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martes, 9 de abril de 2024

The Beast (La bestia) (2023)




Título original: La bête
Director: Bertrand Bonello
Francia/Canadá, 2023, 146 minutos

La bestia (2023) de Bertrand Bonello


Es posible que La bête (2023) pueda recordar en determinados momentos al David Lynch de Mulholland Drive (2001) e incluso al Christopher Nolan de Inception (2010), con la salvedad de que el filme franco-canadiense que nos ocupa emula a tan ilustres predecesores en cuanto a pretenciosidad, pero sin que ello se traduzca, sin embargo, en resultados mínimamente satisfactorios. Y no tanto por lo ininteligible de una trama cuyos personajes viven a caballo de distintas épocas y dimensiones, tal vez supeditados a los designios de ese nuevo tótem que es la Inteligencia Artificial, sino porque a medida que pasan los minutos la acción avanza sin rumbo fijo hacia los confines de una realidad de contornos difusos.

El caso es que, aun así, la presencia de Léa Seydoux al frente del reparto, adornada con esa aura de misterio que la actriz siempre desprende, aporta interés de sobras como para que la película se aguante a pesar de los pesares. Por lo menos en lo que a intensidad interpretativa se refiere, teniendo en cuenta que su papel la sitúa en una encrucijada de destinos en el que las emociones humanas han pasado a considerarse como potencialmente peligrosas.



En cambio, no puede decirse lo mismo del británico George MacKay, impecable en trabajos anteriores, por ejemplo en la muy recordada 1917 (2019), haciendo de aguerrido combatiente durante la Primera Guerra Mundial, pero al que en esta ocasión parece que le pesa el hecho de haber heredado un personaje que inicialmente había sido escrito para el malogrado Gaspard Ulliel (1984-2022), fallecido en trágicas circunstancias mientras practicaba esquí.

No obstante, y a pesar de todo lo hasta aquí expuesto, sería injusto negar la audacia del realizador Bertrand Bonello al atreverse con un proyecto de tal envergadura en el que, además de la libre adaptación de un relato de Henry James, se lleva a cabo una insólita reflexión, con ribetes de distopía, en torno a los peligros que comporta la perdurabilidad de nuestra memoria (presente, pasada y futura) en un mundo cada vez más deshumanizado.



sábado, 15 de febrero de 2020

1917 (2019)




Director: Sam Mendes
EE.UU./Reio Unido/India/España/Canadá, 2019, 118 minutos

1917 (2019) de Sam Mendes

Seguir a los personajes de una película durante dos horas valiéndose de un único plano secuencia es un ejercicio que, inevitablemente, remite al Hitchcock de La soga (1948) o, en épocas más recientes, a títulos como El arca rusa (2002) o Bidrman (2014). También el húngaro Miklós Jancsó o, en España, García Berlanga destacaron en el uso de dicha técnica, si bien practicando un tipo de cine muy distinto.

Porque la expectación suscitada por 1917 a raíz de sus diez candidaturas a los Premios Óscar —de las cuales tres se acabaron materializando en la preciada estatuilla— obedece más a su condición de producto mainstream que no al verdadero mérito cinematográfico de la cinta. No nos engañemos: la estructura con la que Sam Mendes ha dotado a su película coincide de pleno con la de tantísimos videojuegos, cuyos protagonistas han de ir superando pantalla tras pantalla hasta alcanzar un intrincado objetivo y/o cumplir una misión imposible.



A este respecto, ya hace mucho tiempo que en Hollywood tienen claro que, para mantener la rentabilidad de sus producciones, es necesario adaptarlas a los nuevos lenguajes audiovisuales. Estrategia que se percibe meridianamente en la cinta que nos ocupa: se toma un referente clásico como Senderos de gloria (1957), con la finalidad de captar un perfil de espectador más exigente, y se completa la maniobra con la susodicha contrarreloj de obstáculos, análoga en intensidad a las que hacen las delicias de los usuarios del Fortnite.

Con todo, la odisea de los soldados Blake (Dean-Charles Chapman) y Schofield (George MacKay) bebe también de modelos de mucha mayor enjundia, en la línea de Apocalypse Now (1979) y su abrupta búsqueda del coronel Kurtz, cuyo homólogo sería, en este caso, el suicida Mackenzie (Benedict Cumberbatch).