Título original: The Wiz
Director: Sidney Lumet
EE.UU., 1978, 134 minutos
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| El mago (1978) de Sidney Lumet |
Ya en 1936 una leyenda de la talla de Orson Welles se atrevió a reclutar un elenco por completo afroamericano para la particular adaptación de Macbeth que llevó a cabo sobre el escenario del Teatro Lafayette de Harlem. Toda una proeza, no exenta de controversia, que, al cabo de muchos años, emularían los responsables de otra sala neoyorquina, el Majestic, a partir de enero de 1975. Protagonizado por Stephanie Mills, The Wiz (adaptación de El Mago de Oz con música y letra, entre otros, de Charlie Smalls y libreto de William F. Brown) alcanzó 1.672 funciones y obtuvo siete premios Tony, incluidos los de Mejor Banda Sonora y Mejor Musical.
Dado el éxito de la propuesta, su correspondiente versión cinematográfica no se hizo esperar, siendo Sidney Lumet, tras el despido de John Badham, el encargado de dirigirla. Los papeles protagonistas fueron a parar a dos estrellas de la Motown: Diana Ross, una insólita Dorothy de 24 años (en la ficción, porque en la vida real la actriz y cantante ya había cumplido los 33), y Michael Jackson como Espantapájaros. La supervisión musical corrió a cargo de Quincy Jones, mientras que el guion (bastante libre, por cierto, respecto al musical de Broadway) fue obra de Joel Schumacher.
Con frecuencia, se ha solido describir a The Wiz (1978) como una recreación urbana de la célebre historia que el novelista L. Frank Baum había originariamente situado en Kansas. Así pues, la ciudad de los rascacielos pasa a ser la nueva Emerald City para unos personajes que, en su accidentado periplo en busca de un hogar, cerebro, corazón y coraje, se verán obligados a descender a las agitadas profundidades del metro antes de lograr ser recibidos por el espeluznante Mago en el World Trade Center.
No obstante, y a pesar del enorme presupuesto invertido en la producción (24 millones de dólares de la época), el resultado final se saldó con un rotundo fracaso de crítica y público, tal vez por tratarse de una película excesivamente oscura, innecesariamente larga y hasta cierto punto desconcertante. En todo caso, o precisamente por ello, terminaría convirtiéndose en un título de culto, canto de cisne de la blaxploitation, repleto de canciones, como por ejemplo "If You Believe in Yourself", en torno a la idea de superación personal.
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