sábado, 12 de agosto de 2017

¡Adiós, Mimí Pompón! (1961)













Director: Luis Marquina
España, 1961, 102 minutos



Adaptación de la obra teatral homónima de Alfonso Paso, protagonizada por Fernando Fernán Gómez y la mejicana Silvia Pinal, quien venía a interpretar un papel parecido al que hasta entonces había desempeñado Analía Gadé junto al cómico español y que justo después de esta película trabajaría en Viridiana a las órdenes de Buñuel.

Con una prodigiosa fotografía en color de José F. Aguayo, ¡Adiós, Mimí Pompón! comenzaba como si se tratase de la típica biografía de alguna célebre cupletista fin de siècle (en la línea de los filmes que hicieran célebre a Sara Montiel). Pero no: poco a poco, la trama irá virando hacia la comedia negra, puesto que tanto el celoso y adinerado Heriberto Promenade (Fernán Gómez) como la Pompón de marras (Pinal) resultarán ser peligrosísimos criminales: uxoricida él y asesina de maridos ella. Aparte de que el resto de miembros de la familia Promenade tampoco están en su sano juicio: ni la venerable madre (Catalina Bárcena), que colecciona las calaveras de las difuntas nueras en el mueble de la biblioteca, ni tampoco las hermanas: Arcadia (Carmen Bernardos) cree que una oca es su marido y la benjamina Lorenza (Amparo Baró) asegura que espera un hijo de algún desalmado que jamás existió.



Completan el reparto el enamoradizo boticario Gastón (José Luis López Vázquez) y una pareja deliberadamente calcada de Sherlock Holmes y el doctor Watson: el inspector Renato Saint-Paul (Manuel Collado) y su ayudante Pierre (Antonio Ferrandis), encargados de destapar los crímenes presuntamente cometidos en la lujosa mansión de Limoges.

El modelo del que bebe la inspiración de Alfonso Paso es de una claridad meridiana: se trata de Arsénico por compasión, la película de Frank Capra en la que unas afables ancianitas compartían la misma delicada afición por asesinar al prójimo que los personajes de ésta. Y se conoce que el hombre debía de tenerle cogido el gustillo a eso de imitar a su modelo hollywoodense puesto que por las mismas fechas se estrenó Usted puede ser un asesino, artefacto similar a ¡Adiós, Mimí Pompón! aunque ambientado en el presente y dirigido ahora por Forqué, en el que también aparecían y desaparecían los cadáveres con suma facilidad.


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