viernes, 16 de marzo de 2018

Historias de una indecisa (2017)














Título original: L'embarras du choix
Director: Éric Lavaine
Francia/Bélgica, 2017, 95 minutos

Historias de una indecisa (2017)

Supuestamente graciosa, L'embarras du choix transmite la sensación de haber sido diseñada en un laboratorio por un frío y calculador consejo de sabios, ávido de repetir en taquilla el éxito de Barbacoa de amigos (2014) o de Vuelta a casa de mi madre (2016) aplicando la fórmula magistral que conoce al dedillo. Sin embargo, carece de lo primordial tratándose de una comedia: alma.

Porque la historia de una mujer de cuarenta años incapaz de afrontar la más mínima disyuntiva que se le presente no sólo es forzada, sino que tampoco se llega a resolver de un modo convincente. Así pues, Juliette (Alexandra Lamy) acabará comprometiéndose con dos hombres muy distintos: el cocinero Étienne (Arnaud Ducret) y el escocés Paul (Jamie Bamber). Y aunque no vayamos a desvelar aquí el desenlace (que siempre hay quien se presta a seguir hasta el final este tipo de planteamientos), del hecho que la protagonista termine decantándose por uno de ellos parece inferirse una superficialidad que podría estar en la base de sus continuos dilemas.



Por esa regla de tres, y a pesar de estar en las antípodas de lo que pudiera calificarse como filme de crítica social, el director Éric Lavaine presenta en Historias de una indecisa los equívocos que acechan a una generación que recurre a Tinder y demás aplicaciones por el estilo como principal vía para relacionarse. Desde la promiscuidad sin límites de Sonia (Sabrina Ouazani) hasta la peculiar pareja que forman la peluquera Joëlle (Anne Marivin) y el ocioso Philippe (Jérôme Commandeur), el verdadero tema de fondo no es tanto la anécdota de la falta de decisión de Juliette, sino la dificultad de encontrar a nuestra media naranja (si es que tal mito fue realizable alguna vez) y la creciente insatisfacción generada por una realidad que nos brinda tantas oportunidades a diario que inclinarse por una se convierte en un verdadero suplicio.

Típica comedia ligera de costumbres, L'embarras du choix incide, en un segundo plano, en asuntos como la creciente obsesión por aparentar un dominio del inglés que, en países como Francia, dista de ser real (el personaje de Joëlle así lo demuestra) o el pretendido prestigio de la cocina gala, tal vez venida a menos a juzgar por cómo Richard (Lionnel Astier) gestiona la carta de su restaurante. En cualquier caso, la película, con su banda sonora trufada de canciones pop, no aspira a más que hacernos pasar un buen rato mostrando un mundo de postal en el que todo es fácil y posible.


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