domingo, 29 de enero de 2017

Mia madre (2015)












Director: Nanni Moretti
Italia/Francia/Alemania, 2015, 106 minutos



Ha muerto Emmanuelle Riva, la anciana de Amour y la muchacha de Hiroshima mon amour. Y la noticia me pilla casualmente viendo una historia sobre la muerte de una madre. O mejor dicho: sobre la dificultad de asumir su decrepitud e inminente desaparición. Margherita Buy se despierta en mitad de la noche y encuentra el piso inundado. ¿Pero esta escena no la había filmado ya Haneke en Amour...?

Conforme avanza Mia madre vuelvo a tener algún ligero déjà vu: las secuencias oníricas me hacen pensar en Fellini, concretamente en . Así como el hecho de que asistamos al rodaje de un filme dentro de otro filme, cuya directora atraviesa una crisis personal y creativa. Pero todo ello no es óbice para que la película me emocione. A fin de cuentas, es público y notorio que Nanni Moretti (ya saben: ese señor italiano con barba que suele sentarse en los bancos de los parques para hablar de su familia) es un consumado maestro a la hora de contar historias que nos toquen la fibra.



En ese sentido, la información que se nos suministra para hacer creíbles las situaciones se irá dosificando con suma habilidad: la hija que olvida su libro de latín en casa; Ada (Giulia Lazzarini) preguntando por la función sintáctica de una palabra; antiguos alumnos que desean pasar a verla; la abuela enseñando a traducir a la nieta; Margherita queriendo saber adónde irán Lucrecio, Tácito y tanto saber acumulado cuando su madre ya no esté... Pinceladas sabiamente introducidas aquí y allá para construir unos personajes creíbles en torno a la figura materna. Sin duda, son muchos los años que lleva Moretti sentándose en los parques para hablar de su familia: tantos, que ni él mismo recuerda cuántos. Y si, encima, la música elegida para la banda sonora es de Arvo Pärt, la emotividad estará más que asegurada.

Pero, además de lágrimas, hay también sonrisas en Mia Madre, en especial cuando interviene el italoamericano John Turturro, quien interpreta a un histriónico y algo divo Barry Huggins: aparentemente, el típico actor de Hollywood fanfarrón e incapaz de aprenderse su texto de empresario en Noi siamo qui, la película sobre la lucha obrera que está rodando Margherita, pero aquejado, en realidad, de una dolencia neuronal hereditaria que le impide recordar las cosas a corto plazo. Su personaje actúa de contrapeso cómico frente al duelo de Margherita y su hermano Giovanni (el propio Moretti) ante la inmediata defunción de la madre.



P.D.: También ha fallecido John Hurt: tal vez tendremos ocasión de hablar de ello si Moretti filmase algún día un Mio padre...

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