Mostrando entradas con la etiqueta Antoni Gaudí. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Antoni Gaudí. Mostrar todas las entradas

domingo, 17 de diciembre de 2023

El asesino de muñecas (1975)




Director: Miguel Madrid
España, 1975, 103 minutos

El asesino de muñecas (1975) de Miguel Madrid


Para unos engendro, para otros película de culto, El asesino de muñecas (1975) comienza con unas palabras de su director, Michael Skaife (nombre artístico de Miguel Madrid), según las cuales lo que estamos a punto de ver obedece al "autopsicoanálisis de un psicópata cuya enfermedad mental está basada en uno de los resortes más característicos de la psicopatología criminal: el drama de la doble personalidad". Y lo dice después de haber desmenuzado ante la cámara los miembros de una pepona similar a aquellas con las que el protagonista jugaba de pequeño por imposición de su propia madre, mujer intransigente y castradora que proyectaba así sobre la pobre criatura la sombra de una hija muerta a la que nunca llegó a olvidar.

Con esos antecedentes, el joven Paul (David Rocha) dará continuas muestras de una inestabilidad agravada por el hecho de que ve frustradas sus aspiraciones de convertirse en cirujano cardiólogo, lo cual da pie a un cuadro obsesivo-paranoico que tiene en las chicas jóvenes, aparte de en los maniquíes, una de sus manías persecutorias recurrentes. De modo que, debidamente ataviado con peluca y máscara ad hoc se dedica a sembrar el pánico en los alrededores de la gran mansión que habita en calidad de hijo del jardinero.



Excesiva y pretenciosa en su planteamiento, tal vez desnortada, la cinta alberga, sin embargo, la grata sorpresa de haber rodado parte de sus exteriores en localizaciones tan emblemáticas de la geografía barcelonesa como por ejemplo el Parc Güell, el teatre Grec de Montjuïc, la Ciutadella y hasta los salones del Palau Maricel de Sitges. No en vano, el fantaterror español tenía y tiene muchísimo predicamento en una localidad cuyo certamen cinematográfico era ya por aquel entonces toda una referencia a nivel internacional. La pega es que dichos enclaves se hacen pasar por territorio francés, en las inmediaciones de Montpellier...

Aun así, y tratándose de una producción con depósito legal de 1974, llama la atención (y mucho) todo ese trasfondo fetichista e incluso ligeramente homosexual que se intuye en la figura de Paul, cuyos escarceos con la libidinosa condesa Olivia (Helga Liné) y la angelical hija de ésta (Inma de Santis) debieran soliviantar a unos censores tardofranquistas que, no obstante, dejaron pasar ésas y otras audacias. Por lo demás, la delirante puesta en escena, repleta de visiones y fantasmagorías de todo tipo, contiene varios momentos climácicos, caso del insólito número musical protagonizado por el conjunto "Amores", performance yeyé un tanto lisérgica en la línea de la banda sonora compuesta por Alfonso Santisteban (1943-2013).



domingo, 30 de mayo de 2021

Biotaxia (1968)




Director: José María Nunes
España, 1968, 105 minutos

Biotaxia (1968) de José María Nunes


Dos advertencias encabezan los créditos iniciales de Biotaxia (1968): "Rodada en la Barcelona de Gaudí" y, acto seguido, "Intento de análisis para clasificar a un ser viviente." Luego la voz en off del actor José María Blanco (cuando aún se hacía llamar Pablo Busoms) concreta los datos definitorios de la protagonista como si los dictara para que alguien los teclee en una máquina de escribir: "Una mujer: personaje creado en una tarde de borrachera por los barrios del puerto de Barcelona. Nombre: María López. 30 años. Estado: casada. Señales características: una vieja cicatriz de apendicitis y una más reciente cicatriz de cesárea". Un primer plano del rostro de Núria Espert inunda la pantalla durante varios minutos. Recurso que volverá a repetirse más adelante, incluso en la secuencia final.

El escaso argumento de la película se resume en que una afamada actriz de teatro, cansada de la vacuidad de su propia existencia burguesa, rememora la aventura que vivió con un joven amante al que, en última instancia, saldrá a buscar por la ciudad. Poco diálogo propiamente dicho frente a un raudal de logorrea que, sin embargo, deja pinceladas tan lúcidas como las que siguen: "Un día de éstos te sentirás anulada por tu felicidad" o "Vete y escóndete en esa felicidad de tomar café en el salón después de las comidas […] Has pensado estar en las luchas y después has tenido que avergonzarte de huir. Has querido demostrar que sufrías por los que sufren, desde tu vagón blindado y acolchado".



Siendo el más proletario de los cineastas de la Escuela de Barcelona, la relación de Nunes con la Gauche Divine tenía que ser forzosamente tensa. O por lo menos incómoda. De ahí la actitud hostil del joven frente a los valores burgueses que encarna su amante por más que ésta se las dé de artista comprometida: "Tú eres la hipocresía. Y esta noche leerás, hasta el amanecer, el último libro prohibido que leen todos los esnobs que juegan a ser intelectuales progresistas..."

Con Biotaxia, Nunes inicia el viaje sin retorno hacia los márgenes del cine entendido, según una teoría un tanto críptica ideada por él mismo, como séptimo sentido: el vehículo que le permitía plasmar en imágenes una sensibilidad anarquista tan revolucionaria como poética. Tal vez por ello decidiera ubicar la "acción" (si es que así puede llamarse a las largas diatribas de sus personajes) en el terrado de la Pedrera, el interior de la cripta de la Colonia Güell o frente a la fachada de la Sagrada Familia. Espacios, todos ellos, cargados de simbología, en clara oposición con las tabernas portuarias adonde irá a parar María en busca del tiempo perdido que ya nunca regresará.



domingo, 22 de diciembre de 2019

L'inconnu de Shandigor (1967)




Título en español: El desconocido de Shandigor
Director: Jean-Louis Roy
Suiza, 1967, 90 minutos

L'inconnu de Shandigor (1967)
de Jean-Louis Roy


La nube en forma de hongo de una explosión nuclear retrocede hasta desvanecerse por completo: son los efectos del Annulator, potente invención de un científico en silla de ruedas llamado Herbert Von Krantz (Daniel Emilfork) al que otra nube, ahora de periodistas, rodea, a su llegada al aeropuerto, atosigándolo a preguntas que él responde con un desdén no exento de altivez...

La magnificencia de las imágenes en blanco y negro de L'inconnu de Shandigor transmite una frialdad ligeramente distópica subrayada por la pompa orquestal de una banda sonora —compuesta por Alphonse Roy, padre del cineasta— igualmente fastuosa. Un nuevo cine suizo que despertaba, a finales  de los sesenta, para buscar su inspiración en la Barcelona de Gaudí. Si, además, se le suma la presencia siempre seductora de Serge Gainsbourg, el resultado final tenía que ser, a la fuerza, una cinta cuya atmósfera críptica conecta de pleno con títulos del mismo periodo como El año pasado en Marienbad (1961) de Resnais o Lemmy contra Alphaville (1965) de Godard.

Marie-France Boyer en el papel de Sylvaine


Su director, Jean-Louis Roy (Ginebra, 1938), miembro del Groupe 5 (algo así como la Nouvelle Vague helvética), no se ha prodigado excesivamente tras las cámaras, pese a haber sido candidato a la Palma de Oro en Cannes y dejar huella con una película de culto, a medio camino entre la parodia de James Bond y la fábula apocalíptica, de la que, por cierto, hasta fechas muy recientes, apenas sí circulaban copias en condiciones óptimas.

La vacuidad de los grandes espacios desiertos, con esa rectitud de líneas tan propia de las urbes deshumanizadas y alienantes, se acaba convirtiendo en un personaje más, de un modo similar al utilizado por el Antonioni de El eclipse (1962). Y, al mismo tiempo, el telón de fondo de la guerra fría —con una red de espionaje en la que participan agentes de medio mundo, incluida la temible Liga de los Calvos— se dibuja amenazador en el horizonte mientras el planeta se encamina hacia un colapso que parece inevitable.

Serge Gainsbourg: "Bye, Bye Mister Spy!"

miércoles, 5 de octubre de 2016

Antonio Gaudí, una visión inacabada (1974)













Director: John Alaimo
España, 1974, 45 minutos



Un anciano Gaudí, interpretado por José Luis López Vázquez, recorre algunos de los espacios más significativos de su obra (la Sagrada Familia, el Parque Güell...) solo o en compañía de varios jóvenes discípulos, a quienes tiene ocasión de ir aleccionando sobre los secretos de su profesión. En puridad, un argumento tan exiguo como éste no deja de ser un pretexto para dramatizar lo que realmente es un documental basado en las últimas cuarenta y ocho horas de vida del arquitecto.

Aun así, uno de los atractivos de la cinta, aparte de la belleza de la obra gaudiniana, reside en el hecho de que el norteamericano John Alaimo escribió su guion a partir de las notas de Joan Bergós i Massó (Lleida, 1894 - Barcelona, 1974), arquitecto y amigo de Gaudí, sobre quien había publicado una monografía en 1954. Cabe pensar, por lo tanto, que las reflexiones expuestas por boca de López Vázquez (sustituto, por cierto, de un Fernando Rey que inicialmente era la primera opción para encarnar al protagonista) son dignas de credibilidad.

Josep Maria Lana (izquierda) y López Vázquez (derecha)

Tras haber permanecido durante muchos años en poder de una entidad bancaria debido al impago de un crédito, esta visión inacabada sobre el arquitecto modernista fue por fin redescubierta en 2009 por el historiador Carles Querol i Rovira. Y si en la tarde de hoy ha sido posible proyectarla en la sala Laya de la Filmoteca de Catalunya ha sido, en parte, gracias a las diligencias de Joan Pineda, pianista habitual de la entidad, encargado del acompañamiento musical de las películas mudas y, casualmente, autor también de la banda sonora del filme.


Les 7 vides d’Eduard Toda (2016)




Directores: Ramon Masip, Toni Orensanz y Manel Vinuesa
España, 2016, 60 minutos



Amigo de juventud de Gaudí; diplomático de carrera; considerado el primer egiptólogo que hubo en España y el redescubridor del dialecto alguerés en Cerdeña; trotamundos infatigable tras los pasos de Ali Bei; uno de los bibliófilos más grandes de la historia de Cataluña; divulgador de la cultura china, y hombre de negocios en Londres. Desde luego, son siete vidas y muchas más las que enumera este documental que repasa la vida insólita y la ingente obra intelectual de Eduard Toda i Güell (Reus, 1855-Monasterio de Poblet, 1941).

La película, de una hora de duración, da respuesta a cuestiones que rodean esta figura clave en la historia de la Cataluña de finales del último tercio del siglo XIX y de la primera mitad del XX. El documental, que ya se había proyectado previamente en una decena de puntos de la geografía catalana (Reus, la Argentera, Tortosa, el monasterio de Poblet, Vilanova y la Geltrú, Barcelona, L'Alguer y el castillo/monasterio de Escornalbou, donde se estrenó el pasado 24 de julio) ha sido esta tarde objeto de un pase especial en la Filmoteca de Catalunya con motivo del II congreso dedicado a Gaudí que tiene lugar estos días. 

La sesión ha sido presentada por Toni Orensanz, uno de los tres directores, quien ha destacado el carácter polifacético de Eduard Toda, así como los múltiples logros que alcanzó y que se recogen en este documental periodístico con la ayuda de especialistas conocedores del personaje que reconstruyen su trayectoria y figura, recorriendo espacios clave de su vida.

Eduard Toda hacia 1883

martes, 4 de octubre de 2016

La reina joven (1916)




Director: Magí Murià
España, 1916, 49 minutos



Uno de los capítulos más apasionantes en los inicios del cine en nuestro país se escribió en la capital catalana, donde la productora Barcinógrafo (creada por el dramaturgo modernista Adrià Gual y posteriormente dirigida por Magí Murià) procuró dignificar lo que hasta entonces había sido apenas una chabacana atracción de feria hasta ponerlo a la altura de las demás artes escénicas. Así pues, y tomando como modelo el film d'art francés, no se escatimaron esfuerzos a la hora de invertir en decorados, vestuario, grandes figuras actorales y argumentos de prestigio.

Ejemplo sintomático de todo ello fue La reina joven (1916), adaptación del drama homónimo de Àngel Guimerà y protagonizado por la mítica Margarita Xirgu. Y, por si todo ello fuese poco, el lujo se completaba con el entorno gaudiniano en el que se rodó la película: un Parque Güell aún no invadido por la plaga turística, pero que ya concitaba las iras de muchos detractores de su estilo arquitectónico.



El argumento era también de una morbosidad evidente: en un reino imaginario, la soberana Alexia (interpretada por la Xirgu) cae rendida ante los encantos de Rolando (Ricardo Puga), el líder del partido republicano. Vamos: algo así como si, cien años después, un antisistema se ligase a una infanta...

La proyección de esta tarde en la Filmoteca de Catalunya ha contado con el acompañamiento musical del pianista Joan Pineda y la presentación y posterior coloquio a cargo de Octavi Martí (subdirector de la Filmo), Marià Marín (experto en la obra de Gaudí), Teresa Iribarren (que ha comentado cómo fue recibida la película hace justo un siglo) y Nicolas Descharnes (experto en Dalí e hijo de Robert Descharnes, cuyo filme sobre Dalí no ha podido ser proyectado como estaba previsto por problemas de derechos de autor).

Los posibles interesados en ver La reina joven pueden hacerlo en internet a través del enlace siguiente: https://vimeo.com/65549663