lunes, 13 de julio de 2026

Marielle lo sabe todo (2025)




Título original: Was Marielle weiß
Director: Frédéric Hambalek
Alemania, 2025, 86 minutos

Marielle lo sabe todo (2025) de Frédéric Hambalek


La apacible existencia de un matrimonio alemán de clase media se ve súbitamente alterada cuando la hija adolescente de ambos comienza a dar muestras de unas insólitas dotes telepáticas. Hasta el extremo de que la joven Marielle (interpretada por Laeni Geiseler) conoce palabra por palabra las conversaciones privadas de sus padres. En un principio, Julia (Julia Jentsch) y Tobias (Felix Kramer) barajan la posibilidad de que la cría les haya hackeado sus respectivos teléfonos móviles, aunque llega un punto en el que no les queda más remedio que rendirse a la evidencia, como reza el título de la película, de que "Marielle lo sabe todo".

Un cierto aire a lo Michael Haneke flota en el ambiente de principio a fin de un relato que, lejos de enmarcarse en el género fantástico, no nos habla de fenómenos paranormales, sino más bien de la incomunicación galopante que afecta a tantísimas familias en la sociedad del bienestar. A este respecto, resultan muy significativos esos planos en los que el cineasta Frédéric Hambalek filma espacios vacíos y silenciosos de la comfortable casa de los protagonistas, una típica mansión ultramoderna en la que abunda el mobiliario de diseño, pero falta, tal vez, un poco más de sinceridad entre quienes la habitan.



Evidentemente, dicho planteamiento tiene algo de parábola a propósito del mundo contemporáneo, materialista y deshumanizado, y no son pocos los momentos en los que al espectador se le escapa la risa ante situaciones que rozan el surrealismo. Así, por ejemplo, Julia y Tobias optan por hablar en francés entre ellos en la intimidad para de este modo evitar que la niña los entienda. Por no mencionar la secuencia de sobremesa en la que detallan, con pelos y señales, determinadas prácticas sexuales...

Y es que estamos, en efecto, ante un alegato en toda regla contra la hipocresía. De ahí que Julia y su compañero de oficina resulten tan ridículos cuando utilizan el eufemismo "fumar" para referirse a las fantasías amatorias que comparten cada vez que se encierran en una sala de juntas. De ahí que la última escena se cierre con un "te quiero" que probablemente sea la primera vez que sale de la boca de la madre... En todo caso, si alguna moraleja se desprende de Was Marielle weiß (2025) es que la transparencia absoluta destruye las relaciones; que la armonía familiar y de pareja no se sostiene con una verdad total e invasiva, sino que ésta depende de la privacidad, de los límites individuales y de esas convenciones cotidianas tan necesarias para protegernos y convivir en paz.



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