viernes, 2 de agosto de 2019

La doble vida de Verónica (1991)




Título original: La double vie de Véronique
Director: Krzysztof Kieślowski
Francia/Polonia/Noruega, 1991, 98 minutos

La doble vida de Verónica (1991)
de Krzysztof Kieślowski


Dos jóvenes, idénticas hasta en el nombre, nacieron el mismo día, aunque en distintos lugares del mundo: una en París y la otra en Cracovia. En principio, ambas viven sin ser conscientes de la existencia de un doble, pero lo cierto es que sus respectivos destinos están indisolublemente conectados.

« Madame Bovary, c'est moi... » Ni Flaubert pronunció jamás la tan célebre frase que con tanta insistencia se le atribuye ni, probablemente, Kieślowski concibió La doble vida de Verónica como un filme autobiográfico. Y, sin embargo, puestos a buscar una explicación que arroje un poco de luz sobre el posible significado de una historia a caballo entre lo metafísico y lo poético, cabría la posibilidad de que las dos mujeres representasen las dos existencias del cineasta: una primera en Polonia, bajo el yugo comunista; la segunda, ya en Francia, pudiendo rodar con entera libertad los que iban a ser sus últimos proyectos.



Como ya será habitual en lo sucesivo, la música de Zbigniew Preisner adquiere en esta película un protagonismo considerable, ya sea musicando un pasaje del "Paraíso" de la Divina Comedia o mediante el subterfugio de valerse de un apócrifo holandés del siglo XVIII, llamado Van De Budenmayer, al que también se aludía en la novena entrega del Decálogo y que volverá a mencionarse en Trois couleurs: Rouge (1994), donde la protagonista, por cierto, es de nuevo Irène Jacob.

Abundando en la simbología que encierra el guion escrito por Piesiewicz y Kieślowski, convendría llamar la atención sobre el hecho de que Alexandre Fabbri (Philippe Volter) es, además de aspirante a escritor, un consumado experto en el arte de manejar las marionetas. Y ¿qué es Verónica, sino un títere en manos del destino? ¿Y la anciana que camina encorvada por la calle? ¿Acaso no pudiera ser un indicio de la presencia divina en aquel lugar, como el personaje de Artur Barcis en el Decálogo? Muchas incógnitas y ninguna respuesta: "Triste es el fin de quien muere conocido por todos, pero siendo un misterio para sí mismo".


2 comentarios:

  1. Esta es mi película favorita de Kieslowski.

    Saludos.

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    1. Yo, en cambio, prefiero las películas que hizo en Polonia. Por ejemplo, "No amarás" y "No matarás".

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