lunes, 3 de julio de 2017

Bajo en nicotina (1984)













Director: Raúl Artigot
España, 1984, 79 minutos



Carlos (Óscar Ladoire) es la clase de hombre que, a pesar de hallarse ya en la treintena, vive al margen de las convenciones sociales: tardoadolescente, solitario, soltero empedernido y cinéfilo, los demás dirán de él que es un inmaduro, tal vez un inadaptado, aunque a Carlos ese tipo de comentarios parecen importarle muy poco. Él se conforma con sus vasos de leche caliente y miel, las visitas esporádicas de su amante y los lotes de películas que alquila en el videoclub del barrio. Ni fuma ni bebe ni nada: realmente, como le dice Julia (Silvia Munt) en un momento dado, es un chico "bajo en nicotina".

El desaparecido Raúl Artigot (1936-2014) adaptaba la novela El ángel triste de Carlos Pérez Merinero en un alarde de autobombo de los cineastas de su generación, toda vez que los filmes que el protagonista alquila para ver en el salón de su apartamento pertenecen a colegas del director: el cortometraje Coplas de don Guzmán (1979, de Raimundo García), Nos va la marcha (1979, documental sobre el festival de rock que tuvo lugar en la plaza de toros de Carabanchel, dirigido por Manu Berástegui, Raimundo García y Manuel Gómez Pereira), Tierra de rastrojos (1980, de Antonio Gonzalo)...

Carlos (Óscar Ladoire) junto a su amante Julia (Silvia Munt)

En realidad, se trata de un guiño, ya que tanto Raimundo García como Teddy Bautista (uno de los músicos que actúa en Nos va la marcha) colaboran en Bajo en nicotina: el primero es uno de los coguionistas y al segundo se debe una banda sonora de tintes electrónicos a la que el paso del tiempo no ha sentado especialmente bien.

Y ya que hablamos de guiños, el más audaz se encuentra, probablemente, en el guion. Nos referimos al hecho de que Carlos puede oír a través de las paredes las fuertes discusiones que mantienen sus vecinos: el acoquinado Ricardo (Antonio Resines) recibiendo los rapapolvos de la odiosa Concha (Assumpta Serna). La mujer dice: "¿Sabes que te digo? Que me voy. Te vas a quedar con las ganas. ¡Ahora mismo me voy a casa de mi hermana!". Y se larga dando un portazo. Lo curioso del caso es que, acto seguido, tocan el timbre en casa de Carlos, por lo que, durante algunos minutos, el espectador puede caer en el error de pensar que Julia y Concha son la misma persona, de lo que se podría llegar a sospechar, incluso, una relación incestuosa...

Pero no van por ahí los tiros: el meollo de la historia es cómo un individuo tan vulgar y anodino como Carlos puede llegar a urdir el plan perfecto que le acabará reportando una ventajosa posición (o no).

Carlos en el momento de chantajear a Ricardo (Antonio Resines)

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