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lunes, 15 de junio de 2026

Colt 45 (2014)




Director: Fabrice du Welz
Francia/Bélgica, 2014, 85 minutos

Colt 45 (2014) de Fabrice du Welz


Además de buena puntería, el agente Vincent Milès (Ymanol Perset) posee también una cuenta que saldar con Milo Cardena (Joey Starr), antiguo compañero (y en cierto modo maestro), ahora implicado en una red criminal contra la que la gendarmería lucha incansablemente. A grandes rasgos, el planteamiento de Colt 45 (2014) se inscribe en unos códigos perfectamente compatibles con los del wéstern. Y no sólo por un título con claras reminiscencias del lejano Oeste, sino sobre todo por abordar el tema de la venganza entre viejos camaradas o el carácter de justiciero de su protagonista.

Elemento aparentemente discordante en la filmografía de Fabrice du Welz, su condición de trabajo de encargo no impide, sin embargo, rastrear algunas de las constantes frecuentadas por el cineasta belga. Como, por ejemplo, el carácter obsesivo de un personaje, virtuoso del tiro, que prefiere quedarse en el anonimato de los laboratorios y los campos de prácticas antes que patrullar las calles. Y es que en Colt 45, el director traslada la oscuridad rural de sus obras anteriores al asfalto y a los pasillos lúgubres de las comisarías de París.



El peso dramático recae sobre un trío de personajes atrapados en una red de manipulaciones. Así pues, Vincent encarna a la perfección la inocencia corrompida. De hecho, su lenguaje corporal, retraído y tenso, denota la angustia de un joven en estrés constante. Cardena, en cambio, aporta el magnetismo rudo de un ser maquiavélico, un depredador que huele la debilidad de Vincent y la explota. Por último, los comandantes Christian Chávez (Gérard Lanvin) y Luc Denard (Simon Abkarian) representan las dos caras de la vieja guardia policial, sumidos en una guerra de egos y poder donde los subordinados son simples peones sacrificables.

Situada en la periferia del aclamado polar francés contemporáneo, esta incursión en el thriller de acción y corrupción policial que prometía ser una obra cumbre del género quedó, no obstante, marcada por una producción tumultuosa que alteró el resultado final. Efectivamente, el rodaje estuvo repleto de desencuentros creativos insalvables entre Fabrice du Welz, los productores y el actor Gérard Lanvin. La situación escaló a tal punto que el director abandonó el proyecto (o fue apartado) antes de que concluyera el montaje definitivo. Lo cual se traduce en pantalla de dos formas muy evidentes: por una parte, un ritmo atropellado, con apenas 85 minutos de metraje, provoca que la película se sienta apresurada en su tercio final, como si faltasen escenas de desarrollo de personajes y subtramas que justificaran mejor la evolución de Vincent. Por otra, las elipsis abruptas propician que la narrativa avance a trompicones, dejando cabos sueltos e incoherencias en el guion escrito por Fathi Beddiar. De modo que lo que comienza como un estudio pausado de personajes termina convirtiéndose en un clímax de acción acelerado.



lunes, 20 de mayo de 2019

La última locura de Claire Darling (2018)




Título original: La dernière folie de Claire Darling
Directora: Julie Bertuccelli
Francia, 2018, 94 minutos

La última locura de Claire Darling (2018)


Sería muy fácil despachar por la vía rápida el comentario de La dernière folie de Claire Darling (2018) limitándose a decir que la película explica el triste final de una señora enferma de alzhéimer. Fácil y, sobre todo, frívolo. Porque partiendo de una novela de la norteamericana Lynda Rutledge (Texas, 1950), Julie Bertuccelli ha sabido construir un filme de resonancias proustianas en el que el hallazgo casual de un anillo, olvidado durante decenios en el fondo del cajón de una cómoda, puede desencadenar mil y un recuerdos de un pasado tan remoto como doloroso.

Lo cual es otra de las características esenciales de la cinta: ese constante ir y venir desde el presente hasta épocas pretéritas según el modelo fijado por el Bergman de Fresas salvajes (1957). Y así, en su afán por desprenderse de los muchos enseres que ha ido acumulando a lo largo de su vida, el personaje de Catherine Deneuve se verá en la tesitura de tener que afrontar no pocos de los fantasmas que llevan atenazándola desde su juventud.

Deneuve / Mastroianni: madre e hija en la ficción y en la realidad


Una atemporalidad que forzosamente provoca el que los límites entre el aquí y ahora y las evocaciones de su memoria se hayan ido desdibujando hasta hacer de ella un ser frágil y a expensas de la codicia de los numerosos parroquianos que se cuelan en el jardín de la mujer, ávidos de apropiarse de sus libros y muebles.

Aunque los desvaríos de Claire tendrán, como contrapartida, la irrupción en escena de su hija (Chiara Mastroianni), ausente durante años del entorno familiar, y de la joven Martine (Laure Calamy), amiga de infancia del malogrado hijo de la vieja dama. Planteamiento que obliga a desdoblar la puesta en escena en dos niveles temporales, siendo Alice Taglioni quien interpreta a la madame Darling de hace tres décadas.


jueves, 17 de agosto de 2017

Reparar a los vivos (2016)




Título original: Réparer les vivants
Directora: Katell Quillévéré
Francia/Bélgica, 103 minutos, 2016

Reparar a los vivos (2016)


Nacida en Costa de Marfil en 1980, la joven realizadora Katell Quillévéré adapta, en el que supone su tercer largometraje, la célebre novela homónima de Maylis De Kerangal. Pese a abordar una temática nada fácil de digerir, si hay, sin embargo, una virtud que posee Réparer les vivants (2016) ésa es la de acertar a traducir en imágenes nuestra propia vulnerabilidad. Quizá por ello no hay en la película un protagonista claro, sino que es el conjunto de personajes el que asume, cada cual en función de su situación vital, uno u otro grado de fragilidad.

Todo comienza con Simon (Gabin Verdet), el joven de diecisiete años al que, tras sufrir un accidente de tráfico cuando regresaba de practicar surf con otros compañeros, se le diagnostica muerte cerebral. Entran entonces en liza sus padres (Emmanuelle Seigner y Kool Shen), quienes deberán enfrentarse al complicado dilema de si donar o no los órganos de Simon. Mientras tanto, en otro lugar, Claire (Anne Dorval), a pesar del apoyo de sus dos hijos, no las tiene todas consigo a la hora de afrontar un posible trasplante de corazón, al mismo tiempo que se reencuentra con un antiguo amor. Por último, todo el personal médico, tanto los que atienden al muchacho como la cirujana de Anne o el equipo que gestiona las donaciones de órganos se verán obligados a tomar decisiones de enorme relevancia.

Marianne (Emmanuelle Seigner) y Vincent (Kool Shen)


Aunque entre los activos más poderosos de Réparer les vivants cabe contar la majestuosa banda sonora de Alexandre Desplat, a la que, en el momento culminante, se une el tema "Five Years" de David Bowie.

Puede que por un exceso de aprensión, el cine no suela mostrar habitualmente escenas de operaciones quirúrgicas ni, mucho menos, de trasplantes (quizá, si mal no recuerdo, en 21 gramos de González Iñárritu y no muchas más películas se hace alusión directa al tema). Pero Quillévéré prueba con suma elegancia que se puede mostrar una intervención a corazón abierto sin escabrosidad ninguna y, lo que es más importante, incidiendo en los problemas de tipo ético que ello suscita en las partes implicadas desde un punto de vista deontológico.

Simon (Gabin Verdet) y el doctor Rémige (Tahar Rahim)