jueves, 21 de diciembre de 2017

Antônio das Mortes (1969)
















Título original: O Dragão da Maldade contra o Santo Guerreiro
Director: Glauber Rocha
Brasil/Francia/Alemania, 1969, 95 minutos

Antônio das Mortes (1969)

Con una influencia del wéstern en el tramo final todavía más acusada que la de su predecesora, O Dragão da Maldade contra o Santo Guerreiro es una secuela bastante sui géneris de Dios y el Diablo en la tierra del sol (1964). Para empezar, porque se rodó en un estruendoso color que está en las antípodas del blanco y negro de la primera entrega. Y, en segundo lugar, porque ofrece una dimensión muchísimo más mítica de los personajes. De hecho, uno no sabe muy bien si lo que está viendo es una leyenda local filmada en clave de tragedia griega o, por contra, un documento etnográfico con trasfondo político sobre el folclore de la región.

En cualquier caso, Antônio das Mortes (ese cruce estremecedor entre Demis Roussos y Bud Spencer) vuelve a ser el protagonista absoluto, enfrentándose esta vez contra un anciano ciego que no para de chillar y que representa la mismísima encarnación de todos los males: firme partidario de la autocracia, su obsesión es exterminar cangaceiros, a quienes culpa de la ruina moral y material en la que se encuentra.



De nuevo la música vuelve a jugar un papel primordial, mediante un cancionero que hace las funciones de coro trágico al ir comentando las acciones de los personajes. Todos ellos son el fruto de una fusión sincrética en la que se (con)funden San Jorge y el dragón con divinidades africanas adoradas por los descendientes de los esclavos. 

El resultado es una barroca explosión de vida, compendio del Brasil profundo a la par que denuncia de las injusticias que impiden el progreso de aquella sociedad, motivo por el que se hace necesaria la figura de un héroe justiciero que venga a liberar a los oprimidos de sus cadenas.


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