sábado, 31 de enero de 2015

El retrato de Jennie (1948)










Título original: Portrait of Jennie
Director: William Dieterle
EE.UU., 1948, 86 minutos

El retrato de Jennie (1948) de William Dieterle


El pintor Eben Adams (Joseph Cotten) malvive vendiendo sus cuadros de paisajes y flores a una anciana galerista que parece más interesada por él que por su pintura falta de inspiración. Sin embargo, una gélida mañana de invierno Eben conoce en Central Park a Jennie (Jennifer Jones), una niña ataviada con una desusada indumentaria y de la que acabará pintando un magnífico retrato. A partir de ese momento se sucederán otros encuentros entre ambos, pero con la peculiaridad de que en breves lapsos de tiempo la chica va gradualmente convirtiéndose en una bellísima joven, de la cual el pintor se enamora. Pero Jennie esconde un insólito secreto...

Surgida de la factoría Selznick para lucimiento de quien a la sazón era su esposa (la actriz Jeniffer Jones), el ambiente de etéreo misterio de esta película se subraya mediante la banda sonora que Dimitri Tiomkin pergeñó adaptando magistralmente fragmentos de obras de Claude Debussy (básicamente el Preludio a la siesta de un fauno, así como Arabesco). Rodada en blanco y negro, sólo uno de sus planos, quizá el más significativo, es en color: ¿adivinan cuál?

El chico (1921)











Título original: The kid
Director: Charles Chaplin
EE.UU., 1921, 50 minutos

El chico (1921)

Una joven soltera (Edna Purviance) acaba de dar a luz a un hijo no deseado. Con todo el dolor de su alma, decide dejar al niño dentro del elegante automóvil de una familia acomodada, junto a una breve nota en la que suplica que se hagan cargo de la criatura. Pero un par de ladrones que roban el coche abandonan al bebé en la esquina de un barrio pobre. Es allí donde lo encuentra un despreocupado e inocente vagabundo (Charlie Chaplin), quien, pese a que en varias ocasiones intenta deshacerse de semejante responsabilidad, se compadece de él y decide adoptarlo y asumir su educación.

El niño (Jackie Coogan), que recibirá el nombre de John, y su padre adoptivo sobreviven mediante divertidas pillerías, viviendo pobremente en un suburbio pero a la vez tranquilos y felices.

La madre, que con los años se ha convertido en una célebre y adinerada artista, intenta aplacar en parte el constante pesar por haber abandonado a un hijo, y suele visitar los suburbios para repartir juguetes entre los niños más necesitados; entre ellos está su chico. Cuando Edna descubre casualmente la nota que Chaplin había guardado tras tanto tiempo como única prueba de los orígenes de John, se da cuenta de que se trata del mismo niño que perdió. Finalmente, la madre y el niño se reencuentran y Chaplin es amistosamente recibido en la lujosa mansión.


viernes, 30 de enero de 2015

Otro cuento de Navidad (2014)











Director: Carlos Pérez Merinero
España, 2014, 44 minutos

Diversos planos fijos de una ciudad rodados de noche durante las fiestas navideñas de 2011 son acompañados por el relato en primera persona del protagonista: un asesino en serie que mira desde la ventana de su apartamento, al tiempo que se deleita en recrear cómo mató a algunas de sus víctimas.

El realizador Carlos Pérez Merinero murió en enero de 2012 a los 62 años, con lo que el film quedó inconcluso. Ahora, gracias a las indicaciones que dejó el mismo, su hermano David ha llevado a término el montaje final.


Estación de Chamartín (1981)











Director: Manuel Vidal Estévez
España, 1981, 20 minutos


La voz en off del protagonista (un joven actor que espera la llegada de un conocido suyo al que pretende asesinar por no soportar su carácter cínico) acompaña una serie de fotografías de la conocida estación madrileña de Chamartín con las que evoca los cinco últimos años de su vida. Así, irá repasando las diversas motivaciones mediante las que pretende justificar que quiera matar al amigo. Para ponerle cara a los personajes del cortometraje se reutilizaron fotografías de los internacionalmente conocidos Robert de Niro y Bruno Ganz. La banda sonora la componen canciones de The Kinks y The Doors.



El viento se levanta (2013)











Título original: Kaze tachinu
Director: Hayao Miyazaki
Japón, 2013, 126 minutos.




Durante más de tres décadas Hayao Miyazaki, líder a la par que cofundador de la factoría de animación japonesa Studio Ghibli, nos ha brindado la oportunidad de acceder a algunos de los universos y seres más deliciosamente insólitos de la historia del cine. Pese a todo, el realizador de Porco Rosso y El viaje de Chihiro ha anunciado que El viento se levanta será su último film.

En él aviva su entusiasmo por el vuelo y sus artefactos volantes mediante una trama que funde la biografía de Jiro Horikoshi, diseñador de uno de los aviones de combate más mortales usados en la Segunda guerra mundial, con la del escritor Tatsuo Hori, quien en su novela The wind has risen (1937) narra los avatares de una muchacha tuberculosa fallecida a causa de dicha enfermedad en 1953. El resultado final es un dulce relato de amor y lágrimas ambientado en ese Japón de entreguerras que padeció algunos de los momentos más deplorables de toda su historia.

Sea como fuere, para un verdadero poeta de lo visual como Miyazaki incluso la tragedia puede ser digna ocasión para la belleza. Y en verdad se puede afirmar que las imágenes plasmadas en El viento se levanta son de una hermosura abrumadora.

jueves, 29 de enero de 2015

Ciutat morta (2013)













Directores: Xavier Artigas / Xapo Ortega
Catalunya, 2013, 123 minutos



Junio de 2013: una multitud formada por unas ochocientas personas, aproximadamente, ocupa el Palau del Cinema de Vía Layetana, vetusta sala de cine del centro de Barcelona durante largo tiempo cerrada, para proyectar el documental Ciutat morta. Rebautizan el antiguo edificio como Cinema Patricia Heras en honor de una muchacha que se había suicidado dos años antes mientras disfrutaba de un permiso penitenciario. Pero ¿quién fue en realidad Patricia Heras? ¿Por qué motivos decidió quitarse la vida y qué tiene que ver Barcelona con su desgarradora muerte? Todo esto es precisamente lo que se quiere dar a conocer con dicha acción ilegal y de tan enorme impacto mediático: que se divulgue la verdad sobre el 4F, presuntamente uno de los peores casos de corrupción policial jamás acaecidos en Barcelona, la ciudad muerta a la que hace alusión el título del filme.

Durante más de dos horas, irán desfilando ante la pantalla diversos testigos de los hechos, personas directa o indirectamente relacionadas con lo sucedido y con cuyo testimonio se intenta esclarecer quiénes fueron los responsables últimos de tan controvertidas circunstancias.


miércoles, 28 de enero de 2015

Casablanca (1942)












Director: Michael Curtiz
EE.UU., 1942, 102 minutos


La que para muchos es la mejor película de la historia está ambientada durante la Segunda Guerra Mundial: el americano Rick Blaine (Humphrey Bogart) regenta el selecto Rick's Café, el local nocturno más concurrido de la ciudad de Casablanca. Se trata de un antro de juego que capta a un público de lo más variado: partidarios de la Francia de Vichy, oficiales nazis, exiliados políticos, ladrones...

Una noche llega allí un hombre llamado Ugarte (Peter Lorre) con unas cartas de tránsito, visado especial que permite la libre circulación a través de la Europa controlada por los nazis y así llegar a Lisboa, desde donde se podría partir rumbo a América. De ahí que tales documentos tengan un incalculable valor entre los refugiados que esperan en Casablanca su oportunidad para escapar. Ugarte pretende venderlos lo antes posible aunque, antes de que ello suceda, es mandado arrestar por el Capitán Renault (Claude Rains), por lo que entrega los documentos a Rick.

Es entonces cuando en la vida de Rick reaparece Ilsa Lund (Ingrid Bergman), antigua amante que lo había abandonado en París sin explicaciones, dejándolo sumido en la tristeza, y quien, junto a su marido, un destacado líder de la Resistencia llamado Victor Laszlo (Paul Henreid), entra en el Rick's Café con el objetivo de comprar los visados. La pareja necesita los salvoconductos para dejar Casablanca y salir hacia EE.UU., desde donde él podría continuar su labor. A la noche siguiente, Laszlo se entrevista con Rick, sospechando que este tiene dichos documentos, pero Rick se niega a entregárselos, pidiéndole que le pregunte a su esposa el motivo. El diálogo se ve interrumpido cuando un grupo de oficiales nazis, bajo las órdenes del mayor Strasser (Conrad Veidt), comienza a cantar “El guardia sobre el río Rin”. Enfurecido, Laszlo solicita a la orquesta del local que interprete “La Marsellesa” y enseguida el fervor patriótico durante tanto tiempo reprimido se adueña de la multitud y todos se unen al canto, ahogando el de los alemanes. Como represalia, Strasser ordena cerrar el local.

Rick sigue resentido con Ilsa, pero esa noche ella se le acerca cuando el local queda vacío. Cuando él se niega a darle los documentos, Ilsa lo amenaza con una pistola, pero es incapaz de disparar y le confiesa que sigue amándolo. Explica que cuando lo encontró por primera vez y se enamoró de él en París, pensaba que su marido había muerto en un campo de concentración. Pero en cuanto descubrió que Laszlo en realidad había conseguido escapar, dejó a Rick sin explicación alguna y regresó con su marido.

Laszlo llega al café cuando ya se ha ido Ilsa y le dice a Rick que se ha dado cuenta de que hay algo entre los dos. De hecho, intenta provocar que Ilsa y Rick tomen las cartas de tránsito, con tal de salvar la vida de su mujer. La policía llega y arresta a Laszlo. Rick interviene y convence al capitán Renault de que libere a Laszlo, prometiéndole que lo podrá acusar ante la Gestapo por la posesión de los visados. Cuando Renault le pregunta que por qué hace eso, Rick le cuenta que Ilsa y él se irán a Estados Unidos.

Más tarde, Laszlo recibe los documentos de parte de Rick, pero cuando Renault trata de arrestarlo Rick lo amenaza a punta de pistola para permitir la huida. En el último momento, Rick obliga a Ilsa a que suba al avión con su marido, diciéndole que si ella se queda se arrepentirá: «Tal vez hoy no. Tal vez tampoco mañana; pero sí pronto y para el resto de tu vida».

El mayor Strasser llega tras haber recibido el aviso por parte de Renault, pero Rick le dispara cuando trata de intervenir llamando por teléfono. Al llegar la policía, el capitán Renault salva la vida de Rick ordenando que capturen a los «sospechosos habituales». Le propone asimismo que deje Casablanca, recomendándole que se una a la Francia Libre en Brazzaville. Ambos se alejan caminando por la pista de aterrizaje en medio de la niebla con una de las frases finales más memorables de la historia del cine: «Louis, creo que este es el principio de una gran amistad».

Comentario:

Casablanca está basada en la obra teatral Todos vienen al Café de Rick (Everybody Comes to Rick’s) de Murray Burnett y Joan Alison (obra que, en realidad, nunca llegó a estrenarse). Se centra en el conflicto de Rick entre “el amor y la virtud”, pues deberá escoger entre su amada Ilsa o hacer lo correcto. Su duda es si ayudarla o no a escapar de Casablanca junto a su esposo, uno de los líderes de la Resistencia, para que este pueda continuar su lucha contra los nazis desde EE.UU.



Aunque el filme lo tenía todo para destacar, con actores renombrados y guionistas de primera, ninguno de los involucrados en su producción esperaba que pudiera ser algo fuera de lo normal. Se trataba simplemente de una más de las muchas producciones anuales de la maquinaria hollywoodiense. Casablanca tuvo un inicio sólido, pero no espectacular. Sin embargo, iría ganando popularidad a medida que pasaban los años y, sobre todo gracias a ser emitida por televisión, se fue colocando entre los primeros puestos en las listas de las mejores películas. De hecho, ya en 1977 Casablanca era la película emitida con más frecuencia por las televisiones estadounidenses.

Stephen Karnot, especialista en análisis literario de la Warner Brothers, la calificó como una «tontería sofisticada», pero sin embargo la aprobó. Irene Diamond, editora de guiones, convencería después al productor Hal B. Wallis para que comprara los derechos por 20.000 dólares, precio altísimo para una obra teatral jamás puesta en escena. El proyecto fue luego rebautizado como Casablanca, quizá a imitación del éxito de Argel (John Cromwell, 1938). El rodaje comenzó el 25 de mayo de 1942 y finalizaría el 3 de agosto del mismo año.

La película fue completamente rodada en estudio, excepto la secuencia que muestra la llegada del mayor Strasser, que se realizó en el Aeropuerto Van Nuys. El escenario se conservó en los almacenes de la Warner hasta la década de los sesenta.

Por otra parte, la estatura de la actriz Ingrid Bergman causó algunos problemas. Esta sobrepasaba en casi cinco centímetros a Bogart, por lo que el director tuvo que elevar al actor mediante una tarima, zapatos con plataforma o sentarlo sobre cojines en las escenas en las que aparecían juntos.



Tras pensar en varios candidatos, el productor Hal B. Wallis decidió escoger para dirigir el filme a su amigo Michael Curtiz. Mihály Kértész (quien americanizó su nombre por el de Michael Curtiz) era un cineasta húngaro judío, que había comenzado su carrera en 1912. En 1919 pasó a trabajar en Alemania, país en el que dirigió varios filmes, hasta que en 1926 se trasladó a EE.UU. El tercer grado fue su primera película americana. La última, un año antes de fallecer, sería Los comancheros (1961).

Michael Curtiz (1886–1962)

La banda sonora fue compuesta por el austriaco Max Steiner (célebre por la música de Lo que el viento se llevó). En cambio, la canción “As Time Goes By” es de Herman Hupfeld y había sido escogida para formar parte de la obra de teatro original; gozó de un resurgimiento que la colocó 21 semanas en las listas de éxitos. Así que Steiner basó por completo la música en dicha canción y en “La Marsellesa”, el himno nacional francés, transformándolos para que reflejaran diversas situaciones.

En el reparto de Casablanca hay una amplia variedad de nacionalidades, siendo estadounidenses sólo tres de los actores principales. El neoyorquino Bogart se convirtió en estrella gracias a Casablanca. Al inicio de su carrera había sido encasillado como gángster, pero Rick fue su primer papel verdaderamente romántico. La sueca Ingrid Bergman es Ilsa Lund, su personaje más famoso y recordado. Paul Henreid (actor austriaco) fue Victor Laszlo, aunque la verdad es que no se llevó muy bien con sus compañeros. De hecho, consideraba a Bogart «un actor mediocre», mientras que Bergman pensaba lo mismo de Henreid. Claude Rains es el capitán Louis Renault: actor londinense, curiosamente había servido en la Primera Guerra Mundial, alcanzando el grado de capitán. Sydney Greenstreet es el Señor Ferrari, propietario del Blue Parrot. También era inglés y había intervenido antes en El halcón maltés junto a Peter Lorre y Bogart. Lorre, el Señor Ugarte, fue un actor austrohúngaro que había trabajado en Alemania, país que abandonó tras la llegada de los nazis al poder en 1933. Conrad Veidt es el Mayor Strasser. Veidt, actor alemán, había aparecido en El gabinete del Doctor Caligari, en 1920, antes de huir también él y terminar su carrera interpretando a nazis en los filmes americanos. El estadounidense Dooley Wilson (Sam) era en realidad batería de jazz y, debido a un defecto en sus dedos, no podía tocar el piano…

Bogart y Henreid juegan al ajedrez, bajo la atenta
mirada de Rains, durante una pausa del rodaje

Recepción:

El filme se exhibió por primera vez en el Teatro Hollywood de Nueva York el 26 de noviembre de 1942, para coincidir con la invasión de las tropas aliadas de la costa norte de África y la captura de la ciudad de Casablanca.

En 1955 había recaudado ya 6,8 millones de dólares, colocándose en el tercer puesto entre las películas de guerra más rentables de la Warner Bros.

Por ser cultural, histórica y estéticamente significativa, Casablanca es una de las películas preservadas en el archivo de la Biblioteca del Congreso de EE.UU.

En 1997, el American Film Institute, tras encuestar a mil quinientos expertos en la cinematografía norteamericana, situó a Casablanca como la segunda mejor película estadounidense de la historia, solo tras Ciudadano Kane de Orson Welles.

En 2006, el sindicato de guionistas de cine y televisión así como de empleados de televisión y radio, eligió el guion de Casablanca como el mejor de todos los tiempos en su lista de Los 101 mejores guiones.

De hecho, muchas de las frases de dicho guion han quedado grabadas en la memoria de los espectadores de todo el mundo:

«Tócala de nuevo, Sam» («Play it again, Sam»). Esta es una de las frases más ampliamente asociadas con la película y, sin embargo, se trata en realidad de una cita errónea, la cual es en realidad el título original de la película Sueños de un seductor, protagonizada por Woody Allen en 1972.

«Esta va por ti, muñeca» («Here’s looking at you, kid»). Se trata de una frase que no se encontraba en los guiones preliminares. Su aparición en la película ha sido atribuida a las lecciones de póquer que Bogart le daba a Bergman entre toma y toma. Fue elegida por expertos estadounidenses como la quinta frase más memorable en la historia del cine de aquel país en una encuesta realizada en el 2005 por el American Film Institute.

En total, seis frases de esta película, según dicho Instituto, aparecen en sus listas como las más célebres, muchas más que de cualquier otra película. Las otras citas que aparecen en las listas son:

«Louis, creo que este es el principio de una gran amistad» («Louis, I think this is the beginning of a beautiful friendship»), en el puesto 20.

«Capturen a los sospechosos habituales» («Round up the usual suspects»), en el puesto 32.

«Siempre nos quedará París» («We’ll always have Paris») en el lugar 43.

«De todos los bares en todos los pueblos en todo el mundo, ella entra en el mío» («Of all the gin joints in all the towns in all the world, she walks into mine») en el puesto 67.

"We'll Always Have Paris..."