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martes, 3 de febrero de 2026

Movida del 76 (1993)




Título original: Dazed and Confused
Director: Richard Linklater
EE.UU., 1993, 103 minutos

Movida del 76 (1993) de Richard Linklater


El subgénero de las comedias generacionales inaugurado por American Graffiti (1973) suele ser objeto, cada cierto tiempo, de recurrentes homenajes nostálgicos, como lo demuestra el hecho de que tuviese una nueva entrega de la mano de Richard Linklater, director y guionista de Dazed and Confused (1993). Filme coral de factura muy semejante a los primeros trabajos de, por ejemplo, Paul Thomas Anderson, la acción se sitúa en una pequeña localidad de Texas el último día de clase de 1976. Momento de entregarse a las juergas y ritos iniciáticos mediante los que los estudiantes del instituto de secundaria del lugar pretenden dar la bienvenida al verano y, de paso, dejar atrás la infancia.

Las notas de "Sweet Emotion", de Aerosmith, suenan de fondo durante los títulos de crédito iniciales, anunciando que varios de los personajes tienen previsto asistir a uno de los conciertos que dicha banda ofrecerá en breve. Aunque son muchas otras las canciones que conforman la columna sonora de una cinta en la que se incluyen multitud de temas míticos de aquel entonces (a cargo de Alice Cooper, Deep Purple, Black Sabbath, Bob Dylan...) y cuyos derechos de autor, según parece, supusieron buena parte del presupuesto total de la producción.



La clásica tríada compuesta por sexo, drogas y alcohol constituye, a su vez, la triple obsesión en torno a la cual giran las vidas de los protagonistas, jóvenes dispuestos a comerse el mundo y para quienes la propia existencia no deja de ser concebida como una fiesta perpetua. Sin embargo, Richard Linklater utiliza la nostalgia no como un filtro decorativo, sino como una herramienta para explorar la condición humana en un momento de transición. Así pues, los hechos expuestos dibujan un microcosmos cuya estructura social se perpetúa a través del abuso, de modo que los que en su día fueron objeto de las más crueles novatadas (caso del personaje interpretado por Ben Affleck) humillan ahora ferozmente a los recién llegados.

Y es que, a pesar del aparente tono distendido que predomina a lo largo de la película, en la actitud de la mayoría de esos muchachos subyace el temor de que la preparatoria represente en realidad el momento álgido de sus respectivas vidas, lo cual les genera una sensación de urgencia melancólica. De ahí que celebren los placeres con tanto entusiasmo, ya que intuyen que, después de esa noche, el tiempo sólo avanzará para ellos en una dirección tan terrible como monótona: la de las responsabilidades de la edad adulta. En otras palabras: para ellos la diversión bulliciosa no supone un paso adelante, sino una fase donde quedarse estancados para siempre.



lunes, 2 de febrero de 2026

Slacker (1990)




Título en español: Holgazán
Director: Richard Linklater
EE.UU., 1990, 101 minutos

Slacker (1990) de Richard Linklater


El recital de trávelins y planos secuencia en el que consiste Slacker (1990) la convierte, a priori, en un filme idóneo para su pase en escuelas de cine donde ilustrar a los alumnos a propósito de dichos detalles técnicos. En cualquier caso, no deja de ser apabullante la verborrea de unos personajes instalados en un limbo donde el tiempo parece detenido, capaces de defender todo tipo de teorías conspiranoicas, desde el asesinato de Kennedy hasta la llegada del hombre a la luna. Conversaciones sin fin, prácticamente monólogos, que se inician con un cameo del director, quien, desde el asiento trasero del coche que lo recoge en la estación de tren, se despacha a gusto con el conductor a propósito de un sueño vívido que acaba de tener.

Por otra parte, resulta igualmente significativo que sea el propio Linklater el encargado de abrir la veda, ya que en su anterior y primerizo trabajo, la muy estimable It's Impossible to Learn to Plow by Reading Books (1988), el cineasta tejano se había puesto ya ante la cámara, si bien allí los diálogos eran escasos. En todo caso, el trasfondo de lo que dicen los personajes de Slacker deja entrever su obsesión por la política, vista como terreno abonado para la especulación de unos gobernantes que constantemente nos embaucan. Aunque también los hay, como el anciano que asegura que combatió con la Brigada Lincoln en Barcelona durante la Guerra Civil Española, que se engañan a sí mismos.



Cuando Richard Linklater irrumpió en la escena independiente con este proyecto de bajísimo presupuesto rodado en Austin, Texas, no solo capturó el espíritu de una época, sino que dinamitó las estructuras narrativas tradicionales de Hollywood. No en vano, lo primero que salta a la vista es la ausencia de una trama lineal, ya que la cámara actúa como un virus que se contagia de un personaje a otro. Así pues, seguimos a alguien durante cinco minutos y, justo cuando creemos que ése será el protagonista, se cruza con un desconocido y la cámara decide seguir al nuevo sujeto. Dicha narrativa de relevos cumple la función principal de desmitificar al héroe, reflejando una aleatoriedad que captura la sensación de un día cualquiera donde la vida simplemente transcurre sin que sea necesario un arco dramático forzado.

En definitiva, y a diferencia de la connotación peyorativa que suele poseer el término perezoso, los slacker de Linklater responden al perfil de un hiper-intelectual marginado, mayoritariamente artistas frustrados, anarquistas de café e incluso coleccionistas de objetos inútiles. De hecho, lo que los une no es tanto la falta de ambición, sino un rechazo furibundo del pragmatismo norteamericano. De ahí que prefieran poner en tela de juicio las verdades establecidas antes que integrarse en el sistema, haciendo gala de una resistencia pasiva a través del diálogo infinito. Por eso la película funciona como archivo antropológico de una subcultura que ya no existe: la de la bohemia anterior a internet, donde la información se transmitía mediante fanzines, videoclubs y charlas de acera.



sábado, 31 de enero de 2026

Es imposible aprender a arar leyendo libros (1988)




Título original: It's Impossible to Learn to Plow by Reading Books
Director: Richard Linklater
EE.UU., 1988, 85 minutos

Es imposible aprender a arar leyendo libros (1988)


La ópera prima de Richard Linklater apenas tuvo difusión en el momento de ser creada (de hecho, ni siquiera se estrenó comercialmente) y no se daría a conocer hasta años más tarde, cuando fue incluida como extra en el DVD de Slacker (1990). Consiste en una serie de planos fijos en los que vemos al protagonista, interpretado por el propio Linklater, dialogando con amigos, inmerso en sus quehaceres cotidianos, y sobre todo viajando a lo largo y ancho de EE.UU. en un periplo que le lleva desde Austin (Texas) hasta diferentes enclaves de Montana o California.

Técnicamente, la puesta en escena de It's Impossible to Learn to Plow by Reading Books (1988) no puede ser más sencilla, sin apenas movimientos de cámara, más allá de algún trávelin hacia atrás con el operador colocado en la parte trasera de un tren o un tranvía. Ejercicio casero y vanguardista a partes iguales cuyo título (un antiguo proverbio ruso) constituye, ya en sí mismo, toda una declaración de intenciones. A fin de cuentas, tan imposible resulta aprender a labrar como a hacer cine únicamente a través de la lectura de manuales teóricos. De ahí que Linklater se lance a las calles pertrechado con su cámara de Súper-8, dispuesto a captar cuanto sucede a su alrededor, al mismo tiempo que desentraña los entresijos del oficio.



Por otra parte, en estas primeras probaturas como cineasta, en las que Linklater se ocupa prácticamente de todo, el hoy afamado director de Nouvelle Vague (2025) ya daba muestras de una incipiente cinefilia al incluir un par de escenas extraídas de dos filmes míticos, ambos pertenecientes a ídolos suyos: Atraco perfecto (1955) de Kubrick y Gertrud (1960) de Dreyer. Homenajes explícitos a los que cabe añadir, además, una fugaz referencia al actor Sterling Hayden, el obituario del cual aparece publicado en las páginas de un periódico.

Constantes que podrán rastrearse a lo largo de la prolífica filmografía de un autor que debutaba con una propuesta minimalista y casi muda, muchísimo más contemplativa que posteriores trabajos suyos. Buena prueba de que para hacer cine sólo se necesita una cámara y una visión, despojándose de cualquier artificio narrativo de Hollywood. A este respecto, la calidad de la imagen tiene ese grano nostálgico de las producciones domésticas, lo cual la convierte, más que en una película al uso, en un diario visual, la road movie de un principiante que, andando el tiempo, estaba llamado a hacer historia.



sábado, 10 de enero de 2026

Nouvelle Vague (2025)




Título en español: Nueva Ola
Director: Richard Linklater
Francia/EE.UU., 2025, 106 minutos

Nouvelle Vague (2025) de Richard Linklater


Cuando aún tenemos muy reciente el estreno de Blue Moon (2025), nos llega ahora una nueva película de Richard Linklater, ésta precedida de mayor expectación, si cabe, considerando que es la recreación de un movimiento cinematográfico que marcó toda una época. En efecto, Nouvelle Vague (2025) se hace eco del rodaje de la mítica À bout de souffle (1960) y de cómo los enfants terribles de Cahiers du Cinéma (los Godard, Truffaut, Chabrol, Rivette, Rohmer y compañía) dieron el salto definitivo a la dirección.

Al mismo tiempo, también se homenajea a los jóvenes actores que pusieron su frescura a disposición de aquellos críticos reconvertidos en cineastas. Es el caso de la malograda Jean Seberg, a quien da vida Zoey Deutch, y de un Belmondo para cuya reencarnación fílmica se ha recurrido al debutante (y de enorme parecido físico con él) Aubry Dullin. Promesas de la interpretación que, a las órdenes del insolente Godard (Guillaume Marbeck), reinventaron las reglas del cine para devolverle la audacia de sus orígenes.



Sin embargo, por más que la cinta se haya filmado en francés y en fidedigno blanco y negro, y por mucho que capte el espíritu que alentaba en todos aquellos ilustres artistas, lo cierto es que peca un tanto de superficial al concebir dicho período desde la óptica del admirador incondicional. En ese sentido, Linklater no oculta su fascinación hacia los hechos que recrea, con el consiguiente riesgo (como por desgracia acaba ocurriendo) de idealizarlos.

Inconvenientes que no impiden que la propuesta mantenga, a pesar de todo, su atractivo. A fin de cuentas, no están los tiempos como para tirar cohetes, por lo que reivindicar referentes de este calibre debe ser saludado, sí o sí, como una gran noticia. Aunque el encargado de hacerlo sea un director norteamericano que comete la osadía de intentar emular a aquellos tótems...



martes, 2 de diciembre de 2025

Blue Moon (2025)




Director: Richard Linklater
EE.UU./Irlanda, 2025, 100 minutos

Blue Moon (2025) de Richard Linklater


Hay una escena de Amadeus (Milos Forman, 1984) en la que el decrépito Antonio Salieri, interpretado por F. Murray Abraham, le tararea varias melodías a su cuidador en el asilo, todas ellas pertenecientes a composiciones de Mozart, para demostrarle a éste la popularidad adquirida por la obra del genio de Salzburgo. Algo muy parecido es lo que ocurre en los primeros momentos de Blue Moon (2025), biopic dirigido por Richard Linklater, a partir de un guion de Robert Kaplow, que gira en torno a la figura del compositor Lorenz Hart (1895-1943). Y es que tras ese nombre, hoy un tanto olvidado, se esconde el autor de estándares de la música popular americana, a menudo frecuentados por los artistas de jazz, como "My Funny Valentine" o la canción que da título a esta película.

Lo cierto es que estamos ante una cinta cuya naturaleza eminentemente discursiva provoca que todo el peso de la acción recaiga sobre Ethan Hawke. Circunstancia que, unida al espacio único, a lo largo de una sola noche, en el que se desarrolla la mayor parte de la acción (el concurrido Sardi's, centro neurálgico en el que se da cita todo el mundo en la velada del 31 de marzo del 43, después del estreno del musical Oklahoma!), determina el carácter intimista, casi claustrofóbico, de una producción muy de cámara y al servicio de las dotes interpretativas de su actor protagonista. A este respecto, merece ser destacado el esfuerzo que lleva a cabo Hawke para meterse en la piel de un hombre que era calvo, enclenque y mucho más bajito que él.



En otro orden de cosas, son bastantes la celebridades de aquel entonces que irán desfilando por el mencionado local, desde los también compositores Oscar Hammerstein II (Simon Delaney) o Richard Rodgers (Andrew Scott), anterior colaborador de Hart, hasta futuras estrellas como Stephen Sondheim (Cillian Sullivan), el escritor E.B. 'Andy' White (Patrick Kennedy) o el cineasta George Roy Hill (David Rawle).

Aunque es la presencia de una joven veinteañera, estudiante en Yale y llamada Elizabeth Weiland (Margaret Qualley), lo que verdaderamente hará renacer la esperanza en el corazón del moribundo y un tanto cínico Hart. Con todo y con eso, la desesperada búsqueda de afecto por parte del ídolo caído en el que se ha convertido, víctima del alcoholismo y de una homosexualidad reprimida, no hace sino acelerar el inevitable proceso de declive de un hombre cuya locuacidad no es otra cosa sino una máscara para el dolor y la frustración autodestructiva que lo atenazan.



jueves, 8 de agosto de 2024

Hit Man. Asesino por casualidad (2023)




Título original: Hit Man
Director: Richard Linklater
EE.UU., 2023, 115 minutos

Hit Man. Asesino por casualidad (2023)


Sin llegar a ser exactamente una comedia negra, Hit Man (2023) desmitifica la figura del asesino a sueldo partiendo de un caso supuestamente real: el de un profesor universitario, experto en filosofía y psicología, que acepta colaborar con la policía para sacarse un sobresueldo. Lo curioso del asunto es que el tal Gary Johnson (Glen Powell), que de ordinario es un tipo más bien soso, se transforma en alguien irresistible cuando interpreta el papel de falso sicario bajo el nombre de Ron.

En líneas generales, la película de Richard Linklater aborda la cuestión de hasta qué punto está en nuestras manos decidir quiénes queremos ser. Así pues, y aunque sea de forma accidental, las circunstancias ponen a un gris individuo en la tesitura de sacar a relucir la mejor versión de sí mismo. Primero de forma voluntaria, por motivos profesionales, aunque conforme avance la trama, el atractivo Ron se irá imponiendo hasta suplantar total y definitivamente al insulso Gary.



Por otra parte, la irrupción de la bella Madison (Adria Arjona) en la vida del agente infiltrado añadirá una nota aún más rocambolesca al situar al protagonista en el dilema de si le conviene seguir cumpliendo con su deber o si, por el contrario, le sale más a cuenta hacerse cómplice de su pareja para protegerla. Con el agravante de que el resentido Jasper (Austin Amelio), compañero al que desplazó del cargo, está al corriente de la relación que ambos mantienen y podría delatarlo ante sus superiores...

Partiendo de una premisa que bebe, hasta cierto punto, del mito de Jekyll y Hyde, Linklater construye una parodia sólidamente cimentada en las dotes actorales de Glen Powell y su heterogéneo repertorio de identidades. El resultado, por momentos hilarante, es un filme que subvierte los géneros para colocar al espectador ante la asombrosa evolución de su protagonista, quien, de forma gradual, pone en práctica algunos de los conceptos que suele explicar en el aula (el ello, el yo, el superyó) hasta que llega a convertirse en otro hombre.



jueves, 12 de enero de 2017

Todos queremos algo (2016)




Título original: Everybody Wants Some!!
Director: Richard Linklater
EE.UU., 2016, 117 minutos

"Frontiers are where you find them"

Todos queremos algo (2016)


Vuelven los ochenta. O, por lo menos, una determinada imagen de dicho período. En la última película de Richard Linklater, uno tras otro, van sonando gran parte de los hits musicales que marcaron el comienzo de la década: desde "My Sharona" de The Knack, en los créditos de inicio, hasta "Heart Of Glass" de Blondie, pasando por "Another One Bites The Dust" de Queen. De hecho, incluso el título original en inglés (Everybody Wants Some!!) procede de una canción de los Van Halen.

Emulando, en cierto modo, el uso que de este tipo de música solía hacer el primer Scorsese en muchos de sus filmes, Todos queremos algo se nos presenta bajo la apariencia de frívola comedia generacional: el retrato de un grupo de universitarios americanos, a cuál más descerebrado, cuya vida gira en torno al béisbol, las fiestas y las chicas. La acción se sitúa en Texas, durante el verano de 1980 (concretamente, entre el 28 de agosto y el uno de septiembre). Se estructura, por lo tanto, como una cuenta atrás: la que marcará el punto de inflexión que separa el desmadre adolescente de la vida en el instituto de la, en teoría, algo más pautada disciplina universitaria.



Para el psicoanalista Howard Rouse, que ha presentado la película en la Filmoteca de Catalunya en el marco del ciclo Fantasmagorías del deseo, la obsesión de sus personajes por buscar el goce los define esencialmente como individuos de mentalidad fálica (siempre según la terminología lacaniana). Otro menos leído quizá los habría llamado garrulos yanquis (y un poco yonquis) o votantes potenciales de Donald Trump. Se ha hablado también de vasos comunicantes, de diferentes tribus urbanas que pretenden esconder su vacuidad existencial bajo distintos disfraces... En fin: la continuación lógica de lo ya expuesto por Linklater en sus anteriores Dazed and Confused (Movida del 76, 1993) y Boyhood (2014).

Sea como fuere, Jake, "el calladito del asiento de atrás", (interpretado por el debutante Blake Jenner) será el único del grupo que parezca tener unas aspiraciones un poco más sofisticadas, por lo que no tardará en conectar con Beverly, una sensible compañera de campus (Zoey Deutch), además de convertirse el suyo en el punto de vista de referencia de la historia.


sábado, 7 de mayo de 2016

Antes del atardecer (2004)




Título original: Before Sunset
Director: Richard Linklater
EE.UU., 2004, 80 minutos

Antes del atardecer (2004) de Richard Linklater


Segunda parte de la célebre trilogía de Linklater que vuelve a reunir a los personajes de Before Sunrise. Si en el 95 la ciudad protagonista fue Viena ahora lo es París, adonde Jesse (Ethan Hawke) acude para presentar su primera novela, en la que precisamente narra aquellos hechos. Céline (Julie Delpy) y él rememorarán durante una larga conversación lo acontecido nueve años antes.

La magia y el romanticismo parecen, sin embargo, haber quedado atrás: él se ha casado y tiene un hijo; ella no acaba de encontrar la estabilidad sentimental pese a ser una mujer independiente con una sólida carrera profesional. A veces en broma, a veces reprochándose el no haber acudido a la cita que tenían pendiente en Viena, ambos recorren las calles de la capital francesa, con trayecto por el Sena a bordo de un bateau mouche incluido, hasta recalar en el apartamento de Céline, donde, tras la aparición fugaz de sus padres (en el filme y en la vida real), ella interpretará a la guitarra una de sus canciones, basada, como el libro de Jesse, en unos hechos que les marcaron profundamente.

A nivel cinematográfico, lo más remarcable de Before Sunset es la madurez de sus diálogos, los cuales son obra de los propios actores (el guion lo firman ellos junto al director, Richard Linklater), así como el intento de mostrar su encuentro en una larga toma de 80 minutos que da como resultado la sensación de que la película fluye de un modo natural.

sábado, 13 de febrero de 2016

Bernie (2011)




Director: Richard Linklater
EE.UU., 2011, 99 minutos

Bernie (2011) de Richard Linklater


Con cuatro años de retraso (y solo debido al éxito de Boyhood) se estrenaba en España Bernie, filme a medio camino entre la comedia macabra y el falso documental. Su director, Richard Linklater, volvía a contar con el actor Jack Black, con quien ya trabajara en Escuela de Rock (2003).

Ambientada en Carthage, una pequeña ciudad de Tejas, la película se basa en un caso real: el del afable empleado de funeraria Bernie Tiede, condenado a varios años de cárcel por el asesinato de la rica viuda Marjorie Nugent (interpretada en el filme por la veterana Shirley MacLaine). Al mismo tiempo que se desarrolla la dramatización de los hechos, se incluyen los testimonios reales de vecinos que conocieron tanto a Bernie como a la víctima, siendo mayoría quienes defienden al primero. Aunque tan insoportables resultan para el espectador el uno como la otra: Bernie por ser empalagosamente servicial y Marjorie por ser inaguantablemente grosera y antipática con todo el mundo (y en especial con Tiede, con el que cada vez se mostrará más posesiva).



El retrato que se arroja de aquella comunidad mediante dicha técnica no puede ser más demoledor: unos por ingenuos, otros por reaccionarios, la mayoría por obtusos, pero el caso es que nadie queda a salvo del feroz panorama dibujado en Bernie. Como Danny Buck, el fiscal del distrito, encarnado por un Matthew McConaughey que tiene la mano rota para dar vida a este tipo de personaje palurdo de la América profunda.

Y es que, tal y como ocurre con otros directores estadounidenses como Alexander Payne, el cine de Richard Linklater se caracteriza por reflejar la América real, la del sobrepeso y el puritanismo, la de aquellos que se muestran dispuestos a defender a un asesino confeso solo porque, siendo como es un as de la demagogia, ha sabido ganarse el afecto de medio pueblo con regalos (sufragados con el dinero de la difunta, huelga decirlo). Si lo pensamos fríamente, y eso es lo que da más miedo, tampoco hay tanta diferencia con lo que suelen hacer algunos políticos y candidatos a la presidencia.


lunes, 6 de julio de 2015

Boyhood (Momentos de una vida) (2014)




Título original: Boyhood
Director: Richard Linklater
EE.UU., 2014, 165 minutos

Un cineasta capaz de dirigir una película titulada Me and Orson Welles es sin duda alguien que apunta alto. Como Richard Linklater: primero se atrevió a filmar a una pareja cada diez años y ahí están Antes de amanecer (1995), Antes del atardecer (2004) y Antes del anochecer (2013). El reto siguiente fue filmar la vida de un muchacho a lo largo de doce años y el resultado es Boyhood.

Mason (Ellar Coltrane) tiene apenas siete años cuando arranca la acción y diecinueve al terminar. En el ínterin lo habremos visto crecer ante nuestros propios ojos, lo mismo que a su hermana Samantha (Lorelei Linklater, hija del realizador), su madre (Patricia Arquette), su padre (Ethan Hawke) y al resto de actores del reparto.

Un acierto del filme es que no nos avisan del paso del tiempo (aquellos carteles típicos de Two years later...): simplemente pasa y, de repente, ¡sorpresa! Resulta, como por arte de magia, que el niño ya no es tan niño. Por otra parte, otro de los puntos de interés sería el retrato que se lleva a cabo de la América profunda, la real, la del sobrepeso y los centros comerciales; la misma, en definitiva, que muestra Alexander Payne en sus películas (por citar a otro director de la generación de Linklater).

Mención aparte merece la figura paterna, magistralmente encarnada (como, por otra parte, es habitual en él) por Ethan Hawke. Al principio de la película nadie daría un duro por él: al volante de su GTO sin cinturones de seguridad, un tanto desastrado, da, aparentemente, el perfil de padre irresponsable. Sin embargo, conforme vayan pasando los años la relación de complicidad con sus hijos irá en aumento, siendo especialmente afectuosa en el caso de Mason, lo cual viene a demostrar que si, en su momento, la madre hubiera tenido algo más de paciencia con él se podría haber ahorrado el calvario de maridos alcohólicos que vinieron después.

Independientemente de lo mucho que se haya dicho ya sobre Boyhood lo primordial es que trata sobre lo rápido que pasa todo, la fugacidad de una vida que lleva a la madre a decir entre lágrimas, cuando casi al final Mason abandona el hogar para marcharse a la universidad: "¡Tengo la sensación de que el siguiente paso será mi funeral!"



Mason (Ellar Coltrane)
Samantha (Lorelei Linklater)
Carpe diem??

domingo, 5 de julio de 2015

Antes de amanecer (1995)




Título original: Before Sunrise
Director: Richard Linklater
EE.UU./Austria/Suiza, 1995, 105 minutos

Antes de amanecer (1995)


En Breve encuentro (1945) David Lean hacía que dos desconocidos se sintieran atraídos en una estación de tren. Algo similar ocurría en Estación Termini (1953) de Vittorio De Sica. Alfred Hitchcock, aunque con una intención totalmente distinta, también jugó a menudo con el binomio extraños/tren: Alarma en el expreso (1938), Extraños en un tren (1951) o Con la muerte en los talones (1959), por citar solo algunos ejemplos.

El cineasta norteamericano Richard Linklater (Houston, 1960) contribuyó a este peculiar género cinematográfico, si así puede llamarse, con Antes de amanecer (1995), éxito de taquilla que acabaría siendo la primera entrega de toda una trilogía protagonizada por la pareja de actores Ethan Hawke y Julie Delpy. Si a lo ya dicho añadimos que el encuentro de los jóvenes se produce en Viena y que su primer beso tiene lugar en el interior de la noria del Prater (la misma en la que subía Orson Welles en El tercer hombre), habremos completado buena parte de las principales referencias cinéfilas contenidas en esta película. Por cierto que el mismo Linklater dirigiría en 2008 Me and Orson Welles, aunque esa es otra historia de la que ya hablaremos en otro momento.

Sí que vale la pena señalar que tal y como sucede en las dos versiones de Tú y yo (la filmada en blanco y negro en 1934 y el remake en color de 1958, ambas dirigidas por Leo McCarey), los amantes pasajeros (nada que ver con Almodóvar) se citan en el mismo lugar al cabo de un año, por aquello de que el tiempo y la distancia son la prueba de fuego para demostrar si su amor es verdadero o no.

A pesar del tono almibarado que inevitablemente conlleva una historia como esta, los continuos diálogos entre Jesse y Céline recuerdan al cine de prosa de Éric Rohmer, si bien salteado aquí y allá por determinados momentos poéticos como la vidente que les lee la mano en la terraza de un café, el mendigo poeta que les improvisa unos versos a cambio de una palabra o el fragmento de "As I Walked Out one Evening" de Auden que le recita él a ella poco antes de su separación... antes del amanecer.