lunes, 4 de mayo de 2015

Cobain. Montage of Heck (2015)




Título original: Kurt Cobain: Montage of Heck
Director: Brett Morgen
EE.UU., 2015, 145 minutos




Para quienes teníamos quince, dieciséis, diecisiete años en 1992 Nirvana forma parte indisoluble de nuestros recuerdos de adolescencia. No sería muy descabellado afirmar, incluso, que con la muerte de Kurt Cobain desaparecía una forma de entender la música. Lo que vino después no ha dejado de ser una cansina repetición de fórmulas mil y una veces trilladas, productos de laboratorio en los que la creatividad es lo de menos.

El director Brett Morgen (célebre por El chico que conquistó Hollywood, 2002) acomete en su nuevo documental la ardua tarea de bucear en los archivos familiares de Cobain para ofrecer una visión más personal y cercana al último gran icono que generó la industria del Rock antes de su aparentemente irreversible declive. Para ello ha contado con el beneplácito de su viuda, la también cantante, líder de Hole y siempre polémica, Courtney Love, así como con la producción ejecutiva de Frances Bean Cobain, la hija única de la pareja.

Tras las estridencias de "Territorial Pissings" que acompañan a los títulos de crédito iniciales, el padre, la madre, la madrastra, la hermana o la primera novia de Kurt Cobain nos irán ofreciendo su testimonio para lograr conocer mejor a la persona que se ocultaba detrás del ídolo de masas. También interviene Krist Novoselic, bajista de la formación y, a punto de cumplir los cincuenta, más formal y alopécico que nunca. De por qué no aparece ni por asomo Dave Grohl, el otrora batería de Nirvana y hoy consagrado cantante de los Foo Fighters, habría que preguntárselo a él mismo, aunque su ausencia no deja de ser por ello tremendamente elocuente.

¿Vale la pena el resultado final? Tiene gracia ver a Kurt Cobain cuando apenas era un bebé en las filmaciones domésticas de sus padres o cuando, en otras grabaciones hasta ahora inéditas, el adolescente que fue se sube por vez primera a un escenario para aporrear una guitarra eléctrica. Aunque el metraje del documental quizá se alargue excesivamente por abusar de los vídeos en los que el matrimonio Cobain da rienda suelta a sus gamberradas y, más tarde, juega con su hija Frances.

Algo mejor son las animaciones con las que se pretende llenar el vacío de la problemática adolescencia de Kurt, así como las basadas en las innumerables libretas, apuntes, diarios, audios... legados por el músico. Seguramente sea también un acierto incluir la versión que de "Smells Like Teen Spirit" lleva a cabo el coro femenino belga Scala & Kolacny Brothers: en las antípodas del estilo de Nirvana, aporta sin embargo un toque espiritual a ciertas escenas que ayuda a configurar una imagen superadora del tópico que presenta a Kurt Cobain únicamente como un individuo autodestructivo. Así pues, Cobain. Montage of Heck tiene sin duda interés, aunque probablemente (como, por otra parte, era de esperar) mucho más para nostálgicos e incondicionales del biografiado.

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