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martes, 16 de abril de 2019

El héroe (2004)




Título original: O Herói
Director: Zézé Gamboa
Angola/Portugal/Francia, 2004, 97 minutos

El héroe (2004) de Zézé Gamboa


Nueva sesión del Festival Wallay!, que esta tarde abordaba las consecuencias de la prolija y cruenta guerra civil angoleña (1975-2002) con la proyección de O Herói (2004). Aunque llamar "héroe" al protagonista de dicha cinta no deja de ser una dura ironía rayana en el más cruel sarcasmo. Sólo hay que ver cómo unos y otros se desentienden de sus heridas, efecto de haber pisado una mina antipersona, para tomar conciencia de lo compleja que puede llegar a ser la reincorporación a la vida civil de los antiguos combatientes.

Precisamente, un clásico del cine americano como Los mejores años de nuestra vida (1946) de William Wyler ya afrontaba la cuestión, de lo que cabe inferir que estamos ante un dilema de alcance universal. He ahí por qué el cine, que no deja de ser una poderosa arma propagandística, se ha encargado de recordarnos, entonces como ahora, que nuestra obligación, en tanto que ciudadanos ejemplares, es acoger con los brazos abiertos a quienes, en defensa del interés común, pusieron en riesgo su integridad física.



Este Vitorio (Makena Diop) y su pierna amputada simbolizan el sacrificio de todo un pueblo que no sólo hubo de hacer frente a las contingencias de la descolonización, en el contexto de la Guerra Fría, sino que, una vez conquistada la tan deseada independencia, se vio enfrascado en una encarnizada lucha fratricida. De ahí que, a través del personaje de la maestra (Patrícia Bull), se insista en recalcar la importancia de la educación como fuente de progreso y medio de cohesión social.

No obstante, la película también aborda otras problemáticas que afectan al conjunto de la sociedad angolana, tales como la prostitución, las bandas juveniles —integradas, en su mayoría, por huérfanos de guerra—, los desplazados, la corrupción política o la demagogia. Motivo por el que se hace necesario ver en esa especie de núcleo familiar que acabarán formando Vitorio, el joven Manu y Maria Bárbara (la brasileña Maria Ceiça) más un amago de final feliz que no un reflejo de la realidad nacional en su duro camino hacia el bienestar.


domingo, 14 de abril de 2019

Vaya (2016)




Título en inglés: To go
Director: Akin Omotoso
Sudáfrica, 2016, 115 minutos

Vaya (2016) de Akin Omotoso


A medida que las propuestas del festival Wallay! transitan por la pantalla de la Filmoteca de Catalunya, se afianza cada vez más en un servidor la idea de que el camino a recorrer por las cinematografías del continente africano presenta, en algunos casos, no pocas similitudes con lo acaecido hace varias décadas en este mismo país.

Así, por ejemplo, si ayer creíamos apreciar destellos de Bienvenido Mister Marshall (1953) en la senegalesa Hienas (1992), esta tarde nos asaltaba una sensación parecida viendo la sudafricana Vaya (2016): tres historias, basadas en hechos reales, en torno a personajes que deciden emigrar desde el campo a la ciudad y que nos han hecho pensar en la mítica Surcos (1951) de José Antonio Nieves Conde.



En ese sentido, parece inevitable que los habitantes de las depauperadas áreas rurales aspiren a probar fortuna en la capital, ya se trate de Madrid, Barcelona o Johannesburgo. Pero, aun así, y es sobre todo en eso en lo que se parecen Vaya y Surcos, ambos filmes destilan un mismo tono tendencioso, a la par que disuasorio, tal vez con la esperanza de amedrentar a quienes, maleta en mano, alberguen el propósito de trasladarse a la gran e inhóspita urbe.

Sea como fuere, el nigeriano Akin Omotoso (Ibadán, 1974), actor y escritor además de cineasta, consigue dotar a su película del ritmo necesario hasta lograr la perfecta fusión de las tres tramas en el clímax final. Ahora, eso sí: el cartel de la peli se lo han copiado descaradamente del de Babel (2006)...


sábado, 13 de abril de 2019

Hienas (1992)




Título original: Hyènes
Director: Djibril Diop Mambéty
Senegal/Francia/Suiza/Reino Unido, 1992, 110 minutos

Hienas (1992) de Djibril Diop Mambéty


EL MAESTRO: ¡Vecinos de Güllen! Ésta es la amarga realidad: hemos tolerado una injusticia. Soy perfectamente consciente de la prosperidad que nos brindarán esos mil millones. No ignoro en absoluto que la miseria es la causa de muchos males y amarguras, y, sin embargo, hoy no estamos hablando de dinero (ovación gigantesca), ni de bienestar, o buena vida o lujo; se trata de saber si queremos ser justos y queremos defender los ideales por los que vivieron, combatieron o murieron nuestros antepasados, y que constituyen los valores de nuestra civilización occidental (ovación gigantesca). Es la libertad lo que está en juego cuando se vulnera el amor al prójimo, cuando se desobedece el mandamiento de defender a los débiles, se ultraja el matrimonio, se engaña a un tribunal y se abandona en la miseria a una joven madre (gritos de condena). Ya es hora de que, en nombre de Dios, tomemos en serio nuestros ideales: ¡Y que lo hagamos con trágica gravedad! (Ovación gigantesca). La riqueza no tiene sentido sino cuando es fuente de gracia, pero la gracia sólo se concede al que tiene hambre de ella. ¿Sienten ustedes esta hambre, güllenses, el hambre del espíritu, y no sólo aquella otra, profana, el hambre del cuerpo? Ésta es la pregunta que deseaba hacerles en mi condición de director del instituto de Güllen. Sólo si no son capaces de tolerar el mal, sólo si no pueden ya, bajo ningún concepto, seguir viviendo en un mundo en el que impera la injusticia, sólo en ese caso podrán aceptar los mil millones de la señora Zajanassian y satisfacer la condición de la que depende su entrega. Les pido, pues, güllenses, que reflexionen seriamente sobre este problema. (Ovación estruendosa).

Friedrich Dürrenmatt
La visita de la vieja dama (1955)
Traducción de Juan José del Solar

Autor de una filmografía integrada por apenas seis largometrajes y un corto, el senegalés Djibril Diop Mambéty (1945–1998) pasa por ser uno de los cineastas clave en la no siempre bien conocida historia del cine africano. Fallecido a consecuencia de un cáncer de pulmón a la temprana edad de 53 años, Mambéty tuvo tiempo, sin embargo, de legar para la posteridad verdaderas joyas. Como esta Hyènes que, debidamente restaurada, se presentaba en la tarde de hoy con motivo del Festival Wallay! que tiene lugar estos días en Barcelona.

Libre adaptación a partir de la tragicomedia Der Besuch der alten Dame, una de las piezas teatrales más célebres del dramaturgo suizo Friedrich Dürrenmatt (1921–1990), la acción se traslada desde el país centroeuropeo hasta Colobane, pequeña localidad en las inmediaciones de Dakar y pueblo natal del director. La millonaria señora Zajanassian es aquí Linguere Ramatou, antigua amante del afable tendero del lugar que, después de muchos años viajando por el mundo, regresa a la ciudad, acompañada de su séquito, tras haber hecho fortuna. Pero ni su retorno ni el dinero con el que promete sacar a Colobane de la miseria son en balde: a cambio, Ramatou exige la muerte de Dramaan Drameh...



Son varias las similitudes que, salvando las distancias, emparentan a Hyènes con Bienvenido Mister Marshall, quizá porque el Senegal del 92 se debía de parecer bastante a la España del 53. Pero qué duda cabe que ver a todos los vecinos en la estación, con las autoridades locales a la cabeza y preparados para el recibimiento, arroja una estampa cuando menos familiar a ojos de cualquiera de nosotros.

El realismo, no obstante, queda fuera de esta parábola sobre las lacras heredadas del pasado colonial. En su lugar, Mambéty opta por la estilización simbólica, presentando el sacrificio del viejo Dramaan Drameh (Mansour Diouf) en forma de ritual: el de una especie de peregrinaje, comparado con una manada de elefantes, que se adentra en el desierto para finalmente cercar y hacer desaparecer en su seno al tendero que pudo ser alcalde.


viernes, 12 de abril de 2019

Kasala! (2018)




Título en español: ¡Problemas!
Directora: Ema Edosio
Nigeria, 2018, 84 minutos

Kasala! (2018) de Ema Edosio


Menos prolífico que Bollywood, pero aun así por delante de la industria estadounidense en cuanto a volumen de producción, el Nollywood nigeriano es capaz de generar una media de hasta mil doscientas películas por año. La inmensa mayoría de las cuales de bajo presupuesto, ça va de soi, aunque la escasez de medios no sea óbice para que una nueva generación de cineastas dé rienda suelta a su creatividad.

Buena prueba de ello es Kasala! (algo así como "¡Problemas!" en lengua yoruba), que esta tarde se ha presentado en la Filmoteca de Catalunya con motivo del Wallay! o Festival de Cine Africano de Barcelona. Ema Edosio, directora del filme, comentaba tras la proyección que con este largometraje ha querido dedicar su personal carta de amor a la ciudad de Lagos, una megalópolis de casi veintidós millones de habitantes en la que nada funciona y donde, por lo tanto, no queda más remedio que tomarse las cosas con sentido del humor.



Porque quienes aún alberguen la imagen de África como el continente de la pobreza y los conflictos armados inacabables se van a encontrar en Kasala! con una comedia fresca y dinámica, al más puro estilo slapstick, aunque también con una cierta dosis de neorrealismo social y hasta un eco remoto de nuestra picaresca del Siglo de Oro. Cierto que los personajes gritan muchísimo, como si estuviesen de contino discutiendo acaloradamente, pero es que en Nigeria, aclara Edosio, todo el mundo tiene la costumbre de hablar así.

El planteamiento, como en los clásicos del cine italiano de posguerra, no puede ser más simple: un muchacho toma prestado el coche de su tío, sin permiso, para irse de fiesta con los amigos. Ni que decir tiene que uno de ellos, el torpe del grupo, lo destrozará al estrellarse accidentalmente contra una pared. A partir de ese momento, los cuatro deberán arrastrar el automóvil por las calles de la capital en una contrarreloj frenética para conseguir el dinero con el que reparar los cuantiosos desperfectos ocasionados.


sábado, 1 de diciembre de 2018

Supa Modo (2018)




Director: Likarion Wainaina
Kenia/Alemania, 2018, 74 minutos

Supa Modo (2018) de Likarion Wainaina


Wallay!, el Festival de Cine Africano de Barcelona, arrancaba esta tarde su andadura en la Filmoteca. Y lo hacía de la mano de Likarion Wainaina (Moscú, 1987) y su aclamado debut como director de largometrajes de ficción: Supa Modo, retrato de una niña gravemente enferma, hija, a su vez, de una madre soltera sobreprotectora, que busca y encuentra su particular refugio emulando las hazañas de sus superhéroes favoritos.

Por lo que tiene de cine dentro del cine (los demás personajes, liderados por la hermana mayor de Jo, se pondrán de acuerdo para que la pequeña se convierta en la protagonista de una improvisada película rodada con medios de lo más rudimentario) se la ha comparado con Rebobine, por favor (Be Kind Rewind, 2008) del francés Michel Gondry.



Aunque Wainaina acierta a hundir la esencia del relato en las raíces de la tradición africana a través de Mike, esa especie de proyeccionista y cineasta amateur que es, a la vez, un contador de historias nato. Así pues, invariablemente pertrechado con un micrófono, el joven comenta las escenas para deleite de su concurrida parroquia de incondicionales, ya sean los pacientes en fase terminal de un hospital infantil o sus propios vecinos. El suyo es, pues, amén de un claro alter ego del director, un personaje que remite directamente a los orígenes del cine e incluso, yendo aún más allá, a la oralidad de la cultura afro.

Rodada en hasta cuatro lenguas distintas (inglés, suajili, sheng y Kikuyu) y con el apoyo económico de Alemania, Supa Modo será la encargada de representar a Kenia en la próxima edición de los Óscar. Se trata, según ha confesado su director, de un éxito totalmente inesperado, sobre todo tratándose de una producción que apenas costó doscientos mil euros: una cantidad ínfima si se la compara con los estándares europeos, pero que supone una superproducción carísima tratándose de la endeble industria keniata. Sin embargo, ¿quién sabe? A lo mejor se activan los superpoderes de Jo para que se obre el milagro y la cinta obtiene la codiciada estatuilla a mejor película extranjera.