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domingo, 7 de noviembre de 2021

El gran serafín (1987)




Director: José María Ulloque
España, 1987, 78 minutos

El gran serafín (1987) de José María Ulloque


Bordeó los acantilados para encontrar una playa un poco apartada. La exploración fue breve, pues en aquel paraje ni la soledad ni la lejanía misma estaban lejos. Aun en las playas contiguas al pequeño espigón de pesca, bautizadas Negresco y Miramar por la patrona de la hostería, era escasa la gente. Alfonso Álvarez descubrió así un lugar que de modo admirable correspondía al anhelo de su corazón: una ensenada romántica, desgarrada, salvaje, a la que reputó uno de los puntos más remotos del mundo...

Adolfo Bioy Casares
El gran serafín

Autor de una sola película, el cineasta José María Ulloque se atrevió con la adaptación de un relato del argentino Bioy Casares, originariamente publicado en 1967, que aborda nada más y nada menos que el fin del mundo. Aunque ello no parece importarle demasiado al heterogéneo grupo de personajes que se da cita en El bucanero inglés, el hotelito frente al mar en el que transcurre la acción de El gran serafín (1987).

A medio camino entre lo fantástico y lo kafkiano, los acontecimientos se irán sucediendo como si de una pesadilla se tratase, especie de apocalipsis grupal en el que las reacciones de los protagonistas varían según su condición y carácter. Así pues, algunos huéspedes, caso de Álvarez (Xavier Sala) o el profesor Lynch (Noel Samson), evidencian síntomas de un creciente desapego, mientras que la otoñal Vionnet (María del Puy) aspira a revivir los placeres de una juventud que hace ya demasiados años que dejó atrás.

Ana Obregón interpreta a la cándida criada Hilda


En cuanto al ángel al que alude el título se trata del mismísimo Satanás, que ha salido de las entrañas de la tierra, adonde se hallaba confinado, por un orificio abierto en la superficie. De todas formas, el tópico del cataclismo universal actúa como telón de fondo más que como verdadero tema, dando a entender que en semejante contexto ya nada importa nada. De hecho, la tensión narrativa se produce entre la mayoría de los personajes, que pretende hacer caso omiso de dichas señales y llevar una vida despreocupada, y Álvarez, quien no concibe una actitud así por parecerle esperpéntica.

Por último, la ubicación donde se sitúa la trama, un remoto balneario de la costa bonaerense llamado San Jorge del Mar (recreado en el litoral ampurdanés, concretamente en Platja d'Aro y Solius), favorece la presencia de signos apocalípticos asociados al medio acuático. De ahí que las aguas broten sulfurosas o que la arena de la playa aparezca cubierta de cetáceos muertos. Indicios espeluznantes que ya se mencionan en la cantiga de Alfonso Álvarez de Villasandino con la que se abren los títulos de crédito iniciales.



lunes, 14 de diciembre de 2020

Pretextos (2008)




Directora: Sílvia Munt
España, 2008, 90 minutos

Pretextos (2008) de Sílvia Munt


Pretextos y más pretextos a los que aferrarse; pretextos con los que hacerse la ilusión de que aún hay algo por lo que merece la pena seguir adelante. La vida es un puro pretexto... Por lo menos la de Viena y Daniel. Ella (Sílvia Munt) es directora teatral; él (Ramon Madaula), médico en una residencia geriátrica. Tras años de convivencia y un hijo en común que se pasa el día grabando los sonidos de todo cuanto les rodea, su matrimonio parece haber llegado a un callejón sin salida.

Las discusiones arrecian y la posibilidad de que la pareja se separe va tomando forma a medida que se hace evidente la incompatibilidad de unos caracteres antagónicos: pasional e inestable, en el caso de Viena; apático y cerebral en el de Daniel.



Pero alrededor de estos dos polos opuestos (y que, pese a todo, se atraen) pululan otros personajes no menos neuróticos: la solitaria Eva (Laia Marull), "inmensa, insondable e incomprensible", trabaja de enfermera  en el mismo centro que Daniel, haciéndose cargo de ancianos tan afectuosos como Claudio (Manuel Alexandre); al actor Ricki (Francesc Garrido) le enfurece la inseguridad de su joven compañera de reparto durante los ensayos del montaje de Chéjov que prepara Viena; y a ésta le hace perder la paciencia su hermano (Àlex Brendemühl), siempre dispuesto a criticar su trabajo...

Sílvia Munt escribió, dirigió y protagonizó Pretextos justo cuando acababa de cumplir cincuenta años, por lo que la película tiene algo de balance vital (de hecho, Ramon Madaula es también pareja de la actriz en la vida real). En todo caso, el hecho de que su personaje se llame Viena, igual que la mujer fuerte que interpretaba Joan Crawford en Johnny Guitar (1954), constituye toda una declaración de intenciones, dando a entender que su debilidad es más aparente que verdadera.



viernes, 11 de diciembre de 2020

Elisa K (2010)




Directores: Jordi Cadena y Judith Colell
España, 2010, 71 minutos

Elisa K (2010) de J. Cadena y J. Colell


Si deixes de plorar, et regalaré una polsera de plata...

Hasta el minuto diez la acción se va desarrollando con una cierta parsimonia. Pero entonces la voz en off de Ramon Madaula deja caer el que será el dato clave de toda esta historia: "El pare, que ha begut més del compte durant el dinar, s'adormirà d'aquí poc, i uns minuts més tard l'Elisa serà violada". A partir de ese instante el relato va a tomar otro rumbo, más allá del enfoque cotidiano con el que se había iniciado.

Los directores Jordi Cadena y Judith Colell aportan su respectiva impronta valiéndose de estilos visuales que se complementan a pesar de una aparente divergencia: tres cuartos de hora en blanco y negro comentados por un narrador y, tras una elipsis de "catorce años, cuatro meses y algunos días", algo menos de media hora en color para que aflore un trauma largamente olvidado.



Basada en la novela Elisa Kiseljak de Lolita Bosch, el filme destaca por la originalidad del punto de vista que se adapta para hablar de los hechos sin el menor atisbo de morbosidad, dejando fuera de campo los abusos que padece la protagonista, sutilmente sugeridos mediante símbolos (por ejemplo, el columpio de la terraza). Porque tan crucial como la causa lo van a ser las secuelas irreversibles que ocasiona el haber sufrido semejante agravio a los once años.

Tema incómodo, sobre todo cuando los hechos han tenido lugar en el entorno familiar, que Cadena y Colell abordan con suma sensibilidad, mostrando la ceguera (caso del padre) de quienes no son capaces de darse cuenta de lo que está ocurriendo ante sus propias narices, la intuición de la madre o el papel decisivo del profesor como referente positivo para Elisa (Aina Clotet).