Título original: L'affaire Bojarski
Director: Jean-Paul Salomé
Francia, 2025, 128 minutos
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| La copia perfecta (2025) de Jean-Paul Salomé |
Orson Welles ya dejó claro, en su magistral F for Fake (1973), que los falsificadores pueden alcanzar también el rango de genio superando en mérito las obras que copian. Pues algo remotamente parecido constituye el tema central de la cinta francesa L'affaire Bojarski (2025), biopic dirigido con solvencia por Jean-Paul Salomé y dedicado a ensalzar la figura del denominado "Cézanne" de la materia, un tipo capaz de fabricar en su taller clandestino billetes de mil francos que resultaban incluso más perfectos que los originales.
Ni que decir tiene que el tal Bojarski (al que da vida Reda Kateb) lleva de cabeza durante años a unas autoridades policiales, encabezadas por el obstinado inspector Mattei (Bastien Bouillon), incapaces de detenerlo pese al ingente despliegue de medios que tejen a su alrededor. Sin embargo, la doble vida a la que se ve expuesto el protagonista terminará pasándole factura debido a la incomprensión de su familia, extrañados de que un simple inventor, sin empleo ni ingresos conocidos, pueda mantenerlos holgadamente a todos.
El gran acierto de la puesta en escena ideada por Salomé radica en desmarcar a Bojarski del tópico del criminal codicioso. En ese aspecto, Reda Kateb se mete en el papel con notable contención. De hecho, su personaje no quiere lujos extravagantes, sino estabilidad y, sobre todo, el reconocimiento de su maestría. Así pues, la película lo retrata como un gran artista mediante secuencias que muestran, con admiración casi reverencial, el proceso de fabricación de los billetes. De esta manera, se nos hace partícipes del placer de la creación perfecta, permitiendo que el espectador empatice profundamente con un hombre cuya máxima satisfacción consiste en desafiar al Estado.
Asimismo, la dinámica entre Bojarski y el comisario Mattei se convierte en el motor dramático de la cinta. Bouillon da vida a un investigador frío, analítico y tan obsesivo como su presa. Aunque a diferencia de otros thrillers, donde la policía representa un mero obstáculo, aquí Mattei descifra las intenciones de Bojarski precisamente porque comparte su misma estructura mental. Por eso la tensión de la película no radica únicamente en persecuciones o tiroteos (de hecho, la violencia se dosifica al mínimo tras un potente arranque), sino en la inevitable colisión de estas dos mentes brillantes, ya que la mutua admiración que se profesan provoca que nos importe tanto el destino de ese falsificador solitario como la resolución del caso policial.



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