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martes, 12 de agosto de 2025

El premio (1963)




Título original: The Prize
Director: Mark Robson
EE.UU., 1963, 134 minutos

El premio (1963) de Mark Robson


Las muchas similitudes entre The Prize (1963) y Con la muerte en los talones (1959) se deben al hecho de que ambos filmes fueron escritos por el mismo guionista, Ernest Lehman, a quien la Metro-Goldwyn-Mayer contrató con el firme propósito de reeditar el éxito obtenido años antes por la cinta de Hitchcock. Ello explica que haya escenas que están prácticamente calcadas, como por ejemplo la visita al apartamento donde supuestamente se ha cometido un crimen y cuya propietaria dice no saber nada o la peculiar forma que tiene el protagonista de hacerse detener por la policía, boicoteando una convención nudista, tal y como hiciera previamente Cary Grant en el transcurso de una subasta de arte.

Al margen de suponer una curiosa forma de autoplagio por parte del susodicho Lehman, lo cierto es que el director Mark Robson carece de la sutileza característica del "Mago del suspense", por lo que el resultado, pese a poseer un cierto interés, no logra enganchar al espectador en la misma proporción que el modelo que lo inspira. En cualquier caso, Paul Newman admitió en repetidas ocasiones que se había divertido haciendo esta película, en la que interpreta a un peculiar premio Nobel de literatura, como en ninguna otra de las que había protagonizado anteriormente.



La ceremonia de entrega de galardones, con todo el boato que la ocasión requiere, sirve de trasfondo durante el momento culminante de un thriller con toques humorísticos que se beneficia, al mismo tiempo, del sex appeal de varios de sus intérpretes, ya sea el mencionado Newman o sus partenaires femeninas, encabezadas por la alemana Elke Sommer, quien da vida a una atractiva representante del gobierno sueco.

Se trata, así pues, de un típico producto de la Guerra Fría, cuando la existencia del Telón de Acero propiciaba incidentes diplomáticos y aun estrambóticos episodios de espionaje como el que describe la novela de Irving Wallace en la que se basa el guion de la película. Y como, "casualmente", su protagonista, un literato en horas bajas, escribe novelas policíacas (aunque bajo pseudónimo), éste dará muestras de suficiente perspicacia para descubrir la oscura trama que ha urdido el secuestro del flamante premio Nobel de física Max Stratman (Edward G. Robinson).



jueves, 5 de septiembre de 2024

Si me borrara el viento lo que yo canto (2019)




Director: David Trueba
España, 2019, 89 minutos

Si me borrara el viento lo que yo canto (2019)


Nadie diría, así de entrada, que la figura de Chicho Sánchez Ferlosio, cantautor excéntrico y ácrata, pudiese estar relacionada de alguna manera con la lejana y gélida Suecia y, sin embargo, el documental de David Trueba Si me borrara el viento lo que yo canto (2019) desvela la fuerte conexión que hubo entre dicho personaje y el país escandinavo.

Todo comenzó a raíz de la grabación clandestina de unas composiciones que unos estudiantes suecos lograron realizar con la ayuda de un magnetófono y que, tras una visita relámpago a Madrid a bordo de un modesto Renaul 4, en cuyos bajos viajó pegada la cinta, acabarían publicando de forma anónima en Estocolmo bajo el título de Canciones de la Resistencia española (1963). La portada, obra del pintor exiliado José Ortega, mostraba dos gallos, uno rojo y otro negro, que simbolizan la dicotomía entre el fascismo y la lucha antifranquista.



Entre los diversos testimonios que aportan sus declaraciones destaca la presencia de Ana Guardione, primera pareja y madre de los hijos de Chicho, además del editor y poeta Jesús Munárriz y el profesor, vinculado al Instituto Cervantes, Emilio Quintana Pareja, quien ha dedicado buena parte de su actividad académica a investigar el impacto de dicho álbum sobre los sectores más progresistas de la sociedad sueca.

También intervienen rostros conocidos del ámbito mediático como el periodista Máximo Pradera, sobrino además del cantautor, la cantante Sílvia Pérez Cruz y el siempre elocuente Fernando Sánchez Dragó, compañero de fatigas de Chicho durante aquellos primeros días de protestas en la Facultad de Filosofía y Letras, cuando las huelgas de mineros en Asturias o la ejecución sumarísima del comunista Julián Grimau situaron a España en el centro de interés de la opinión pública internacional.



sábado, 27 de mayo de 2023

Midsommar (2019)




Director: Ari Aster
EE.UU./Suecia, 2019, 171 minutos

Midsommar (2019) de Ari Aster


Tras el visionado de un filme tan sumamente perturbador como Midsommar (2019) queda la duda razonable de si los hechos descritos remiten al culto pagano de una dañina secta nórdica o si, por el contrario, se trata del viaje lisérgico de unos jóvenes estadounidenses que han consumido sustancias psicotrópicas en el marco de una celebración folclórica de la Suecia profunda. Sea como fuere, lo cierto es que su director, Ari Aster, se postulaba, como ha vuelto a demostrar recientemente con el estreno de Beau is afraid (2023), como uno de los cineastas a tener en cuenta durante los próximos años.

La premisa de la que parte el excelente guion del propio Aster (una comunidad cerrada, anclada en usos y costumbres antiquísimos, a la que llegan elementos ajenos procedentes del mundo exterior) coincide a grandes rasgos con los de la mítica Único testigo (Witness, 1985), si bien la bondad amish que en su día retratara el australiano Peter Weir queda aquí bastante en entredicho.



Y es que lo antropológico y lo terrorífico se dan la mano en una cinta que comienza y acaba con un sacrificio ritual: el primero en forma de suicidio (subrayado, más adelante, con el paralelismo del Ättestupa o senicidio de una pareja de ancianos) y el segundo a través del fuego purificador de una solemne ceremonia expiatoria. Hasta el extremo de que Dani (Florence Pugh), que había perdido a su familia al inicio de la trama, acabará formando parte de otra mucho más amplia tras ser elegida Reina de Mayo por las mujeres del clan.

No obstante, son los altibajos de una relación de pareja en horas bajas lo que verdaderamente marca la esencia de una historia en torno a runas y enigmáticas ceremonias escandinavas (aunque la película se rodó en Hungría). Elementos, todos ellos, en la línea de lo ensayado en su día por Night Shyamalan en El bosque (The Village, 2004), pero desde una óptica más intelectual, dada la observación participante de algunos personajes que, como Christian (Jack Reynor) o Josh (William Jackson Harper), aspiran a escribir una tesis doctoral a propósito de las costumbres de los Hårga.



miércoles, 12 de abril de 2023

La isla de Bergman (2021)




Título original: Bergman Island
Directora: Mia Hansen-Løve
Francia/Bélgica/Alemania/Suecia/Méjico/Brasil/Reino Unido, 2021, 112 minutos

Bergman Island (2021) de Mia Hansen-Løve


La isla de Fårö quedó tan indisolublemente ligada al recuerdo de Ingmar Bergman (1918-2007) que hoy en día incluso se ha acabado convirtiendo en centro de peregrinaje para los incondicionales del cineasta sueco. Entre los que, a juzgar por el trasfondo de la película que nos ocupa, es muy probable que se encuentre también Mia Hansen-Løve. Bergman Island (2021) constituye, de hecho, un homenaje explícito al universo creativo del director de Persona (1966), en cuya casa se hospeda la pareja protagonista.

Aunque resultaría ingenuo por nuestra parte si sólo viésemos en Tony (Tim Roth) y Chris (Vicky Krieps) la historia de dos mitómanos dispuestos a emular a su ídolo. Porque de lo que en realidad habla la cinta es de hasta qué punto el proceso de escritura de un guion, cuando los respectivos autores son además marido y mujer, interfiere en los avatares de su relación. En ese aspecto, el filme posee una estructura inequívocamente cervantina, toda vez que el proyecto que tiene Chris en ciernes, y que le cuenta a Tony para pedirle su opinión, se visualiza ante los ojos del espectador y termina por adquirir autonomía dentro del relato.



En esa otra ficción que usurpa la "realidad" del matrimonio que la está debatiendo se produce el encuentro fugaz entre Amy (Mia Wasikowska) y Joseph (Anders Danielsen Lie), dos jóvenes condenados a arrepentirse de la aventura pasajera que mantienen tras haber coincidido en la boda de unos amigos comunes.

Y ya que la cosa va de escarceos amorosos, se aprovecha asimismo en algún momento para poner en tela de juicio la accidentada vida sentimental del maestro Bergman, que tuvo nueve hijos con seis mujeres distintas. Sobre todo desde una óptica feminista, lo cual lleva a una de las responsables de ese circo turístico en el que se ha convertido Fårö (con safari incluido) a verbalizar la siguiente reflexión: "A los 42 años, Bergman había dirigido veinticinco películas, tenía a su cargo un teatro y montaba muchas obras. ¿Cómo podría haber hecho todo eso si también hubiese estado cambiando pañales?"



sábado, 27 de agosto de 2022

Infiel (2000)




Título original: Trolösa
Directora: Liv Ullmann
Suecia/Italia/Alemania/Finlandia/Noruega, 2000, 154 minutos

Infiel (2000) de Liv Ullmann


Una vez más, Liv Ullmann se ponía detrás de la cámara para dirigir un guion del maestro Bergman. Quien, como suele ser habitual en él, recurre a sus propias vivencias personales para abordar el tema del adulterio. A tal efecto, el actor Erland Josephson encarna al alter ego del cineasta, un octogenario retirado del mundo que, en un juego vagamente pirandelliano, recibe la visita de sus personajes para discutir con ellos el tratamiento de su historia. De entre esos "fantasmas", el más relevante es, sin duda, el de Marianne (Lena Endre), cuya trayectoria sentimental será pormenorizadamente revisada entre los dos.

Nominada a la Palma de Oro en Cannes, Trolösa (2000) constituye un análisis certero de los motivos que llevan a una mujer de mediana edad a dejar a su marido para lanzarse a un apasionado romance con el mejor amigo de la pareja. Un proceso traumático, repleto de experiencias dolorosas, que sitúa a Marianne en la zona más conflictiva del triángulo que forma junto a Markus (Thomas Hanzon) y David (Krister Henriksson).



Sin embargo, los daños colaterales de la ruptura no sólo se ceban sobre los adultos, sino que amenazan muy seriamente la estabilidad emocional de la pequeña Isabelle, única hija del matrimonio y motivo de buena parte de las disputas legales entre sus progenitores a la hora de dilucidar a cuál de ellos le corresponde la custodia.

Contrariedades magistralmente expuestas por Liv Ullmann con precisión y un uso certero del primer plano, lo cual nos lleva a concluir que, sin duda, estamos ante uno de sus trabajos más logrados como directora.



viernes, 26 de agosto de 2022

Encuentros privados (1996)




Título original: Enskilda samtal
Directora: Liv Ullmann
Suecia, 1996, 126 minutos

Encuentros privados (1996) de Liv Ullmann


Enésimo ejercicio bergmaniano de introspección, esta vez dirigido por una de sus musas, la actriz y cineasta Liv Ullmann, Enskilda samtal (1996) fue, además, la última entrega de una trilogía sobre los padres del cineasta sueco que había comenzado con Las mejores intenciones (Den goda viljan, 1992) y Niños del domingo (Söndagsbarn, 1992). A todo esto, conviene aclarar que, en un principio, se trató de una serie televisiva de más de tres horas de duración de la que más tarde se llevaría a cabo un montaje reducido para su exhibición en salas comerciales.

La trama se estructura en cinco conversaciones (los "encuentros privados" a los que alude el título español) que tienen lugar a lo largo de varios años, yendo adelante y atrás en el tiempo. Y en cada uno de dichos coloquios participa siempre Anna, trasunto de la madre de Bergman, interpretada por Pernilla August. La clave de su desazón es la infidelidad que ha cometido con otro hombre, así como los inconvenientes que se derivan del hecho de que la adúltera esté casada con un sacerdote protestante (Samuel Fröler).



Por otra parte, el enorme ascendente que ejerció sobre la joven Anna la figura de su tío Jacob (Max von Sydow) tendrá consecuencias nefastas en la vida íntima de una mujer excesivamente atenta a los mandatos de su confesor. El caso es que Anna finalmente cede a las presiones y acaba manifestándole al marido que su matrimonio ya no funciona.

A diferencia de la angustia existencial que desprenden los filmes de su maestro, la puesta en escena de Liv Ullmann deja entrever una mayor benevolencia hacia sus personajes. O al menos ésa es la impresión que provoca en el espectador la particular forma que tiene la directora de exponer unos hechos cuyo carácter retrógrado se beneficia enormemente de su sensibilidad femenina. Sea como fuere, la presencia de Sven Nykvist en la dirección de fotografía, así como el minucioso diseño de producción a cargo de Mette Möller confieren al conjunto un inconfundible toque Bergman.



jueves, 25 de agosto de 2022

The Making of Autumn Sonata (1978)




Título en español: El making of de Sonata de otoño
Directores: Ingmar Begman y Arne Carlsson
Suecia, 1978, 206 minutos

The Making of Autumn Sonata (1978)


Las tres horas y media que dura The Making of Autumn Sonata (1978) no sólo atestiguan cómo se desarrolló el rodaje de Sonata de otoño (Höstsonaten, 1978), sino que además constituyen una lección magistral a propósito de una determinada manera de entender el arte cinematográfico. A este respecto, son muchos los detalles impagables que nos brindan las imágenes recogidas por la cámara de Arne Carlsson: la costumbre que tiene Bergman de coger de la mano a sus actrices, los ensayos en los que se cuida hasta el más mínimo detalle, las confesiones o bromas de los miembros del equipo entre toma y toma...

Por otra parte, se hace también evidente el enorme grado de complicidad que se establece entre el cineasta y la mítica Ingrid Bergman, con la que se muestra respetuoso y a veces hasta comprensivo cuando la intérprete le sugiere algún que otro cambio en los diálogos. A fin de cuentas, ni el suyo ni el de Liv Ullmann eran papeles sencillos, por lo que el director, siempre pendiente de captar la tensión latente entre la madre y la hija que ambas interpretan en la ficción, no se separa ni un segundo de ellas aportando las indicaciones y matices necesarios para la perfecta interpretación de sus respectivos personajes.



En esa misma línea, la omnipresencia en el set de rodaje de otro de sus colaboradores habituales, el director de fotografía Sven Nykvist (1922–2006), pone de manifiesto hasta qué punto era estrecha la confianza entre dos hombres que trabajaron juntos en más de una veintena de ocasiones. Como efusivo es el reencuentro con su viejo amigo Gunnar Björnstrand, actor fetiche de Bergman en buena parte de los títulos que integran su extensa filmografía.

Y así, dejando constancia del laborioso proceso de filmación, incluidas las localizaciones por tierras noruegas, las lecciones de piano que recibe la protagonista e incluso alguna que otra rueda de prensa, el documento ofrece una panorámica realmente completa de los pormenores que entrañaba el rodaje de una película de Bergman.



lunes, 22 de agosto de 2022

Pintura sobre madera (1963)




Título original: Trämålning
Director: Lennart Olsson
Suecia, 1963, 50 minutos

Pintura sobre madera (1963) de Lennart Olsson


Antes de que El séptimo sello (Det sjunde inseglet, 1957) se convirtiese en uno de los títulos más relevantes de la filmografía de Ingmar Bergman, su autor ya había más o menos expuesto los mismos hechos en una pieza teatral de un solo acto que se estrenó en la ciudad de Malmö en 1955. Su título original en sueco, Trämålning, alude a un retablo anónimo de finales del siglo XIV situado, según se entra, a mano izquierda, en uno de los laterales de una modesta iglesia del sur de Småland.

Huelga decir que el texto no pasa de ser un florilegio de monólogos en torno al tema de la fugacidad de la vida, apenas un esbozo en comparación con la soberbia obra maestra que sería su definitiva versión cinematográfica. Sin embargo, la fuerza de esas palabras hizo que Lennart Olsson (ayudante de dirección de Bergman en diversas ocasiones) decidiese realizar en 1963 su propio montaje en formato televisivo.

A diferencia de lo que ocurre en la película, aquí el caballero Antonius Block (Oscar Ljung) no puede hablar, ya que durante su estancia como cruzado en Tierra Santa unos infieles le cortaron la lengua. Es pues el escudero Jöns (Olof Bergström) quien llevará la voz cantante a lo largo de esta singular paráfrasis, evocación de la quema de brujas y de los estragos de la Peste Negra, culminada con una no menos sobrecogedora danza de la muerte.



domingo, 21 de agosto de 2022

En el jardín de las delicias (1961)




Título original: Lustgården
Director: Alf Kjellin
Suecia, 1961, 93 minutos

En el jardín de las delicias (1961)


Los instantes iniciales de Lustgården (1961) pudieran recordar un poco a la puesta en escena de los filmes de Jacques Tati: una sensación de pequeña comunidad provinciana cuyos vecinos se levantan radiantes dispuestos a iniciar una jornada repleta de actividades. Y así, durante dos minutos, los vemos ir de acá para allá sin que nadie pronuncie ni una sola palabra inteligible. Luego la cosa irá evolucionando por otros derroteros, por supuesto, aunque sin perder ni un ápice de ese candor del comienzo.

La acción se sitúa en un impreciso período histórico que lo mismo equivaldría a finales del siglo XIX que a principios del XX. Una época, en todo caso, marcada por los usos y costumbres de un estricto a la vez que hipócrita código social pequeñoburgués basado en la típica dicotomía de "virtudes públicas y vicios privados". Aunque toda esa harmonía impostada de señores con bastón que se quitan el sombrero para saludar y señoritas que pasean bajo sus elegantes sombrillas está a punto de verse alterada en breve.



Se da la circunstancia de que uno de los distinguidos caballeros del lugar ha descubierto que el maestro de la escuela (Gunnar Björnstrand) publicó veinte años atrás, bajo pseudónimo, un libro de poemas titulado Lugares secretos del corazón. Y claro: como nadie es profeta en su tierra y además es peor la envidia del amigo que el odio del enemigo, resulta que son muchos los conocidos del pobre señor Franzén, que así es como se llama el profesor, que se ríen a sus espaldas de los versos que éste escribió cuando joven. Aunque no acaban ahí las habladurías, ya que, por si no fuera poco, el interfecto mantiene una relación sentimental con una camarera que responde al nombre de Fanny (Sickan Carlsson) y que, a su vez, es la madre de una bella veinteañera de padre desconocido llamada Anna (Bibi Andersson).

Ingmar Bergman y Erland Josephson (uno de los habituales de su troupe de actores, aunque en esta ocasión no intervino como intérprete) coescribieron el guion de esta deliciosa comedia de costumbres dirigida por Alf Kjellin cuyo objetivo primordial, aparte de ridiculizar la intolerancia clasista, parece ser que no fue otro sino sentar las bases de cara a la inminente transición al uso de películas en color por parte del cineasta sueco.



sábado, 20 de agosto de 2022

La luz de la noche (1957)




Título original: Nattens ljus
Director: Lars-Eric Kjellgren
Suecia, 1957, 90 minutos

La luz de la noche (1957) de Lars-Eric Kjellgren


Ya desde su propio título, que no deja de ser un bonito oxímoron, Nattens ljus (1957) se caracteriza por un cierto tono poético de cuento de hadas. Su protagonista, la candorosa Maria (Marianne Bengtsson), es una joven de apenas dieciséis años que viaja por vez primera a Estocolmo para pasar unos días en casa de una tía suya. Sin embargo, en cuanto baje del tren se va a ver envuelta en un montón de peripecias, de modo que pasará toda la noche yendo de un lado a otro, saliendo de un imprevisto para meterse en el siguiente.

Buena parte de esas aventuras las va a vivir en compañía de un ladronzuelo llamado Peter (Lars Ekborg), simpático tunante que, además de robar maletas y algún que otro coche, sueña con llegar a ser algún día un gran compositor. El caso es que la chispa entre ambos no tarda en surgir y juntos recorren diversos puntos de la ciudad, llegando incluso a ganar un concurso de baile y hasta participar en el rodaje de una película en color.



Esa particular atmósfera de magia en la que se ven envueltos los personajes nace de la casualidad, sí, pero también de la buena fe que destilan la mayor parte de ellos. Por ejemplo Alfred Björk (Gösta Cederlund), veterano intérprete cinematográfico que se cruza con Maria en la estación y cuyo instinto paternalista le hará estar pendiente de la muchacha en todo momento. Afán de protección que puede hacerse extensivo a los diversos agentes de policía con los que la joven entra en contacto a lo largo de su particular odisea.

En definitiva, pudiera resumirse el conjunto de la trama definiéndola como una comedia bienintencionada a propósito de seres que bailan el vals bajo las estrellas. Un producto amable y efectista, en el guion del cual intervino, por cierto, Ingmar Bergman (aunque no aparezca acreditado), y que a punto estuvo de hacerse con el codiciado León de Oro en el Festival de Venecia.



viernes, 19 de agosto de 2022

Última pareja en salir (1956)




Título original: Sista paret ut
Director: Alf Sjöberg
Suecia, 1956, 103 minutos

Última pareja en salir (1956)


Conocida en Argentina y Uruguay bajo el título de El relámpago en los ojos, Sista paret ut (1956) arranca como si de una comedia juvenil se tratase: un alborozado grupo de chicos y chicas cantan y bailan con la música a toda pastilla en mitad del aula mientras esperan la llegada de su profesor de ciencias naturales. Sin embargo, y a pesar de que durante esas primeras secuencias abunden las bromas y un tono general festivo, lo cierto es que la trama irá gradualmente evolucionando hacia el drama familiar.

El nudo gordiano de esta historia gira en torno al inminente divorcio de los padres de uno de esos jóvenes. Su nombre es Bo Dahlin (interpretado por Björn Bjelfvenstam) y, aparte de que lleva fatal las trifulcas de sus progenitores, resulta que él mismo se debate entre dos bellas muchachas: Kerstin (Bibi Andersson), que vendría a ser como su novia casi formal, y la más tentadora Anita (Harriet Andersson).



Por otra parte, Bo descubre que su madre (Eva Dahlbeck) tiene un amante mucho más joven que ella, circunstancia que lo incomoda hasta el extremo de que no sólo va a visitar al querido para interrogarlo, sino que además se planta en el apartamento donde, desde hace tres años, tienen lugar sus encuentros amorosos para pedirle a la madre explicaciones a propósito de su relación extramatrimonial.

Pese a no dirigir la película, el tumultuoso mundo interior de Bergman está muy presente en un guion repleto de diatribas contra la hipocresía pequeñoburguesa de unos adultos cuyos hijos parecen condenados a repetir los mismos errores. Planteamiento que, dado el contexto de bailes de gala y puestas de largo en el que se mueven los personajes, no acaba de tener todavía la fuerza que, en décadas sucesivas, alcanzarán no pocos títulos de la filmografía del cineasta sueco.



jueves, 18 de agosto de 2022

Eva (1948)




Director: Gustaf Molander
Suecia, 1948, 98 minutos

Eva (1948) de Gustaf Molander


La vida y la muerte juegan un importante papel en la psique del protagonista de Eva (1948). Detalle digno de ser tenido en cuenta considerando que el guionista de la película fue Ingmar Bergman, para quien la pugna entre esas dos pulsiones estuvo siempre muy presente a lo largo de toda su carrera como cineasta. El caso es que, ya desde pequeño, Bo (Birger Malmsten) da muestras de un carácter impulsivo que lo llevará a enfrentarse con su propio padre e incluso a escaparse de casa en una aventura de fatales consecuencias.

De vuelta al hogar, tras varios años ausente y recién licenciado de la Marina sueca, el Bo adulto rememora algunos de los episodios más traumáticos de su infancia, al mismo tiempo que inicia una relación sentimental con la bella Eva (Eva Stiberg), su vecina de toda la vida. Sin embargo, un fuerte sentimiento de culpa asalta continuamente los pensamientos de Bo, hasta el extremo de que el joven regresará durante un tiempo a Estocolmo para poner en claro sus ideas.



Pero la existencia que lleva en la capital dista de ser la más aconsejable. De hecho, la malévola Susanne (Eva Dahlbeck), esposa de su compañero de habitación, intentará sin éxito seducirlo, dando pie a una tensa situación que sólo se arregla cuando Eva reaparece en escena para poner paz y llevarse consigo a Bo a una remota isla donde únicamente tendrán la compañía de un adusto granjero viudo llamado Johansson (Carl Ström).

Tal y como ya había sucedido un año antes con La mujer sin rostro (Kvinna utan ansikte, 1947), la crítica vio en Eva una película de Bergman más que una de Gustaf Molander. No en vano, el libreto había surgido de un relato del primero, titulado "El pequeño trompetista y Nuestro Señor". Y es que aparte de la ya mencionada lucha interior del protagonista, resuelta cuando él y su esposa sean padres de un niño que le hace entender la verdadera dimensión de la existencia, son varios los elementos típicamente bergmanianos que aquí se dan cita. Por ejemplo, la isla como espacio idílico al que se retiran los personajes en busca de serenidad. O esas dudas existenciales, abiertamente nihilistas, que a veces verbalizan: "Creo que Dios nos ha abandonado. Creo que Él ha muerto. Y todo sigue su curso, hasta que todo finalmente se detiene."



miércoles, 17 de agosto de 2022

La mujer sin rostro (1947)




Título original: Kvinna utan ansikte
Director: Gustaf Molander
Suecia, 1947, 104 minutos

La mujer sin rostro (1947) de Gustaf Molander


El primer guion que Bergman escribió para el director Gustaf Molander (1888–1973) se encuadra formalmente en los parámetros del cine negro por entonces en boga. Contiene, en ese sentido, continuos contrastes entre luces y sombras, así como la presencia perturbadora de una femme fatale que llevará al protagonista por el camino de la amargura. No obstante, además de los lugares comunes que caracterizan al género, Kvinna utan ansikte (1947) se distingue por una original estructura en forma de rompecabezas a base de saltos temporales y diferentes versiones de una misma historia. El encargado de ir encajando las piezas, amén de narrador de la historia, será un novelista llamado Ragnar (Stig Olin).

Se da la circunstancia de que Ragnar es amigo de Martin (Alf Kjellin), gris padre de familia que un buen día se deja seducir por la desinhibida Rut (Gunn Wållgren) con la que inicia un tórrido romance. En un principio, Ragnar se presta a hacer de tapadera para que los dos amantes puedan verse a escondidas, si bien Martin abandonará a su esposa e hijo para irse a vivir con Rut, primero a un hotel de mala muerte y después, tras desertar del ejército, a unos viejos almacenes abandonados.



Un análisis pormenorizado de la trama y los personajes revela enseguida que no estamos ante el típico film noir según los estándares fijados por la industria hollywoodense. Muy al contrario, la pareja protagonista obedece a unas motivaciones que, lejos de estereotipos superficiales, ponen de manifiesto profundos conflictos interiores. Así, por ejemplo, vemos que Martin muestra un fuerte rechazo hacia la institución matrimonial que concuerda plenamente con la actitud de Bergman en la vida real. Rut, en cambio, no responde exactamente al prototipo de mujer fatal, sino que se trata de una pintora cuya neurosis tiene su origen en los abusos sexuales que padeció durante la infancia.

Tal y como evidencian los recortes de prensa de la época, la película fue recibida como una cinta de autor, obra de un avispado guionista, antes que como un meritorio trabajo de Gustaf Molander. En todo caso, su atrevido cartel ya sugería un erotismo latente (véase, a tal efecto, la escena entre Rut y el deshollinador) que el estricto código Hays jamás hubiese permitido en una producción norteamericana.



martes, 16 de agosto de 2022

Los estimulantes (1967)




Título original: Stimulantia
Directores: Hans Abramson, Hans Alfredson, Arne Arnbom, Ingmar Bergman, Tage Danielsson, Jörn Donner, Lars Görling, Gustaf Molander, Vilgot Sjöman
Suecia, 1967, 105 minutos

Los estimulantes (1967)


Lo más granado de la cinematografía sueca se dio cita en Stimulantia (1967), película de episodios (ocho en total) en torno a la idea genérica de las cosas que nos proporcionan placer. Ni que decir tiene que cada cineasta, tanto en la presentación previa de los cortos como en su propio desarrollo, afronta el reto desde ópticas muy distintas, si bien acaba prevaleciendo una cierta visión humorística, cuando no sarcástica, a propósito del tema. A continuación desglosamos los títulos y sinopsis de cada segmento.

1. El descubrimiento ("Upptäckten"), de Hans Abramson

Tras dejar claro que son el sexo y las drogas lo que él entiende por "estimulantes", el director opta por viajar a su infancia como homenaje al hombre que divirtió a tantas generaciones: Charlie Chaplin. Aparte de imágenes de archivo pertenecientes a una visita que el cómico, ya septuagenario, realizó a Suecia, Abramson se traslada a Londres en busca del barrio que vio nacer al genial artista. Sin embargo, el tiempo y el progreso han borrado su recuerdo y ya casi nadie sabe dónde se encuentra Pownall Terrace.

2. Érase una vez dos amantes... ("Det var en gång två älskande..."), de Jörn Donner

Donner se propone llevar a cabo una película pornográfica fuera de lo común: una pareja se instala en la habitación de un hotel. Ella (Harriet Andersson) le dedica todo tipo de cuidados a su chico (bañarlo, afeitarlo, cepillarle los dientes...), pero cuando ambos ya están limpios, él prefiere resolver una jugada de ajedrez en lugar de ir a la cama.



3. Confrontaciones ("Konfrontationer"), de Lars Görling

Después de hacer referencia a una intrincada teoría del filósofo Wittgenstein acerca del lenguaje, Görling sitúa la acción de su episodio en el circuito automovilístico de Le Mans.

4. Daniel, de Ingmar Bergman

Contrariamente a lo que cabría esperar, la aportación de Bergman es una de las más sencillas de la película: grabaciones domésticas en las que la cámara capta la vida cotidiana de su hijo de cuatro años. Según confiesa él mismo en la presentación del episodio, para el célebre cineasta sueco nada hay más estimulante que el rostro de Daniel.

5. Birgit Nilson, de Arne Arnbom

La popular cantante de ópera que da título a este fragmento ha proporcionado cuantiosas veladas placenteras a su público. En esta ocasión, la soprano interpreta una de las especialidades de su repertorio: el aria "Mild und leise wie erlächelt" de Tristán e Isolda.



6. Los beneficios de la castidad ("Dygdens belöning"), de Hans Alfredson y Tage Danielsson

Basada en un relato de Balzac, la historia expone el caso de una joven lavandera que dice haber sido violada por uno de sus clientes. Afligida, la muchacha acude a casa de un viejo abogado en busca de asesoramiento jurídico.

7. El collar ("Smycket"), de Gustaf Molander

El plato fuerte de la película lo protagonizan la mítica Ingrid Bergman y el bergmaniano Gunnar Björnstrand. Se trata de una adaptación del memorable relato de Maupassant en el que una mujer pierde el valioso collar que le han prestado para asistir a un baile. A consecuencia de esta fatal circunstancia, tanto ella como su marido pasarán varios años abrumados por los intereses derivados de haberle comprado otro collar a la propietaria. 

8. La negra en el armario ("Negressen i skåpet"), de Vilgot Sjöman

El más surrealista de los episodios tiene lugar en el domicilio de un matrimonio que, como todas las mañanas, se levanta para ir al trabajo. Lo sorprendente es que una misteriosa joven habita en el interior de un ropero. ¿Será real? ¿Es una ilusión? En cualquier caso, el marido se las promete muy felices cuando su esposa se marcha a la oficina y él se queda solo en el apartamento.



miércoles, 10 de agosto de 2022

El sueño (1963)




Título original: Ett drömspel
Director: Ingmar Bergman
Suecia, 1963, 113 minutos

El sueño (1963) de Ingmar Bergman


Una de las cimas del teatro de August Strindberg fue el drama onírico El sueño (1901) estrenado en el tramo final de la vida de un autor que, pese a sus inicios en la escuela naturalista, acabaría abrazando el simbolismo y el expresionismo en las últimas entregas de su vasta producción escénica.

Cabe señalar que Bergman se siente como pez en el agua dirigiendo un texto que influirá notablemente en su posterior producción cinematográfica. Así pues, la adaptación televisiva de Ett drömspel (1963) preludia, en cierta manera, un determinado tono de pesadilla que reencontraremos cinco años más tarde en La hora del lobo (Vargtimmen, 1968).



Fiel a su gusto por la frontalidad, el cineasta sueco filma el rostro de los intérpretes con una profusión de primeros planos que, en el caso de Ingrid Thulin, roza prácticamente la obsesión. Y todo para mostrar los miedos y frustraciones de unos seres, atrapados en su propio delirio, cuya angustia vital no es más que el reflejo de los sinsabores a los que debe hacer frente el hombre contemporáneo.

A diferencia de lo que ocurría en la pieza original, donde Agnes (Thulin) es la hija del dios védico Indra, quien desciende a la Tierra para conocer en primera persona los problemas de los seres humanos, Bergman opta por una atmósfera inquietante que oscila entre lo absurdo y lo terrorífico, dando mayor relevancia a elementos de tipo existencial.



martes, 9 de agosto de 2022

La tormenta (1960)




Título original: Oväder
Director: Ingmar Bergman
Suecia, 1960, 90 minutos

La tormenta (1960) de Ingmar Bergman


Una tarde de agosto, la ciudad dormita bajo los efectos de la intensa canícula; dos hermanos ya entrados en años pasean elegantemente vestidos por las calles desiertas o juegan al ajedrez en el silencio de una casa cuasi vacía; viejas rencillas familiares amenazan con echar a perder la quietud reinante; calor abrasador; la tormenta se avecina…

Al margen de su naturaleza teatral, excelentemente fotografiada en blanco y negro, Oväder (1960) conecta de pleno con el universo de un cineasta experto en ahondar en las pasiones humanas. Sobre todo cuando éstas giran en torno a sentimientos tan sutiles como el inevitable paso del tiempo.



Por ello, el valor simbólico de esa tempestad a la que alude el título de la obra remite ineludiblemente a la amenaza de la muerte que se cierne sobre el pobre señor Herrn (Uno Henning), de contino abstraído en sus recuerdos desde que su joven esposa lo abandonó, cinco años atrás, llevándose con ella a la hija de ambos para irse a vivir junto a otro hombre.

En suma, la fuerza dramática del texto de August Strindberg (1849-1912), unida a la pericia de Bergman como metteur en scène, dio como resultado una sólida producción televisiva, aclamada por la crítica de varios países, cuya principal virtud reside en la delicadeza con la que es retratado el sosiego de la vejez.



lunes, 8 de agosto de 2022

Rabia (1958)




Título original: Rabies
Director: Ingmar Bergman
Suecia, 1958, 90 minutos

Rabia (1958) de Ingmar Bergman


Rabies (1958) responde a una peculiar estructura episódica en la que las seis historias que integran la trama están de un modo u otro entrelazadas. El responsable de analizar cuanto en ellas ocurre, interpretado por Max von Sydow, es el altivo doctor Bo Stensson Svenningson, quien se encargará de extraer las conclusiones pertinentes durante el epílogo.

En líneas generales, la idea que dejan entrever estas "escenas de la vida humana" que Olle Hedberg escribiera a petición de Bergman apunta en la dirección de un claro pesimismo, tendencia que, a lo largo de los años, va a estar muy presente en la filmografía del cineasta sueco. Así pues, la infamia aparece retratada como algo extremadamente contagioso, un mal que emponzoña las relaciones y que se irá transmitiendo de un personaje a otro conforme avance la acción.



Ya en el primer sketch se da la circunstancia de que el hijo de un tendero (Åke Fridell) repudia a la criada con la que mantiene una relación sentimental cuando ésta le confiesa que está embarazada. De modo que en la siguiente escena será esa misma criada (Gunnel Lindblom) la que intente quedarse con la pulsera de oro que una conocida suya (Bibi Andersson) ha perdido en la playa. Y así sucesivamente: la víctima de una secuencia pasará a jugarle una mala pasada a alguien en la siguiente.

Al final de este particular efecto dominó, y una vez probado el carácter maligno de la condición humana, el mencionado doctor Stensson Svenningson mira fijamente a cámara para certificar sin vacilaciones la cuestión clave: "¿Se alivian los problemas de la vida con los lamentos de gente como tú?".



domingo, 7 de agosto de 2022

La veneciana (1958)




Título original: Venetianskan
Director: Ingmar Bergman
Suecia, 1958, 56 minutos

La veneciana (1958) de Ingmar Bergman


La veniexiana fue el título de una comedia en cinco actos fechada hacia 1536 y escrita en diversos dialectos italianos por un autor desconocido. Mucho antes de que Mauro Bolognini llevase a cabo su discutible versión cinematográfica (estrenada en 1986 y con Laura Antonelli como protagonista), la obra ya había sido objeto de una adaptación televisiva a cargo del sueco Ingmar Bergman.

A grandes rasgos, Venetianskan (1958) aborda un caso de eso que los americanos llaman the new kid in town. Es decir, la llegada a un entorno cerrado y relativamente en calma de un forastero que va a ejercer una irresistible fascinación sobre la población local, especialmente la femenina.



El argumento de la obra sería, más o menos, el siguiente: un apuesto milanés, llamado Julio (Folke Sundquist), llega a la ciudad de Venecia, donde dos damas de la aristocracia, Ángela (Eva Stiberg) y Valeria (Gunnel Lindblom), se disputarán su amor. Por descontado, los criados de unos y otros (Nena, Oria y el pícaro Bernardo, interpretados, respectivamente, por Maud Hansson, Helena Reuterblad y Sture Lagerwall, tendrán un papel activo en la resolución de los distintos enredos amorosos.

A la hora de traducir el texto en imágenes, Bergman opta por ceñirse a los elementos más reconocibles de la Commedia dell'Arte, de cuya iconografía toma prestados el uso de máscaras, así como la presencia de un maestro de ceremonias que introduce al espectador en los entresijos de lo que está a punto de ver y, al mismo tiempo, avanza también cuál será la moraleja de la historia: "Cuán fácilmente nos convertimos en esclavos bajo los dulces poderes del amor".



sábado, 6 de agosto de 2022

La danza de las condenadas (1976)




Título original: De fördömda kvinnornas dans
Director: Ingmar Bergman
Suecia, 1976, 12 minutos

La danza de las condenadas (1976)


Antes de nada, convendría comenzar aclarando el verdadero significado del título de este cortometraje, que en sueco vendría a ser algo así como "Danza de las malditas mujeres", mientras que en italiano (idioma en el que Claudio Monteverdi compuso el ballet al son del cual danzan las protagonistas) la cosa sería más bien "El baile de las ingratas". 

La razón de tan sui géneris epítetos hay que buscarla en el argumento de la mencionada obra, estrenada en Mantua en 1608: Plutón, deidad de los Infiernos, es visitado por Venus y Cupido, quienes se lamentan de que las flechas del arco de este último ya no surten efecto en las mujeres, por lo que éstas desprecian a sus pretendientes.



Sin embargo, Bergman y la coreógrafa Donya Feuer, que ya había colaborado con el director sueco un año antes en La flauta mágica (1975), le dan un aire totalmente distinto al planteamiento original. Su De fördömda kvinnornas dans (1976) reúne a cuatro bailarinas en un cuarto oscuro. Cada una de esas mujeres representa un papel que le ha sido transmitido durante generaciones. Así pues, dos de ellas son almas en pena que han vuelto a la vida, mientras que la tercera (ataviada con una capucha negra) es la Muerte y la cuarta una niña con una muñeca de trapo a la que las demás acosan.

La belleza de las imágenes en blanco y negro, fotografiadas con su habitual pericia por Sven Nykvist, constituye uno de los trabajos menos conocidos de un cineasta que, habiendo hecho de la palabra su principal seña de identidad, renunciaba momentáneamente a ella para dejar que los personajes hablen con sus cuerpos.