miércoles, 6 de julio de 2022

Rocío y José (1983)




Director: Gonzalo García Pelayo
España, 1983, 85 minutos

Rocío y José (1983) de Gonzalo García Pelayo


Siempre dispuesto a ser original, Gonzalo García Pelayo decidió que su Rocío y José (1983) comenzase por el final. Así pues, y nada más arrancar la acción, es la propia voz en off del cineasta la que nos pone en antecedentes: "Una vez más la romería del Rocío tocaba a su fin, pero para Rocío y para José aquel año sería inolvidable. Todos aquellos días sintieron una fuerza misteriosa y arrolladora que iba más allá de la inspiración, más allá incluso del amor. Esta película cuenta cómo sus vidas fueron arrebatadas por la gracia". Palabras rotundas que ponen de manifiesto una firme voluntad de predisponer al espectador antes incluso de que empiecen a discurrir las imágenes.

Duende y misterio de una peregrinación que cada año congrega a miles de devotos de la Virgen del Rocío procedentes de diversos puntos de la geografía andaluza. Como la Hermandad de Triana, que prepara sus carretas a finales de mayo y a la que pertenece la pareja protagonista. De hecho, tanto él como ella despiertan a la vida y al amor coincidiendo con ese estallido de luz que supone la expedición rumbo a la ermita almonteña donde la "Blanca Paloma" es custodiada.



A lo largo del camino habrá momentos para la risa y también para el desconsuelo. De lo primero serían ejemplo los hermanos menores de Rocío y de José, que también parecen entablar su particular coqueteo, o las chuflas que la madre de Rocío le lanza continuamente a su marido. Muestra de lo segundo, en cambio, es la emotiva historia de Charo y Arturo que relata uno de los cofrades.

No deja de ser sorprendente que un director de cine al que a menudo se le colocó la etiqueta de underground decidiese filmar un evento religioso a priori tan tradicional como el Rocío. Aunque, si bien se mira, el carácter popular de una vivencia sumamente arraigada entre los lugareños encaja a la perfección con el imaginario de las bandas de rock que en su día apadrinara el propio García Pelayo. Sin embargo, la música (elemento de suma importancia en todos sus filmes) consistió en esta ocasión en una banda sonora compuesta íntegramente por sevillanas a cargo de conjuntos como Amigos de Gines o Los Romeros de la Puebla.



2 comentarios:

  1. Qué difícil es trasladar estas cosas sencillas al espectador.

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