sábado, 28 de agosto de 2021

La silla de Fernando (2006)




Directores: Luis Alegre y David Trueba
España, 2006, 84 minutos

La silla de Fernando (2006)


En la vida también hay galanes, actores cómicos, actores de carácter, damitas jóvenes, segundos. Esos papeles se los han repartido quizás ellos mismos o quizás las circunstancias. Pero en cuanto a la actitud frente a los avatares cotidianos, la de los hombres de la realidad se diferencia de la de los personajes teatrales en que los hombres de la realidad siempre son protagonistas, todos son protagonistas, aun cuando al mismo tiempo sean personajes secundarios en las peripecias ajenas.

Fernando Fernán-Gómez
El tiempo amarillo

Hoy, 28 de agosto, se cumplen cien años exactos del nacimiento de Fernando Fernán-Gómez (1921–2007), ocasión más que propicia para detenernos en La silla de Fernando (2006), espléndida "película-conversación" que los cineastas Luis Alegre y David Trueba le dedicaron justo un año antes de su muerte. Algo de testamento, en consecuencia, deben de tener las lúcidas reflexiones del actor, si bien su actitud frente a la cámara destila vitalidad en todo momento.

Es cierto que muchas de las cosas que cuenta ya aparecían recogidas en sus memorias. Aunque poco importa eso tratándose de un testimonio cuya premisa principal, según sus directores, no era otra sino hacer partícipe a todo el mundo de la capacidad que tenía el intérprete para, sentado en una simple silla (o, todo lo más, con un whisky en la mano), "convertir una charla en algo más que una charla".



De entre las varias perlas que suelta don Fernando a lo largo de los más de ochenta minutos de duración de la cinta, merece la pena destacar anécdotas como la del taxista iraní que una vez se atrevió a formularle la pregunta del millón: "¿Usted sabría decirme por qué un país con una cultura tan rica como la española tiene un cine tan pobre?" Cuestión hiriente en la tierra que vio nacer a grandes cineastas de la talla de Buñuel, pero para la que, lamentablemente, ni Fernán-Gómez ni nadie parece tener respuesta.

Tampoco se muerde la lengua el hoy ya centenario actor cuando le preguntan cuál sería, en su opinión, el defecto más habitual entre los españoles. Que no es tanto, opina él, la envidia, como a menudo suele decirse, sino más bien el desprecio, ese ningunear constantemente los méritos del prójimo, restándole valor a los logros ajenos. Sabias palabras en boca de un hombre de vuelta de todo, "un tímido con mal carácter", como él mismo se define, al que la experiencia de la vida ha enseñado a no depositar demasiadas esperanzas en un futuro que nunca está por completo en nuestras manos.



6 comentarios:

  1. Un documento que es una delicia auténtica.

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  2. Hola Juan!
    Es una autentica delicia. Su dimensión como artista y como persona es impresionante, fíjate que en nuestro cine podemos presumir de artistas de gran talla, pero lo de este hombre supera todos los registros. Por si fuera poco su voz es de las que te atrapan y de que manera.
    Saludos y feliz semana!

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    1. Hola, Fran:

      Muy grande lo de Fernán-Gómez. Con decir que fue hasta académico de la lengua... ¡Ahí es nada!

      Saludos.

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