martes, 17 de noviembre de 2015

Diferente (1962)











Director: Luis María Delgado
España, 1962, 91 minutos



Decíamos ayer... Si Esta es mi vida era el musical que un exiliado español protagonizó en Argentina, Diferente es la película que el bailarín argentino Alfredo Alaria rodó en España. Y no se trata de cualquier cosa: probablemente nos hallemos frente a una de las mejores producciones de toda la historia del cine español. Al menos en lo que se refiere a su originalidad artística y también, ¿por qué no?, a la peculiar génesis que tuvo el filme.

De entrada, Diferente aparece firmada por Luis María Delgado, aunque un último crédito antes de iniciarse la trama especifica que se trata de "un film de Alfredo Alaria". Y ello no es exagerado, habida cuenta de la importancia que tiene la danza en este musical estilísticamente influido por West Side Story: toda una explosión de color (muy significativa, por cierto, en aquella España en blanco y negro) debida al director de fotografía Antonio Macasoli y que hace pensar, en no pocas ocasiones, en la película dirigida un año antes por Jerome Robbins y Robert Wise. A ello contribuye, además, la excelente banda sonora jazzística compuesta por el también argentino Adolfo Waitzman (1932–1998), por aquel entonces un joven compositor de apenas treinta años que debutaba en el mundo del cine con esta partitura. También se percibe, por otra parte, la impronta dejada por Rebelde sin causa (1955, Nicholas Ray), siendo Alfredo Alaria una especie de James Dean un tanto sui generis.

En segundo lugar, se ha repetido hasta la saciedad la pregunta de cómo fue posible que una película como esta, repleta de referencias explícitamente gais (sólo hay que fijarse, sin ir más lejos, en la alusión a Oscar Wilde y García Lorca en la escena inicial), pudiera superar la férrea censura franquista de la época. Probablemente ello se debió a que lo artístico se impuso sobre cualquier otra consideración, y no cabe duda de que Diferente es, a nivel visual, un film de una belleza impresionantemente conmovedora.

Por último, cabe llamar la atención sobre la presencia en el reparto de Gracita Morales, Jesús Puente, Agustín González y el debutante Enrique San Francisco (aunque cueste reconocerlo, este último es el niño de siete años con el que Alfredo dialoga brevemente en el salón familiar y al que le cuenta una historia sobre el Perú que dará pie a una no menos exótica coreografía).

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