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viernes, 12 de julio de 2024

Casanova '70 (1965)




Director: Mario Monicelli
Italia/Francia, 1965, 116 minutos

Casanova '70 (1965) de Mario Monicelli


Uno de los títulos que cimentaron la proverbial fama de latin lover de Marcello Mastroianni. O que se aprovechan de ella, teniendo en cuenta que dicha etiqueta, que tanto llegó a disgustar al actor, le perseguía desde su papel de playboy en la felliniana La dolce vita (1960).

A grandes rasgos, Casanova '70 (1965) retoma el mito del seductor empedernido para adaptarlo a la típica fórmula, tan en boga en el cine italiano de la época, de película de episodios. Una comedia ligera de ritmo trepidante que contó con la presencia, en los roles femeninos, de las explosivas Virna Lisi y Marisa Mell y cuyo guion, nominado al Óscar, lleva la firma, entre otros, de Tonino Guerra. Prestigioso elenco, por lo tanto, que, en manos del siempre efectivo Mario Monicelli, dio lugar a una puesta en escena milimétricamente calculada.



Sin embargo, el perfil psicológico del protagonista, un alto cargo de la OTAN, responde al de un individuo afectivamente inestable que sólo es capaz de excitarse ante situaciones de peligro y que, para más inri, siente una necesidad imperiosa de salir huyendo antes de consumar el acto sexual con cualquiera de sus múltiples conquistas. De hecho, en algún momento se insinúa la probable impotencia del personaje como posible causa de semejante conducta.

En definitiva, la sonrisa está garantizada ya desde unos imaginativos títulos de crédito que, al compás de la pegadiza banda sonora compuesta por Armando Trovajoli, preludian momentos tan memorables como aquel del marido cornudo (interpretado nada más y nada menos que por Marco Ferreri) que, a pesar de su supuesta sordera, planea liquidar al amante de su mujer mediante una ingeniosa estrategia de consecuencias imprevisibles.



domingo, 30 de junio de 2024

Camaradas (1963)




Título original: I compagni
Dirección: Mario Monicelli
Italia/Francia/Yugoslavia, 1963, 130 minutos

Camaradas (1963) de Mario Monicelli


Lejos de promover el tono combativo de otras cintas italianas de temática social, I compagni (1963) basa buena parte de su encanto en una ligera comicidad que no oculta, sin embargo, la carga profundamente reivindicativa de la misma. Lo cual, unido a su impecable dirección artística, da lugar a un fresco histórico de enorme relevancia a propósito de lo que supusieron las protestas proletarias de finales del siglo XIX.

En ese sentido, todos y cada uno de los trabajadores de la fábrica textil en la que transcurre la acción conforman una gran familia cuya suerte depende de lo que decidan los patronos sin escrúpulos que los explotan sometiéndolos a extenuantes jornadas de catorce horas. Hasta que la irrupción de un pintoresco agitador los pone a todos en pie de guerra para reclamar sus derechos laborales, incitándolos a que se declaren en huelga si ello fuese necesario.

"Il pane è fresco..."


Un Mastroianni inusualmente barbudo interpreta al locuaz profesor Sinigaglia, famélico hombre de letras mucho más persuasivo de lo que su apariencia enclenque haría suponer a primera vista. Sin duda, éste fue uno de los papeles más memorables de toda su carrera y así lo haría constar el actor italiano muchos años después en sus interesantísimas memorias, tituladas con un muy sintomático Sí, ya me acuerdo….

En cualquier caso, el espíritu de camaradería que se respira a lo largo de la película, mérito de un excelente libreto de Incrocci, Scarpelli y el propio Mario Monicelli que a punto estuvo de hacerse con el Óscar al Mejor Guion Original, la convierte en un documento profundamente entrañable, idóneo para ilustrar con amenidad (no exenta de dramatismo) los entresijos de la lucha de clases, así como la importancia de la solidaridad obrera para lograr cambios significativos en la sociedad.



lunes, 24 de junio de 2024

Rufufú (1958)




Título original: I soliti ignoti
Director: Mario Monicelli
Italia, 1958, 106 minutos

Rufufú (1958) de Mario Monicelli


De entre las muchas parodias a que dio lugar la mítica Rififi (Jules Dassin, 1955), quizá la más aclamada fuese la italiana I soliti ignoti (1958), seguida muy de cerca, cómo no, por alguna que otra secuela a la española tipo Atraco a las tres (José María Forqué, 1962). En cualquier caso, lo cierto es que la vis cómica de Vittorio Gassman, hasta entonces un actor encasillado en papeles de galán serio, sorprendió a propios y extraños, comenzando por el mismísimo productor de la película, Franco Cristaldi, quien en un principio no las tenía todas consigo a la hora de darle el papel. Percepción que, tras el inmenso éxito obtenido por la cinta, cambiaría en lo sucesivo hasta el extremo de que, a partir de entonces, la mayoría de ofertas que recibió el intérprete fue precisamente para protagonizar comedias.

No puede decirse que la banda de mangantes encabezada por Peppe (Gassman) destaque por "trabajar" a lo fino, si bien la gracia del espléndido guion (en el que, aparte de Mario Monicelli, colaboraron también Scarpelli, Incrocci y Suso Cecchi D'Amico) radica justamente en la torpeza de la que unos y otros hacen gala. Así pues, si el hambriento 'Capannelle' (Carlo Pisacane) sólo piensa en saciar su apetito o el siciliano Michele (Tiberio Murgia) defiende celosamente la honra de su hermana Carmelina (Claudia Cardinale), el bueno de Tiberio (Marcello Mastroianni) se ve obligado a hacer de niñera mientras su mujer pasa una temporada en la cárcel.



De poco les servirán las lecciones del distinguido señor Dante (Totò) sobre cómo abrir una caja fuerte, ya que cuando llega el día de dar el gran golpe y se disponen a desvalijar la vieja mansión desocupada de unas solteronas que han ido a pasar fuera el fin de semana, apenas dan pie con bola y lo único que logran, pese a la obsesión de Peppe por la precisión científica, es una chapuza de consecuencias desastrosas.

Y, sin embargo, las continuas meteduras de pata de estos granujas de medio pelo permiten entrever una realidad mucho más profunda, heredera, en cierto modo, de la crítica social que ya estaba presente en los filmes del neorrealismo. De hecho, la miseria sigue actuando como motor de unos personajes que, aunque flirtean con las criadas y resultan enternecedores de puro ineptos (especialmente Mastroianni, con el brazo escayolado y su bebé en brazos), mantienen intacto su instinto de supervivencia valiéndose de triquiñuelas y subterfugios al más puro estilo picaresco.



domingo, 20 de marzo de 2022

Capricho a la italiana (1968)




Título original: Capriccio all'italiana
Directores: Mario Monicelli, Steno, Mauro Bolognini, Pier Paolo Pasolini, Pino Zac, Franco Rossi
Italia, 1968, 79 minutos

Capricho a la italiana (1968)


Otra de las muchas películas de episodios que se rodaron en la Italia de los sesenta, auspiciada, en esta ocasión, por el mítico productor Dino De Laurentiis (1919–2010). Pasamos, acto seguido, a comentar cada una de las secciones que integran este Capriccio all'italiana (1968).

El primer segmento lleva por título La bambinaia ("La niñera", de Mario Monicelli) y no deja de ser un gag humorístico a partir de la idea de que los "deliciosos" cuentos de Perrault que una nodriza alemana (Silvana Mangano) explica a los niños que tiene a su cargo contienen escenas muchísimo más violentas que los cómics y novelas de quiosco que les ha prohibido leer.

El segundo, Il Mostro della domenica ("El monstruo del domingo", de Steno) gira en torno a un maduro e intolerante burgués (Totò) que vive obsesionado con rapar las melenas de todo joven beat que se cruce en su camino. Inspirándose en los héroes enmascarados de las tiras cómicas llegará incluso a hacer realidad su sueño, con el consiguiente malestar de la policía, alarmada ante semejante avalancha de jóvenes desaparecidos.

Perchè? ("¿Por qué?", de Mauro Bolognini) vuelve a ser otra boutade, ahora tomando como elemento principal la impaciencia de la esposa de un conductor (Mangano) durante uno de los frecuentes atascos en las vías de acceso a Roma.



Che cosa sono le nuvole? ("¿Qué son las nubes?", de Pasolini) reúne, por tercera y última vez, a Totò y Ninetto Davoli, marionetas encargadas de representar, junto con otros títeres, un peculiar montaje del Othello shakespeariano. Se trata, de hecho, de una aparición póstuma de Totò, ya que el genial cómico italiano había fallecido un año antes del estreno de esta película. La música, por cierto, corre a cargo de Domenico Modugno, quien, además de cantar el tema central, interpreta un pequeño papel.

Viaggio di lavoro ("Viaje de trabajo", con animaciones de Pino Zac y dirección, sin acreditar, de Franco Rossi) ironiza sobre el supuesto viaje oficial de la reina de Inglaterra (Mangano) a un imaginario Estado del África negra.

Por último, La gelosa ("La celosa", de nuevo de Mauro Bolognini) es una sátira matrimonial a propósito de los celos enfermizos de una esposa (Ira von Fürstenberg) empeñada en que su marido (Walter Chiari) la engaña con otra.

Con la salvedad del siempre lírico Pasolini, el resto de contribuciones pecan un tanto de una cierta frivolidad muy de la época, si bien es cierto que el sentido del humor que planea sobre todas las historias garantiza la carcajada en más de una ocasión.



miércoles, 5 de febrero de 2020

Un amigo mágico: el maestro Nino Rota (1994)




Título original: Un amico magico: il maestro Nino Rota
Director: Mario Monicelli
Italia, 1994, 54 minutos

Un amigo mágico: el maestro Nino Rota (1994)
de Mario Monicelli


"Heredero de Mozart" o "ser angelical" son algunos de los elogios que dedican al compositor Nino Rota (1911–1979) los participantes en el documental Un amico magico: il maestro Nino Rota (1994) de Mario Monicelli. De lo cual se infiere no sólo el prestigio, sino sobre todo la estima que el hombre despertaba a su alrededor.

A lo largo del relato descubrimos que Rota fue niño prodigio, creador de óperas y sinfonías a edad muy temprana; que dedicó buena parte de su vida a la docencia (el director de orquesta Riccardo Muti, alumno suyo en el conservatorio, rememora cómo conoció al maestro) o que su amistad con la guionista Suso Cecchi D'Amico se remontaba a la primera infancia, cuando, procedente de Milán, la familia del futuro compositor se trasladó a Roma, hacia 1927.

Con tan solo trece años compuso su primera ópera: Il principe porcaro


No son muchas las imágenes que han quedado de alguien que, como Rota, fue tan celoso de su intimidad, por lo que, con mayor motivo, adquieren un enorme interés sus declaraciones en el transcurso de una entrevista de archivo en la que detalla el método de trabajo que solían seguir Fellini y él mismo a la hora de crear las bandas sonoras que tanta fama le han reportado. A este respecto, el cineasta de Rímini le daba indicaciones un tanto contradictorias ("triste pero alegre", "lento pero rápido"...) que Rota sabía transformar en temas de trascendencia universal.

De acuerdo con lo que dice uno de los testimonios, puede que la principal virtud de Rota fuese su inocencia, que no ingenuidad: una pureza que destilaba tanto en lo personal como en la aparente sencillez de sus composiciones y que, en realidad, obedecía a algo mucho más profundo, probablemente un conocimiento certero del alma humana.

Abrazado a Federico Fellini