viernes, 13 de marzo de 2020

Intacto (2001)




Director: Juan Carlos Fresnadillo
España, 2001, 108 minutos

Intacto (2001) de Juan Carlos Fresnadillo


Ha muerto Max von Sydow. Que es como decir que ha muerto el cine. O, por lo menos, una parte esencial de lo que supuso la cinematografía europea del siglo XX, encabezada por aquella gran piedra angular que fue el también sueco Ingmar Bergman. Y, sin embargo, la película con la que hoy queremos recordar al actor no es ninguna de sus célebres obras maestras, sino un interesantísimo título de culto, ópera prima del canario Juan Carlos Fresnadillo (Tenerife, 1967).

Por las muchas imágenes potentes que contiene (la carrera a través del bosque con los ojos vendados, la mantis religiosa fosforescente revoloteando sobre las cabezas untadas con melaza de los jugadores...) Intacto (2001) es una de esas películas que se te queda grabada en la retina de por vida. Fascinante e insólita, la historia que cuenta gira en torno a conceptos como el azar o el destino, adentrándose en el seno de una especie de hermandad secreta cuyos adeptos poseen un don especial que los convierte prácticamente en inmunes a la adversidad.



Una agente de policía (Mónica López) que aún no ha superado la muerte de su marido e hija en accidente de tráfico, el mefistofélico empleado de un casino (Eusebio Poncela) encargado de acabar con la buena racha de los clientes, un antiguo matador de toros (Antonio Dechent), un viejo superviviente de los campos de exterminio nazi (Max von Sydow)... Aunque la rivalidad entre todos ellos hará que se enfrenten en una lucha fratricida en la que las apuestas van desde un dedo de la mano hasta jugarse la tapa de los sesos a la ruleta rusa.

Sobrevivir a un accidente aéreo, como le ocurre al personaje interpretado por el argentino Leonardo Sbaraglia, o a un terremoto no está al alcance de cualquier mortal, de ahí que estos individuos se muevan en ambientes tan excepcionales como la propia cualidad que los hace únicos. Timbas subterráneas, cámaras acorazadas custodiadas por guardaespaldas, pasillos interminables que parecen salidos de alguna pesadilla concebida por Kubrick o David Lynch: lugares atípicos para el desarrollo de una cinta española, pero que catapultaron a su director rumbo al mercado anglosajón.


2 comentarios:

  1. Hola Juan!
    Me sorprendió y mucho en su momento. La historia era muy potente. Ya no me acordaba de que tuviese casi 20 años...
    Saludos!

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    1. Pues sí, Fran: aunque Gardel cantase aquello de que "veinte años no es nada" lo cierto es que ¡el tiempo pasa volando!

      Saludos.

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