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lunes, 22 de agosto de 2022

Pintura sobre madera (1963)




Título original: Trämålning
Director: Lennart Olsson
Suecia, 1963, 50 minutos

Pintura sobre madera (1963) de Lennart Olsson


Antes de que El séptimo sello (Det sjunde inseglet, 1957) se convirtiese en uno de los títulos más relevantes de la filmografía de Ingmar Bergman, su autor ya había más o menos expuesto los mismos hechos en una pieza teatral de un solo acto que se estrenó en la ciudad de Malmö en 1955. Su título original en sueco, Trämålning, alude a un retablo anónimo de finales del siglo XIV situado, según se entra, a mano izquierda, en uno de los laterales de una modesta iglesia del sur de Småland.

Huelga decir que el texto no pasa de ser un florilegio de monólogos en torno al tema de la fugacidad de la vida, apenas un esbozo en comparación con la soberbia obra maestra que sería su definitiva versión cinematográfica. Sin embargo, la fuerza de esas palabras hizo que Lennart Olsson (ayudante de dirección de Bergman en diversas ocasiones) decidiese realizar en 1963 su propio montaje en formato televisivo.

A diferencia de lo que ocurre en la película, aquí el caballero Antonius Block (Oscar Ljung) no puede hablar, ya que durante su estancia como cruzado en Tierra Santa unos infieles le cortaron la lengua. Es pues el escudero Jöns (Olof Bergström) quien llevará la voz cantante a lo largo de esta singular paráfrasis, evocación de la quema de brujas y de los estragos de la Peste Negra, culminada con una no menos sobrecogedora danza de la muerte.



domingo, 22 de julio de 2018

El manantial de la doncella (1960)




Título original: Jungfrukällan
Director: Ingmar Bergman
Suecia, 1960, 86 minutos

El manantial de la doncella (1960)


A veces las cosas más sencillas son susceptibles de entrañar, al mismo tiempo, lo más profundamente insondable. La leyenda medieval en la que se inspira el guion de El manantial de la doncella no pasa de ser una típica narración alegórica con moraleja. Sin embargo, y a pesar de ello, el sueco Ingmar Bergman acertó a enriquecer un tan burdo argumento dotándolo de la habitual trascendencia espiritual que impregna buena parte de su filmografía.

Porque cuando, poco antes del final, el airado Töre (Max von Sydow) ose increpar al Altísimo preguntándole por qué no ha impedido ni la muerte de su hija ni la cruel venganza que él mismo ha ejecutado sobre los asesinos, obtendrá por toda respuesta su réplica inmediata en forma de milagrosa alfaguara. Un venero que brota inopinadamente bajo el cadáver de la virginal Karin (Birgitta Pettersson) y que viene a simbolizar la pureza mancillada y, por tanto, redentora de quien decida, como la diabólica Ingeri (Gunnel Lindblom), lavarse la cara en sus aguas.



En ese sentido, la reacción suscitada por el lamento del padre no sólo representa un escarmiento ante su poca fe, sino que pone de manifiesto la hipocresía de una familia que bendice rigurosamente la mesa todos los días, pero que, a la hora de la verdad, se muestra incapaz de probar la sinceridad de su cristianismo perdonando a los responsables del atroz crimen.

Premiada con el Óscar a la mejor película extranjera, El manantial de la doncella podría considerarse en varios aspectos como un contrapunto del propio Bergman a su anterior El séptimo sello (1957), con la que forma un cautivador díptico medieval.