martes, 12 de septiembre de 2017

La historia del amor (2016)














Título original: The History of Love
Director: Radu Mihaileanu
Francia/Canadá/Rumanía/EE.UU., 2016, 134 minutos

La historia del amor (2016)

Tres hombres se disputan el amor de una bella muchacha en un villorrio centroeuropeo. Ella se deja querer por los tres, pero sólo uno escribirá su historia. Años después, en Sudamérica, uno de los pretendientes hace pasar por suyo el manuscrito. Un estadounidense regalará el libro a su mujer, quien lo traduce y propicia que lo lea su hija, que se llama como la bella muchacha... El director Radu Mihaileanu (Bucarest, 1958), responsable de títulos como Tren de vida (1998), El concierto (2009) o La fuente de las mujeres (2011) acudía esta tarde a la Filmoteca catalana para la presentación de su última película: The History of Love. Acostumbrados como nos tiene al carácter rocambolesco y cosmopolita de su cine, nada sorprende que la acción acontezca a caballo entre una aldea rumana antes de la Segunda Guerra Mundial y el Brooklyn neoyorquino de los años cincuenta, noventa e incluso el 2006, pasando incluso por Chile.

Basada en el best-seller homónimo de Nicole Krauss, la estructura de La historia del amor es claramente novelesca, lo que la sitúa en la misma línea de Vete y vive (2005) uno de los filmes más aclamados de Mihaileanu y que él mismo presentará mañana en la Filmoteca. Como ya ocurría en aquella cinta (centrada en las vicisitudes de los judíos etíopes que emigraron a Israel en los ochenta), uno tiene la sensación de que La historia del amor son muchas historias a la vez, que bien podrían haberse convertido en varias películas.

En su delirio, Léo imagina a Bruno para no faltar a su promesa

Tras la proyección el director comentaba cómo se ha dejado influir por la estructura que tienen hoy en día las series de televisión. De hecho, es normal que durante el primer cuarto de hora el espectador pueda sentirse un tanto perdido, hasta que logre ir atando los muchos cabos que se le irán presentando durante las más de dos horas de metraje. En palabras de Mihaileanu, es como si un virus (un virus tremendamente positivo, en este caso) se fuese contagiando desde distintas partes del globo y a lo largo de varias generaciones.

También ha tenido palabras de agradecimiento para el elenco de actores con el que ha trabajado: desde Derek Jacobi (al que viste de romano en una escena, en un claro guiño a sus célebres papeles en Yo, Claudio y Gladiator) a Elliott Gould (quien se le ofreció insistentemente para interpretar el papel de Bruno), pasando por la pareja de chicos (Sophie Nélisse y William Ainscough), a los que califica de genios.


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