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lunes, 22 de diciembre de 2025

Wicked: Parte II (2025)




Título original: Wicked: For Good
Director: Jon M. Chu
EE.UU./Canadá/Australia, 2025, 137 minutos

Wicked: Parte II (2025) de Jon M. Chu


Hay momentos de Wicked: For Good (2025), tal vez demasiados, en los que, más que una precuela, el filme dirigido por Jon M. Chu, a partir del musical de Stephen Schwartz, parece una parodia. Réplicas, diálogos, guiños: todo remite al clásico de Melvin Leroy, protagonizado por Judy Garland, si bien desde una óptica que en ocasiones roza la ridiculización. Como cuando Madame Morrible (Michelle Yeoh) se refiere a Dorothy como "esa niña pesada", calificativo con el que se le resta importancia a su llegada, reforzando así el papel de la primera como la auténtica villana manipuladora del Reino de Oz.

Por otra parte, en esta entrega se confirma que el tornado que trajo a Dorothy desde Kansas no fue un simple accidente natural, sino un hechizo invocado por la propia Madame Morrible con el objetivo de hacer venir a alguien que pudiera deshacerse de las "brujas" que le resultaban inconvenientes. De hecho, la acción transcurre en paralelo a las ya conocidas andanzas de Dorothy y sus compañeros, pese a que en ningún momento se muestre la cara de la niña.



Narrativamente más densa y sombría que su predecesora, el núcleo de la trama sigue siendo, no obstante, la química entre Elphaba (Cynthia Erivo) y Glinda (Ariana Grande). Además, la cinta se esfuerza por conectar diversos puntos con la película de 1939, mostrando así el verdadero origen del Hombre de Hojalata, el Espantapájaros y el León Cobarde. Como dato curioso, esta segunda entrega incluye canciones nuevas que no estaban en el musical original, diseñadas para aportar más profundidad a la subtrama de Glinda y su arrepentimiento.

En conclusión, el gran acierto de Wicked: For Good reside en su capacidad para transformar un espectáculo de Broadway en una tragedia cinematográfica de gran escala, sostenida por un diseño de producción que expande el universo de Oz hasta más allá de lo imaginable. Y ello a pesar de un ritmo un tanto irregular que provoca que algunos elementos secundarios parezcan dilatados innecesariamente y que el clímax pierda parte de su urgencia narrativa. Flaquezas estructurales que no impiden que el conjunto triunfe como cierre visualmente arrebatador, logrando profundizar incluso en la complejidad humana de sus protagonistas.



domingo, 1 de diciembre de 2024

Wicked (2024)




Título original: Wicked: Part I
Director: Jon M. Chu
EE.UU./Canadá/Islandia, 2024, 160 minutos

Wicked (2024) de Jon M. Chu


La enésima revisita del universo Oz nos llega en forma de superproducción mastodóntica, valga la redundancia, a partir del célebre musical homónimo de Broadway, presente en los escenarios de medio mundo desde 2003, inspirado a su vez por la novela del mismo título que publicara Gregory Maguire en 1995. Derroche colorista, regalo para los sentidos, que si además se disfruta en las condiciones óptimas de una sala como el Phenomena, multiplica por mucho sus ya de por sí numerosos encantos (a pesar de un guion un tanto confuso que acaba naufragando y un metraje excesivamente largo).

Sin embargo, y por muy poderosa que resulte visualmente la propuesta, lo cierto es que dista enormemente de la versión clásica con Judy Garland que todo el mundo tiene en la cabeza. Y no sólo porque se trate de una precuela centrada en los orígenes de la Bruja Mala del Oeste (interpretada por la británica Cynthia Erivo) y la más dulzona Glinda (Ariana Grande), sino debido a que Wicked (2024) parte de presupuestos estilísticos más cercanos a productos tipo High School Musical (2006), claramente concebidos para el público adolescente, que ya no concuerdan con la apariencia infantil de The Wizard of Oz (1939).



Asimismo, estamos ante una película que es hija de su tiempo, lo cual se aprecia de inmediato por el empeño que han puesto sus productores en respetar escrupulosamente una corrección política que está a la orden del día. Así pues, no hay grupo social o racial que no aparezca representado de algún modo (afroamericanos, asiáticos...), comenzando por la propia Elphaba (Erivo), quien ya desde niña sufrió la incomprensión de los demás a causa del color verde de su piel. Por otra parte, uno de los personajes va en silla de ruedas y otros, en cambio, dejan entrever su orientación sexual.

Se trata, por tanto, de un enfoque mucho menos inocente, en el que los munchkins ya no son enanitos, si bien el actor Peter Dinklage, célebre por su papel de Tyrion Lannister en Juego de tronos, le pone voz a una cabra tan sabia, el Doctor Dillamond, que imparte clases de Historia en la Universidad de Shiz. Aunque son tantísimos los personajes y tan exuberante en efectos cuanto acontece en pantalla que ya se anuncia una segunda parte, a buen seguro igual de espectacular que la presente. Las canciones de Stephen Schwartz, sin duda, constituirán de nuevo el eje de la banda sonora.



domingo, 18 de diciembre de 2022

El mago (1978)




Título original: The Wiz
Director: Sidney Lumet
EE.UU., 1978, 134 minutos

El mago (1978) de Sidney Lumet


Ya en 1936 una leyenda de la talla de Orson Welles se atrevió a reclutar un elenco por completo afroamericano para la particular adaptación de Macbeth que llevó a cabo sobre el escenario del Teatro Lafayette de Harlem. Toda una proeza, no exenta de controversia, que, al cabo de muchos años, emularían los responsables de otra sala neoyorquina, el Majestic, a partir de enero de 1975. Protagonizado por Stephanie Mills, The Wiz (adaptación de El Mago de Oz con música y letra, entre otros, de Charlie Smalls y libreto de William F. Brown) alcanzó 1.672 funciones y obtuvo siete premios Tony, incluidos los de Mejor Banda Sonora y Mejor Musical.

Dado el éxito de la propuesta, su correspondiente versión cinematográfica no se hizo esperar, siendo Sidney Lumet, tras el despido de John Badham, el encargado de dirigirla. Los papeles protagonistas fueron a parar a dos estrellas de la Motown: Diana Ross, una insólita Dorothy de 24 años (en la ficción, porque en la vida real la actriz y cantante ya había cumplido los 33), y Michael Jackson como Espantapájaros. La supervisión musical corrió a cargo de Quincy Jones, mientras que el guion (bastante libre, por cierto, respecto al musical de Broadway) fue obra de Joel Schumacher.



Con frecuencia, se ha solido describir a The Wiz (1978) como una recreación urbana de la célebre historia que el novelista L. Frank Baum había originariamente situado en Kansas. Así pues, la ciudad de los rascacielos pasa a ser la nueva Emerald City para unos personajes que, en su accidentado periplo en busca de un hogar, cerebro, corazón y coraje, se verán obligados a descender a las agitadas profundidades del metro antes de lograr ser recibidos por el espeluznante Mago en el World Trade Center.

No obstante, y a pesar del enorme presupuesto invertido en la producción (24 millones de dólares de la época), el resultado final se saldó con un rotundo fracaso de crítica y público, tal vez por tratarse de una película excesivamente oscura, innecesariamente larga y hasta cierto punto desconcertante. En todo caso, o precisamente por ello, terminaría convirtiéndose en un título de culto, canto de cisne de la blaxploitation, repleto de canciones, como por ejemplo "If You Believe in Yourself", en torno a la idea de superación personal.



sábado, 17 de diciembre de 2022

Oz (1976)




Títulos alternativos: Oz - A Rock 'n' Roll Road Movie20th Century Oz
Director: Chris Löfvén
Australia, 1976, 103 minutos

Oz (1976) de Chris Löfvén


Un poco porque a los australianos les gusta denominarse Ozzies a sí mismos y, sobre todo, porque la película rinde homenaje al universo creado por L. Frank Baum (pese a que su nombre no figure en los títulos de crédito), Oz (1976) pretendía ser una puesta al día del clásico de la Metro pero en clave de rock y en formato de road movie. Así pues, Dorothy (Joy Dunstan) es ahora groupie de una banda; el Espantapájaros, un ingenuo surfista rubio; El Hombre de Hojalata, el despiadado mecánico de una gasolinera; el León, un motero un poco macarra; Glinda, el amanerado dependiente de una boutique de ropa; la Bruja Mala del Oeste, un amenazador camionero de gran tamaño y, por último, el Mago es una superestrella de glam rock inspirada en el Ziggy Stardust de David Bowie.

Por otra parte, el entramado sigue al pie de la letra los pormenores de la historia original, sólo que, en lugar de un camino de baldosas amarillas, los personajes deberán seguir la autopista que conduce hasta la nueva Emerald City, que no es otra sino Melbourne. Incluso el actor Graham Matters, como le ocurría a Frank Morgan en la versión del 39, interpreta varios papeles distintos, hasta un total de seis.



No obstante, ni Dorothy ni el resto del mundo son tan inocentes como antaño y las chicas de mediados de los setenta ya no requieren los conjuros de ningún hechicero para volver a la granja de sus tíos: ahora la magia se vive sobre los escenarios y el no va más para cualquier quinceañera que se precie consiste en colarse entre bastidores para tener acceso al último cantante de moda. Aunque, ayer como hoy, los mitos encierren alguna verdad incómoda tras la máscara del éxito...

Único largometraje dirigido por Chris Löfvén, antiguo bajista y vocalista de The Ragged Band, la película contó, además, con la participación en la banda sonora de Ross Wilson, guitarra y voz de los Daddy Cool y autor e intérprete del tema central, titulado "Livin' in the Land of Oz".



viernes, 16 de diciembre de 2022

La maravillosa tierra de Oz (1969)




Título original: The Wonderful Land of Oz
Director: Barry Mahon
EE.UU., 1969, 72 minutos

La maravillosa tierra de Oz (1969)


A falta de otros alicientes, puede que lo más destacable de The Wonderful Land of Oz (1969) sea tal vez el candor que desprenden sus canciones y una puesta en escena tan austera como efectiva. No puede decirse que el bueno de Barry Mahon (1921-1999), chófer personal y posteriormente mánager de Errol Flynn, derrochase talento en su faceta de cineasta. Sin embargo, se respira un cierto aire jipi en esta adaptación del clásico de L. Frank Baum cuyo máximo exponente sería el ejército de chicas, lideradas por la general Jinjur (Caroline Berner), que se propone tomar el control de Ciudad Esmeralda.

En esa misma línea, resulta un tanto psicodélica la figura del Hombre con Cabeza de Calabaza (George Wadsworth) o la pérfida bruja Mombi (Zisca Baum), siempre dispuesta a poner en práctica sus maléficas artes mediante los polvos mágicos que heredó de un viejo hechicero. Y lo mismo pudiera decirse del estrafalario Wogglebug (Gil Fields) y su esmerada dicción de sabelotodo. En cambio, el Espantapájaros (Michael R. Thomas) y el Hombre de Hojalata (Allen Joseph) se asemejan bastante en su apariencia física a los personajes de la versión del 39, si bien a Dorothy apenas se la menciona de pasada.



A pesar de los muchos defectos de una producción a todas luces modesta (por no decir mediocre), lo cierto es que algo vagamente terrorífico se deja entrever en una cinta en teoría pensada para el público infantil, pero que bien pudiera conectar con el universo inquietantemente lúgubre de, pongamos por caso, el futuro David Lynch.

Sea como fuere, es ese mismo toque cutre que lleva a los usuarios de IMDb a puntuarla con un mísero 2 sobre diez lo que la convierte, al mismo tiempo, en un producto digno de interés y provisto de una confusa aureola de película maldita protagonizada por un niño (hijo del director) que finalmente dejará de ser Tip para transformarse en una chica, Ozma, llamada a ser la sustituta del Espantapájaros en el trono del imaginario reino de fantasía.



domingo, 11 de diciembre de 2022

Fantasía... 3 (1966)




Director: Eloy de la Iglesia
España, 1966, 80 minutos

Fantasía... 3 (1966) de Eloy de la Iglesia


Quién lo había de decir... El mismo director cuyo nombre se asocia indefectiblemente con el cine quinqui, aquel Eloy de la Iglesia que marcó una época gracias a películas tan transgresoras como Navajeros (1980) o las dos partes de El pico (1983-1984), comenzó sin embargo su carrera adaptando tres cuentos para niños. En realidad, el motivo de tan sorprendente elección hay que buscarlo en el particular contexto histórico que se vivía en la España franquista de mediados de los sesenta, con una censura implacable en lo tocante a sexo y política, pero, en cambio, mucho más permisiva con una cinta teóricamente destinada al público infantil.

Es el propio cineasta quien, al inicio de Fantasía... 3 (1966), se coloca ante los espectadores para presentar las historias que conforman el tríptico: "Nosotros hemos intentado colocar una cámara enfrente de la fantasía, porque la fantasía no entiende de edades: es lo que hace sentirse hombre al niño y hace que el más hombre quiera ser niño...".



Rodado en las agrestes playas de Zarauz, "La doncella del mar" retoma el personaje creado por el danés Hans Christian Andersen para narrar cómo la delicada sirena Coralina (Dyanik Zurakowska) se enamora perdidamente de un príncipe marinero que no la corresponde.



"Los 3 pelos del diablo", a partir del relato de los hermanos Grimm, está protagonizado por un jovencísimo Juan Diego en el papel del audaz Tomasín, dispuesto a enfrentarse al mismísimo Demonio (Tomás Blanco) con tal de casarse con la hija del Rey pese a las muchas trabas que lo impiden.



Se reserva para el final la personalísima lectura que de "El Mago de Oz" lleva a cabo un cineasta dotado de extraordinaria sensibilidad artística. Según de la Iglesia, Silvia (una Maribel Martín de apenas doce años) tiene tres amigos imaginarios (el León Cobarde, el Hombre de Hojalata y el Hombre de Paja) junto a los que viaja hasta la Ciudad de las Esmeraldas a la espera de que el sabio Mago que allí habita (Luis Prendes) haga realidad sus deseos.



Aparte de la excelente banda sonora del maestro Fernando García Morcillo, son destacables la vivacidad de la fotografía en color de Santiago Crespo, así como los decorados diseñados por Eduardo Torre de la Fuente. Toda una joya por descubrir, ya que por desgracia jamás llegó a estrenarse en salas comerciales.

sábado, 10 de diciembre de 2022

Los brujos de Marte (1965)




Título original: The Wizard of Mars
Director: David L. Hewitt
EE.UU., 1965, 78 minutos

Los brujos de Marte (1965)


Curiosa producción espacial de serie Z también conocida como Horrors of the Red PlanetAlien Massacre o incluso Journey Into the Unknown. Aunque lo más llamativo de The Wizard of Mars (1965) no es tanto esa retahíla de títulos alternativos, sino los muchos paralelismos de su argumento con la obra cumbre de L. Frank Baum. Y es que la tripulación de la nave se compone de cuatro astronautas, tres hombres y una mujer "casualmente" llamada Dorothy (Eve Bernhardt), que, tras verse forzados a aterrizar en el planeta rojo, deberán explorar sus abruptos paisajes hasta dar con los restos de un camino de baldosas amarillas y finalizar tan ardua peregrinación a través del desierto en las ruinas de una antigua ciudad donde aún perdura la conciencia colectiva de quienes un día la habitaron.

Del largo y trascendental discurso que les dirige dicha cabeza (con las facciones, por cierto, de John Carradine) se deduce que la civilización marciana quedó sumida en un eterno presente, fuera del tiempo, a la espera de que alguien reponga una delicada esfera de cristal en el interior de un extraño mecanismo de relojería dotado de un enorme péndulo que representa el sol. Como consecuencia, todo vuelve a fluir tras milenios de quietud para, acto seguido, desintegrarse, mientras que los cuatro protagonistas reaparecen, exhaustos y maltrechos, en el interior de su cabina. Sorprendentemente, comprueban con estupor que tan sólo han transcurrido dos minutos desde su última transmisión...



Admitiendo, de entrada, que se trata de un producto a todas luces obsoleto (baste con señalar que la acción, entonces futura, se sitúa ¡el 1 de enero de 1975!), la cinta, ópera prima como director del especialista en efectos visuales David L. Hewitt, posee, sin embargo, un innegable encanto vintage. Así pues, las escenas en exteriores se resuelven a base de dunas interminables y primeros planos de magma incandescente que recrean con solvencia el aspecto de la desolada superficie de Marte.

Cierto que las interpretaciones, con la salvedad del ya mencionado (y siempre respetable) John Carradine, no son nada "del otro mundo" (nunca mejor dicho), pero, aún así, y a pesar de que las supuestas florituras que prometía el cartel de la película a propósito del sistema Ultra-Depth hoy nos hagan sonreír, la verdad es que los escasos 33.000 dólares que costó la producción tampoco daban para mucho más.



viernes, 9 de diciembre de 2022

Tomasín en el reino de Oz (1925)




Título original: The Wizard of Oz
Director: Larry Semon
EE.UU., 1925, 72 minutos

Tomasín en el reino de Oz (1925) de Larry Semon


A diferencia de la fantasía colorista que el cine sonoro sabrá ver en la obra cumbre de L. Frank Baum, la versión muda de The Wizard of Oz (1925) tiene más de intriga palaciega de opereta, con un marcado acento slapstick, que no de cuento de hadas infantil. Y no sólo porque el enfoque adoptado por Larry Semon y los herederos del escritor, fallecido en 1919, carezca por completo del encanto que sí sabrán darle los responsables de la Metro catorce años después, sino, sobre todo, porque renuncia voluntariamente a su esencia más singular, esto es, la magia como motor principal de la acción.

Así pues, ni el Espantapájaros es realmente un espantapájaros ni el Hombre de Hojalata está hecho de esa materia. Tampoco el león es tal, sino que se trata de Snowball (Spencer Bell), uno de los granjeros de Kansas, convenientemente disfrazado. Para ser exactos, ni siquiera la propia historia de estos personajes sucede "de verdad", puesto que es un viejo artesano, fabricante de juguetes, quien le lee el cuento a su nieta. Aunque también es cierto que en el musical del 39, la versión que eclipsaría a todas las demás, las azarosas aventuras de la Dorothy interpretada por Judy Garland no son más que un sueño.



Otra diferencia notable respecto al relato que todos conocemos reside en el hecho de que la parte que transcurre en la granja es mucho más larga y es una delegación del reino de Oz la que previamente se desplaza hasta Kansas. Además, resulta que tío Henry (Frank "Fatty" Alexander) no es el afable ancianito que cabría esperar sino un colérico individuo que siempre está de mal humor. Recurso, este último, mediante el que se apunta que la protagonista (encarnada por Dorothy Dwan, esposa de Larry Semon en aquel entonces), lejos de ser sobrina carnal de los grajeros, estaría llamada a ocupar un puesto relevante en la corte de Oz.

Pese a que aún tendría ocasión de trabajar en una decena larga de títulos, el fracaso comercial de la cinta precipitó, en cierta manera, la muerte prematura (con apenas 39 años) de su director y protagonista masculino. Un Larry Semon (1899-1928), popularmente conocido en España como 'Jaimito' o 'Tomasín', cuya carrera había comenzado junto a los no menos célebres Stan Laurel y Oliver Hardy (de ahí que este último intervenga en la película como uno de los granjeros, pretendiente de Dorothy) y que da muestras de su vis cómica a través de los graciosos apelativos con los que bautiza a algunos personajes. Así, por ejemplo, cuando se traslade a Oz, el orondo tío Henry pasará a ser el Príncipe de Whales ('ballenas'), en clara analogía fonética con Wales ('Gales').



jueves, 8 de diciembre de 2022

Su Majestad, el Espantapájaros de Oz (1914)




Título original: His Majesty, the Scarecrow of Oz
Director: J. Farrell MacDonald
EE.UU., 1914, 59 minutos

Su Majestad, el Espantapájaros de Oz (1914)


El malvado rey Krewl (Raymond Russell) quiere que su hija, la princesa Gloria (Vivian Reed), se case con un extravagante cortesano llamado Googly-Goo. Lo cual parece bastante improbable, ya que ella está en realidad enamorada de Pon (Todd Wright), el hijo del jardinero. De modo que el monarca decide llevar a la joven ante la bruja Mombi (Mai Wells) para que ésta, mediante sus dotes nigrománticas, le congele el corazón y así deje de amar al muchacho. 

Sin embargo, la princesa es rescatada por su amado y ambos huirán en busca de ayuda, uniéndoseles durante el camino Dorothy ("a little Kansas girl"), el Espantapájaros, el León Cobarde y hasta Button-Bright (Mildred Harris), un niño estadounidense que se ha perdido. Llegan entonces al castillo del Leñador de Hojalata (Pierre Couderc), quien, como ya le sucediera al Espantapájaros (Frank Moore), cae también rendido ante los encantos de la princesa...

"I can freeze her heart!"


El argumento de His Majesty, the Scarecrow of Oz (1914) retoma algunos personajes de la primera entrega de la saga concebida por L. Frank Baum (1856-1919), si bien vuelve a recurrir, al igual que en adaptaciones cinematográficas anteriores, a las coces del vivaracho borrico Nicodemo (Fred Woodward) como recurso cómico (en esta ocasión, ahuyenta a las brujas que retenían a los protagonistas). Asimismo, resulta también interesante con qué naturalidad el Leñador de Hojalata le corta la cabeza de un hachazo a la vieja hechicera o averiguar a qué se debe que el Espantapájaros posea el don de la vida: la razón no es otra sino la danza ritual que una misteriosa princesa india lleva a cabo entre los maizales.

Mención aparte merece la imagen desmitificadora que se ofrece del célebre Mago de Oz (J. Charles Haydon), apenas un charlatán de feria que, eso sí, posee la habilidad de enlatar a la pérfida Mombi como si de un sándwich se tratase. De hecho, el comerciante borrará del envase las cuatro primeras letras (sand), para indicar que lo que hay dentro es simplemente una wich ('bruja' en inglés). Aunque, si bien se mira, más grotesco es todavía coronar rey a un enclenque espantapájaros, por más que éste haya sido capaz de liderar, hasta debajo del agua, en una graciosa escena submarina, la expedición de sus compañeros de viaje.



miércoles, 7 de diciembre de 2022

La capa mágica de Oz (1914)




Título original: The Magic Cloak of Oz
Director: J. Farrell MacDonald
EE.UU., 1914, 45 minutos

La capa mágica de Oz (1914)


Las hadas se reúnen en el bosque una noche de luna llena para tejer una capa mágica. Acuerdan entonces regalársela al primer infeliz que pase por allí. Precisamente, dos hermanos huérfanos son enviados por una tía suya a una remota región cuyo rey acaba de fallecer sin haber dejado descendencia. La pareja de desdichados recibe la preciada capa de manos de un mensajero, aunque despilfarrarán los bienes del tesoro real comprando juguetes. Nicodemo, el borrico que tienen como mascota, es secuestrado por una banda de ladrones, si bien el cuadrúpedo logra zafarse de sus opresores para acabar liderando un pequeño ejército de animales que se enfrenta contra los orondos Roly-Rogues, seres malignos y adictos a la sopa que han invadido la comarca. La capa, sin embargo, no aparece por parte ninguna porque una reina de más de seiscientos años de edad ha tenido noticia de su poder y pretende servirse de ella para mostrarse joven y hermosa ante sus súbditos...

La imaginación desbordante de L. Frank Baum alumbra otro episodio repleto de fantasía. Rodada y estrenada al mismo tiempo que The Patchwork Girl of Oz (1914)The Magic Cloak of Oz (1914) era la adaptación de La reina Zixi de Ix, novela por entregas que originalmente se había ido publicando en las páginas de la revista infantil St. Nicholas entre noviembre de 1904 y octubre de 1905. Se trataba, por tanto, de una historia ajena al ciclo de Oz, pese a que el éxito alcanzado por dicha franquicia motivó que se incluyera su nombre en el título.

Al margen del codiciado manto y las muchas peripecias que acarrea su posesión, buena parte del protagonismo de la cinta se lo lleva el revoltoso Nicodemo (Fred Woodward), implacable soltando coces, pero al mismo tiempo salvador de la niña Mary, a la que libera de los mismos raptores que a él lo retenían. Junto con el resto de "animalitos" (en realidad, actores torpemente disfrazados) y la estrambótica legión de Roly-Rogues constituye la nota más llamativa de una película eminentemente cómica.



martes, 6 de diciembre de 2022

La muñeca de trapo de Oz (1914)




Título original: The Patchwork Girl of Oz
Director: J. Farrell MacDonald
EE.UU., 1914, 81 minutos

La muñeca de trapo de Oz (1914)


A medida que iba publicando sus novelas del ciclo de Oz, el afamado (y avispado) L. Frank Baum aumentaba su ya de por sí considerable fortuna ejerciendo como productor, al frente de la The Oz Film Manufacturing Company, de las correspondientes adaptaciones cinematográficas. Es el caso de The Patchwork Girl of Oz (1914), estrenada apenas un año después de la aparición del libro y de la que el mismísimo Thomas Alva Edison fue uno de los socios patrocinadores.

Cuenta la historia de Ojo (Violet MacMillan), un muchacho munchkin que vive en la más absoluta pobreza junto a su melancólico tío Nunkie (Frank Moore). Con el ánimo puesto en remediar su precaria situación económica, ambos deciden trasladarse a Ciudad Esmeralda. Pero antes harán escala en casa del doctor Pipt (Raymond Russell), un mago que lleva seis años de intenso trabajo en la preparación de lo que él denomina "Polvo de la Vida". Su esposa, en cambio, harta de apechugar con las tareas del hogar, toma prestada una varita mágica de su marido para darle forma a una enorme muñeca de trapo que pase a ser su criada.



El hecho de que el engendro creado por la señora Margolotte (Leontine Dranet) carezca inicialmente de cerebro parece una reminiscencia del Espantapájaros, si bien Ojo hará de las suyas y, a escondidas, hurgará en el armario en el que el doctor esconde los tarros con distintos tipos de sesos. Juicio, obediencia, ingenuidad, astucia... son los ingredientes del mejunje que el chaval introduce en la cabeza hueca de la chica de retazos justo cuando el Polvo de la Vida está listo para su uso. Resultado: Scraps (Pierre Couderc), un ser cuya hiperactividad contrasta con la rigidez de tío Nunkie, Margolotte y Danx (pretendiente de la hija de los Pipt), los tres convertidos accidentalmente en estatua. Evidentemente, el resto de la trama consistirá en la azarosa búsqueda de los cinco elementos con los que preparar una pócima que contrarreste el efecto de petrificación. Éstos son: un trébol de seis hojas, el ala de una mariposa amarilla, agua de un pozo oscuro, una gota de aceite del cuerpo de un hombre vivo y tres cabellos de la cola de una especie de gato gigante llamado Woozy.

Pese al fracaso comercial de la cinta, cabe destacar el uso que en ella se lleva a cabo de una primitiva aunque eficaz técnica de stop-motion (por ejemplo en la confección de la muñeca o, en otra escena posterior, cuando el mobiliario de una habitación se mueve solo). Asimismo, la minuciosa confección de los decorados y del vestuario denota el esmero con el que sus creadores afrontaron el proyecto. Por cierto que, entre los muchos extras que intervienen, parece ser que se encontraban futuras celebridades como Harold Lloyd o Hal Roach.



lunes, 5 de diciembre de 2022

El maravilloso Mago de Oz (1910)




Título original: The Wonderful Wizard of Oz
Director: Otis Turner
EE.UU., 1910, 14 minutos

El maravilloso Mago de Oz (1910)


Los catorce volúmenes que Lyman Frank Baum (1856-1919) ambientó en el mítico reino de Oz supusieron un enorme éxito de ventas cuya estela perduraría durante décadas hasta llegar a nuestros días. Un fenómeno editorial parangonable, en cierta manera, a lo que hoy representa la saga de Harry Potter y que desde muy pronto suscitó el interés de Hollywood. Tanto es así que, ya en 1908, se estrenó una adaptación de dos horas, por desgracia perdida, con el título de The Fairylogue and Radio-Plays.

Sin embargo, la pieza más antigua que se conserva es el cortometraje The Wonderful Wizard of Oz (1910), tosca recreación de algunos de los pasajes más célebres de la novela que no difiere gran cosa respecto a las primitivas cintas de trucajes de, por ejemplo, Georges Méliès. En ese sentido, la burda puesta en escena de Otis Turner, con actores disfrazados de animales, parece más deudora de algún temprano montaje musical en Broadway que no de las páginas del libro. Así pues, Dorothy (supuestamente interpretada por Bebe Daniels) conoce al Espantapájaros antes incluso de que se produzca el tornado que asolará la granja de sus tíos, mientras que una mula y una vaca (inexistentes en la obra escrita) les acompañan en su peregrinaje hacia Ciudad Esmeralda.



viernes, 27 de noviembre de 2015

El mago de Oz (1939)




Título original: The Wizard of Oz
Directores: Victor Fleming, Richard Thorpe, George Cuckor y King Vidor
EE.UU., 1939, 102 minutos

El mago de Oz (1939) de Victor Fleming et alii

Argumento:

Dorothy es una huérfana de Kansas que vive en una granja con su tía Emma, su tío Henry y tres peculiares peones: Hunk, Zeke y Hickory. Un día la estricta Miss Gulch es mordida por Totó, el perro de Dorothy. Miss Gulch se lo requisa a pesar de las protestas de la niña y de tía Emma. Pero Totó escapa y regresa con Dorothy, la cual se alegra momentáneamente, aunque pronto piensa que quizá Miss Gulch regresará. Decide, por tanto, llevarse a Totó y se fugan en busca de una vida mejor “en algún lugar sobre el arco iris”.

Dorothy encuentra al Profesor Marvel, un adivino de feria que la “engaña” haciéndola creer que tía Emma está enferma. La niña se da prisa en volver a la granja, pero un repentino tornado obliga a su familia a esconderse en el sótano, mientras que ella cae inconsciente a causa de un golpe.

Dorothy recobra el sentido aún medio desorientada y descubre que su casa ha sido atrapada dentro del tornado. Incluso ve a Miss Gulch a través de una de las ventanas transformarse en una bruja que vuela a lomos de su escoba. Instantes después, la casa caerá estrepitosamente sobre el reino de Oz, aplastando a la Bruja Mala del Este. Una vez allí, llega Glinda, la Bruja Buena del Norte, e informa a Dorothy de que se encuentran en Munchkinland.

Lo que supuestamente parece el cielo es, en realidad, el suelo del estudio:
dando marcha atrás da la sensación de que caiga desde las alturas

Los vergonzosos munchkins empiezan a salir de sus escondites alentados por Glinda y celebran la muerte de la bruja con cantos, bailes y desfiles hasta que la Bruja Mala del Oeste aparece para reclamar los poderosos zapatos de rubíes que calzaba su difunta hermana. Para evitarlo, Glinda transporta mágicamente dichos zapatos a los pies de Dorothy y le recuerda a la bruja que su poder carece de efectos en Munchkinland. La bruja jura entonces vengarse de Dorothy y se va de la misma forma en que llegó, en medio de una nube de fuego y humo rojo. Glinda le explica a Dorothy que la única manera de regresar a Kansas es pidiéndole ayuda al misterioso Mago de Oz en la Ciudad Esmeralda y le advierte que nunca se quite los zapatos, “siguiendo el camino de ladrillos amarillos” para llegar allí.

The Lollipop Guild: el Gremio de la Piruleta

A lo largo de dicho sendero, Dorothy irá encontrando y se hará amiga, sucesivamente, de un espantapájaros sin cerebro, un hombre de hojalata sin corazón y un león cobarde. Los tres deciden unirse a Dorothy para ir a ver al Mago con la esperanza de obtener sus deseos (un cerebro, un corazón y coraje, respectivamente). Aunque durante el recorrido serán atormentados por los numerosos intentos fallidos de la bruja para detenerlos.

Cuando finalmente logran llegar a la Ciudad Esmeralda, el Mago se les aparece, al final de un largo pasillo, como una terrorífica cabeza flotante, envuelta en humo de colores y espectaculares llamaradas, y que solo acepta ayudarlos si consiguen la escoba voladora de la bruja.



Pero, yendo al castillo donde aquella reside, son atacados por una bandada de monos alados que se llevan a Dorothy y a Totó por los aires y los entregan a la bruja, la cual reclama los zapatos de rubíes. Cuando Dorothy se niega, la bruja trata de sacárselos, pero unos chispazos se lo impiden. Ella se da cuenta de que los zapatos no podrán ser quitados mientras Dorothy esté viva, así que planea entonces cómo acabar con la muchacha.

Margaret Hamilton: la Bruja Mala del Oeste

Totó escapa y guía al Espantapájaros, al Hombre de Hojalata y al León hacia el castillo. Allí, mientras permanecen escondidos, tres soldados les atacan. Los tres amigos aprovechan la oportunidad para plantarles cara y vestirse con sus ropas y así poder colarse en el castillo. Una vez dentro, liberan a Dorothy e intentan escapar. La bruja arrincona al grupo con la ayuda de sus soldados y prende fuego al Espantapájaros. Dorothy coge entonces un cubo de agua para apagar el fuego, pero moja por accidente a la horrorizada bruja, la cual se derrite a causa del líquido. Para sorpresa del grupo, los soldados reaccionan positivamente y le dan a Dorothy la escoba en agradecimiento por liberarlos de la bruja. 

De regreso con el Mago, este les dice: “Marchaos y volved mañana.” Pero descubren, gracias a Totó, que el Mago no es realmente un mago sino solo un anciano detrás de una cortina, por lo que se sienten decepcionados, aunque resolverá sus deseos a través del sentido común: al Espantapájaros le da un diploma, al Hombre de Hojalata le da un reloj con forma de corazón y al León le entrega una medalla al valor.

El Mago les explica que él también es de Kansas y que llegó a Oz en un globo aerostático que perdió el control, así que promete llevar a Dorothy a casa en el suyo después de dejar al Espantapájaros, al Hombre de Hojalata y al León al frente de la Ciudad Esmeralda. Pero justo antes de despegar, Totó salta de la canasta persiguiendo a un gato. Dorothy intenta atraparlo y el Mago, incapaz de controlar el globo, se va sin ella. Y cuando parece que ya se resigna tristemente a pasar el resto de su vida en Oz, aparece Glinda y le dice que puede usar los zapatos de rubíes para regresar a casa con Totó. Si no se lo había dicho antes era para que Dorothy aprendiera que “En caso de no poder encontrar el deseo de tu corazón en tu propia tierra, entonces es que nunca lo perdiste realmente”.

Dorothy y Totó se despiden de sus amigos y siguen las instrucciones de Glinda de golpear los talones tres veces y repetir las palabras: “No hay lugar como el hogar”. Tras esto se despierta en su habitación rodeada de su familia y amigos y les cuenta su viaje. Estos ríen y le dicen que todo ha sido un mal sueño. Una feliz Dorothy, aún convencida de que su viaje fue real, abraza a Totó y dice: “¡No hay lugar como el hogar!”

Comentario

Producido en 1939 por la Metro-Goldwyn-Mayer, el musical de fantasía El Mago de Oz es considerado hoy en día, a pesar de su antigüedad y de ser inicialmente una fábula cinematográfica para niños, una película de culto y un clásico del cine debido a los muchos valores que transmite.

En el plano estrictamente formal, uno de los aspectos a destacar es el uso que se lleva a cabo del flash forward, técnica que consiste en anticipar algunos de los elementos que posteriormente irán apareciendo conforme avance la película. Así pues, se podría decir que en el prólogo rodado en sepia y que tiene lugar en la granja de Kansas ya está concentrada toda la película.

El filme está basado en la novela infantil El Maravilloso Mago de Oz (1900) de Lyman Frank Baum. Tanto fue el éxito de este libro, que su autor continuó la saga con otros trece volúmenes. Y no solo él, sino que tras su muerte en 1919 haría lo propio Ruth Plumly Thompson con veintiuna secuelas más. En 1995, además, Gregory Maguire escribió la novela para adultos Wicked: Memorias de una Bruja Mala, convertida en musical en 2003. Ya en la época del cine mudo, la obra fue objeto de dos adaptaciones cinematográficas, una en 1910 y la otra en 1925, si bien la versión que todo el mundo recuerda es la producida por Mervyn LeRoy. Pero no sería la última: en 1978 se volvió de nuevo a rodar una versión más, The Wiz, en esta ocasión basada en un musical de Broadway e interpretada por Michael Jackson en el papel de Espantapájaros.

Lyman Frank Baum

El rodaje de la versión de 1939 fue muy caro y accidentado, ya que costó más de dos millones y medio de dólares de la época. No sólo se sucedieron diferentes directores al frente del proyecto (Richard Thorpe, George Cuckor y King Vidor, además de Victor Fleming) sino que los actores debieron someterse a duras sesiones de maquillaje. Tanto es así que Ray Bolger (el Espantapájaros) y Margaret Hamilton (la Bruja Mala del Oeste) estuvieron a punto de intoxicarse con el cobre que contenía su abundante maquillaje. No tuvo tanta suerte, sin embargo, el primer actor encargado de representar el papel de Hombre de Hojalata, ya que se intoxicó gravemente con el polvo de aluminio que contenía su maquillaje y se vio obligado a dejar el rodaje, siendo sustituido por Jack Haley. Se cuenta, incluso, que el disfraz de León utilizado por el actor Bert Lahr pesaba más de cuarenta kilos. Otra curiosidad es que Totó era en realidad una perrita llamada Terry, que intervino en quince películas hasta su muerte en 1945.

Fotografía tomada durante el rodaje: en ella se aprecia el uso de la grúa

Judy Garland en una pausa del rodaje