicio de su particular paranoia. Y así lo que tenía que haber sido una simple fiesta de disfraces de ambientación medieval y entre amigos se tradujo finalmente en una forma de vida. Algo que, en definitiva, tampoco resulta tan sorprendente, teniendo en cuenta que, como sentenció Calderón, el mundo es un gran teatro.



martes, 3 de diciembre de 2019

El lienzo (2011)




Título original: Le tableau
Director: Jean-François Laguionie
Francia/Bélgica/Canadá, 2011, 77 minutos

El lienzo (2011) de Jean-François Laguionie


Filme de innegable raigambre pirandelliana, Le tableau (2011) plantea la azarosa odisea de cuatro personajes en busca de pintor. Ni son todos iguales ni aspiran a los mismos objetivos, pero su condición de figuras en apariencia apátridas (sin padre ni patria) las convierte, como ya sucedía en la pieza teatral del dramaturgo italiano, en metáfora de la orfandad del individuo en las sociedades modernas.

También se percibe, en menor medida, un cierto eco unamuniano cuando, ya en la escena final, es una de esas criaturas la que le pide explicaciones a su creador, un poco a la manera de Augusto Pérez en Niebla, a propósito de quién lo ha pintado a él. Lo cual da pie a que el encuadre acabe coincidiendo con las dimensiones de un marco, sutil forma de apelar al espectador para que tome conciencia no sólo del carácter de lienzo de la película, sino de su propia condición de títere.



Jean-François Laguionie (Besançon, 1939), veterano cineasta experto en animación, imagina en el interior de un cuadro inconcluso todo un universo poblado por criaturas cuya sociedad se vertebra jerárquicamente en función de su acabado: los Toupins (o "totalmente pintados"), los Pafinis (o "sin terminar") y, por último, los esquemáticos Reufs (o "esbozos"). Todo un canto a la diferencia y al afán de superación que Laguionie soluciona con un trazo colorista heredero de pintores como, por ejemplo, Matisse.

En realidad, si es que esa palabra tuvo alguna vez algún significado preciso, Lola y sus amigos viajan a través del taller del artista, saltando de una a otra pintura, dialogando con otras creaciones hasta confundirse en el bullicio del carnaval veneciano o el fragor de las guerras napoleónicas. Buscan el resquicio que les permita dar con la respuesta a sus dudas existenciales, aunque, una vez encuentren a su dios particular, que es el pintor, el enigma se reformulará en un juego sin fin.


viernes, 3 de febrero de 2017

Noticias de Dios (1996)




Título original: Des nouvelles du bon Dieu
Director: Didier Le Pêcheur
Francia, 1996, 100 minutos

Seis personajes en busca de Dios...

Noticias de Dios (1996) de Didier Le Pêcheur


La impronta de Pirandello es más que evidente en Des nouvelles du bon Dieu (1996): los integrantes de un grupo tan variopinto como extravagante están totalmente convencidos de ser en realidad personajes de una novela escrita por Dios, con lo que deciden ir en su busca para pedirle cuentas por haber imaginado para ellos unas vidas tan decepcionantes. ¡Y además son seis!

Claro que también tiene algo de Unamuno, en cuya novela (o nivola) Niebla el protagonista Augusto Pérez intentaba llevar a cabo una rebelión semejante, aunque parece improbable que la obra del bilbaíno haya circulado mucho en Francia. Hay que decir, eso sí, en honor de la verdad y de la originalidad, que Niebla se publicó por vez primera en 1914, mientras que Luigi Pirandello no estrenó sus Sei personaggi in cerca d'autore hasta 1921.



Sea como fuere, lo cierto es que el tono irreverente de la cinta, ópera prima del realizador Didier Le Pêcheur, casaba a la perfección con el apellido del cineasta, habida cuenta de que Le Pêcheur ('el pescador') pasaría a significar 'el pecador' con sólo cambiarle el acento (le pécheur). Algo que entroncaría con el universo de la reciente Le fils de Joseph de Eugène Green: de hecho, ambos filmes cuentan con la presencia de la portuguesa Maria de Medeiros.

Dotada de una estructura circular que empieza y acaba con un taxi estrellándose contra una pared, Noticias de Dios indagaba en los posibles vínculos que conectan vida y literatura. Los mismos que parecen establecer algún tipo de paralelismo entre un novelista suicida llamado Alessandro Battavia y el creador universal. O los que vendrían a explicar las continuas elipsis que aquejan a los protagonistas en su particular peregrinación absurda.