Mostrando entradas con la etiqueta Jon Finch. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jon Finch. Mostrar todas las entradas

sábado, 29 de octubre de 2022

Polanski Meets Macbeth (1972)




Título en español: Polanski se encuentra con Macbeth
Director: Frank Simon
Reino Unido, 1972, 48 minutos

Polanski Meets Macbeth (1972) de Frank Simon


Por asombroso que parezca, una producción a priori tan sesuda como Macbeth (1971) fue auspiciada por la revista Playboy. Tal vez ello explicaría que la recepción de la película no resultase excesivamente entusiasta por parte de público y crítica, si bien su director, un Polanski que volvía a colocarse tras las cámaras después del traumático asesinato de su esposa Sharon Tate, puso todo su empeño en que el proyecto saliese adelante.

Como documento histórico (hoy lo llamaríamos Making-of o Behind-the-scenes) el documental Polanski Meets Macbeth (1972) ofrece la posibilidad de descubrir los pormenores de un rodaje que no debió de ser precisamente cómodo (las escenas del bosque andante, por ejemplo, rodadas en la gélida campiña de Northumberland, así parecen atestiguarlo).



La parsimonia con la que derraman litros de sangre artificial sobre el cuerpo de alguna criatura o el empecinamiento con el que sierran el peto de Jon Finch para que la contundencia de los hachazos que recibe parezca mayor aportan un tono ligeramente cómico en el contexto de lo que iba a ser una oscura tragedia medieval.

En todo caso, lo más llamativo, aparte de conocer las habilidades como esquiador del cineasta polaco, de visita en su residencia suiza de Gstaad durante unos días de pausa, son detalles como la conversación que mantiene con el guionista Kenneth Tynan (1927–1980) a propósito del parecido físico de uno de los personajes con Charles Manson. Por no hablar de la tremenda bronca que le cae a un extra cuando Polanski advierte que lleva zapatos modernos bajo el atuendo de su armadura.



domingo, 18 de octubre de 2020

Gary Cooper, que estás en los cielos... (1980)




Directora: Pilar Miró
España, 1980, 98 minutos

Gary Cooper, que estás en los cielos (1980)
de Pilar Miró


De no haber fallecido víctima de un infarto en 1997, Pilar Miró habría cumplido este año los ochenta. Al igual que John Lennon. Como tantos otros miembros de una generación cuyas filias y fobias recoge esta película. Gary Cooper, que estás en los cielos... (1980) es, de por sí, un título lo suficientemente explícito como para dejar clara la pasión cinéfila de su protagonista, una mujer independiente inmersa en plena crisis existencial, realizadora de televisión, aspirante a dirigir, algún día (y si la dejan), sus propias películas y trasunto en casi todo de la mismísima Pilar Miró.

A este respecto, la colaboración entre la directora y la actriz Mercedes Sampietro, que en el futuro daría como resultado filmes tan notables como El pájaro de la felicidad (1993), alcanzaba aquí una de sus cumbres más personales, retrato generacional en clave femenina, así como testimonio del estado de toda una sociedad, la España de la transición, justo cuando Miró se hallaba inmersa en el ominoso episodio suscitado a raíz de la prohibición de El crimen de Cuenca (1980).



Por su temática, y dado que Andrea (Sampietro) está pendiente de una decisiva intervención quirúrgica, la cinta entroncaría con referentes de la Nouvelle Vague como Cléo de 5 à 7 (1962) de Agnès Varda, si bien las continuas alusiones a mitos del cine clásico americano (por no hablar del aire melancólico que destila la banda sonora de Antón García Abril) denotan una más que evidente afinidad de la directora con el estilo que por aquel entonces practicaban algunos de sus más afamados colegas de profesión. Tal sería el caso, por ejemplo, del José Luis Garci de Solos en la madrugada (1978) o del Méndez-Leite de El hombre de moda (1980).

Sin embargo, aquí lo primordial no era tanto el toque antiheroico que define a los personajes creados por los susodichos, sino el carácter abiertamente feminista de una mujer en la que el éxito profesional no va acompañado de una vida sentimental plenamente satisfactoria. Lo cual no es óbice para que Andrea, a caballo entre una relación sin futuro con el periodista Mario (Jon Finch) y el recuerdo de otros hombres a los que amó, decida libremente sobre su cuerpo de la misma forma que solió hacerlo en la vida real la persona que inspira semejante alegato en favor de la emancipación.



lunes, 28 de enero de 2019

Macbeth (1971)




Título original: The Tragedy of Macbeth
Director: Roman Polanski
Reino Unido/EE.UU., 1971, 140 minutos

Macbeth (1971) de Roman Polanski

Laugh to scorn
The power of man, for none of woman born
Shall harm Macbeth...

William Shakespeare
Macbeth
Acto IV, escena I, vv. 95-97

Comparada con la adaptación que de la misma tragedia de Shakespeare hiciera Orson Welles, allá por 1948, el Macbeth de Polanski es un filme muchísimo más sanguinolento y realista. Y ello a pesar de haber sido sufragado por una compañía a priori tan poco circunspecta como la Playboy Productions. En todo caso, el reciente asesinato de Sharon Tate tres años atrás a manos de Charles Manson y su sectario séquito de cruentos cofrades parece ser que ejerció sobre el cineasta de origen polaco un influjo más que notable, hecho que explicaría el carácter abiertamente terrorífico (y aun delirante) de no pocas escenas de la película.

Y es que, por otra parte, la lóbrega versión en blanco y negro de Welles no dejaba de ser una cinta de bajo presupuesto rodada íntegramente en estudio, mientras que este otro Macbeth, en cambio, fue una carísima superproducción, filmada en adustas localizaciones del norte de Gales y en la región inglesa de Northumberland, cuyos costes superarían los tres millones de dólares de la época. En ese sentido, si la primera versión parecía transcurrir, a causa de su marcada factura expresionista, en un túnel siniestro y sombrío, esta otra, con sus más de dos horas de duración, resulta, por contra, enormemente lineal a la hora de poner en escena las maquinaciones en torno al trono escocés.

"Be bloody, bold and resolute..."


Estamos, además, frente a un producto que no puede negar el haber sido concebido a principios de la década de los setenta, con esa banda sonora, a cargo de la The Third Ear Band, claramente en consonancia con la sonoridad de la música hippy, a la que se une, en el plano visual, una apariencia del todo lisérgica a la hora de afrontar las secuencias centradas en la locura de Lady Macbeth (Francesca Annis) o en los truculentos aquelarres de las brujas.

Ríos de sangre sublimados merced a la fotografía en Technicolor del británico Gilbert Taylor (1914–2013), consumado maestro en el tratamiento de las tonalidades que también contaría en su haber títulos igualmente inquietantes como Repulsión (1965), del propio Polanski, o la posterior La profecía (1976) de Richard Donner.

"A tale told by an idiot, full of sound and fury, signifying nothing..."