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lunes, 24 de febrero de 2020

Las golondrinas de Kabul (2019)




Título original: Les hirondelles de Kaboul
Directores: Zabou Breitman y Eléa Gobbé-Mévellec
Francia/Luxemburgo/Suiza, 2019, 81 minutos

Las golondrinas de Kabul (2019)


Recreación en acuarelas, a partir de la novela homónima del argelino Yasmina Khadra, de la capital afgana bajo el régimen talibán, un poco en la línea de lo que supuso Persépolis hace más de una década. Dirigida por la actriz (Le premier jour du reste de ta vie) y directora (Je l'aimais) Zabou Breitman en colaboración con Eléa Gobbé-Mévellec, la cinta cuenta con las voces de afamados intérpretes franceses de la talla de Simon Abkarian o Pascal Elbé, así como la israelí Hiam Abbass.

Suele suceder en estos casos que el esfuerzo por contar una historia mediante el único auxilio de las técnicas de animación redunda en un cierto maniqueísmo, circunstancia que, en lo concerniente a Les hirondelles de Kaboul, se atenúa merced a la contención de una puesta en escena que subraya las emociones por encima de los hechos históricos. 



A este respecto, aquí lo relevante no es tanto el ascenso al poder de los muyahidines o la instauración de su Estado teocrático, sino el día a día de una joven pareja que intenta sobrevivir preservando en la intimidad del hogar, más allá del cierre de las universidades o bajo los estrechos límites impuestos por la tela del burka, la poca libertad que les queda.

Un paisaje desolador de lapidaciones públicas y ejecuciones sumarísimas donde los antiguos cines y las librerías no son más que ruinas y cuyos habitantes, marcados aún por el recuerdo de la invasión soviética, obedecen hoy a golpe de kalashnikov a la espera de que lleguen tiempos mejores. Perspectiva teñida de hondo pesimismo para Atiq y su esposa Mussarat: ella enferma de cáncer terminal y él carcelero sin demasiadas convicciones en lo que hace. ¿Podrá la tolerancia abrirse camino alguna vez en semejante contexto?


lunes, 28 de marzo de 2016

O los tres o ninguno (2015)




Título original: Nous trois ou rien
Director: Kheiron
Francia, 2015, 102 minutos

O los tres o ninguno (2015) de Kheiron


No corren buenos tiempos para ser musulmán en Francia... Por ello era cuestión de meses que empezaran a llegar películas como ésta, contando historias optimistas que hagan hincapié en la necesidad de fomentar la integración y la convivencia. Sobre todo en los barrios más desfavorecidos del extrarradio parisino, lugar en el que tradicionalmente se han acumulado las bolsas de inmigración.

O los tres o ninguno supone el debut en la dirección (y casi también en la pantalla) del actor Kheiron, quien ya se había hecho un nombre en su país como humorista y autor de monólogos. Hijo de padres iraníes, el filme se centra básicamente en contar la historia de su familia, desde 1955 hasta la actualidad. Y Kheiron, también guionista, se reserva para sí el papel principal, el de su propio padre: Hibat Tabib. Surgido de un humilde hogar en el que conviven doce hermanos, el chico es un alumno brillante que, con los años, padecerá prisión por oponerse al régimen del Shah: hasta siete, con las correspondientes torturas (por negarse a comer un pastel...)

El Shah de Persia (Alexandre Astier) es presentado
 como un hombre pueril y ridículo


A priori se diría, leyendo el argumento, que debe de tratarse de un drama terrible. Y, a pesar de todo, la cinta tiene más de comedia que otra cosa. Es ahí donde radica una de sus principales bazas: en ser capaz de sacarle una sonrisa al espectador contando unos hechos que a menudo son atroces. Ello se debe, sobre todo, a la frescura de unos diálogos que rezuman sentido del humor: se nota la habilidad adquirida por Kheiron a base de ser monologuista. Aunque el elenco de actores del que se ha rodeado no se queda atrás en vis cómica: Leïla Bekhti en el papel de Fereshteh Tabib (la madre), Gérard Darmon y Zabou Breitman como suegros... Claro que también hay situaciones de tensión, como la escena en la que, a cámara lenta y sin diálogo (sólo con la música procedente del Glassworks de Philip Glass como telón de fondo) se resumen algunos de los momentos críticos de los protagonistas.

Dicho lo cual, es fácil darse cuenta de las razones obvias por las que O los tres o ninguno emparenta con Persépolis (Vincent Paronnaud y Marjane Satrapi, 2007). La diferencia estriba, aun así (y al margen de que el segundo es un filme de animación), en ese tono moralizante al que por desgracia acaba sucumbiendo: las escenas en las que Fereshteh lucha por persuadir a determinados inmigrantes (especialmente mujeres) sobre la conveniencia de recibir educación sexual o rechazar la poligamia, así como las que protagoniza Hibat en el centro cívico del barrio, le hacen perder a la película los enteros que había ganado en su primera parte.