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domingo, 1 de octubre de 2017

Sonámbulos (1978)




Director: Manuel Gutiérrez Aragón
España, 1978, 90 minutos

Sonámbulos (1978)
de Manuel Gutiérrez Aragón


JUAN: ¿Te acuerdas de nuestro libro? Allí decía: "Para ser sabio hay que ser libre". 
ANA: Pues a mí, si hay algo en el mundo que me gustaría saber es por qué me siento atraída por lo que debiera detestar. Y, en cambio, siento odio por todo lo que mis ideas me dictan guardar...

Aparentemente críptica, Sonámbulos es, sin embargo, la película de Gutiérrez Aragón que contiene las claves de su evolución ideológica. Así pues, el diálogo que precede a estas líneas podría arrojar algo de luz al respecto: ¿será "nuestro libro" El Capital? ¿Se estará quejando la protagonista de la férrea disciplina de partido? Todo es posible. Pero lo único que hay de cierto es que el director cántabro abandonó la militancia comunista tras el advenimiento de la democracia y que los mismos símbolos que en el pasado inmediato habían servido para eludir la censura franquista pudieron resultar igualmente útiles para tratar un tema harto delicado sin herir susceptibilidades.

Sea como fuere, vista cuarenta años después de su rodaje, Sonámbulos sigue conteniendo imágenes poderosas: las cargas policiales en la Biblioteca Nacional, la turbadora presencia de la enfermera/criada que interpreta Lola Gaos, el misterioso y omnipresente mueble con espejos en las puertas...



Todo en ella apunta a la posibilidad de que estamos contemplando una pesadilla, sobre todo porque la voz en off del inicio nos advierte de que "por aquellas fechas, Ana, que trabajaba en uno de estos grupos, comenzó a tener fuertes dolores de cabeza." Un sueño en el que continuamente irrumpen inquietantes elementos de la realidad, desde la represión política (con el Proceso de Burgos como trasfondo) hasta la tortura. De hecho, incluso algunos personajes se llaman como los actores que los interpretan: Norman (el argentino Norman Briski), Ana Cuesta (Ana Belén, cuyo nombre real es Pilar Cuesta), María Rosa (María Rosa Salgado), Javier (el niño Javier Delgado), la propia Laly Soldevila, que aparece en un fugaz cameo...

Titulándose Sonámbulos, se nos da a entender que todos ellos, quizá nosotros también, están atrapados en un callejón sin salida y sin sentido. Aunque Juan (el irritante trabajador del servicio de limpieza de la biblioteca, interpretado por José Luis Gómez y que parece saberlo todo sobre Ana) intentará, al final, esbozar una posible solución en forma de acertijo: "Allí (en el libro) estaban todas las respuestas. Todas las respuestas a todas las preguntas. Pero también había una advertencia: ¡guárdate de la reina! ¡La reina es la muerte! Pero guárdate igualmente del mago. ¡El mago es la locura! La reina posee el libro. Pero sólo el mago puede descifrarlo. Después te destruirán. Si quieres conocer todas las respuestas a todas las preguntas, te destruye. Si renuncias a conocer, te salvas. La princesa se quedó dudando varios días. Y, mientras tanto, se puso a escribir este cuento que te estoy contando..."


domingo, 21 de mayo de 2017

Noche de verano (1963)




Director: Jorge Grau
España/Italia, 1963, 111 minutos

Noche de verano (1963) de Jorge Grau


Revisando los títulos de crédito de Noche de verano a uno no le queda más remedio que quitarse el sombrero: Paco Rabal, Gian Maria Volonté, Miguel Narros... en el reparto; Antonio Eceiza, Elías Querejeta... en la producción ejecutiva; Antonio Mercero como ayudante de dirección... Lo cual no impidió que la película, sin embargo, sufriese los cortes de la censura, mutilando casi un cuarto de hora de su duración original. Era inevitable: Jorge Grau iba muy lanzado y el país que lo veía debutar en el largometraje, demasiado poco a poco. Al menos en lo referente a la sacrosanta moral. 

Porque las parejas que protagonizan esta historia practican la hipocresía que tanto se estilaba antaño en el medio burgués: la de esposa oficial y querida oficiosa. Aquella Barcelona de la Gauche divine (que ni era Gauche ni mucho menos divine) aparece aquí retratada habiendo pasado por el tamiz italianizante de los Antonioni o Rossellini entonces tan en boga. No en vano, el propio Grau se había pasado un par de años estudiando en el Centro Sperimentale de Roma, o sea que es lógico que algo se le pegase.

La italiana Marisa Solinas en el papel de la universitaria Alicia


En todo caso, por más que se insista en la influencia que dichos modelos pudiesen haber ejercido sobre la película, conviene recordar que la denominada Escuela de Barcelona también practicó este cine verbenero y noctámbulo con predilección por lo etílico, en especial si hablamos de José María Nunes, cuyas Mañana (1957) y, sobre todo, Noche de vino tinto (1966) plantean no pocas similitudes con la ópera prima de Jorge Grau.

Las Ramblas, la Paloma y su pista de baile, el Borne, Plaza Catalunya, la Diagonal, el picassiano Colegio de arquitectos con la catedral al fondo... he ahí la particular geografía en la que transcurre la acción de Noche de verano, con una escapada puntual a Begur, en la Costa Brava. Aunque, en realidad, son dos las celebraciones de San Juan que aquí tienen lugar, puesto que el lapso temporal abarcado es de un año: el que va de la primera a la segunda verbena. Y tanto en una como en la otra vivimos la misma escena: Bernardo (Paco Rabal) conduciendo a pleno sol por las calles de la ciudad a bordo de su Citroën modelo Tiburón en busca de chicas guapas. Metáfora más bien áspera (aunque menos que la enorme cornamenta que preside el bar de copas en el que se reúne con sus amigos) y que dota al conjunto de una eficaz estructura circular.

Umberto Orsini (Miguel) con el monumento a Colón al fondo