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sábado, 21 de diciembre de 2024

Forrest Gump (1994)




Director: Robert Zemeckis
EE.UU., 1994, 143 minutos

Forrest Gump (1994) de Robert Zemeckis


Sería muy fácil ventilarse el comentario de Forrest Gump (1994) diciendo que se trata de la historia de un idiota contada por él mismo, pero tres décadas después de su estreno existe el suficiente consenso como para considerarla una película de culto cuyo mérito principal reside en lo entrañable que resulta su protagonista, magistralmente interpretado por Tom Hanks. Seis Óscar merecidísimos (Mejor Actor, Mejor Película, Mejor Director, Mejor Guion, Mejor Montaje y Mejores Efectos Visuales) se encargarían de hacer el resto.

"La vida es como una caja de bombones" o "Tonto es el que dice tonterías" son sólo algunas de las frases que ha legado para la posteridad este clásico moderno y que demuestran el carácter atemporal de una cinta que, además de repasar cincuenta años de historia americana, nos ayuda, en cierta manera, a reconciliarnos con la condición humana.



A este respecto, la inocencia de Forrest constituye una baza irresistible, sobre todo a medida que avanza la trama y se constata su influjo sobre muchos acontecimientos la trascendencia de los cuales no haría pensar nunca que nacieron de un puro azar. Así pues, cómo se gestó "Imagine" de John Lennon, la creación de Apple o el descubrimiento del caso Watergate, entre otros muchos hitos, habrían sido consecuencia de la acción involuntaria de un individuo que vive ajeno a la repercusión de cuanto genera a su alrededor. A él, espíritu sencillo, le basta con correr o jugar al ping-pong.

Retrato afable de alguien cuyo escaso coeficiente intelectual no le impide, sin embargo, desempeñarse como un héroe en escenarios de toda índole, desde la guerra de Vietnam hasta la pesca de gambas, Forrest Gump representa, por encima de todo, un canto a la bondad del ser humano. Que se mantiene incólume a lo largo de los años y a pesar de mil avatares, y que se verá recompensada con la amistad inquebrantable de Bubba (Mykelti Williamson) o el Teniente Dan (Gary Sinise), aparte de una bonita e intermitente historia de amor desde la más tierna infancia (peculiar, como todo en su vida) con su adorada Jenny (Robin Wright).



viernes, 4 de agosto de 2017

Lincoln (2012)




Director: Steven Spielberg
EE.UU./India, 2012, 150 minutos

Lincoln (2012) de Spielberg


Por más que Spielberg dedicase doce años a la preparación de Lincoln (con cambio de actor protagonista de por medio: Daniel Day-Lewis acabaría aceptando, en lugar de Liam Neeson, un papel que previamente había rechazado) el resultado fue una película tan aburrida como discutible. Nadie niega el despliegue apabullante de medios ni la pericia de los intérpretes en los roles principales, pero es que cuando a Spielberg le da por ponerse solemne (y, últimamente, eso es lo habitual) no hay quien lo soporte. Sobre todo por esa doble manía tan suya de querer reescribir la historia y de querer hacer historia.

De lo primero ha dado sobradas muestras en filmes como El puente de los espías (2015), Munich (2005), Salvar al soldado Ryan (1998) o La lista de Schindler (1993), a menudo ofreciendo una visión sesgada de los hechos en función de su propia ideología. Lo segundo, tal vez lo haya logrado en números y en premios, pero jamás en parecerse a John Ford: empresa harto difícil para un cineasta cuya mediocridad intelectual difícilmente podría disfrazarse tras los presupuestos millonarios que maneja.

Pese a ser once años mayor que Daniel Day-Lewis,
Sally Oldfield interpreta a la esposa del presidente


Volviendo, sin embargo, a lo de reescribir la historia como si de la distopía imaginada por Orwell en 1984 se tratase, es moralmente reprobable el tono de momento trascendental que se le quiere dar en la película a la aprobación de la decimotercera enmienda, la que supuso que oficialmente se aboliese la esclavitud en Estados Unidos, el mismo país en el que determinadas actuaciones policiales siguen dando pie, a día de hoy, a encendidas protestas por parte de la comunidad afroamericana.

¿Cómo es posible que todavía, en pleno siglo XXI, se siga mitificando sobremanera una medida que lo que perseguía era, fundamentalmente, atraer mano de obra barata a los centros industriales de los estados del Norte? En este sentido, entre las pocas ocasiones en las que en Lincoln aflora algún apunte crítico a propósito de la cuestión racial se encuentra la escena preliminar, cuando uno de los dos soldados negros que dialogan con el presidente se atreve a sacar el tema de si algún día habrá mandos de color en el ejército, ironizando sobre la posibilidad de que al cabo de cien años hubiese un general de su raza.