domingo, 18 de junio de 2017

Clara es el precio (1975)













Director: Vicente Aranda
España, 1975, 95 minutos



Sólo por sus títulos de crédito (pura psicodelia) y la música progresiva de John Campbell ya vale la pena una película como Clara es el precio. A menudo denostada, como tantos títulos del cine español del mismo periodo, conviene, sin embargo, puntualizar una serie de cosas al respecto. En primer lugar, no es cierto, sólo porque se vea algún pecho o alguna nalga, que se trate de una cinta exclusivamente erótica. A diferencia de otros subproductos pergeñados al socaire de la relajación de la censura, en el filme de Aranda se va un paso más allá, ofreciendo una visión crítica de la burguesía barcelonesa y sus extravagancias, al tiempo que se incluyen breves diálogos en catalán en varias escenas.



Menos críptica que las producciones de la Escuela de Barcelona, su director se atreve en ella, aun así, a filmar varias escenas oníricas, conducentes todas ellas a mostrar la insatisfacción que vive la protagonista en su matrimonio. Hay, asimismo, un cierto toque futurista, como ya sucediera de un modo mucho más acosado en Fata/Morgana, en esas urbanizaciones ultramodernas que diseña Juan (Máximo Valverde).



Y aunque el reclamo comercial de la Miss Universo Amparo Muñoz invitara a pensar en otro tipo de historia, lo cierto es que el reparto también incluía a grandes actores de la talla de Juan Luis Galiardo (Jorge) o el mítico rapsoda Alejandro Ulloa, en un papel (el del gurú Kellerman) que deja traslucir un ligero desencanto respecto al espiritualismo que tan en boga había estado durante la década anterior.





2 comentarios:

  1. No me gustó nada la parte final, forzando la violencia y el drama para que pareciese que había una historia. De todos modos, estoy de acuerdo en que esa estética tan de la época (Cadaqués como el summum de la modernidad) y el cachondeo a costa de la burguesía son detalles que hacen simpática la película, en cualquier caso muy atrevida para la época en todos sus aspectos. Amparo Muñoz no demuestra que sea actriz, al menos en esta ocasión, pero su fotogenia es incuestionable.

    Saludos.

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    1. Sé que puede sonar un poco exagerado el salvar una película sólo por sus títulos de crédito, pero ¿no crees que los de "Clara es el precio" recuerdan a los primeros Pink Floyd? No sé, a mí esas mujeres con máscaras de animales me hacen pensar en la banda sonora de "More" o incluso en el concierto en Pompeya. En fin, un periodo y una música por los que siento debilidad y que, en este caso en concreto (habría que ver si esas imágenes las dirigió el propio Aranda o si delegó en algún ayudante) me parecen de una creatividad notable. Saludos y gracias por comentar.

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