Título original: Zuo pie zi nü hai
Directora: Shih-Ching Tsou
Taiwán/Francia/EE.UU./Reino Unido, 2025, 108 minutos
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| La chica zurda (2025) de Shih-Ching Tsou |
Además de productora y colaboradora habitual de Sean Baker, la taiwanesa Shih-Ching Tsou se ha lanzado a dirigir también sus propias películas. Left-Handed Girl (2025) es la primera que rueda en solitario, si bien coescribe el guion junto a Baker, responsable igualmente del montaje. Aunque no acaban ahí las conexiones entre ambos, ya que la cinta que nos ocupa, candidata a representar al país asiático en la última edición de los Premios Óscar, se ha rodado con un teléfono iPhone, tal y como ya sucediera una década atrás en Tangerine (2015), interesantísima cinta del propio Sean Baker en torno a las prostitutas trans de los bajos fondos hollywoodenses.
En esta ocasión, la trama sigue a una madre soltera que se establece en Taipéi con sus dos hijas: I-Ann (Shih-Yuan Ma), joven un tanto rebelde que trabaja en un puesto callejero, e I-Jing (Nina Ye), una inocente criatura de apenas cinco años. Juntas intentan sacar adelante un modesto chiringuito de comida rápida en un bullicioso mercado nocturno. Pero el conflicto central estalla cuando el abuelo de las niñas, chapado a la antigua, reprende a la pequeña I-Jing por ser zurda, advirtiéndole que la izquierda es "la mano del Diablo". Al malinterpretar dicha superstición, la niña asume que no será responsable de las travesuras que cometa con esa mano, por lo que comienza a robar baratijas en los comercios vecinos. A partir de esta anécdota, la película despliega un abanico temático mucho más amplio, a propósito de la mentira y la culpa, para finalmente desembocar en un espinoso secreto familiar.
A nivel narrativo, resulta sumamente original la idea de confrontar la mirada infantil de la niña, y su inocente lectura del tabú de la mano izquierda, con la hipocresía colectiva de los adultos, quienes perpetran delitos realmente graves (ya se trate de deudas, infidelidades o falsificaciones), pero buscan excusas con tal de no asumir ninguna responsabilidad. Asimismo, la influencia innegable del estilo de Sean Baker salta enseguida a la vista cuando se pone el foco sobre los más desfavorecidos, llegando a extraer un cierto toque humorístico de situaciones desesperadas. Sin embargo, ello no impide que sea la voz de Shih-Ching Tsou la que prevalezca al dotar a la historia de especificidad cultural taiwanesa, retratando determinadas presiones familiares tradicionales frente al avance frenético de la modernidad urbana.
En última instancia, Left-Handed Girl representa un triunfo del cine social humanista cuya directora ha sabido aportar una visión vibrante, colorida y devastadoramente honesta. Una radiografía de la supervivencia femenina que demuestra cómo, a veces, para solucionar determinados conflictos familiares es necesario romper con el peso muerto de tradiciones obsoletas. Y es que, nos recuerda, a menudo esas heridas no se heredan por destino, sino por silencio. De ahí que la ópera prima de Shih-Ching Tsou no sea sólo el retrato de la lucha diaria en los suburbios de Taipéi, sino una poderosa fábula urbana que demuestra que la verdadera madurez, y con ella la redención, comienzan cuando dejamos de buscar culpables invisibles, nos hacemos cargo de nuestros errores y elegimos, por fin, apoyarnos los unos a los otros.



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