Mostrando entradas con la etiqueta Nausicaa Bonnín. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nausicaa Bonnín. Mostrar todas las entradas

miércoles, 31 de diciembre de 2025

A la soledad (2008)




Director: José María Nunes
España, 2008, 88 minutos

A la soledad (2008) de José María Nunes


Un título como A la soledad (2008) se presta a uno de esos juegos de palabras a los que el siempre socarrón Nunes era tan aficionado. Así pues, los personajes de la película (amigos y colaboradores entusiastas del cineasta) invocan reiteradamente la "Edad del Sol" como una suerte de estadio idílico al que llegan quienes se han despojado ya de todo tipo de convencionalismos y pueden, por lo tanto, abrazar la VERDAD con mayúsculas. O, por lo menos, la verdad que se respira en los filmes de un autor al que le gustaba rodar sin sonido porque así luego podía reescribir los diálogos durante el doblaje.

Nunes concibe el cine como una religión sin fe y algo de eso se percibe desde la escena inicial, un gran plano general de Barcelona rodado al amanecer en el Parc Güell. Aparte del protagonismo involuntario del astro rey, que con su luz se convierte en el gran copartícipe de las imágenes filmadas, la ubicación gaudiniana remite a Biotaxia (1968), obra mítica del director portugués que también transcurría en edificios diseñados por el genial arquitecto modernista. Y allí, entre las columnas de la Sala Hipóstila, nos recibe Christiaan de Jong, flautista y guitarrista ocasional (cuando se trata de contentar a los visitantes) que se refugia en la soledad matutina para tocar la música que a él realmente le gusta.

Enrique Irazoqui (1944-2020)


Pero no contento con ambientar la acción en rincones de la Ciudad Condal, Nunes visita con su cámara otros tantos enclaves del resto de provincias catalanas, ya sea el estanque de Sant Maurici en Espot (Lleida), los campos de Gandesa (Tarragona) o las playas de Cadaqués, a cuya orilla juegan una partida de ajedrez Joan Vall Karsunke y Enrique Irazoqui, el Cristo de Il vangelo secondo Matteo (1964) de Pasolini y coprotagonista, a las órdenes del propio Nunes, de Noche de vino tinto (1966).

Aun así, si hay un espacio que define a la perfección el sentido último de esta película (y de todo el imaginario nunesiano) es la sala de reuniones de la Fundación de Estudios Libertarios y Anarcosindicalistas, recinto en el que unos y otros, por ejemplo el escenógrafo Ricard Salvat, disertan a propósito de los misterios del arte y el tiempo. Precisamente al hilo de lo que expone este último se incluye un bellísimo episodio en el que el viejo profesor y una niña intercambian algunas palabras frente a la escultura "La nimfa que es pentina" (1929) de Joan Borrell i Nicolau. Así era Nunes, anárquico y poético a partes iguales, pero siempre entrañable. Por eso concluye los títulos de crédito finales con un "Salut" i "Fins sempre" que tienen un algo (o mucho) de adiós definitivo.



miércoles, 19 de febrero de 2025

La infiltrada (2024)




Directora: Arantxa Echevarría
España, 2024, 118 minutos

La infiltrada (2024) de Arantxa Echevarría


El reciente éxito de La infiltrada (2024) en la última edición de los Premios Goya, donde se alzó con un par de "cabezones" (Mejor Actriz Protagonista y Mejor Película, ex aequo con El 47) ha devuelto a las salas comerciales un filme que es, esencialmente, una película de actores. Aparte de que retrata con especial realismo la dureza de los años más intensos de la lucha policial contra ETA.

Partiendo de hechos verídicos (la historia de Aranzazu Berradre Marín, la infiltrada en cuyas andanzas se basa la cinta), Carolina Yuste se mete en la piel de un personaje, el topo al que alude el título, que es en realidad varias personas a la vez. Así pues, la prometedora agente oriunda de Logroño se identifica hasta tal punto con la abertzale Arantxa que logrará infiltrarse en el entorno de la banda terrorista durante prácticamente una década. Lo cual implica, incluso, establecer vínculos afectivos con Kepa (Iñigo Gastesi), uno de los miembros de dicha organización.



En cambio, Nausicaa Bonnín (Andrea en la ficción) interpreta otro perfil de mujer dentro del Cuerpo Nacional de Policía, más precavida, aunque dispuesta igualmente a participar en misiones de riesgo pese a su embarazo. Aunque otro tanto pudiera decirse del resto del reparto, con actuaciones magistrales de Luis Tosar, como alto mando, apodado "El inhumano", y el gallego Diego Anido, aquí haciendo de etarra odioso (valga la redundancia).

Al final, uno sale del cine con la impresión de haber visto un interesante documento que explora el papel de la mujer en un entorno hostil y dominado básicamente por hombres. En ese sentido, Yuste se sumerge en la psique de una joven sometida a una tensión constante, transmitiendo al espectador la angustia, el miedo y la determinación que la impulsan. Una interpretación, alejada de estereotipos, que se centra en la humanidad del personaje, mostrando sus vulnerabilidades y fortalezas, así como la soledad y el aislamiento (también la incomprensión puntual de sus superiores) a los que se verá sometida.



viernes, 11 de diciembre de 2020

Elisa K (2010)




Directores: Jordi Cadena y Judith Colell
España, 2010, 71 minutos

Elisa K (2010) de J. Cadena y J. Colell


Si deixes de plorar, et regalaré una polsera de plata...

Hasta el minuto diez la acción se va desarrollando con una cierta parsimonia. Pero entonces la voz en off de Ramon Madaula deja caer el que será el dato clave de toda esta historia: "El pare, que ha begut més del compte durant el dinar, s'adormirà d'aquí poc, i uns minuts més tard l'Elisa serà violada". A partir de ese instante el relato va a tomar otro rumbo, más allá del enfoque cotidiano con el que se había iniciado.

Los directores Jordi Cadena y Judith Colell aportan su respectiva impronta valiéndose de estilos visuales que se complementan a pesar de una aparente divergencia: tres cuartos de hora en blanco y negro comentados por un narrador y, tras una elipsis de "catorce años, cuatro meses y algunos días", algo menos de media hora en color para que aflore un trauma largamente olvidado.



Basada en la novela Elisa Kiseljak de Lolita Bosch, el filme destaca por la originalidad del punto de vista que se adapta para hablar de los hechos sin el menor atisbo de morbosidad, dejando fuera de campo los abusos que padece la protagonista, sutilmente sugeridos mediante símbolos (por ejemplo, el columpio de la terraza). Porque tan crucial como la causa lo van a ser las secuelas irreversibles que ocasiona el haber sufrido semejante agravio a los once años.

Tema incómodo, sobre todo cuando los hechos han tenido lugar en el entorno familiar, que Cadena y Colell abordan con suma sensibilidad, mostrando la ceguera (caso del padre) de quienes no son capaces de darse cuenta de lo que está ocurriendo ante sus propias narices, la intuición de la madre o el papel decisivo del profesor como referente positivo para Elisa (Aina Clotet).