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lunes, 14 de julio de 2025

La mercancía más preciosa (2024)




Título original: La plus précieuse des marchandises
Director: Michel Hazanavicius
Francia/Bélgica, 2024, 80 minutos

La mercancía más preciosa (2024) de M. Hazanavicius


Primera experiencia en el cine de animación por parte del director francés Michel Hazanavicius (París, 1967), autor de una muy variopinta filmografía que va desde el cine "mudo", caso de The Artist (2011), hasta la parodia del cine de terror, Corten! (2022), o un biopic bastante sui géneris de Godard titulado Mal genio (2017). A grandes rasgos, La plus précieuse des marchandises (2024) pudiera definirse como una fábula en torno a la maternidad ambientada en los días aciagos de la Segunda Guerra Mundial. A este respecto, y sin que la cinta proporcione mayores detalles, cabría suponer que el país en el cual transcurre la acción es Polonia. En el interior de uno de cuyos bosques sobrevive a duras penas un matrimonio de leñadores a quienes "el espíritu del tren" (así lo llaman ellos) obsequia con un bebé indefenso que alguien arroja sobre la nieve.

La criatura resultará ser una niña, hija de deportados judíos que las autoridades nazis han enviado a morir a Auschwitz. En un primer momento, el leñador (con voz de Grégory Gadebois) rechazará a la criatura al considerarla procedente de la "gente sin corazón", aunque el hombretón irá gradualmente ablandándose hasta enternecerse él también con la cría. Pero las cosas se tuercen, y es la madre adoptiva (a quien pone voz Dominique Blanc) la que hará lo imposible con tal de sobrevivir a los rigores del frío y de la guerra.



En términos visuales, los dibujos (obra del propio Hazanavicius) remiten a un estilo austero, en consonancia con el trasfondo bélico de la historia, que bebe de referentes como la cinta israelí Vals con Bashir (2008). En ese sentido, las tonalidades frías, así como el trazo firme de las siluetas, recuerdan vagamente al de los realistas franceses decimonónicos (por ejemplo, Courbet), que el propio cineasta reconoce como una de sus fuentes de inspiración principales.

Por otra parte, la película, adaptación de un relato de Jean-Claude Grumberg, cuenta con la voz en off de Jean-Louis Trintignant (1930-2022), en lo que supuso la última actividad profesional del actor. Aunque para momentos emotivos, tal vez sea el "reencuentro" de la niña, ya adulta, con su padre biológico uno de los detalles mejor conseguidos de un trabajo de enorme belleza y que denota, al mismo tiempo, grandes dosis de sensibilidad por parte de su creador.



sábado, 10 de junio de 2023

Todo ha ido bien (2021)




Título original: Tout s'est bien passé
Director: François Ozon
Francia/Bélgica, 2021, 113 minutos

Todo ha ido bien (2021) de François Ozon


Emotiva cinta en torno al siempre controvertido asunto de la eutanasia, Tout s'est bien passé (2021) nos devuelve al Ozon más intimista, capaz de abordar temáticas que toquen la fibra del espectador, tal y como ya hiciera en anteriores títulos de su prolífica filmografía como, por ejemplo, Mi refugio (2009) o El tiempo que queda (2005). En ese aspecto, la situación de un octogenario gravemente impedido tras sufrir un derrame cerebral (magníficamente interpretado por André Dussollier) propicia que el director francés lleve a cabo un delicado ejercicio de introspección que tiene su principal baza en la entrega de las dos hijas del hombre (Sophie Marceau y Géraldine Pailhas) a la hora de eludir los escollos legales que pudieran impedir el cumplimiento de la última y conmovedora voluntad paterna.

Sin embargo, la relación familiar entre unos y otros a lo largo de los años no ha sido precisamente un camino de rosas, en especial con la madre (Charlotte Rampling), escultora de renombre pero desdichada a causa del infeliz matrimonio con un individuo que jamás ocultó sus inclinaciones homosexuales. De hecho, aún pulula por el hospital un curioso personaje (Grégory Gadebois) cuyo vínculo con el anciano irá paulatinamente quedando claro conforme los familiares venzan sus reticencias iniciales para permitirle el acceso a la habitación.



El protagonismo, no obstante, recae plenamente sobre Emmanuèle (Marceau), escritora e hija "predilecta" del convaleciente pese a las muchas rencillas que la mujer arrastra de una infancia difícil junto al ahora venerable anciano y que irá sucesivamente rememorando mediante diversas secuencias retrospectivas. Ante ella se abre, por tanto, el espinoso dilema, en forma de sándwich mordido, de si ayudar a morir al que fuera un mal padre no será, al mismo tiempo, un cruel ajuste de cuentas.

Basada en la obra autobiográfica de una antigua guionista del propio Ozon, Emmanuèle Bernheim (1955-2017), la película plantea cuestiones de hondo calado ético que el cineasta resuelve con su habitual estilo entre melodramático y ligeramente frívolo. A destacar la presencia en el reparto de Éric Caravaca, en el papel de Serge Toubiana, y, sobre todo, de la legendaria Hanna Schygulla como responsable de la organización helvética que garantiza la muerte digna de quienes se acogen a sus servicios.



sábado, 4 de enero de 2020

El oficial y el espía (2019)




Título original: J'accuse
Director: Roman Polanski
Francia/Italia, 2019, 132 minutos

El oficial y el espía (2019) de Roman Polanski


Je n’ai qu’une passion, celle de la lumière, au nom de l’humanité qui a tant souffert et qui a droit au bonheur. Ma protestation enflammée n’est que le cri de mon âme...

Émile Zola

Remontarse al affaire Dreyfus supone retrotraerse a la madre de todos los escándalos, la injusticia mayor que se recuerda y origen de uno de los primeros juicios paralelos de la historia, en el que el célebre "J'accuse... !" que entonara Zola desde las páginas de L'aurore a buen seguro que contribuyó enormemente a mitificar los hechos en el ideario colectivo. Episodio que, por cierto, ya fue llevado a la pantalla en 1958 por el director e intérprete puertorriqueño José Ferrer.

Y es que, al margen de consideraciones históricas o políticas, queda claro que la figura del falso culpable ha sido ampliamente explotada por la industria cinematográfica en numerosas ocasiones, y ahí está el cine de Hitchcock para demostrarlo. Una fórmula que, en cierta manera, tendría su correlato en la vida real con los asuntos que el propio Polanski ha debido o tiene aún que saldar ante la justicia (y que, por ser de sobras conocidos, no nos vamos a detener ahora a explicar aquí).



En cualquier caso, hay que rendirse ante la evidencia y admitir que El oficial y el espía (título español de J'accuse) es una obra maestra sin paliativos. Evidentemente, no faltarán quienes tachen a su director de oportunista o de querer justificarse a sí mismo a través del atropello cometido por el Estado contra un capitán de origen judío. No obstante, y aunque así fuera, ello no ha sido óbice para narrar la trama con firme pulso narrativo, logrando una solidez considerable en las actuaciones de su reparto, encabezado por Jean Dujardin (Picquart) y en el que también interviene lo más granado de la actual escena francesa, desde Louis Garrel (Dreyfus) hasta Mathieu Amalric (Bertillon), pasando por Vincent Pérez (Leblois) o Melvil Poupaud (Labori).

Y como ya viene siendo habitual en muchas producciones ambientadas a finales del siglo XIX o principios del XX que han podido verse en los últimos tiempos —tal sería el caso de Nos vemos allá arriba (2017) o El collar rojo (2018)— la fotografía del polaco Pawel Edelman remeda la coloración que solían presentar las instantáneas tomadas durante aquel período, con especial predominio de tonalidades frías que dotan de un cierto aire de cromo al conjunto (probablemente, no hay que olvidarlo, por lo que tiene el filme de recreación histórica). Sea como fuere, y eso es un mérito innegable, Polanski ofrece con J'accuse un fresco imponente de los acontecimientos que un día pusieron en jaque al Estado Mayor de la República Francesa.


miércoles, 20 de junio de 2018

Normandía al desnudo (2018)




Título original: Normandie nue
Director: Philippe Le Guay
Francia, 2018, 105 minutos

Normandía al desnudo (2018)


Normandie nue (2018) es una de esas comedias reto en las que una comunidad se ve forzada a superar un peliagudo dilema: ¿deben los vecinos de Mêle-sur-Sarthe, la mayoría ganaderos acuciados por los efectos de la crisis económica, aceptar la suculenta oferta de un excéntrico fotógrafo americano que pretende retratarlos a todos desnudos en mitad de un idílico prado? 

Su director, el francés Philippe Le Guay, parece muy dado a las disyuntivas de grupo, toda vez que en Las chicas de la 6ª planta (2010) centraba su interés en la evolución que experimenta un corredor de bolsa del París de los años sesenta al frecuentar a unas simpáticas criadas españolas instaladas en la buhardilla de su mismo edificio.



En esta ocasión, son varios habitantes del pueblo los que tendrán que vencer algún tipo de reticencia: el candoroso carnicero (Grégory Gadebois), un farmacéutico de lo más reaccionario (Philippe Duquesne) y hasta, en otro orden de cosas, un parisino tan convencido de las bondades de residir en el campo junto con su familia que se empeña en negar las múltiples alergias que ello le provoca (François-Xavier Demaison).

Al frente de todos ellos, el carismático alcalde Balbuzard (François Cluzet) representa la tenacidad del líder capaz de aglutinar en torno a su figura el consenso necesario para sacar a la aldea de la apatía en la que vive instalada desde hace décadas. Un hombre que, sin embargo, también atraviesa sus propios altibajos al ver cómo tanta implicación no siempre se traduce en agradecimiento por parte de sus paisanos.