Mostrando entradas con la etiqueta Michelle Williams. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Michelle Williams. Mostrar todas las entradas

martes, 24 de marzo de 2026

Meek's Cutoff (2010)




Título en español: El atajo de Cutoff
Directora: Kelly Reichardt
EE.UU., 2010, 104 minutos

Meek's Cutoff (2010) de Kelly Reichardt


La principal particularidad de Meek's Cutoff (2010) radica en esa atmósfera particularmente pausada que se impone sobre la propia acción, motivo por el cual transcurren más de siete minutos desde el inicio de la película hasta que se pronuncia la primera palabra de unos diálogos que tampoco van a ser ni muy prolijos ni muy fluidos (los personajes apenas si vocalizan) durante el resto del metraje. En ese sentido, el wéstern de la norteamericana Kelly Reichardt (Florida, 1964) constituye un ejercicio minimalista de paciencia y realismo crudo que subvierte casi todas las convenciones de dicho género. Así pues, allí donde el modelo tradicional solía celebrar la conquista y el heroísmo expansivo, Reichardt se centra, en cambio, en el error, el agotamiento y la asfixiante incertidumbre de lo desconocido.

Ambientada en 1845, la película sigue el arduo periplo de tres familias que viajan en caravana por el desierto de Oregón. Han confiado sus vidas a Stephen Meek, guía fanfarrón y algo estrafalario que afirma conocer un atajo. Sin embargo, los días pasan, el agua se agota y ese supuesto atajo parece ser un camino hacia la nada. No obstante, el corazón de la película es Emily Tetherow (interpretada magistralmente por Michelle Williams), ya que a través de ella vemos la dinámica de poder de la época, con los hombres reunidos aparte discutiendo en susurros el destino del grupo, mientras las mujeres esperan a lo lejos.



A diferencia de otros filmes sobre pioneros, aquí no hay grandes tiroteos ni duelos al sol, sino que el verdadero enemigo es el silencio, el polvo y la incertidumbre. A tal efecto, la directora utiliza un estilo visual y narrativo, subrayado por la banda sonora de Jeff Grace, que exige mucho del espectador, valiéndose de un formato casi cuadrado que crea sensación de claustrofobia a pesar de que la acción se sitúa en espacios abiertos; de tal forma que el espectador se siente atrapado con los personajes, limitando nuestra visión periférica justo como los sombreros que lucen las mujeres limitan la suya.

En definitiva, el título de la cinta no sólo se refiere a una ruta física, sino a la arrogancia del hombre blanco. Según dicha lectura, Meek representaría el mito del conquistador que, en realidad, se halla perdido, sugiriendo que el progreso estadounidense se construyó sobre la base de seguir ciegamente a líderes incompetentes pero ruidosos, mientras se ignoraba a quienes, como las mujeres en este caso, comprendían realmente la esencia de aquella tierra. Circunstancia que queda meridianamente clara cuando el grupo captura a un nativo americano (Rod Rondeaux) y Meek lo quiere matar, mientras que Emily decide protegerlo, no debido a una bondad ingenua, sino por lógica pragmática, ya que es el indio, el único que realmente conoce el terreno, quien puede sacarlos del atolladero.



viernes, 1 de febrero de 2019

Wonderstruck: El museo de las maravillas (2017)




Título original: Wonderstruck
Director: Todd Haynes
EE.UU., 2017, 116 minutos

Wonderstruck (2017) de Todd Haynes


La inconfundible guitarra de Robert Fripp se deja oír en los momentos más emotivamente mágicos de Wonderstruck, genial obra maestra de Todd Haynes que adapta la novela del no menos extraordinario Brian Selznick (el mismo que viajara a los inicios del cinematógrafo en La invención de Hugo Cabret). Tiene lógica que el director norteamericano recupere un corte de Evening Star, viejo álbum que el líder de King Crimson grabase en compañía de Brian Eno a finales de 1975, habida cuenta de que una de las dos historias narradas en la película transcurre en 1977. De hecho, la banda sonora de Wonderstruck aparece trufada de hits de los setenta de la altura de "Space Oddity" de Bowie o la versión funky que el brasileño Eumir Deodato realizó de "Also sprach Zarathustra" en 1973.

La otra trama se sitúa mucho antes, en el 1927 en blanco y negro inmediatamente anterior a la irrupción del cine sonoro, y enlaza de pleno con el resurgimiento del mudo desatado a partir de The Artist (2011) y seguido, después, por la española Blancanieves (2012). Sólo que aquí se acierta a contar la historia desde el punto de vista de dos niños sordos cuyos vínculos, más allá del espacio y del tiempo, no se aclararán hasta el final del relato.

Julianne Moore (izquierda) junto a Millicent Simmonds


Un muchacho huérfano que busca a su padre, una chica obsesionada con una actriz de Hollywood, la fascinación que ambos sienten por los museos, cómo se las apañarán para sobrevivir solos en la gran ciudad... Elementos todos ellos que se dan cita en Wonderstruck ('asombrado', 'sorprendido' en inglés) para ser contados de un modo insólitamente original.

Y, al mismo tiempo, maquetas, dioramas, muñecos, libros antiguos, viejos recortes de prensa... se combinan sabiamente con enormes dosis de inventiva para dar lugar a una de esas películas de un cierto tipo de cine americano (cuyos tótems, aparte del ya mencionado Haynes, serían el guionista Charlie Kaufman o el director Wes Anderson, entre otros) en las que la imaginación ocupa un lugar destacado.


miércoles, 16 de agosto de 2017

Manchester frente al mar (2016)














Título original: Manchester by the Sea
Director: Kenneth Lonergan
EE.UU., 2016, 137 minutos

Manchester frente al mar (2016)
de Kenneth Lonergan

Para quien no haya visto todavía Manchester frente al mar conviene, antes que nada, hacer un par de aclaraciones: 

1. El Manchester al que alude el título no es la ciudad inglesa, sino una pequeña localidad del estado de Massachusetts de apenas cinco mil habitantes y cuyo nombre oficial completo es justamente Manchester-by-the-Sea.

2. Ésta es una de aquellas películas puzle: así que no te líes y ve ordenando en tu cabeza los continuos saltos temporales.

Tras la decepción que nos llevamos hace un par de días con Lion, los dos Óscar de Manchester... (Mejor actor y Mejor guion) nos hacían temer lo peor. Pero no: en este caso, la expectación sí que era bien merecida. Y, además, sus 137 minutos se le pasan a uno volando, quizá porque la historia es suficientemente envolvente como para que el espectador pierda la noción del tiempo.

Y ¿qué es lo que le ocurre a este Lee (Casey Affleck), que da la impresión de que todo le dé igual? Pues sencillamente que padece un bloqueo emocional y, a medida que vayamos conociendo su pasado, iremos comprendiendo el porqué de tanto aislamiento, qué vivencias traumáticas le han llevado hasta la situación actual. He ahí uno de los puntos fuertes del filme: la habilidad con la que se desglosa la información manejando simultáneamente dos planos temporales, saltando del uno al otro sin previo aviso.



El otro foco de interés es la relación que se establece entre tío y sobrino. Las circunstancias obligan a Lee a hacerse cargo del adolescente Patrick (Lucas Hedges) y ni él se encuentra en su mejor momento de forma ni el chaval parece dispuesto a renunciar a su modo de vida. De manera que, a lo largo de un dilatado período y superando no pocos altibajos, ambos deberán hacer un esfuerzo por adaptarse el uno al otro.

Por último, una banda sonora con selectas piezas vocales de Händel, Massenet y hasta el Adagio de Albinoni y Giazotto aporta a la película el tempo pausado que requieren las historias emocionalmente intensas cuando se quiere evitar que deriven hacia un patetismo excesivo. Puede que le sobre alguna discusión de bar, es cierto, pero la sangre no llega al río. Sólo una curiosidad más, a raíz de esto último: en la escena en la que un transeúnte increpa a Lee diciéndole que es un mal padre por cómo le habla a su sobrino, llegando casi a las manos, el hombre en cuestión es el propio director (Kenneth Lonergan) en un breve cameo.


miércoles, 13 de mayo de 2015

Suite francesa (2014)




Título original: Suite française
Director: Saul Dibb
Reino Unido/Francia/Canadá, 2014, 107 minutos

Suite francesa (2014) de Saul Dibb


La publicación póstuma en 2004 de Suite française supuso un tremendo éxito editorial que contribuyó a devolver a la actualidad literaria a su autora, la ucraniana residente en Francia Irène Némirovsky (1903-1942). Pese a estar inacabada, Denise Epstein consiguió con ella "demostrar que los nazis no lograron realmente acabar con su madre" (fallecida en Auschwitz), lo cual "no sirve de venganza, pero no deja de ser una victoria".

Era inevitable que, tarde o temprano, Suite francesa se acabara llevando a la gran pantalla. De modo que, diez años después, el británico Saul Dibb, célebre por La Duquesa (2008), ha sido el responsable de ponerse al frente de esta superproducción de quince millones de euros rodada en Bélgica. Y lo hace de forma fallida, toda vez que las bombas, los tiros y las explosiones parecen haberle ganado el protagonismo a la profundidad psicológica de los personajes de la novela: el conflicto interior en el que se debatían Lucile Angellier (Michelle Williams) y el oficial alemán Bruno von Falk (Matthias Schoenaerts) queda aquí atenuado en detrimento de su apasionado idilio romántico.

También parece haberse quedado corta Kristin Scott Thomas al encarnar a la represora suegra que todo lo ve y todo lo controla en ausencia de su hijo, prisionero de guerra.

Menos mal que, por lo menos, el tema central de la banda sonora, de capital importancia para la trama, le haya sido encargado al francés Alexandre Desplat, siempre una garantía y uno de los compositores cinematográficos del momento.


La autora de la novela: Irène Némirovsky (1903-1942)