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miércoles, 23 de julio de 2025

Roger Waters: This Is Not a Drill - Live from Prague (2025)




Directores: Sean Evans y Roger Waters
Reino Unido, 2025, 165 minutos

This Is Not a Drill (2025) de Sean Evans


Un aire de despedida flota en el ambiente de This Is Not a Drill (2025), filmación de los conciertos que un pletórico Roger Waters de ochenta años ofreció en Praga los días 24 y 25 de mayo de 2023. Repaso bastante completo de toda una vida dedicada a la música en la que no faltan clásicos "de cuando tocaba con otra banda", afirma el siempre irónico artista en referencia a su pasado como líder y compositor principal de los míticos Pink Floyd.

Un escenario en forma de cruz en mitad de la arena permite a los asistentes gozar de las continuas proyecciones y proclamas que desfilan por las pantallas de la parte superior. Algunas son simples comentarios por parte del propio Waters, quien aprovecha para hacer balance, en forma de batallitas, de su trayectoria vital y artística (especialmente emotivas son las palabras que evocan a Syd Barrett, compañero y amigo, además de miembro fundador de los Floyd, apartado del grupo a causa de sus problemas mentales); otros son audios en los que la voz del veterano músico vuelve a recurrir al cinismo: "Si eres de los que no soportan mis reivindicaciones políticas... ¡Vete a la mierda!". Simple y directo.



La formación que lo acompaña no tiene desperdicio, con especial mención para los guitarristas Dave Kilminster y Jonathan Wilson, así como un incombustible Jon Carin que lo mismo toca con Waters que con Gilmour (este último, por cierto, no aparece en ninguna de las numerosas imágenes de archivo que desfilan en los momentos de mayor nostalgia del show, lo cual, lejos de ser una casualidad, refleja las tensiones que han ido erosionando su relación con Roger desde hace años).

El repertorio, muy representativo de toda su carrera, incluye también temas de sus álbumes en solitario: "The Powers That Be" de Radio K.A.O.S. (1987), "The Bravery of Being Out of Range" de Amused to Death (1992), "Déjà vu" del más reciente Is This the Life We Really Want? (2017). Aunque es una canción inédita en dos partes, "The Bar", la que arranca mayores aplausos del público, quizá porque la letra, libremente inspirada en un tema de Bob Dylan (al que Waters da las gracias, al igual que a su esposa Kamilah y a su hermano John, ya fallecido), nos interpela directamente para lograr el reto de huir del genocidio y salvar el alma de la humanidad.

Brindando con mezcal al final del concierto


domingo, 22 de diciembre de 2019

Cuando el viento sopla (1986)




Título original: When the Wind Blows
Director: Jimmy T. Murakami
Reino Unido, 1986, 84 minutos

Cuando el viento sopla (1986)
de Jimmy T. Murakami


Infundado o no, el pánico a una eventual hecatombe nuclear ha dado pie a no pocas producciones cinematográficas, algunas de ellas tan estimables como ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú (1964) de Kubrick o Juegos de guerra (1983) de John Badham. La que ahora nos ocupa se halla, probablemente, entre las más entrañables (si es que semejante adjetivo se puede aplicar a un tema a priori tan serio como la destrucción del planeta), quizá porque sus protagonistas eran una indefensa pareja de ancianitos británicos a quienes John Mills y Peggy Ashcroft pusieron voz.

Cómodamente instalados en la campiña inglesa, Hilda y Jim viven por completo ajenos a los tejemanejes del orden político internacional. Desconocimiento que, unido a lo avanzado de su edad, los convierte en seres vulnerables a expensas de lo que decidan los gobiernos de un mundo que parece haberse olvidado de ellos. De hecho, ni siquiera su hijo y su nuera se toman demasiado tiempo para ir a visitarlos... Sea como fuere, el bueno de Jim se hace con los folletos explicativos pertinentes y, amparándose en lo que le dicta su intuición, construye un sencillo refugio en el que, llegado el caso, él y su esposa puedan cobijarse.



En realidad, tanto Jim como Hilda ya saben lo que es sobrevivir a dos guerras mundiales, motivo por el cual sus conversaciones suelen girar en torno a personajes como Churchill, Hitler, Stalin y hasta el mismísimo Monty (1887-1976), a quien aún creen vivo. Bendita inocencia la de este matrimonio que, ocupado en que no les falte una taza de té que llevarse a los labios, se dispone a hacer frente, sin ser conscientes de ello, a la madre de todas las catástrofes: un cataclismo sin parangón en la historia de la humanidad del que les va a tocar ser testigos de excepción, quién sabe si los últimos...

Al margen de su candor naif, cargado de propaganda pacifista, When the Wind Blows destaca por una portentosa banda sonora a cargo, en su mayor parte, del ex Pink Floyd Roger Waters, pero en la que también brillan con luz propia las aportaciones de pesos pesados de la música como David Bowie (intérprete de la canción homónima que da título al filme) o los míticos Genesis de Phil Collins, que contribuyen con un tema instrumental titulado "The Brazilian".


miércoles, 2 de octubre de 2019

Roger Waters: Us + Them (2019)




Directores: Sean Evans y Roger Waters

Reino Unido, 2019, 135 minutos

Roger Waters: Us + Them (2019)

Tras Roger Waters: The Wall (2014) y la consiguiente réplica por parte de su antiguo compañero de filas (y hoy casi enemigo irreconciliable) David Gilmour Live at Pompeii (2017), el estreno del documental sobre la gira Us + Them ha levantado una menor expectación, quizá porque los incondicionales de todo aquello relacionado con los legendarios Pink Floyd ya empiezan a estar habituados a este tipo de filmaciones de conciertos. También es verdad que, en esta ocasión, serán dos los pases y que (conviene no olvidarlo) el de hoy ha coincidido con un partido del Barça en la Champions...

Sea por lo que fuere, el caso es que la sala 9 de los cines Balmes de Barcelona no se ha llenado. Ni tampoco ha hecho falta para que los asistentes disfrutasen a base de bien con el usual repertorio de clásicos pinkfloydianos. Comenzando por "Breathe", tema introductorio del mítico Dark Side of the Moon (1973), o el instrumental "One of these days" del álbum Meddle (1971), aunque también con tres canciones —"The Last Refugee", "Déjà vu", "Picture that"— pertenecientes a Is This the Life We Really Want? (2017), el que, presumiblemente, será testamento y último trabajo en estudio de Waters.



El tándem que integran Sean Evans y el propio artista ha concebido el filme como si éste mostrase un único concierto y no el resumen de un larguísimo tour mundial. A este respecto, el show combina espectacularidad y compromiso político a partes iguales, con continuas proclamas anti Trump y en favor de la causa palestina o de preservar el planeta. Quizá el momento álgido sea, en ese sentido, la recreación virtual de la Battersea Power Station, icónica portada del álbum Animals (1977) que emerge desde el centro del recinto y sobre cuya fachada se proyectan mil y una imágenes, mensajes e incluso controvertidas citas textuales extraídas de los discursos del presidente norteamericano.

Con todo, el resultado final posee un innegable toque mainstream, con continuos insertos de primeros planos de fans enfervorecidos cantando las canciones. Lo cual da una idea de hasta qué punto, valga la paradoja, lo reivindicativo puede acabar convertido en un producto convencional. Quizá por ello, Waters, quien, a sus setenta y seis años, tiene ya suficiente experiencia de la vida y, sobre todo, de este negocio, culmina la película con una reflexión en off sobre la naturaleza circense que se halla en la base de la industria musical y, sobre todo, en el carácter masivo que han acabado adquiriendo los conciertos de rock en abarrotados estadios de fútbol. Precisamente, y como interesante propina, las más de dos horas de metraje de Us + Them se complementan con el documental A fleeting glimpse: aproximación en clave íntima a la vida entre bastidores de una estrella (impagable la escena en la que Waters se niega a darle la mano a un joven seguidor por miedo a posibles gérmenes) y a los ensayos y/o preparativos que conlleva una gira de tales proporciones.

Interpretando "Time"

lunes, 22 de abril de 2019

Pink Floyd: Live at Pompeii (1972)




Director: Adrian Maben
Bélgica/Alemania/Francia, 1972, 92 minutos

EL ANTI-WOODSTOCK

Pink Floyd: Live at Pompeii (1972)
de Adrian Maben


La impetuosa efigie de Roger Waters aporreando un gong bajo el sol abrasador de Pompeya ha quedado para la historia como uno de los iconos de la música rock. Corría el mes de octubre de 1971 y Pink Floyd era todavía un grupo underground. Aunque no por mucho tiempo, puesto que el éxito apabullante de su álbum The Dark Side of the Moon les convertiría, apenas dos años después, en un auténtico fenómeno de masas.

Waters interpretando "A Saucerful of Secrets"

Es precisamente por eso que la filmación del "concierto" que ofrecieron en el anfiteatro de la antigua ciudad romana, a los pies del Vesubio, tiene, además de un innegable valor musical, el aliciente del documento que deja constancia de un período tan genuino como irrepetible. Y, si no, compárese con el recital ofrecido por David Gilmour en esa misma arena, ya en solitario y con muchos kilómetros a sus espaldas, en 2017: que el guitarrista intentase revivir las glorias de su juventud llenando con miles de personas el lugar donde él y sus antiguos compañeros habían actuado a puerta cerrada es la prueba fehaciente de que algo se perdió por el camino.

¿Chewbacca? ¡No: David Gilmour!

La idea de rodar en las ruinas pompeyanas la tuvo el director Adrian Maben a raíz de una visita turística en la que perdió el pasaporte: al regresar allí para buscarlo, a eso de las ocho, comprobó que el silencio del crepúsculo sería el entorno ideal para que la banda británica diese rienda suelta a su creatividad (que entonces era mucha). De modo que, tras entrevistarse un par de veces con Steve O'Rourke (1940–2003), a la sazón mánager del grupo, se pusieron manos a la obra, con un plan de rodaje de seis días. Que quedarían reducidos a tres, ante las dificultades técnicas para obtener suministro eléctrico suficiente que alimentase el mastodóntico equipo de sonido.

La banda al completo... en París

Quizá ello explica por qué de los siete temas que interpreta Pink Floyd en Live at Pompeii (seis, en realidad, puesto que la extensa "Echoes" fue dividida en dos partes) sólo la mitad se grabaron allí: la ya mencionada "Echoes", "A Saucerful of Secrets" y "One of These Days". Los otros tres —"Careful With That Axe Eugene", "Set the Controls For the Heart of the Sun" y "Mademoiselle Nobs" (versión instrumental de "Seamus")— fueron interpretados en un estudio de París, valiéndose, a ratos, de transparencias que se proyectan como fondo mientras Mason, Waters, Gilmour y Wright tocan sus instrumentos y que hoy se ven pasadísimas de moda.

Richard Wright (1943–2008)

Como suele ocurrir en estos casos, existen dos versiones distintas del material filmado: por una parte, el montaje original, de apenas una hora de duración; por otra, el montaje que el propio Maben llevara a cabo en 2003, enriqueciendo el metraje ya existente con entrevistas a los miembros de la banda (o devorando ostras o "peleándose" por un pastel de manzana en la cantina de los estudios Abbey Road...) e imágenes de las sesiones de grabación de los álbumes Meddle (1971) y The Dark Side of the Moon (1973). No obstante, todo hay que decirlo, el director también se saca de la manga unas innecesarias instantáneas de planetas y naves espaciales que puede que sirvan de relleno, pero que, en cualquier caso, podía haberse ahorrado...

Nick Mason

sábado, 8 de septiembre de 2018

Vals con Bashir (2008)




Título original: Vals Im Bashir
Director: Ari Folman
Israel/Francia/Alemania/EE.UU./Finlandia/Suiza/Bélgica/Australia, 2008, 87 minutos

Vals con Bashir (2008) de Ari Folman


Desde la estremecedora escena inicial —una pesadilla recurrente en la que veintiséis perros asolan las calles de un suburbio— hasta la no menos turbadora secuencia, ya hacia el final, de las madres palestinas lamentando los resultados de los bombardeos, Vals con Bashir afrontaba, hace justo una década, la siempre difícil tarea de hacer balance sobre la propia implicación en uno de los conflictos armados más dolorosamente sanguinarios de la historia de la humanidad: la masacre de Sabra y Shatila, a cargo de las falanges cristiano-libanesas.

Con un estilo documental en el que el testimonio de personajes reales es presentado bajo la forma de película de animación, el director Ari Folman se introduce a sí mismo como el protagonista de un periplo personal y de reflexión histórica encaminado a llenar los huecos de su propia memoria. La cual no deja ser una entidad dinámica que, en palabras de Ori Sivan (el amigo psiquiatra al que despierta a las seis y media de la mañana) se sirve para ello de acontecimientos que jamás sucedieron.



Son muchos los momentos en los que Vals con Bashir denota una indisimulada influencia de clásicos del cine bélico como Apocalypse Now (1979) o La chaqueta metálica (1987), aunque, al mismo tiempo, el carácter onírico de buena parte de las evocaciones de la guerra del Líbano le aporta al conjunto una singularidad que hizo merecedora a la cinta israelí de un Globo de Oro, amén de ser nominada al Óscar como mejor película en lengua extranjera (primer filme de animación, por cierto, en recibir tal recompensa).

De hecho, fueron varios los largometrajes que, por aquellas fechas, afrontaron temas similares valiéndose de la misma técnica, como, por ejemplo, Persépolis (2007) de Vincent Paronnaud y la dibujante de origen iraní Marjane Satrapi o, incluso más atrás en el tiempo, la muy estimable When the Wind Blows (1986) dirigida por Jimmy T. Murakami (1933–2014) y poseedora de una soberbia banda sonora a cargo del ex Pink Floyd Roger Waters (célebre abanderado, curiosamente, de la causa palestina que lleva varios años negándose a actuar en territorio hebreo en señal de protesta contra las políticas ultraortodoxas del Estado de Israel).


sábado, 21 de julio de 2018

Zabriskie Point (1970)




Director: Michelangelo Antonioni
EE.UU., 1970, 113 minutos

¿DINAMITAR LA SOCIEDAD DE CONSUMO?

Zabriskie Point (1970) de Michelangelo Antonioni


Tan mítica como fallida, Zabriskie Point (1970) es hoy una cinta de culto más célebre por su banda sonora, parcialmente a cargo de Pink Floyd, que no por sus méritos cinematográficos. Francamente: ni Antonioni sabía del todo qué hacer en un ámbito que no era el suyo ni en Hollywood supieron qué hacer con Antonioni... Ésa es al menos la sensación que provoca el visionado de una película con la que se quiso captar la esencia de la contracultura y que, probablemente por ello, no ha envejecido precisamente bien.

En la secuencia inicial, por ejemplo, un grupo de jóvenes universitarios están celebrando una asamblea. Algunos de ellos, como Kathleen Cleaver (líder histórica de los Panteras Negras), reivindican ardientemente los derechos de los afroamericanos, si bien la reunión deriva hacia un enfrentamiento dialéctico para dilucidar quién es el más "revolucionario" de los allí presentes: ése es el tono panfletario y, por ende, superficial del que el filme ya no sabrá desprenderse durante el resto de su metraje.



En Europa, el director italiano había demostrado ampliamente su capacidad para concebir obras maestras mediante el auxilio de intérpretes como Monica Vitti o Marcelo Mastroianni cuyo atractivo físico no estaba reñido con un enorme talento. En Zabriskie Point, en cambio, los protagonistas sólo son guapos... Cierto que tampoco se trataba de actores profesionales, pero, aun así, ni Mark Frechette (que fallecería en prisión poco tiempo después con apenas 27 años) ni Daria Halprin están a la altura.

¿Y qué otra cosa cabía esperar de una película producida por la Metro-Goldwyn-Mayer? Antonioni pretendía que, en el plano final, un aeroplano escribiese sobre el cielo la frase "Fuck You, America!" Algo contra lo que los directivos de la compañía se opusieron frontalmente, pero que ilustra a la perfección el pulso que se vivió tras las cámaras entre lo comercial y lo radical y que daría como resultado un producto híbrido que no acaba de ser ni lo uno ni lo otro.


viernes, 19 de enero de 2018

Kes (1969)




Director: Ken Loach
Reino Unido, 1969, 111 minutos



Et malgré les menaces du maître
sous les huées des enfants prodiges
avec les craies de toutes les couleurs
sur le tableau noir du malheur
il dessine le visage du bonheur...

Jacques Prévert (1900-1977)
"Le cancre"

Prévert inmortalizó para siempre la figura del mal estudiante en un poema magistral que lo muestra atrapado entre las amenazas del profesor y los abucheos de sus compañeros. También Ken Loach, cuando aún firmaba Kenneth, haría lo propio mediante su segundo largometraje, centrado en la figura de un adolescente de clase obrera a quien el contacto diario con un halcón transformará en un ser cuya vida cobra repentinamente sentido a pesar del vacío que lo atenaza en el seno de una familia desestructurada. Vamos: algo así como una mezcla entre el Antoine Doinel de Los 400 golpes y el Azarías de Los santos inocentes...

Es, asimismo, posible, viendo los métodos empleados por la mayoría de educadores que aparecen en Kes, acordarse del recuerdo traumatizante que el sistema educativo británico infligió entre los miembros de la generación de Roger Waters, bajista y compositor de Pink Floyd que, primero en su álbum conceptual The Wall (1979) y, más tarde, con la ayuda de Alan Parker en la versión cinematográfica, diría aquello tan célebre de "We don't need no education / We don't need no thought control / No dark sarcasm in the classroom / Teachers leave them kids alone..."



Aunque no todos los profesores del joven Billy (David Bradley) contribuyen a la creación de "otro ladrillo en el muro" a base de crueles bastonazos en la palma de la mano: Mr. Farthing (interpretado por Colin Welland, años después ganador de un Oscar por el guion de Carros de fuego y único actor profesional del reparto) representa la nueva pedagogía del docente capaz de motivar al alumno interesándose por sus inquietudes y dándole protagonismo en el aula. En ese sentido, la escena en la que Billy se entusiasma explicando ante sus compañeros cómo se adiestra un halcón es bastante reveladora, así como una de las más emocionantes de Kes.

Será precisamente hablando con su maestro cuando el chaval nos aporte la clave del filme: "¡Es imposible domesticar completamente a un halcón! ¡Es un ave orgullosa e independiente! ¡No es una simple mascota sumisa!" Por eso se identifica con ella: porque Billy, a pesar de la alienación ambiental en la que ha crecido, no dará su brazo a torcer. Como su halcón, él pertenece a una raza de hombres dispuesta a rebelarse contra el determinismo que le empuja a ser un minero más, una bestia insensible como su hermano mayor.


miércoles, 13 de septiembre de 2017

David Gilmour Live at Pompeii (2017)




Director: Gavin Elder
Reino Unido, 2017, 100 minutos

David Gilmour Live at Pompeii (2017) de Gavin Elder

Pues sí: el bueno de Gilmour no podía ser menos y ya tiene su película de igual modo que Roger Waters presentara, hace exactamente un par de años, la versión cinematográfica de la mastodóntica gira sobre The Wall: hasta ese punto llega la rivalidad entre dos egos que llevan media vida disputándose el legado de Pink Floyd, banda de bandas cuyo catálogo sigue siendo, a día de hoy, la base de sus respectivos repertorios. 

También el formato ha sido calcado a la hora de comercializar el filme: un único pase mundial en gran pantalla días antes del lanzamiento del álbum y DVD. Cine Balmes, 20 horas: ¿qué tipo de gente llena hasta rebosar la sala 9? Como era de prever, incondicionales del conjunto británico (las camisetas de The Dark Side of the Moon así lo indican). Tanto, que no les duelen prendas al pagar religiosamente los 15 euros con 50 que vale la entrada. La edad media de la concurrencia ronda la cincuentena, eso era igualmente de esperar.

Y como todo buen conocedor del grupo sabe, la elección de Pompeya como marco para el evento no es en absoluto casual: en 1972, el cineasta Adrian Maben filmó al cuarteto en el mismo anfiteatro que ahora, cuatro décadas y un lustro después, revisita David Gilmour. Sólo que, en aquel entonces, tal vez como respuesta irónica a la locura suscitada por el festival de Woodstock, la actuación tuvo lugar sin público y a plena luz del día. Lo de ahora es otro cantar: una banda de nueve músicos (esta vez sin Phil Manzanera) acompaña al que fuese guitarra y voz solista de Pink Floyd, amén del consabido despliegue de medios (especialmente de luz y de sonido) que caracteriza sus recitales. Nada que ver con la relativa austeridad de aquel lejano 72, el año previo a que el grupo abandonase la escena underground para convertirse en un fenómeno de masas.

Dave Gilmour: then & now

La versión exhibida esta noche en cines tiene una duración de cien minutos, habiendo quedado fuera alguno de los temas emblemáticos ("Money", por ejemplo) que sí aparecerán en el disco que sale a la venta el 29 de este mes. Reproducimos, a continuación el listado de canciones que hemos podido disfrutar en deleitoso Dolby Atmos, indicando entre paréntesis el álbum de procedencia y respectivo año de publicación:

1. "5 A.M." (Rattle That Lock, 2015)
2. "Rattle That Lock" (Rattle That Lock, 2015)
3. "What Do You Want from Me" (The Division Bell, 1994)
4. "The Great Gig In the Sky" (The Dark Side of the Moon, 1973)
5. "A Boat Lies Waiting" (Rattle That Lock, 2015)
6. "Wish You Were Here" (Wish You Were Here, 1975)
7. "In Any Tongue" (Rattle That Lock, 2015)
8. "High Hopes" (The Division Bell, 1994)
9. "One of These Days" (Meddle, 1971)
10. "Shine On You Crazy Diamond" (Wish You Were Here, 1975)
11. "Sorrow" (A Momentary Lapse of Reason, 1987)
12. "Run Like Hell" (The Wall, 1979)
13. "Time / Breathe (Reprise)" (The Dark Side of the Moon, 1973)
14. "Comfortably Numb" (The Wall, 1979)

Apenas cuatro pertenecen a la carrera en solitario de Gilmour: los otros diez son temas de Pink Floyd, lo cual da una idea bastante precisa de cuál es la dependencia del músico británico respecto a su banda de origen. Pero eso es, al fin y al cabo, lo que demanda el público: ya se sabe que la nostalgia suele tener más gancho comercial que la originalidad artística. Aun así, os dejamos con un par de vídeos para que podáis comparar entre la creatividad desbordante de unos jóvenes Pink Floyd y el vigor del que todavía hace gala David Gilmour a sus setenta y un años. El lugar y el tema elegidos son el mismo. Lo único que no ha parado de fluir desde entonces son el tiempo y los astros: "The time is gone, the song is over, thought I'd something more to say..."



martes, 29 de septiembre de 2015

Roger Waters The Wall (2014)




Directores: Sean Evans y Roger Waters
Reino Unido, 2014, 165 minutos

Roger Waters The Wall (2014) de Sean Evans


Sencillamente apoteósico. Sean Evans y Roger Waters ofrecen a los seguidores del músico británico la posibilidad de ahondar en los entresijos de la gira mundial que Waters llevó a cabo entre el 15 de septiembre de 2010 y el 21 de septiembre de 2013. El filme no sólo incluye la interpretación íntegra del álbum The Wall (originalmente publicado en 1979 por Pink Floyd) sino también un personal peregrinaje del músico por los escenarios en los que lucharon y murieron su abuelo y su padre.

Así pues, lo veremos recorrer, al volante de un antiguo Bentley, las carreteras de Francia e Italia hasta llegar a los respectivos monumentos fúnebres de sus familiares. Allí, les rendirá homenaje interpretando a la trompeta la melodía de "Outside the wall". Igualmente emotiva es la escena en la que, rodeado de sus tres hijos (India, Harry y Jack), presenta sus respetos ante la tumba del abuelo.

La emotividad de este periplo llega a tal extremo que, en varias ocasiones a lo largo de dichas escenas, intercaladas entre canción y canción, veremos a Roger derramar lágrimas por aquellos que no conoció pero que tan enormemente influyeron en él como fuente de inspiración.

Tras la proyección del documental se incluye The simple facts, una amistosa conversación entre Roger Waters y Nick Mason a partir de preguntas formuladas por fans de todo el mundo. Sentados a la mesa de un restaurante, irán respondiendo entre bromas a algunas de ellas, apiladas en sendos montones de tarjetas. ¿Quién diría que este par de tipos en su momento se enzarzaron en una batalla legal por obtener los derechos de explotación del nombre Pink Floyd?


Momento álgido de "Comfortably numb"

viernes, 1 de mayo de 2015

The Wall (1982)




Título original: Pink Floyd The wall
Director: Alan Parker
Reino Unido, 1982, 95 minutos

Pink Floyd The Wall (1982) de Alan Parker

La banda británica de rock progresivo Pink Floyd publicó el doble álbum conceptual The Wall en 1979. Tres años más tarde, Alan Parker dirigía esta adaptación escrita por Roger Waters (bajista, letrista y uno de los cantantes del grupo, que poco después acabaría abandonando la formación tras un sonado litigio por hacerse con los derechos del nombre de la misma).

La puesta en escena concebida por Parker (deudora de la estética del videoclip entonces imperante) mantiene, en buena medida, el papel principal de los personajes diseñados por el dibujante Gerald Scarfe que ya ilustraban la carátula del disco y la posterior gira mundial que emprendería el grupo. Se alternan, por tanto, animaciones con actores de carne y hueso, siendo el protagonista de estos últimos el también cantante Bob Geldof, encargado de interpretar a Pink. En cuanto al travelín inicial a lo largo de un pasillo con que arranca la película, recuerda vagamente la estética de El resplandor (1980) de Stanley Kucrick. También las ya mencionadas animaciones de Gerald Scarfe poseen no poco de terroríficas.

La historia que se cuenta a través de las canciones compuestas por Waters es una amalgama de vivencias personales. En primer lugar, la ausencia del padre al que nunca llegó a conocer pues falleció en la batalla de Anzio durante la Segunda Guerra Mundial. También el hecho de hasta qué punto las estrellas de la música pueden llegar a crear una barrera (un muro) que los aísla de la realidad. A este respecto, muchas de las imágenes que vemos en pantalla están inspiradas en la trayectoria vital de Syd Barrett (1946-2006), miembro fundador de Pink Floyd que acabaría desquiciado por el consumo de LSD. Así, por ejemplo, cuando vemos a Geldof afeitarse las cejas o el cigarrillo consumido íntegramente entre sus dedos. Más inquietante, por otra parte, es el paralelismo que se establece entre un estadio abarrotado de fans durante un concierto de rock y un mitin nazi. Por último, Roger Waters hace igualmente alusión a los traumas que le dejó un sistema educativo especialmente represor e, incluso, a la ruptura de su primer matrimonio. Hay, además, no pocas referencias a otros discos de la banda: por ejemplo, el poema que recita en clase en voz alta el maestro para ridiculizar al pequeño Pinky es, en realidad, la letra de 'Money', canción perteneciente a The Dark Side of the Moon (1973).

La mayoría de canciones de The wall (no se incluyeron todas: hay notables ausencias, como por ejemplo 'Hey, you') se volvieron a grabar expresamente para la película con arreglos ligeramente distintos a los del álbum original. En un par de ocasiones, la voz de Bob Geldof sustituye a la de Waters (quien cantaba originariamente en las dos partes del tema 'In the flesh?'). Hasta se incluyen un par de canciones que no pertenecen al disco en el que se inspira la película: 'What Shall We Do Now?' y 'When the Tigers Broke Free'. Esta última terminaría siendo incluida en The Final Cut (1983), el último disco que Roger Waters grabó con Pink Floyd.

Hubo una época en la que la música de Pink Floyd fue luminosa y el grupo funcionaba como un colectivo en el que cada miembro contribuía con sus aportaciones. Así lo atestigua un puñado de discos brillantes como Ummagumma (1969), More (1969) Atom Heart Mother (1970), Meddle (1971), Wish you Were Here (1975)... Pero fue pasando el tiempo y la personalidad arrolladora de Waters acabaría fagocitándolo todo hasta relegar a sus compañeros a simples músicos de estudio. Uno de ellos, el teclista Richard Wright, sería incluso despedido tras grabar The Wall (su participación en el álbum es, de hecho, escasa). La película traduce en imágenes ese proceso y los fantasmas que engendró en la imaginación de Roger Waters. Como él mismo admite en la letra de 'Comfortably Numb':

When I Was A Child
I Caught A Fleeting Glimpse
Out Of The Corner Of My Eye.
I Turned To Look But It Was Gone
I Cannot Put My Finger On It Now
The Child Is Grown,
The Dream Is Gone.
I Have Become
Comfortably Numb.

* * *
Cuando era niño
Capté un fugaz destello
Mirando de reojo.
Me volví para verlo, pero se había ido
Y ahora no puedo dar con él:
El niño ha crecido,
El sueño se ha esfumado.
Y yo me he quedado
Plácidamente paralizado.

Pink Floyd The Wall (1982)
"We don't need no education..."
"We don't need no thought control..."
"Uuuh, babe! Don't leave me now!"
"Outside the Wall! Outside the Wall!!"
De izquierda a derecha: Waters, Mason, Gilmour, Wright