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miércoles, 22 de enero de 2020

Los consejos de Alice (2019)




Título original: Alice et le maire
Director: Nicolas Pariser
Francia/Bélgica, 2019, 103 minutos

El tiempo de la modestia

Los consejos de Alice (2019) de Nicolas Pariser


Heme aquí pues, solo en la tierra, sin más hermano, prójimo, amigo ni compañía que yo mismo. El más sociable y más amante de los humanos ha sido proscrito por un acuerdo unánime. Han buscado, en los refinamientos de su odio, el tormento que sería más cruel para mi alma sensible, y violentamente han cortado todos los lazos que me ataban a ellos.

Jean-Jacques Rousseau
Ensoñaciones de un paseante solitario
Traducción de Mauro Armiño

La distancia que separa a la ciudadanía de los políticos profesionales ha llegado a ser tan descomunal que el consiguiente ascenso del populismo y otras lacras por el estilo podría poner en jaque el normal desarrollo de la vida democrática. Descrédito que, huelga decirlo, los gobernantes se han ido ganando a pulso a base de perder el contacto con la realidad.

He ahí, más o menos, el punto de partida de Alice et le maire, una de esas producciones entre pedagógicas y moralizantes a las que tan acostumbrados nos tiene el cine francés. Lo cual no impide, sin embargo, que su análisis sea certero a la hora de esclarecer los motivos de ese divorcio entre la población y sus dirigentes.



Tal vez todos los alcaldes del mundo deberían tomar ejemplo del señor Théraneau (Luchini) e incluir un filósofo en sus respectivos equipos de gobierno. De hecho, solía ser habitual en la antigüedad grecorromana que los máximos dignatarios se rodeasen de ellos para pedirles consejo y, a este respecto, son muchos los ejemplos que podrían citarse. Así, con la osadía que otorgan la juventud y la inexperiencia, se planta Alice (Demoustier) en el Ayuntamiento de Lyon para, valiéndose del auxilio de los clásicos, aportar ideas al veterano edil socialista que le permitan recuperar el gancho que una vez tuvo. 

Planteamiento tan ingenuo como revolucionario, habida cuenta de que la joven Alice comprobará de inmediato y en sus propias carnes cuáles son, más allá de intentar cambiar el mundo, los verdaderos gajes a los que tendrá que hacer frente en su nuevo cargo: veteranos apoltronados que, a poco que pueden, le cargan el muerto; un entorno de aduladores que, tras sus lisonjas, albergan la secreta ambición de destronar al alcalde; burócratas que suspiran por un despacho o mueren de envidia al sentirse desplazados por Alice... Todo ello, como no podía ser menos, trufado de zancadillas, triquiñuelas y maniobras varias en la lucha por hacerse con el poder.


viernes, 27 de abril de 2018

El león duerme esta noche (2017)




Título original: Le lion est mort ce soir
Director: Nobuhiro Suwa
Francia/Japón, 2017, 103 minutos

El león duerme esta noche (2017)


Expectación y lleno absoluto en la sala grande de la Filmoteca para asistir al estreno del último filme del japonés afincado en Francia Nobuhiro Suwa. Máxime cuando es el propio realizador quien se ha desplazado hasta la capital catalana para presentar Le lion est mort ce soir (el título proviene de la misma canción que sirvió de base en el musical de Disney). Cinta que cuenta, además, con la presencia estelar de Jean-Pierre Léaud, el mítico actor fetiche de la Nouvelle vague, quien en esta ocasión interpreta un papel de claras resonancias autobiográficas.

Señalaba Octavi Martí antes de la proyección que se trata de una historia de fantasmas, si bien los fantasmas personales de un hombre atormentado por la desaparición prematura de la que fuese el gran amor de su vida. De ahí que, al verse conminado a escenificar ante la cámara su propia muerte, Jean decida refugiarse en la vieja mansión abandonada donde aún habita la presencia de Juliette (Pauline Étienne).



Ejercicio metacinematográfico en el que asistimos al rodaje de varias películas, una dentro de la otra, el lánguido sosiego de Jean se va a ver repentinamente alterado cuando un grupo de niños irrumpa en la casa deshabitada en busca de localizaciones para filmar. ¿Intenta decirnos Suwa, a través de semejante subterfugio, que el cine debería ser ese juego entusiasta en vez de la compleja y profesional parafernalia a la que asistimos en las escenas que abren y cierran el filme? Probablemente, a juzgar por las palabras tan sumamente encomiásticas que dedica Jean a sus jóvenes amigos cuando presencia, proyectado sobre una modesta sábana, el resultado final de la peli que han hecho juntos.

O quizá no haya sido todo más que un sueño, apenas otra cabezada en la tediosa existencia de un actor que presiente el final de sus días y que intenta darse ánimos a sí mismo pensando que los momentos más interesantes en la vida de un hombre se viven entre los setenta y los ochenta años.


miércoles, 18 de marzo de 2015

2 otoños, 3 inviernos (2013)




Título original: 2 automnes, 3 hivers
Director: Sébastien Betbeder
Francia, 2013, 91 minutos

Treintañeros desorientados

2 otoños, 3 inviernos (2013)


A simple vista, 2 otoños, 3 inviernos no parecería el mejor de los títulos posibles, habida cuenta de que la última película de los hermanos Dardenne se titula Dos días, una noche. Sin embargo, el film del francés Sébastien Betbeder (Pau, 1975) se estrenó justo un año antes que el protagonizado por Marion Cotillard: en mayo de 2013 el primero y en el mismo mes, pero de 2014, el segundo. Luego es a los belgas a quienes debería acusarse de falta de originalidad.

Aunque no son estos detalles tiquismiquis los realmente destacables en este caso sino el hecho de constatar cómo, poco a poco y de un tiempo a esta parte, se va haciendo evidente en el último cine galo una cierta tendencia a intentar recuperar la frescura por la que en su día descollaron los directores de la Nouvelle vague. Títulos como, por ejemplo, Declaración de guerra (2011), La fille de nulle part (2012), La chica del 14 de julio (2013) o este mismo 2 otoños, 3 inviernos son inmejorable prueba de ello.

En la película que ahora nos ocupa Arman (Vincent Macaigne)  toma la determinación, a los 33 años, de darle un giro radical a su existencia. Así pues, los fines de semana sale a correr por el parque, decide dejar el tabaco y se propone buscar un empleo mejor. Entretanto se cruzará en su camino Amélie (Maud Wyler), una chica que también ha optado por hacer ejercicio los sábados. A lo largo de los dos otoños y tres inviernos que reza el título, las vidas de Amélie, Arman y su amigo Benjamin (Bastien Bouillon) se entremezclarán, repletas de un sinfín de escollos que deberán ir sorteando con mayor o menor fortuna.



El planteamiento de la historia, a modo de piezas numeradas y con su propio título (como si se tratara de un puzle) es atrevido si se lo compara con las tendencias al uso, aunque no novedoso. Quizá de ahí las diversas citas cinéfilas que contiene la película: se incluye un fragmento de La salamandra de Alain Tanner y otro de La noche de los muertos vivientes de George A. Romero; el protagonista tiene colgado en casa un cartel de Cuatro noches de un soñador de Robert Bresson... ¿Declaración de principios sobre la tradición cinematográfica con la que se pretende conectar? ¿O más bien caricatura de los gustos fílmicos de unos treintañeros que no han sabido encontrar su lugar al llegar a la edad adulta? Probablemente, lo uno y lo otro.

En todo caso, mientras ni aquí ni en casi ninguna parte se apueste por un tipo de cine más arriesgado y se siga insistiendo con denuedo en complacer por sistema al espectador, habrá que celebrar que al menos nos lleguen de vez en cuando propuestas algo más audaces desde el país vecino. Ya lo dijo Woody Allen en el desenlace de Un final made in Hollywood alzando los brazos al cielo: "Thank God the French exist!!" ("¡Gracias a Dios que existen los franceses!")

Benjamin y Arman: ¿treintañeros o tardoadolescentes?